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jueves, 22 de agosto de 2013

One Piece: Film Z


Hace ya sus años que me vi Strong World, la otra de las película de One Piece que podemos considerar como "canónica" dentro de las sagas de relleno que esta famosa serie nos deja. Y las considero canónicas porque en la elaboración de su guión y su producción participa Eiichiro Oda, el autor de la criatura original. Qué considerado soy, ¿eh?

Realmente, este producto es como esas ya citadas sagas de relleno: repetir un esquema reiterativo de actuación (aunque esta vez no tenemos un arco de "salvar a la princesa", como viene siendo la fórmula del éxito recurrente de la serie... de ahí que no me haya resultado especialmente significativo como ha sido el caso de otras sagas, quizás las más sonadas y llamativas de la serie) en el que los protagonistas se enfrentan a un villano muy culo duro que les da para el pelo pero al que, tras conocer su historia, intenciones y circunstancias, le dan una soberana paliza (y a sus allegados, para lucimiento de los nakamas de turno). Esta vez con ración de moralina shônenil en la que el malo no se presentan como tan malo.

Y sí, no tengo mucho más que contar de la película salvo que, al haberla visto acompañado, me ha dado buenos ratos de conversación mientras pasaban cosas que me reusltaban poco interesantes o significativas. Eso de valorar los seiyuus que hay de la franquicia (y descubrir que casi toda la familia de Uchuu Kyoudai está en el cast de la tripulación del Sombrero de Paja, salvo el hermano pequeño), la animación de Toei al final de la película (con cameos en la pelea entre el malote y el protagonista del estilo de Yamauchi y Umakoshi, probablemente heredado en Toei por los colaboradores en Heartcatch Precure, o ese llamativo robot de Franky que parecía imitar el estilo de animación del antiguo pez gordo de Gainax Imaishi sin demasiado éxito y durante un corto espacio de tiempo) le dio sin duda una puntilla a la película, desequilibrada en su desarrollo argumental y sin la intensidad que prometía una nueva aventura de los Mujiwara.

Siento insistir tanto, pero realmente la película no es gran cosa, es un producto de lucimiento de los personajes para que los fans estén contentos dándoles lo que piden: lucimiento de palmito de sus héroes. Y así, tenemos una película que se enrolla al principio con una especie de trama que se da en algún momento de los viajes por el Nuevo Mundo de la banda pirata de nuestros nakamas favoritos pero que no consigue transmitir la intensidad de los mejores momentos de la trama principal. Se echa mucho de menos esa necesidad de aventura y no un simple conflicto eventual con escenas de baño de por medio. Así que se puede ver si te consideras un gran aficionado a la franquicia o si simplemente te apetece ver a esta gente pegándose tortas de una forma u otra.

Por cierto, el weabooísmo en esta entrada es intencionado. Nos leemos en entradas que puedan dar un poco más de sí.

martes, 2 de julio de 2013

Chikan Otoko


Ha llovido desde que me lo leí (aunque más desde la última reseña en este plan que hice por aquí), pero, debido a que he sido incapaz de preparar una review en condiciones para koi-nya, me toca ahora hablar de uno de los mejores doujinshi que he tenido el gusto de leer. Hablo de Chikan Otoko, conocido en inglés como Molester man.

Este doujinshi, de Takuma Yokota (autor de Onani Master Kurosawa, otro doujin del que hablé tiempo atrás), es una obra que nadie debería perderse. Sin duda, una de las mejores historias de amor que he tenido el gusto de leer. Basado en un relato que pudo leerse en 2chan, el imageboard japo donde se coleccionan las historias turbias, además de ser un filtro de publicaciones populares o de discusiones internetiles de muy variado cuño, nos cuenta las vivencias de un chaval que, denominado "Acosador" por las circunstancias, se ve inmerso en un problema con la señorita Malentendido (tiene más gracia la coña en inglés, "Miss Understanding", que da lugar a esa graciosa ambigüedad entre "misunderstanding", malentendido, y "miss understanding", que viene a ser algo como "señorita que comprende". Yo me quedo con el primer juego de palabras), la cual cree estar siendo seguida y acosada por nuestro protagonista. De esta forma nos encontramos con que ambos tienen que verse en la comisaría para dar parte de la situación y deshacer el entuerto. Y, así, van haciéndose amigos. Acaban quedando, conociendo a sus círculos de amistad (en este caso, de forma unilateral, porque el señor Acosador no tiene amigos que presentar a la señorita). De esto que conoce a sus compañeras de trabajo, de las que destacamos a dos que jugarán un papel fundamental en la historia que, verdaderamente, comienza a desarrollarse aquí: Loli, una chica de aspecto infantil y con una generosa delantera, y Kansai, una chica algo obtusa pero muy amiga de sus amigas. Y así es como se genera una serie de situaciones de enredo que, todo sea dicho, goza de un desarrollo espectacular.

El fuerte de la narración es sin duda el constante monólogo interior del protagonista, sus inquietudes y necesidades en una situación tan puntual. El recurso a referencias y a gestos tan melodramáticos sin duda refleja lo que pasa por la cabeza de un hombre cuando se ve en un embrollo de este calibre y cómo tiene que irbarajando posibilidades, cómo va haciéndose ilusiones y cómo se ralla la cabeza de mil y una formas para que las cosas salgan como uno quiere. Las desdichas de estar enamorado, vaya. Sinceramente, yo creo que si se quiere saber en qué piensa un hombre que está enamorado, esta obra sin duda se acerca mucho a lo que se siente y se padece.

Otro punto fuerte que tiene la obra es cómo consigue que los personajes sean entrañables a través de la empatía que el protagonista tiene con ellos, todo ello aderezado con un humor muy de la red, con montones de referencias a manga y anime que hacen las delicicas de los que entendemos un poquito más de lo habitual de estos temas. El recurso a la comedia es un punto muy fuerte, ya que tiene muchas situaciones cómicas o que acaban resultando algo absurdas o, simplemente, tenemos todo ese abanico de ideas y cosas que pasan por la cabeza del protagonista, que dota a la serie de una carga de desenfado que quita mucho hierro a la trama principal, pero sin restarle importancia. Esta combinación le otorga muchos más puntos de afinidad al personaje y a quienes le rodean, ya que, insisto, el monólogo interior constante del "qué voy a hacer, qué va a pasar" está ahí y nos ayuda a compenetrarnos y a amenizar una densa carga de texto en unos capítulos por lo general bastante largos.

Y hablando de las referencias, merece la pena detenerse aquí y darles un repaso. El abuso de referencias a manga tanto clásico, como muy masculino, como de reciente actualidad es un punto muy a favor de la vertiente cómico de la serie. Desde el recurso recurrente a las caras y poses estilo Araki o Buronson hasta las de Fujio F. Fujiko. También nos encontramos con otras claras referencias a series como Bleach (dentro de la mente del amigo Acosador), Shigurui (los que llevan la tienda de sushi) o el famoso one-shot conocido por su frase "Yaranaika?" (sí, esa cara tan dada a las bromas por Internet se le ha puesto al jefe de las chicas de la serie, que lleva un restaurante familiar... y da pie a situaciones hilarantes). Desde luego, es un recurso eficiente y bastante bien colocado en la mayoría de las ocasiones que logra quitar mucha tensión a las situaciones melodramáticas que se suceden, pero también incide en dar ese merecido tono desenfadado para hacer reír al lector.

En definitiva, creo que nos encontramos con un doujinshi de grandísima calidad, con una historia que no trata de ser pretenciosa, sino muy natural, que resulta creíble y que siempre nos deja ese regustillo de "Conozco esa sensación, compadre". Al menos, a mí me la dio bastante. También es que me tocó leerlo en una época en que... En fin, las circunstancias también mandan para saber cómo afrontar las sensaciones que te da una lectura o una película, y eso ha contribuido a que aprecie con este cariño a este serie. Acabo recomendándola encarecidamente, es una de las mejores historias de amor que he tenido el gusto de leer en un manga, por su naturalidad, por su simpatía y por la empatía que he tenido con el protagonista, un verdadero héroe de Internet.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Mahô Shôjo Madoka Magica


Bueno, con algo de delay como de costumbre, volvemos a la carga. Esta vez con doble excusa para dicho retraso: primero, por hablar ahora de la opus magna del estudio de animación SHAFT. Y segundo, después de mi recurrida excusa de hablar de series que hacemos con el fansub cuando las acabamos en vez de cuando las acabo de ver yo. ¿Formas de propaganda encubiertas? En principio no, postestructuralistamente quizás.

Creo que no hace falta presentar esta serie, pero en fin, para los que vivan debajo de una piedra. Madoka Kaname es una chica como otra cualquiera. Pero un día entra en su vida una especie de roedor paliducho que dice que, concediéndole un deseo, puede convertirla en chica mágica. Entonces es atacada por una bruja y viene una de estas chicas mágicas a salvar el día. Desde ese momento, Madoka también quiere luchar contra las malvadas brujas que atacan a la gente, pero Homura Akemi, una chica nueva que ha venido a su clase con pinta de tener muy malas pulgas, resulta ser otra de estas chicas mágicas y no quiere que se convierta en una de ellas. A partir de aquí, pasan cosas. Teniendo presente que Gen Urobochi es quien nos ha preparado esta historia, no podemos esperar que sean cosas muy halagüeñas. Es más, la historia es sin duda cruel y despiadada, muy tenebrosa, pero bastante atractiva. Poco más hay que contar sin destripar la serie, cosa que haré después.

Entremos en el análisis técnico-formal, esa cosa que tan horrorosamente mal se me da. Para empezar, vamos a decir una obviedad que nos ayudará a comprender muchas cosas: es una serie del estudio SHAFT, como ya mencioné anteriormente. Akiyuki Shinbo reitera la dirección de la serie, con su estilo característico de primeros planos con cabezas escorzadas y apuntes de cámara sumamente sugerentes. Gráficamente la iluminación, colores y efectos son también muy propios de lo que nos ha venido ofreciendo este estudio. El diseño de personajes de Aoki Ume (Hidamari Sketch, cuya serie de animación está también producida por SHAFT y cuenta ya con tres temporadas, un huevo de especiales y anunciada otra temproada más) contribuye a causar una impresión más chocante, ya que sus diseños son característicamente "muy monos" y tildados de "infantiloides" (Also, wideheads). La animación es muy característica también, introduciendo esos resultones elementos a modo de animación en slowmotion utilizando collage. Este efecto lo usaron ya en algunos momentos anteriores, como ciertos OPs de Sayonara Zetsubou Sensei. En definitiva, y a pesar de ser un trabajo original, el primero para el estudio de animación acostumbrado a adaptar series con un fuerte componente de comedia o recursos del moe, combina toda su experiencia de animación, siendo como una síntesis de sus años de trabajo, con una animación espectacular, muy fluida y con escenas sumamente sobrecogedoras. Y a destacar también la magnífica banda sonora compuesta por Yuki Kajiura, muy bien colocada además y con temas ciertamente memorables.

Dicho esto, pasemos a destripar otros asuntos. Sin duda, la reputación que se ha ganado dentro del mundillo la tiene más que merecida. Lo que se nos ha mostrado ha sido un valiente proyecto que ha tenido muy buen resultado y posiblemente mejor acogida. ¿Lo mejor de SHAFT? Viendo su expediente, así puede ser, pero aún tiene ahí un duro rival (al cual aún le deben una temporada más, que saldrá este invierno, y una película que se encuentra en preparación). Las razones del éxtio de Madoka quizás podamos achacarlas a varios factores. Sin duda, un punto fuerte es su "revisión que no revisiona" el género de chicas mágicas (Mahô Shôjo para los entendidos, Puella Magica para las que se las dan de guays y no tienen ni puta idea, y Magical Girls para los generalistas. Todo viene a ser lo mismo, sí). En este sentido, nos presenta una serie como bien podrían ser no tanto las típicas de "enemigo por semana" a lo Sailor Moon o las sagas de Pretty Cure. Es más una historia con tintes siniestros a lo MS Lyrical Nanoha, pero mucho más despiadada (y sin Nana Mizuki o Yukari Tamura en papeles protagonistas, cosa que le da cierto mérito, pero cuenta con algunas de las divas del estudio como Eri Kitamura, Emiri Katô o su verdadera estrella, Chiwa Saito, en el papel estelar de Homura. Y han terminado de encumbrar a Yûki Aoi, quien le ponía voz a la protagonista). Realmente, si apreciamos su historia, está muy bien contada. El señor Shinbo ha sabido aprovechar muy bien la historia de Gen Urobochi y la ha contado magníficamente, dejando unos momentos cumbre como los capítulos 3, 9 o 10. Sin duda, puntos de inflexión que no dejan indiferentes, realmente chocantes y de un efecto muy resultón en todo el fandom que se gestaba. Dicho y hecho: no sólo son grandes episodios técnicamente hablando, muy en la línea de sus anteriores trabajos, sino que han demostrado que no sólo valen para la comedia, que si tienen un trabajo "más serio" también lo pueden dejar resultonamente hecho.

Ahora bien, yo, como soy como soy, le tengo que tirar un poco de las orejas también. Reconozco que la serie me ha encantado, eso para empezar y sobre todo para reprochar. Ahora bien, ¿logrará el efecto que en sus años (hace ya más de treinta) logró Mobile Suit Gundam de revolucionar el mundillo con todo un plantel de dispositivos de merchandising y explotación de su propio éxito? La cosa ha cambiado mucho y esto mismo se hace hasta con la serie más insignificante: todo tipo de eventos y demás chorradas, como cafés temáticos o firmas para los fans del casting de voces, con encuentros, especiales en revistas de prestigio y un largo etcétera. Aun así, el que las ventas en el formato digital (BDs y DVDs) haya acompañado tan bien, rompiendo los records que Bakemonogatari ostentaba hasta la fecha, le dotan sin duda de un respaldo sin precedentes por parte del público. Y a este efecto le sumamos el reciente anuncio de tres largometrajes (dos recopilatorios y una historia inédita que, en teoría, continuará desarrollando la trama), como en su día hizo también la franquicia que actualmente ostenta la corona del merchandising animeril.

Ya entrando un poco en la percepción personal, yo espero que con el nuevo final que planteen dar no me dejen a medias tintas como ya lo hiciera la serie. O sea, hasta cierto punto quedé un tanto desencantado. Quizás influeyese el que la viera con todo el pescado ya vendido, cuando todo el fandom la había calificado poco menos que obra maestra, dotándola de un hype casi sin precedentes. Y algunos otros detalles menores que realmente no me convencieron en el último episodio (como la implícita predestinación de Sayaka o la conversión en ley universal, de las cuales yo mismo no soy demasiado amigo por deformación intelectual y profesional), pero bueno, nos mantenemos a la expectativa. Realmente, creo que no me puedo cortar en decir que mejor inicio no ha podido darnos la década que entra, con una serie que va a marcar un paradigma. Probablemente sea explotada largo y tendido, se pervierta y acabe con una serie en su línea cada equis tiempo. Es una posibilidad. También puede quedarse en lo proyectado, o bien pueden salir más mangas spin-off de dudosa calidad como los ya existentes. Pero ya está ahí, anunció un listón muy alto para este año, el cual está rompiendo un poco el mito de que en los últimos tiempos no se ha hecho buen anime (un mito que, como todos los demás, toca desmentir a toda costa y con razón). ¿La obra maestra de SHAFT? No me atrevería a mojarme tanto. En mi caso, aún no me he atrevido a ponerle un 10 a ninguna serie suya. Quizás será porque soy más tendente a disfrutar como un crío más que esta nueva estética imperante de "personajes monos haciendo cosas monas" (aunque sean dramáticas y a veces incluso espeluznantes) el shônen tradicional. O unos buenos argumentos, cosa sinceramente muy difícil de encontrar en un mercado en que predomina el recurso a ideas repetitivas y muy poco originales. Tampoco es que sea un soplo de aire fresco al género que representa, al menos yo no lo considero así, pero es un magnífico ejemplo del propio género en cómo hay que hacerlo. Y con eso es con lo que me voy a quedar. Y qué demonios, ¡que me quiten lo bailao!

En definitiva, la serie va a marcar época. O eso o SHAFT decidirá volver a superarse (o intentarlo) y reventar sus propias marcas. Esperemos que sí y que nos sigan ofreciendo cosas de moe que superen un poco el prejuicio inicialmente abierto de arquetipos recurrentes que resultan tremendamente anodinos e incluso ya cansinos. Así que cabe tener esperanzas, muchas esperanzas, en que en más a corto que a largo plazo, nos deleiten con otra obra de, al menos, la misma calidad que la que acabo de reseñar. Dicho esto, no me queda más que decir "hasta otra" a los pocos valientes que hayan podido con todas las cosas que he soltado y hayan llegado a este punto. Así que me despido con el típico "nos leemos" y esperemos nuevas reseñas, de lo que sea. Eso será señal de que sigo neuronalmente vivo y con inquietudes suficientes como para plantearme cuestiones hasta de lo que en apariencia pueda ser algo insignificante.

lunes, 31 de octubre de 2011

Steins;Gate: hype positivista


Lo estabais esperando todos. Lo sé. Bueno, lo primero de todo, perdonad la demora correspondiente a la reseñita. Esta semana ha sido una desestructuración absoluta de mis biorritmos y eso me afecta más a la superestructura psicológica que a la infraestructura corpórea a la hora de mover el culo para hacer lo que sea. Para más inri, visita paterna que desarticula la organización pactada por los que vivimos en el pisito madrileño. En fin, después de dejar las excusitas de rigor, vayamos al lío.

Nos encontraos en el verano de 2010. Qué a gusto estuve ese verano, leyendo como un cabrón en el pueblo un montón de cosas para hacer un artículo de investigación. También me dejé a medias El Señor de los Anillos (y desde entonces no lo he vuelto a tocar). Pero mientras yo vivía mi vida armoniosamente, nuestro querido amigo Okabe Rintarou, a partir de ahora conocido por el nombre en clave de Okarin (o también "prota muy flipado doblado por Mamoru Miyano") pasaba unas reiterartivas tres semanas que no nos gustaría haber vivido al resto de los mortales. El caso es que todo empieza con el asesinato de una chica que luego resulta que había desarrollado una teoría para viajar atrás en el tiempo. Y sí, aquí empezamos a no tomarnos esto en serio. Porque da la casualidad de que Okarin, nuestro protagonista de VN adaptado al anime, ha desarrollado un (ojito al dato) microondas teléfono que le permite transmitir su mente a una línea paralela del tiempo. Pero claro, con el brinco que ha pegado de una línea a otra (y más sin duda habiendo dejado mandar mensajitos a todos sus amigotes y amigotas para que cambiaran la realidad a su gusto) al final acaba pasando factura y afecta a sus seres queridos. O por decirlo mejor, a su amiga tonta que no entiendo cómo aguanta siendo Kana Hanazawa en modo insoportable. Nadie en su sano jucio querría rescatar a alguien que es tan... especial (por no soltar adjetivos peyorativos más gordos). Pero, en fin, "oh Japón, nunca cambies" y esas cosas. De mientras, están dale que te pego con la maquinita de marras, desarrollándola de puta madre y luego al final resulta que una organización maliciosa que sólo existía en la mente calenturienta de un "científico loco adolescente" (hola, ¿alguien le ha robado esta idea a Cartoon Network o a Marvel?) resulta que está detrás de su experimento o no sé qué movidas. Total, que con una explicación un tanto cogida por los pelos resulta que se entera de que va pegando brincos por distintas líneas temporales que derivan de unas líneas principales a las que es casi imposible acceder. Así, pretende ir deshaciendo su camino andado para volver a la línea original, en la que se da cuenta una vez que ha llegado que quien la va a palmar no es su amiguita tonta, si no su "asistente" tetiplana y tsundere perdía: Makise Kurisu (nombre clave: Christina). Una despedida muy bonita y todo eso y, luego, dos capítulos para deshacer el entuerto con un happy end de lo más forzado (de ésos que parece que se han puesto tan de moda en las series japonesas de este momento). En definitiva, un mareo de casualidades que pretende hilvanar un hilo argumental algo caótico pero de un resultado resultón que ha convencido a la audiencia con más exageraciones calenturientas que miradas frías de análisis científico.

Y ahora llegan las preguntas del "ciencioescéptico": pero ¿qué me han estado contando? Yo veo más un thriller psicológico que una serie de ciencia ficción, con, por cierto, los elementos del mismo bastante poco elaborados. Te lo dejan caer ahí como si la Kurisu fuera una especie de Rebecca Miyamoto de ésas que salen como de debajo de las piedras cuando menos te lo esperas. Si es que el mundo está lleno de genios. Y es también muy gracioso ver a loss físicos con bata (es una pregunta que siempre me he hecho: si los físicos son más de hacer cuentas y de estar pegados a un astrolabio ciberpunk y cosas así, ¿por qué llevan bata? ¿Es un elemento indispensable para entrar a un laboratorio o para hacer ciencia? ¿Debería yo entrar a los archivos con bata antes que con guantes? ¿A qué huelen las nubes?). Bueno, quizás la lleven. Si alguien conoce la razón, por favor, que me lo haga saber. Es más un asunto de curiosidad que de vida o muerte, pero en fin... los seguidores de Popper mandan en estos temas. Cosas de vivir en una sociedad que sustituye a los sacerdotes por los científicos (al menos éstos salvan vidas y no almas), pero tampoco es que sean harina de otro costal. Cambiamos la toga por la bata y todos nuestros problemas se solucionan. O no. Bueno, antes de irme por donde quiero pero no me dejan, abordamos el tema de "por qué siempre queremos salvar a la retrasada". Sí, es gente a la que se coge un cariño especial si estás viviendo el día a día con ella. Pero de cara al exterior es sin duda gente a la que prefieres evitar, pero es en plan "¿no quieres sopa? Pues toma dos tazas". En fin, cosas que nunca lograré explicarme.

Aun así y con todo, la serie no deja de estar bastante entretenida. Sí, los personajes son típicos y tópicos a más no poder, estereotipos remanidos y caducados que se nota un huevo que han salido de una VN con escenas muy forzadas y comportamientos muy canónicos. Y eso, que de ciencia ficción... psché. Doctor Who seguramamente mole más. Como Star Trek. Pero lo que he dicho, yo esto lo encajaría más como un thriller quiero y no puedo de ciencia ficción que como ciencia ficción propiamente dicho. La tensión se palpa más que los métodos creíbles y demás, y quizás por eso sea tan sumamente entretenida. No hay que desmerecerle el mérito de tenernos a todos a la expectativa semana a semana de ver con qué nos salían en el siguiente episodio o cómo resolvían la movida que aparecía por otro movimiento en la línea beta. Que nos quiten lo bailao, como quien dice. Y si alguien encuentra similitudes en esta entrada con la revisión de la serie que ha hecho el quejica de Dark_sage en su página, pues no es que esté completamente inspirada, es que es un cuasi plagio. Para qué nos vamos a cortar en decirlo. Aun así, quería cantarle las cuarenta a tan vitoreada broza que es anunciada como una de las mejores series del año. No nos engañemos, este año está teniendo una muy buena cosecha: unas series que parece que no pero sí, y las que parece que sí también. Así que por eso no me atrevería a decir que ésta es de lo mejor, es más bien de lo más mediocre de lo mejor (o de lo mejor de lo mediocre, como se prefiera ver) si es que queremos calificarlo de alguna forma. Hagamos un baremo: le he puesto la misma nota que a Gundam ZZ o a K-ON!!, así que algo debe de tener (también es cierto que últimamente me conformo con poco). Pero teniendo ahí series del calibre de Madoka, Hourou Musuko, Tiger & Bunny, Dantalian no Shoka o Mawaru Penguindrum (aún no he visto la tercera de Natsume, pero, conociéndome, me gustará aunque sea más de lo mismo), ésta se queda un poquito corta. Ahora bien, para gustos colores. Pero me reafirmo: esta serie ni de coña es de lo mejor del año por muy bien que se venda. Es entretenidísima, sí, pero nada más lejos de la realidad. Eso sí, una animación bastante decente y un dibujo que se ha mantenido. Pero claro, con todo el merchandising y el mamoneo nipón que ha aparecido a su alrededor, pues cualquiera se atreve a decir esto muy alto. En fin, que los que la aclaman como producto semidivino la terrenicen un poco desde una perspectiva menos "migustocéntrica" y le den un repaso crítico un poco menos difuminado.

En fin, nos leemos en futuras entradas, espero que alguna más interesante que ésta. Hasta la próxima.

domingo, 16 de octubre de 2011

REDLINE

Aprovechando que ya la hemos sacado con el fansub y hago un poquito de propaganda de paso, voy a dignarme a hacerle una pequeña introducción a esta películilla del universo de una OVA simpática que hicimos hace ya mucho, con mucho potencial para explotarle en futuras producciones por parte de ese magnífico estudio de animación que es Madhouse. Con una calidad de imagen bastante patente (de cada frame podría hacerse un wallpaper), se nos presenta una película de carreras no muy al uso pero sí que lleva la tendencia reciente de grandes producciones hollywoodienses de meter mucha carne en el asador. Y así es Redline.

JP es un conductor de carreras a lo Wacky Races pero más exageradas e intergalácticas, con todo tipo de movidas extrañas que suceden en las mismas. Así, pelea para clasificarse en la gran carrera espacial, la Redline, pero su compañero de equipo y encargado del diseño de su vehículo Frisbee está liado con la mafia y tiene que amañar las carreras. Por eso, pierde la oportunidad de clasificarse, pero debido a la retirada de otros pilotos que aseguraron su pase, entra en la gran carrera. Así, ha de viajar a Roboworld, una especie de utopía tiránica que esconde algún que otro secreto militar que la retransmisión de la carrera podría desvelar. Así, vemos la preparación y la carrera de por sí. Todo muy trepidante, además, aderezado con buena música y una animación acojonante.

Así es como yo lo definiría: japoniza Wacky Races (esa entrañable serie de Hannah & Barbera que todos veíamos de pequeñajos por la tele antes de ir al cole y que ahora echan en Boing. Aunque reconozco que se echa de menos un Pierre Nodoyuna y a su colega Patán) y métele movidas del panorama scifi japonés que no tiene nada que envidiarle a las cosas de Gainax con participación del Imaishi. El animador Takeshi Koike está detrás de todo esto y un Madhouse espectacular en la calidad de la animación nos deleitan con una película de carreras y un prota a lo Grease que va desinflándose argumentalmente pero que mantiene una intensidad y unos niveles de flipadura atronadores visualmente. Y cómo no, no podía faltar el cameo de nuestros queridos amigos Trava y Shinkai, a los que ya conocimos en la OVA antecesora. Ojalá hagan algo más referido a este universo, porque es muy explotable y está bien majo. Y contad con que en Tanoshii probablemente nos la apuntemos a esa larga lista de proyectos que querríamos y nunca sale pero nos meten en sustitución otra temporada de Hidamari Sketch. En fin, nos leemos.

lunes, 3 de octubre de 2011

Kokoro, de Natsume Soseki


Cualquiera diría que, viendo la imagen, voy a hablar de una serie de animación. Sí y no. Vamos a explicarnos: dio la casualidad que, en uno de esos viajes que suelo hacer a la biblioteca de mi antigua facultad de filosofía y letras de Granada, me topé con algo que me llamó poderosamente la atención, una novela japonesa editada por Gredos de la que había oído hablar a través de un anime que habíamos hecho con el fansub. La curiosidad me incitó a cogerla y empezar a leerla esa misma mañana. Así he acabado leyéndola y disfrutándola bastante, más incluso de lo que me esperaba.

La serie de animación en particular es Aoi Bungaku (literatura azul), en la que varios directores con famosos artistas de manga como diseñadores de personajes (entre ellos, Tite Kubo y, en el caso que nos atañe, Takeshi Obata) realizan la adaptación de obras de esa edad de oro literaria que fue el naturalismo japonés, con claras reminiscencias románticas y otros estilos llegados de Europa y América tras la apertura de Meiji aderezados con el componente tradicional nipón. A cargo del estudio Madhouse, y con arcos de pocos capítulo (uno y cuatro, aunque suelen ser dos de cada uno), nos dieron a conocer deliciosas obras de principios del siglo XX que, en caso de ser todos como la novela que nos atañe, sin duda merece la pena darle una oportunidad a la hora de leerlas. Además, debo reconocer que este arco fue de los que más me gustó (aunque no tanto como Hashire, Mero!).

Vayamos al grano ahora. La obra de Natsume Soseki nos sumerge de lleno en el final de la época Meiji, la que dio lugar a las grandes transformaciones técnicas y ese espíritu modernizador que se fomentó a través de dicho aperturismo. En este respecto y como ya he comentado, la influencia de distintos estilos literarios en una generación de oro de literatos que se dejaron llevar por las corrientes modernistas y del realismo europeo de aquel entonces (esencialmente del naturalismo de Flaubert o Balzac) con reminiscencias del romanticismo tardío alemán. La obra, que se divide en tres partes, nos habla de las vivencias de un estudiante que conoce a un curioso personaje, al cual llama constantemente sensei (literalmente, maestro. En este caso, es un título que se da a personas a las que se tiene un respeto especial). Acaban haciéndose amigos y el protagonista, viviendo su vida y maravillándose por este personaje hacia el que siente gran respeto y admiración, trata de indagar en su pasado por su comportamiento tan singular ante la vida. Así, quiere conocer el porqué actúa como lo hace, su motto en la vida que le hace tan especial y a la vez tan fascinante. Pero problemas familiares le obligan a volver a su pueblo y, en el momento de la verdad, sensei, que quiere explicarle su pasado, ha de enviarle una carta en que le explica todo lo que ha vivido para encontrarse en la situación en que se encontró fortuitamente con el estudiante. De esta forma, le cuenta un desolador episodio que marcó su vida, el cual se retrata en el arco de la serie de animación y que corresponde a la tercera parte de la obra.

Sin duda, un desolador relato imbuido por ese naturalismo francés que unos años antes se gestaba en el país de los vecinos de arriba. La sólida y ágil narración sin duda es un aliciente de esta obra a seguir leyendo, que fuerza al lector con un ritmo muy bien logrado a querer saber más sobre los personajes, especialmente de sensei. El relato de sus tormentos es sin duda violento y escalofriante a la par que enternecedor y hermoso. El amalgama de sensaciones que transmite es también un punto fuerte: el pesimismo desgarrador de una época que se acaba y el cómo marcó a una generación entera el efecto Meiji. En otros aspectos, me recordaba también a El árbol de la ciencia, de Pío Baroja, por el relato de una experiencia vital patética marcada por hechos tristes en el marco de una época de cambio que, en el caso español, es mucho más frustrante y decadente que en la incipiente y esplendorosa futura gran potencia oriental. Ambas tienen su encanto a su manera, con ciertos puntos comunes que vale la pena considerar. El amor y la muerte como temas primarios de fondo y la visión de verdaderas antípodas en ambos quizás sea lo que más haya que poner en valor de esta comparativa tan arriesgada que me gasto, viendo además que la influencia centroeuropea en ambos (más francobritánica en Soseki y alemana en Baroja) es patente.

En fin, dejo de dármelas de experto en temas que he tocado de refilón y con un espacio de siete años entre la lectura de uno y de otro. Pero las reminiscencias estaban ahí, eran claras y no creo que debiera dejarlas pasar. Aun así, recomiendo encarecidamente ambas obras. Y hasta aquí todo el pescado vendido. Si se me ocurre algo más, ya me dará por hablar de ello. Hasta entonces, veremos qué tal se da la cosa. Nos leemos.

lunes, 5 de septiembre de 2011

El fansubeo: meras observaciones y consideraciones personales.

A raíz de una reciente entrada de koda en la página del fansub yanki gg (mirar al lado, creo que está en la sección de fansubs guiris), me he animado a manifestar una serie de consideraciones que venía macerando respecto a ese mundillo en el que me animé a entrar hace ya más de tres años, el mundo del fansub. En esos tres años da tiempo más que de sobra a aprender bastante, tratar de romper tendencias imperantes y a reflexionar sobre lo que has hecho, cómo lo has hecho y qué es lo que se demanda tanto de parte del propio proceso fansubeador como de las "hordas" de aficionados que transitan los antros en donde les traducen sus dibujos chinos favoritos o de temporada.

Verlo desde dentro es sin duda una experiencia muy distinta a "disfrutarlo" desde fuera. O al menos eso es lo que he venido observando desde mis felices días en que empecé a usar el torrent y descargar estos tan queridos dibujitos por mi parte. Desde entonces, la cantidad de frustraciones, discusiones y debates que no llegaban a ninguna parte por el acérrimo relativismo que se tiene del tema ("es mi fansub y me lo follo como quiero" es una máxima casi sagrada, algo imperturbable y muy maleable que a más de uno hace rasgarse las vestiduras por su trabajo amateur). En un principio pensaba hacer una reseña (bajo mi punto de vista, claro está si no) de diversos fansubs en español catalogados como "de exelente calidad" (sí, los metidos en materia entenderán el porqué de esa expreción). Fuera coñas, serían éstos los que la gente prefiere o considera de mayor calidad (cada uno por sus razones, pero claro, de nuevo se nos presenta ante el leecher medio esa máxima imperturbable del fansubeo). Esto es casi como la política, haces un poco de demagogia y te encandilas a una comunidad de gente a la que le das lo que busca a cambio de unas "gracias de antebrazo".

Valorando un poco más mi experiencia vital (atención: esto es un caso particular, no hay por qué generalizar, pero bueno, ya que me apetece mojarme por fin con esto...), reconozco que fansubear es una decisión terriblemente errónea en mi vida. Vamos a ver, también ha tenido sus cosas que ya nadie me va a quitar, pero por esa misma regla de tres nadie me quita las frustraciones de esos proyectos olvidados o los que se olvidan con el tiempo una vez empezados, el ver cómo los controles de calidad superaban las cincuenta líneas de cambios en un script de alrededor de 300 líneas o las adaptaciones malogradas o los fallos directamente de la interpretación o la traducción. Mucha culpa de ello la tiene mi propia incompetencia, desconocimiento o escasa preocupación por el tema, no vamos a negar lo evidente. Pero aparte de todo esto, que no hace más que mermar las ganas de contribuir al mundillo, aunque des todo lo posible y creas haber hecho un buen trabajo, poniéndole más del tiempo que mucha gente le pone y sobre todo mucha buena voluntad (hay que hacerlo para ofrecerle a gente que ni conoces, en su mayoría hasta seguramente que bastante despreciable), siempre habrá muchas pegas. No ya simplemente pegas, no. Muchas. Quizás sea bueno en pos de la supuesta mejora de calidad del producto. Y es que para ser bueno en esto parece ser que te tienes que ceñir a unos cánones no escritos que como trates de cambiar se te echa todo el mundo tachándote poco menos que de carne de psiquiátrico. Quizás me lo tenga merecido por querer innovar o parecer revolucionario en ciertos aspectos, pero vamos, que también hay cosas que me resultan de difícil comprensión. Será que me quedo corto de entendederas.

En teoría, un buen fansubeo se caracteriza por una traducción lo más acertada posible (del idioma en que se habla en el vídeo, en un nivel tanto a nivel de traducción propiamente dicho como de adaptación, adecuada y suficiente dependiendo de personajes y situaciones/contextos), sobre todo evitando el caer en una cierta literalidad de las estructuras del japonés o inglés (o del idioma del que se traduzca) con respecto al español (cosa que, ciertamente, mucha gente se pasa por el forro sin ningún tipo de pudor y que si se lo recriminas poco menos que te quieren echar a lo leones), una ortografía y una gramática decente (no ya perfecta, simplemente decente y que denote cierto nivel de conocimiento o formación que muchas veces parece no corresponderse con la realidad. Esto parece algo muy difícil, un atentado casi al orgullo del que se ha molestado en quitarle un script a un guiri y pegárselo a su magna obra tras engastarle sus conocimientos variables de los idiomas implicados, a todas y cada una de las que hace), que cuadren los tiempos y la letra de los subtítulos sea legible (otro tema son los carteleos y los karaokes que darían para horas y horas de cruce de insultos y acusaciones), y una calidad de imagen del vídeo que no haga que el ojo se fuerce, algo gratamente visible (aunque creo que tampoco es necesario una suma perfección en el empleo de filtros y demás lavados que se le pega a las fuentes de vídeo para que queden lo mejor posible. Hay quien se centra en que si el vídeo no se ve como a ellos les gustaría, es que es una mierda infecta, etc, a pesar de que en muchos casos dejan ciertamente algo más que desear en sus subtítulos. Y no se cortan un pelo en decirlo abiertamente, eh. Se nota que no nos vemos las caras a diario). En fin, con tener estos campos cumplidos casi que se puede optar por decir que un ejercicio de fansubeo está ya bien hecho. Pues la verdad, esto es muy, pero que muy difícil de conseguir. O eso parece, se puede pensar. Pues la verdad, yo creo que no. Para ser algo que se hace entre colegas que ni se han visto la cara ni una vez (en su mayoría), es bastante exigente si se quiere un resultado aceptable para la comunidad. Y claro, eso suele chocar muchas veces con el ego camuflado en buenas intenciones que se gasta el personal que se dedica a esto.

Ahí hay otro punto álgido. Razones por las que uno se mete a fansubear. En este mundo de hoy es difícil creer que haya filántropos que escondan una lucha contra la SGAE (organizaciones similares también valen) y el capitalismo en forma de subtitular ilegalmente dibujos chinos y darle a través de un seudónimo tu toque personal, alterando la propiedad intelectual de alguien que ha invertido más pasta que para costearse una plataforma online y un servidor dedicado a distribusión (en su mayoría, gratuitos o valiéndose de ofertas puntuales). A partir de aquí, se inicia el conflicto: diferencias entre el personal por cómo ha de predominar un ego sobre otro, de quién hace mejor esa serie que hemos empezado a sacar los dos a la vez, de quién tiene más descargas por sacarlo antes o por hacerlo más mejor... Esto parece el congreso cuando nos ponemos en ese plan. Aun así, no niego que, cuando haces algo que realmente te ha llegado, deseas como poco decirle a algún colega "Eh, mira lo que he hecho. A ver si te gusta". Luego viene el drama: o no se lo ve, o se lo ve de otro, o ya lo ha visto en inglés, o nole gusta. Sin duda es una de las grandes derrotas, el que al comentar tu trabajo (o el fondo de tu trabajo, que al fin y al cabo es para lo que has trabajado, ¿no?) las respuestas sea tan decepcionantes. Lo sé porque me pasa muy a menudo con lo que hago, si no con casi todo lo que he acabado haciendo. Resulta bastante frustrante pensar que le has dedicado dos horas de tu vida a quitarle las faltas de ortografía a un papelote digital para que luego la gente se lo descargue simplemente para guardarlo en un disco duro con altas probabilidades de no ser visto en mucho tiempo. Quizás esto sean los riesgos de dedicarse a esto.

En fin, me he lucido sacando a relucir tantas obviedades. Seguramente, mñas de uno se sienta identificado en algunos de los puntos que he dicho, ya que al fin y al cabo, esto tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Lástima que, desde mi experiencia y opinión, crea que esta segunda cuestión sea la predominante. Aun así no he terminado de desanimarme. Sí que veo el panorama desalentador por otra razón: la falta de personal o el bailoteo constante al que es sometida la regularidad de realización de este tipo de cosas. Cuando te falla uno, la cosa se trastoca mucho. De ahí también la necesidad de cierto compromiso. Pero vamos, que a las circunstancias de cada uno no te vas a poner ahí a decir que si plim o plam, vamos, que si hay cosas que no se pueden prever o que pasan sin aviso, pues qué le vamos a hacer. Yo ahora mismo ando demorando un script precisamente porque se me ha muerto la abuela que tenía en el hospital esta mañana y por eso va a estar la cosa apretadilla en los próximos dos días, que además la cosa viene con movidas de serie que a saber lo que pasa gracias a la bendita burocracia. No sé si me habré deshagoado con esto, pero en fin, propongo una conclusión simplista parafraseando a koda, "fansubing is just retarded". Nos leemos en próximas entradas.

Y no, no soy amigo de los malos rollos. Aun así y por lo que pueda parecer, en este mundillo también se topa uno con gente muy maja. Que seguramente no piense lo que yo, o tenga otra forma de decirlo, pero que vamos, que se agradece estar echando el rato con ellos o bien disfrutar de un trabajo en este aspecto que seguramente harán mejor que yo.

lunes, 29 de agosto de 2011

Meme chorras: tus cinco bandas japonesas

Hay gente que me ha pedido actualizar el blog con algo más de frecuencia de la habitual. Mis disculpas ante todo, ya sabéis que me gusta desaparecer el verano, al menos, hacerme el desaparecido. Bien es cierto que este verano me ha salido completito, sobre todo en cosas malas. Me ha tocado enterrar a un abuelo y buscar piso en Madrid durante las JMJ, justo llego hoy a Granada y me encuentro con otra abuela ingresada en el hospital. Realmente, he desconectado poco, menos de lo que hubiese querido. Así que vengo con las pilas a medio cargar, a afrontar un curso bastante novedoso lleno de incertidumbres y con una acumulación de cosas pendientes que me da cosa empezar a enumerar. Así que voy a distender un poquito y voy a ofrecer un meme de ésos chorras que se montan por la red para que los colegas se recomienden cosas. Esta vez tiraré al apartado musical, que no hablo mucho de estas cosas y me gustan más de lo que parece. Mi plan consiste en decir cómo los descubrí, qué características tiene (a muy grandes rasgos, dejé de entender de música hace mucho) y qué temas destacaría así en un principio, incluso discos en general.

ASIAN KUNG-FU GENERATION: creo que este grupo apenas necesita presentación. Son de lo mejor que nos han dado musicalmente hablando (al menos, en tiempos recientes) desde el país del sol naciente. Un grupo de rock con atisbos de indie (o eso dice la gente) que queda muy, pero que muy resultón. Quién no recuerda sus grandes temas de populares series de animación como Haruka Kanata (el 2º OP de Naruto, de cuando la serie todavía gustaba) o Rewrite (4º OP de la primera serie de Full Metal Alchemist). Más recientemente también participaron en un OP de Bleach o en el de la magnífica Yojouhan Shinwa Taikei (a la cual espero que demos carpetazo en breve, todo sea dicho de paso). En cualquier caso, es una banda muy versátil y que combina muy bien las lemodías con sus ritmos, variables dentro de los propios discos en las distintas pistas, pero de una fuerza y una notoriedad muy evidentes. Son un grupazo y merece la pena escuchar su discografía de arriba a abajo, porque son realmente buenos.

Sambomaster: curioso grupo que también apareción en uno de los temas de entrada de Naruto (el 5 OP, para ser más concretos) y que ya he visto posteriormente en una película de Bleach y en el ED de Kuragehime (serie que, dicho sea de pasó, me defraudó enormemente). De un ritmo trepidánte y que suena como si sus integrantes se lo pasasen realmente bien tocando su música, combinan aceleradas canciones con desbordante arrogancia musical, pero el resultado me resulta bastante agradable.

Bump of Chiken: recuerdo haberme topado con un bonito tema, Laugh Maker, en un vídeo de Youtube de animación un tanto pencota, que me dejó muy buen sabor de boca. Así, indagué un poco más en este grupo de amigos que hacen una música muy experimental, tanto como variado es su registro, muy agradable y propio. Cuentan con una amplia discografía, con aportes a escenas de apertura de animes, como Tales of the Abyss (Karma), o de cierre de películas, como al cuarta de One Piece (Sailing Day). Entre otros temas quizás destaque K (por cierto, con este vídeo gana mucho), pero debo decir que también merece la pena escucharse discos suyos, como el curioso Orbital period. No creo que deje indiferente.

Baseball Bear: quién me iba a decir que un grupo suavón como éste me acabaría encandilando con algunos de sus temas más marchosos. Y es que son otros que tienen un registro variable que te deja un buen sabor de boca. Habiendo visto Ookiku Furikabutte, con su primer OP, Dramatic, quedé bastante convencido de la calidad del mismo. Y con el ED de Toshokan Sensou, CHANGES, quedé conevncido. Después llegó a mis manos un disco que me resultó bastante completo y ya les di el visto bueno definitivo.

UNISON SQUARE GARDEN: éstos son lso que más recientemente he descubierto, con grata sorpresa, pues me ha gustado mucho ese tono desenfadado y veloz que le dan a sus canciones, tales como son los OPs de Tiger & Bunny (esta serie está pegando muy fuerte en Japón, tocará echarle un vistazo sí o sí) o de las recientes OVAs de Yozakura Quartet (tengo que pillarme el manga de ésta a ver qué me ofrece). Después de catar un par de discos, llegué a paladear el más reciente, Populus Populus, que está rematadamente bien.

(Éste va de regalo) JAM Project: cómo iba a olvidarme como aficionado al género mecha (y eso que apenas veo series que pueda catalogar como tales... necesito recuperar la vena gundamera pronto). Mira que hasta he llegado a ver a Hironobu Kageyama en acción (en un concurrido concierto con... ¿unas 20 personas de público?), pero es que como mejor salen es dándolo todo los cinco a la vez, con esa canción que se entonaba al inicio de una de las primeras series fansubeadas que vi, La princesa abandonada (y que nos gustó a toda la panda. ¡Joder, qué lejos queda eso ya!). Después llegaron algunas series de mechas como Shin Getter Robo o SRW, de lo cual salté a las recopilaciones periódicas que ofrecían la colección de los reyes del anisong. Y qué demonios, con toda la fuerza que ofrecen y esas explosion es de adrenalina, ¡quién se resiste!

Joder, me dejo a The Pillows (cómo olvidarme de esa pedazo de banda sonora que se gastaba FLCL, de los EDs de Moonlight Mile o de sus temazos repartidos en su extensa discografía), Stereopony (trío de muchachas más o menos rockerillas con algunos temas bastante chulos), Nana Mizuki (sobran presentaciones, su currículum habla por ella... aunque no de su grupo), entre otros. Y ahora a nombrar a gente que a ver si me sigue el juego en sus blogs:

-Záresh (faltaría más, que nos tiramos las noches hablando de este tipo de cosas y otras muchas).
-Los chicos de Koi-nya (cualquiera de ellos... ¡o todos ellos, demonios! Ya nos conocemos de hace tiempo, qué menos que una pequeña contribución para que tengan algo más de opinión que de información).
-Djevel (para que luego te quejes de que no actualizo, a ver si me sigues la corriente).
-Darklink17 (¿tienes de eso? Ni puta idea, pero te menciono por si acaso te da la neura).

Si alguien quiere darse por aludido, que lo haga también. Total, los blogs que he nombrado en general (salvo Koi-nya) tienen una frecuencia de actualización similar a la de este antro. En fin, debería ponerme a revisar ya las más de 120 poáginas de torrents de Tokyo Toshokan antes de que sigan subiendo su número. Pero me apetecía dejar esta tontería, recomendaciones de mi (mal) gusto musical del país nipón. En fin, espero que esto sirva a alguien para animarse a escuchar algo (o algo más) de esto y que también me sugiera algo interesante, o a ver si ya lo conocía de antes y podemos intercambiar impresiones. Ains, qué bien viene desconectar de vez en cuando...

miércoles, 22 de junio de 2011

Cuarto aniversario del blog

Cuatro añitos. Cuatro añitos desde que me dio el caprichito de hacerme un cutreblog que no sé por qué sigo manteniendo medianamente. El caso es que podría aprovechar este momento de recreación para soltar un "Muchas gracias por vuestro apoyo todos estos años", pero es que esto ya no lo apoyo ni yo.

Echando la vista atrás, la escasez de entradas en los últimos seis meses (escasez en toda regla) me hace plantearme objetivos de cara al verano ahora que ya tengo el curso a punto de caramelo. Y más ahora que el año que viene a saber dónde puedo acabar, que ya tengo plaza en el máster de la Universidad Complutense de Madrid (a partir de ahora, UCM) a seguir dándole vueltas a mis mexicanitos. A todo esto, ¿para qué usar una egoentrada como ésta? Pues una solución sencilla será la que mencionaba antes, marcarme objetivos: más reseñas de libros, series y puede que hasta videojuegos y partidas de rol, alguna movida de tipo académico, excursiones, noticias de actualidad, ataques de emosidad... A saber. Por lo pronto, podría marcarme esto:

-La entrada pendiente (a sólo dos episodios de acabarla desde hace tres meses) de Star Driver. Puede que si me da, también la de Hourou Musuko. Para un par de series de animación japonesa recientes que merecen la pena...
-Valoración de la carrera: ahora que se me acaba el chollo, cuando tenga el título habré de hacer alguna imbecilidad de este estilo para no recomendar a nadie seguir mis pasos.
-Leerme algunos libros (El crash del 29 de mi amado J.K. Galbraith, El queso y los gusanos de Ginzburg, posiblemente El señor de los anillos o alguna otra novela a la que tenga ganas).
-Valoración de los mangas que ando leyendo por ahora: por qué me anda defraudando Hajime no Ippo, el mono al que me tiene sometido One Piece, la nueva ondanada de shônens que me va a dar por leer, La espada del inmortal, Ashita no Joe, mis impresiones sobre la obra de Inazuma (Shôji Sato) y toda esa morralla.

Vamos, que tengo un veranito para aburrirme y eso que todavía no hay nada dicho académicamente hablando. Tocará seguir esperando como poco un mes más. Por ahora, ahí os dejo. Que os divirtáis.

jueves, 6 de enero de 2011

Katanagatari


Pues mira tú si ha sido breve el asunto que aquí estamos de nuevo. A falta de una buena cosecha este año que nos acaba de dejar (que realmente, la habido, aunque escasa, para variar en el mundillo este), pues aquí nos ponemos con una de las series del año, y nunca mejor dicho, porque han tardado todo el año en emitirla. Nos topamos con otra adaptación de una de las novelas ligeras de NisioisiN, que todos recordaremos como el autor de aquella tan coreada en su momento Bakemonogatari ( y que el mariquita de darklink17 nos ha estado traduciendo en su incipiente fansub).

La cosa va de una chavalita, la estratega Togame, a la que el shogún le encomienda la tarea de recuperar doce espaditas de un artesano tarumba de hace unos siglos. Pero no son doce espadas cualquiera, son doce espadas especiales por sus características (y porque, conforme va avanzando la serie, vemos que no todo son exactamente espadas o lo que se entendería como concepto normal de "espada"... qué inductivo me ha quedado todo esto). Así que para cumplir su misión, va a buscar al último descendiente del clan Yasuri, el cual maneja una técnica de combate llamada Kyôtôryu, consistente en utilizar el cuerpo a modo de espada, creando al combatiente que lo usa en espada. Así, se hacen amiguitos y van luchando contra personajes de lo más varipinto para conseguir su propósito. Con esta premisa, se nos desarrolla una serie en donde las conversaciones son el punto fuerte, más que nada, porque no se callan ni debajo del agua. La primera premisa es pensar que, en una supuesta serie de acción como ésta, tanto diálogo apenas tendría cabida, pero qué va, todo lo contrario, le dan sin parar a la sinhueso. Y la verdad es que son muchas conbversaciones en las que dicen mucho sin decir nada, pero ahí precisamente reside mucho del atractivo, no ya de la serie, sino quizás del propio estilo de Nishio Ishin.

A través de esta búsqueda, se desarrollan doce capítulos de composición más o menos similar, donde nos topamos con toda clase de personajes, de lo más variopinto: desde un clan de ninjas que recurrentemente aparece a lo largo de toda la historia hasta la antagonista de Togame, cuyo subordinado Emonzaemon mola mucho; pasando eso sí por todos los portadores de esas extravagantes armas que han de ir recolectando. El desarrollo de la relación entre los dos personajes principales sin duda es otro punto fuerte pese a ser en algunos sentidos típica, pero en otro también muy entrañable y curioso. Además, la trama se encuentra llena de giros argumentales, algunos realmente impactantes. Además, se acmpoaña todo de un estilo ciertamente minimalista y una animación de muy buena calidad, además de con aportes bastante simpáticos a la hora de narrarnos muchas situaciones y acontecimientos. En general, es uno de los platos fuertes de este año que ha acabado, sin duda prácticamente un imprescindible.

Pues con esto y un bizcocho acabo lo que serían las reseñas navideñas. No las he hecho antes por pura perrería. Incluso quizás haga alguna más, pero no sé si merecería la pena, porque tampoco es que haya nada más que decir al respecto. Simplemente, recomendaros todo esto. En fin, nos leemos en próximas entradas o divagaciones. Hasta otra.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Kaze no Tani no Nausicaä: postcolonialidad animada


Hace muchos años que tuve mi primer contacto con las películas del señor Hayao Miyazaki. Recuerdo que tenía recién comprada la cuarta entrega del coleccionable de El señor de los Anillos y andaba pintando los recién adquiridos guerreros uruk-hai que acompañaban a dicha entrega. Mientras los empezaba a manosear y pintar, mi hermano llegó con la cinta prestada de Mononoke Hime (La princesa Mononoke). Un averdadera maravilla de puesta en escena de recursos de animación y una trama magnífica, intensa y muy comprometida. Me maravillé al instante. Después seguí viendo algunas de sus películas de Ghibli (la maravillosa El viaje de Chihiro, Porco Rosso, El castillo ambulante...) como externas (Lupin III: el castillo de Cagliostro). Pero realmente todo se remonta a la infancia, como todo buen chaval de mi generación, que recordaremos aquella serie tan fantástica de un futuro muy lejano, que ya no se ve tan lejano, de Mirai Shônen Conan (Conan, el niño del futuro). Una verdadera puesta en escena de la incipiente genialidad y compromiso de este hombre que nos ha legado un verdadero espíritu crítico, posiblemente de los más rotundos que se encuentren en el mundillo de manganime.

Contactos posteriores me topé cuando visité París, en una de las exposiciones que más me han gustado de cuantas he visitado, una especialmente dedicada a dos auténticos genios del cómic internacional que, como mencionaré después, guardan mucha relación: Jean Giraud (Moebius) y el propio Miyazaki. Y más recientemente, he visto su corto musical At your mark (muy en su línea, magnífico) y el capítulo 155 de la segunda temporada de la animación de la obra de Monkey Punch Lupin III, titulado Farewell, dear Lupin. Todo ello, por supuesto, enromemente recomendable si se tiene la oportunidad de disfrutarlo.

Entrando ya un poco en boga del asunto, nos metemos de lleno en esta épica historia. Primero hablaré de la película de animación, la que dio lugar al nacimiento del estudio Ghibli, y posteriormente hablaré del manga, advirtiendo, claro está, de que habrá spoilers a porrillo. La película, estrenada en 1984, nos cuenta una historia más edulcorada que la originalmente concebida en el manga, con ciertas semejanzas pero a la vez con importantes diferencias que cuando revise ambos argumentos ya puntualizaré. El contexto es un mundo que, hace siglos, sufrió la devastación por una serie de grandes máquinas de guerra de una civilización anterior muy avanzada tecnológicamente que supuso la destrucción de la misma a cabusa de ello. Como el mundo quedó muy contaminado, comenzaron a aparecer grandes formaciones boscosas y nuevos animales como grandes insectos que mantenían al margen a los humanos por ser altamente tóxicas, las llamadas zonas contaminadas. Nausicaä es una chica que vive en el Valle del Viento, hija del rey Jiru, muy querida por su pueblo. Un día llega una nave del reino de Tormekia que choca contra el valle y en él se encuentra una princesa del reino de Pejite, que muere en el incidente, y una gran bola de carne en la cual se encuentra un dios de la guerra, de los que destruyó hacía siglos la civilización anterior. Así, al día siguiente llega un ejército de Tormekia que se hace con la plaza y se llevan a Nausicaä. Pero durante su traslado, las naves de Tormekia caen en una emboscada del príncipe Asbel de Pejite, que derriba sus naves, haciendo caer a Nausicaä y sus acompañantes a la zona contaminada, donde tendrá una gran revelación: los oms, unos grandes insectos cubiertos de un durísimo caparazón, se arremolinan para atacar a los humanos. Su misión a partir de ahora consistirá en mediar entre los humanos, testarudos y caprichosos, y los seres del bosque contaminado que quieren acabar con los humanos. Mucho simbolismo, buenos muy buenos, malos muy malos... Y final feliz.

El manga (publicado entre 1982 y 1994) es algo mucho, pero que mucho más elaborado que la ya de por sí fantástica película (que, todo sea dicho, resumir en dos horas todo lo que hay en el manga, la verdad es que sería tela de complicado). Formalmente tiene un estilo más europeo que japonés en cuanto a su estilo de dibujo, cargado de fuertes líneas de tinta que recuerdan más a autores de los ochenta europeos como Richard Corben o Jean Giraud/Moebius, aunque con una disposición de páginas muy serena, equilibrada y poco innovadora. En la misma situación de antes, pero con fuertes variaciones de guión y trasfondo de personajes, además de añadirle el factor de una segunda facción en discordia, el imperio de Durku, contra la que se enfrenta Tormekia, le dan una mayor versatilidad a la historia. Así, nos metemos de lleno en un conflicto más global, no a escala local como en la película, una guerra entre dos imperios cuyos intereses consisten en tener el control de todo el territorio, haciendo todo lo factible y jugando todas las cartas posibles para ello, en una guerra desoladora en la que todo vale, desgraciadamente para todos ellos. Así, Nausicaä entra de lleno en el conflicto con un papel relevante, pero más que nada, en segundo plano de su verdadera misión, una inverstigación sobre la zona contaminada y como mediadora entre los seres humanos y la naturaleza, y entre los primeros en sí. De animación, para ser de la época que es, está muy avanzada y muy cuidada, suavemente llevada, de un ritmo elegante y preciosista, es además acompañada por una maravillosa y acertada banda sonora compuesta por Joe Hisaishi.

Como ya he mencionado, la película es una versión edulcorada, bastante, de lo que es el manga, con escenas realmente despiadadas y muy crudas. Argumentalmente, aparte de centrarse mucho más en el conflicto bélico entre las dos potencias de Durku y Tormekia, nos introduce mucho más en los personajes secundarios, los cuales, en algunas ocasiones, quedan completamente transformados y ecplipsados en la película. Y en el trasfondo general de la obra, mucho más. La guerra intestina que se manifiesta y todo el constructo ideológico que se aprecia en Durku son sin duda dos de los aspectos más logrados dentro de los elementos a destacar de la obra. Y la aportación de todos esos elementos míticos del Daikaisho, los distintos credos y la visión mística de la civilización anterior le dan además un cierto interés antropológico. Pero sin duda, su plato fuerte es la violenta crítica a la acción del hombre sobre el medio, como efecto subsidiario del conflicto y como consecuencia general de sus acciones, destinadas a la autoextinción por tener una gestión muy inadecuada de todo el panorama a escala global.

Resumiendo, nos encontramos con una fuerte crítica a la guerra, al machismo de una cerrada sociedad falocrática con el rol de unas mujeres que llevan la batuta en el desarrollo de esta obra (y en general, de la mayoría de las de Miyazaki) y un alto componente de compromiso con el medio ambiente. Así pues, referido al alcance nocivo tanto a escala global como local, da un ejemplo de la crudeza de los enfrentamientos entre dos naciones, casi como una guerra mundial, con todo tipo de daños colaterales y de desarrollo de elementos muy nocivos tanto para las personas como para su medio. Y aun así, implica que el avance tecnológico y esa idea tan valorada que tenemos del progreso, si se lleva por donde se lleva, da de todo menos buenas sensaciones y, lo que es peor, buenos resultados. También es interesante, en su desenlace prácticamente, ver cómo los elementos de dualidad y las paradojas de las que se componen la vida se manifiestan claramente en muchos de sus aspectos. La existencia de la zona contaminada como el elemento purificador de la tierra que los seres humanos envenenaron pero que a la vez los intoxica y les obliga a mantenerse al margen de ellos nos expone que la naturaleza es sabia y sabe enmendar sus errores, y no se obceca ciegamente en mantener sus intereses. Es una tendencia al equilibrio natural de la que los hombres se pueden aprovechar y que sin lugar a dudas podría utilizarse en beneficio de todos y no como otro recurso más para fomentar desigualdades y favorecer a una minoría que se ha hecho con el control de los mismos.

En definitiva, tanto la película como el manga son sin duda dos obras maestras dentro de sus respectivos géneros. Pocos, poquísimos pueden conseguir transmitir todo lo que se transmite de una tacada en apenas sesenta capítulos luego condensados en dos horas de película que no alcanzan a ofrecer todo lo que ofrece en papel pero que aun así aporta mucho, muchísimo de lo que en el otro formato se ofrece. Comparativamente, me gustaría destacar una diferencia que creo muy, pero que muy fuerte entre película y manga que me reventó bastante a la hora de ver el film, y es el papel de la princesa de Tormekia, Kushana, que en el manga es sin duda uno de los mejores roles femeninos elaborados en este género por todo lo que simboliza y por ese trasfondo tan macabro a la vez que demostración de auténtica fortaleza. Me dejó bastante patidifuso a la hora de ver la película, pero bueno. En kíneas generales, debo decir que sin duda ésta es una de las obras cumbres e imprescindibles que todo aquel que se llame aficionado al género (o al menos, buen aficionado y con un interés importante por lo que son los grandes episodios de la misma) lo vea, pero sobre todo, que lo disfrute, que se emocione y que se maraville con uno de los mejores mangas, y por extensión merecida, comics que se han hecho hasta el momento. Sin desmerecer nunca a la película, que también aporta su granito de arena.

Pues esto es todo. La verdad es que me ha sorprendido mucho, más de lo que esperaba. Así que si tenéis oportunidad, pedidme el manga porque es algo difícil de equiparar con cualquier otro. Aunque claro, todo dependa de gustos, pero creo que por todo lo que es, cómo se narra y todo lo que significa, debe tenerse por encima de todo ello. Una aventura postapocalíptica épica, emocionante y sin duda, muy comprometida. Sin duda representa muchos de los valores que estamos perdiendo a marchas forzadas por la coyuntura que vivimos en este mundo que cada vez se sustenta más en su propia irracionalidad, y es aunque sea un ejemplo futurible que nos debería hacer reflexionar. En fin, nos leeremos en próximas entradas. Que os vaya bien a todos/as.

domingo, 24 de octubre de 2010

One Piece 10th Movie: Strong World


Pues anoche me dio por fin por echarle un ojo a esa tan alabada película de uno de mis shônen favorito y que llevo siguiendo desde hace siete años: One Piece. Reconozco que debo de llevar como casi cuatro años sin haber visto algo animado de esta serie, y menos tan reciente y tras haber dejado tan adelantado (lo máximo que me ha dejado la edición española de Planeta) el manga.

Del sector comercialoide de Toei (o sea, no debía esperarme algo al estilo de Mamoru Hoshoda en las películas de Digimon y Superflat Monogram o de Kenji Nakamura en Mononoke o Trapeze), esta película acaba dejándonos una animación bastante normalita para haber sido tamaña "superproducción", de casi dos horas, que nos deja una aventura de relleno de los entrañables personajes creados por Eiichiro Oda. El pirata Shiki, conocido como el León Dorado (un superviviente de la época de Gold Roger) se ha dedicado los últimos veinte años a experimentar en sus islas flotantes con animales. Topándose con la banda del sombrero de paja en mitad de una tormenta que le fue advertida por Nami, decide secuestrarla para que pase a formar parte de su tripulación, desencadenando la correspondiente reacción de rescate de sus colegas/nakamas, con lo típico en el desarrollo de la serie.

En definitiva, una película currada en algunos aspectos (sobre todo en algunas escenas en 3D, pero se gasta bastante QUALITY), con guión original de Oda (bastante random, pero es que el shônen no da para más) y... Bueno, si eres fan de la serie la aguantas bastante bien. A modo de curiosidades ya, no recordaba que Zoro compartía seiyuu con Hijikata (el de Gintama) o por ejemplo, me ha resultado bastante acertado oír a Franky con la misma voz de Dark Schneider o Judeau Ashta (le pega, es voz de macarrón). Y muy simpática la de Brook. La verdad es que lo que más se disfruta sin duda de esta película es el despliegue de bichos y personajes tan característicos del autor. Según reconoce, le encanta dibujar animales, y en esta película no fue una excepción, dándoles además un papel destacado y predominante a unas criaturas que, con cierto precedente (o al menos yo lo veo así) en Akira Toriyama, fomentan la definición del estilo de este mangaka. Aparte, su manera de crear antagonistas tan curiosos y divertidos lo hace sin duda absolutamente genial (Bon Clay... ;__;). En fin, al menos desde mi percepción. Y es que para mí, éste es sin duda el discípulo aventajado de Nobuhiro Watsuki. La verdad es que me resultaría curioso que, viendo su estilo, todavía Masaaki Yuasa no haya confiado en él para el diseño de personajes de alguna de sus creaciones. En fin, reconozco que me gustaría verlo, pero creo que sería bastante irracional.

Ah, y que no se me olvide: además de la peli, hay también una especie de spin off de la misma en la que te cuenta la relación de Shiki con Gold Roger y cómo llegó a donde está. Tampoco está mal, es más completista, pero aporta alguna cosa al universo de la serie. Así que, con esto y un bizcocho, hasta la próxima reseña de algo. ¡Nos leemos!

martes, 19 de octubre de 2010

Anime Fall 2010


Bueno, pues ya, tras tres semanas de emisión, tocaba ir dando las primeras impresiones de otra nueva temporada de sidosas series japonesas que adoran esos gordos malolientes treintañeros casados con una almohada enfundada en su personaje femenino favorito. Y cuatro inadaptados a la realidad global de por aquí. Pero en fin, es divertido perder el tiempo a principio de curso, y como cada año y tras sudar olímpicamente de la entrada referida a la temporada de verano (en la que tampoco nos perdimos nada destacable), pues repasemos lo que va de ésta:

Star Driver: ¡Bones plagiando Code Geass! ¡El mundo se ha vuelto loco! La cosa esta va de un chaval que llega a una isla llena de pavisosas salidorras que llevan una megaorganización de la muerte oculta tras la fachada de un instituto cuyos uniformes llevan corbatas que parecen pollas. Y nuestro prota es un GINGA BISHÔNEN (o como han traducido los de IS, un "guaperas galáctico") que se dedica a frustrar los planes de sus malvados compañeros de instituto combatiendo con mechas flaman sacados de un carnaval veneciano del siglo XVIII, con muchos arco iris y muchas mariconadas superfashion. Si no fuera porque es de Bones, habría pasado de ella. Eso sí, la peleílla de robots del capítulo tres con estética a lo Imaishi ha molado. Aunque personalmente, Heroman me estaba gustando más.

Iron Man: otra adaptación de un clásico de Marvel. Esta vez, Madhouse mete mano con una animación decentilla pero con demasiado 3D y una trama bastante pava (y unos diseños de personaje bastante repelentes). Lo más destacable es que Tony Stark está doblado por Keiji Fujiwara (yay!). Por lo demás, shitsuxhard.

Panty & Stocking with Garterbelt: Gainax se ha superado a sí mismo imitando el estudio cartoonnetworkesco de Genndy Tartakovsky (creador de, entre otros, El laboraorio de Dexter y Samurai Jack). La cosa va de dos angelotes, una pija muy puta y una gothlolita aficionada a los dulces que se dedican a combatir a fantasmas. Tienen sus rifirrafes internos, pasan muchas cosas escatológicas y LOLGAINAX. En el fondo mola, pero hay que darle una oportunidad y ser algo de tard de este estudio de animación (del que por cierto, van combinándose sus distintos staffs paracada minicapítulo de la serie, con eróticos resultados).

Kuragehime: curioso josei ha cogido esta vez el estudio Brain's Base para adaptar. Una friki de las medusas que vive con una panda de solteronas nerds de las cosas más rancias (una de las muñecas de porcelana japonesas, otra de los trenes, otra de los hombres mayores, y otra del Romance de los Tres Reinos). El caso es que por vicisitudes de la vida acaba colando en ese recinto de pureza y castidad (las tías además padecen una misoginia importante, por no decir directamente sociopatía) a un travelo. Ahí se acaba el capítulo uno y ED de Sambomaster (¡dato muy importante!). Tocará ver qué pasa a continuación, más que nada por idolatría hacia este estudio.

Bakuman: Takeshi Obata a los lápices y Tsutsumi Ohgi al guión, ambos a la carga de nuevo. Esta vez, una historia de amor de fondo en una serie sobre "cómo hacer un manga y publicarlo en el mundo editorial". La verdad es que pinta estupenda, pasando un poco de la tirria que le acabé pillando a la anterior colaboración de estos autores (Dessu Notto). A pesar de que pierde algo de factor reactionface con respecto al manga por lo que se ve, está bastante bien, aunque se nota que JC Staff lleva otras tres series esta temporada. A modo de información adicional, Norma empezará a publicar el manga este Salón de Barcelona. Compra bastante recomendada, desde luego, si esta adaptación es fiel.

Togainu no Chi: una mariconada monumental de bishônens que se pelean en una ciudad devastada. Botada al primer capítulo por náuseas provocadas a altas horas de la madrugada. Y a Sugita Tomokazu no se le deberían dejar papeles tan sumamente homosexuales.

Soredemo Machi wa Mawatteiru: Shaft desilusionando... ¡¿Cómo es esto posible?! De base, cogemos una serie sin gracia, la hacemos en plan "no tenemos un duro" y encima... Chiaki Omigawa de seiyuu protagonista. Bastante "pfffff" (a pesar del OP de Maaya Sakamoto, lo mejor sin duda en estos dos primeros capítulos... pero "Ukiuki~!").

Shinryaku! Ika Musume: la invasión de la niña calamar... ಠ_ಠ Lo que no haga moe Japón... Bastante repelente a primera vista, y supongo que a segunda, y a tercera... Vamos, que es como Working!! pero con menos gracia aún. Serie demasiado veraniega además para esta época en que empieza el curso y nos recuerda que tenemos que empezar a ir a clase. No thnx.

Arakawa under the Bridge x Bridge: pura esencia Shaft, con serie rara y rancia de base, escenas ralentizadas y muy estáticas, referencias a porrillo... Vamos, todo lo que no han puesto en Soredemo (de la cual podrían haber hecho como otra Natsu no Arashi!, pero no han querido por ahora). Y lo más importante: repertorio de doblaje COJONUDO (así, con mayúscula). Aunque siguiendo la línea de la primera, un tanto cargante (se repite ya mucho Hiroshi Kamiya).

The World God Only Knows: un viciado a los juegos de citas hace un pacto con un demonio para erradicar espíritus prófugos de chavalas ligándoselas para darles un beso y librarles del pérfido espíritu. De base, parece una tontería, ahora, la serie está requetemaja. Buen trabajo de Manglobe, que le ha dado un toque de calidad bastante decente. Además, versión de AU disponible.

Otome Youkai Zakuro: reconozco que, desde que me enamoré de Natsume Yuujinchou, este asunto de los espíritus japoneses me gusta mucho. Y si lo ambientas en pleno final del diecinueve japo, pues mejor. Serie recreacionista de folklore tradicional enfrentado a la incipiente occidentalización a modo de shojazo de JC Staff. Vamos, que me lo trago sí o sí.

Yosuga no Sora: harem random que en principio no llama la atención pero HOLY SHIT QUÉ TETACAS SE GASTA ESA TÍA. Para las noches solitarias. Ah, y OP de eufonius (como dice LoTuS, efecto ALI Project con este grupo también).

To Aru Majutsu no Index II: qué decir. La primera molaba un taco, y después de ese aborto que fue To Aru Kagaku no Railgun, la verdad es que se agradece bastante volver a ver a Touma como personaje protagonista en acción. A ver qué sucede.

Mi hermana pequeña no puede ser así de mona: vale, reconozco que el título tira para atrás mucho. Muchísimo. Es más, es hasta ranciamente depravado. Pero por ahora la serie se gasta una animación cojonuda y la trama es hasta simpática. Típica niña diez, que es la hostia en el cole y en los deportes, es preciosa y además trabaja como modelo. Pero tiene un oscuro secreto que su hermano pasota descubre... y es que le gusta el anime de mahou shojo y los eroges. En fin, no quiere que nadie se entere y su hermanito tiene que guardarle el secreto y ayudarle a hacer amigas frikonas. Está muy, pero que muy simpática. AU e IS parece que la van a sacar en colaboración (por lo que leí en el blog de mrm).

MM!: creo que esta serie la he visto la temporada pasada, y la anterior, y en todas las temporadas desde hace algunos años. Es más, en algunos años hasta la he visto por duplicado o hasta por triplicado. Jun Fukuyama es un chaval de instituto sadomaso que se encuentra con una enana chillona y una tetotona androfóbica que pega leches. Señores guionistas (sobre todo ustedes, los de Xebec) cómprense un poco de originalidad, por favor. Vuelvan a hacernos una como Fafner, por piedad.

Fortune Arterial: otra adaptación de eroge, con vampiros parece ser, que cumple incluso más canónicamente los preceptos de eroge típico, rozando el canon de lo random. Casi que pasando directamente.

Super Robot Wars: the Original Generation - The Inspector: basado en un juego de peleas entre robots gigantes con tías tetonas y chillones muy masculinos gritando como cabrones dentro de ellos, hasta que lol cosas pasan. A ver en qué degeneran los siguientes, que pinta... no lo sé, pero no creo que sea agradable. Also, JAM Project en el OP :3~~

En definitiva: no esperéis nada por parte de los divertidos porque seguimos necesitando encoders (¿quién se apunta?), IS sacará si no la mitad, más de la mitad y merece la pena ver las releases de gg nada más por leer los comentarios que suelen de jar de título en los chapters. Nothing more to say. Nos leemos.

martes, 5 de octubre de 2010

K-ON!!: ¿moeblob o una esmerada visión de la realidad cotidiana estudiantil?

Hala, por toda la puta cara.

Hace unos años salí del instituto medianamente (que no mediocremente) formado para enfrentarme a la realidad cotidiana de la universidad. Era un bastísimo mundo del cual el salto cualitativo me pilló desprevenido y aún ando remendando errores del primer año sin mucho éxito por razones varias, desde mi propia inoperancia e incompetencia hasta escollos de lo más variados que se cruzan en mi camino o bien me cruzan los cables para indagar en la acción de los dos primeros factores mencionados. Por esa misma regla de tres sigo viendo anime, aun a riesgo de que cada temporada sigo más series que empiezo y dejo estancadas y ahí andan ocupando disco duro, asumiendo el importante coste de opotunidad se genera en el mismo.

Digamos que esto que acabamos de ver, de manera convergente, da resultado de una serie animada adaptada de un yonkoma en una revista japonesa cualquiera que va de unas niñas de instituto pijo femenino que están en el club de música ligera (en japo, "keion"). La serie no va de nada, simplemente, cosas pasan. En su momento, me quejé fervientemente cual paladín de una causa "objetiva y verdadera" de la horripilidad de la primera parte de esta serie (que en cierto sentido, sigue pareciéndome repulsiva, y más aún tras ver la segunda temporada, pero por razones absolutamente distintas a las que se pueden llegar a imaginar en estge punto). Si bien es cierto que el seudobucle de dos arcos de seis capítulos de la primera temporada no ofreció nada nuevo ni agradable, Kyoto Animation han vuelto a demostrar que son unos verdaderos trolls en el mundillo. Ni Hideki Anno ni Kentaro Miura ni hostias en vinagre: estas crías, y las crías en sí.

Me explico: la serie es un evidente, pero evidentísimo reflejo de la despreocupación humana del ciudadano medio en su época formativa. Nos muestra un claro ejemplo de aburguesamiento explícito: niñas que van a un colegio pijo y que se dedican a perder el tiempo vegetando y macerando situaciones cotidianas estúpidas que cualquier mortal hace cuando comparte un rato con sus amigos. Y quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Bien es cierto que no vamos a ponernos a decir que tenga un mensaje de ayuda a los necesitados o de apoyo a causas contra el cambio climático o las injusticias del mundo; pero es que más bien refleja una vertiente contraria que incita a la despreocupación, a la buena vida y a tomarse las cosas con una filosofía bastante pasota ante la situación coyuntural actual. En fin, alarmismos aparte, esto no viene más que a ser una reafirmación del sistema no a partir de un estabilishment, sino más bien un elemento de ocio dirigido a un público concreto que disfrute y se despreocupe durante veinte minutos semanales de lo solitaria y triste que es su vida.

Pasamos página. Bien, no es una obra a la que se pueda sacar un verdadero sentido existencialista como podamos encontrar en alguna de las obras de Osamu Tezuka, pero lo que sí que genera es, al menos en mí, una sensación de nostalgia que me corroe. Y eso ya sí que nos vamos a enfocar en un aspecto concreto: y es la vida de estudiante de instituto. Ya me jacté en ToraDora! de ello en su lado más crudo, pero es que aquí te venden el contrario de una manera más evidente. Y eso me ha tocado. Es más, me ha afectado de una manera distinta a como me afectó con la anterior.

Uno echa la vista atrás y se ve aún siendo un pardillo con ansias de conocimiento práctico, expectante a aprender o entender la realidad desde una perspectiva materialista, fundada en los conceptos que hoy cuestiono tanto de "bondad", "justicia" o "lo adecuado". En fin, era un pobre infeliz que no se esperaría todos esos batacazos teóricos que ahora corroen mi mente cada vez que voy a jiñar. Precisamente el ver cómo me juntaba en los recreos con los más variados personajes de mi instituto, disfrutaba de su compañía y hacía todas esas cosas, a la gente que antes veías todos los días y que ahora seguramente ni recuerde sus apellidos... (sus nombres en mayoría sí, mi mala memoria es mala memoria relativa). En fin, es lo que me ha transimitido en su recta final esta serie: un recuerdo algo lejano ya de buen humor, esperanza en el futuro, incredulidad e inocencia... Algo que todos antes de meternos en la cruda realidad experimentamos en el día a día en comunidad, con un compadrazgo total (al menos en mi caso) y una serie de inquietudes ante los nuevos retos que se presentan, tanto a diario como a la larga.

Me doy cuenta de que ya he empezado el último año de la carrera de Historia y ando más perdido que un bastardo en el día del padre. Las alternativos de futuro se van limitando mientras el paso del tiempo, inflexible e indomable, continúa avanzando a su ritmo, ni lento ni rápido, sin prisa pero sin pausa. Barajadas todas las opciones, uno echa la vista atrás y se plantea si tomó la decisión correcta, echando de menos esos días agradables y joviales. Además, el madurar como persona, experimentar otras sensaciones y deslizarte por nuevos ámbitos epistemológicos te hace desarrollar unas facultades que antes no tenías que te hacen darte cuenta de algo que bien puedes echar de menos o bien simplemente puedes ensalzar como "aquellos gloriosos días pasados", cuando puede que en realidad no lo fueran tanto.

Esa manera de forzar los sentimientos y de sacarlos a relucir y transmitir esas sensaciones que habías olvidado pero que afloran de nuevo es lo que, al menos en su última mitad, me ha transmitido esta serie. Ver cómo se desarrolla un año académico en 26 capítulos da para mucho más que dos en 14 (y 15 si contamos el OVA). Esa manera retorcida de hacerte recordar las sensaciones que tenías al graduarte (en mi caso, "gloriosamente") en el instituto es algo que no podré dejar de agradecer a estas niñas, a las que en principio detestaba y al final te acaban cayendo simpáticas, compartiendo sensaciones que ya compartí hace tiempo. Ahora no sé si las echaré de menos, supongo que sí, te acabas encariñando con ellas y sus vivencias, que te recuerdan sí o sí a las tuyas, en esos tiempos en lo que todo pintaba más de color de rosa. Me estoy haciendo mayor y cada día la decadente cultura antieuropea que genera la mentalidad postmoderna europea (más decadente aún si cabe) me obliga a ver las cosas con otros ojos y con muchos ojos distintos. Pero mi corazoncito, ése que guardo en una prisión de hielo pase lo que pase, aún aspira a florecer y a recordarme que yo en mis tiempos también fui un ceporro que se restregaba por las mesas esperando ventilarse la merienda en el recreo. Ahora prefiero ahogarme en una pinta de Guiness mientras elucubro sobre el nacimiento oriental de esa misma cultura decadente que practico intensiva y demagógicamente.

En fin, me tocará esperar a la película, pero no creo que me llegue a tocar ya tanto la fibra sensible como esto. Le he acabdo cascando un 8 en MAL, quizás debería empezar a plantearme comprarme un criterio nuevo (así le casqué la misma nota a Gundam ZZ). O solidificar de nuevo mi mente en una cerrazón neopositiva que me haga creer que los dogmas empíricos existen. ¿Debería agradecerle al relativismo todo esto? Todo depende de cómo se mire... Pues nada, os recomiendo esta segunda entrega (que, repito, no la primera, salvo el episodio extra), está simpática y se deja ver alegremente, pues resulta hasta divertida. Alejándonos de su idealización seguro que a todos los que hayan pasado por algo similar a lo mío caerán en pensamientos y elucubraciones similares. Hasta el próximo tocho infumable sobre algo que no tiene nada que ver con lo que en realidad es (pero Derrida se sentiría orgulloso de mí... o no).

lunes, 6 de septiembre de 2010

Yokohama Kaidashi Kikou: en un no muy lejano futuro...

Good Night Days~... Ey, espera...

Bueno, pues aprovechando que hoy me he quedado frito en casa, voy a seguir con mis comentarios pendientes de este verano. Ahora le toca el turno a uno de los mangas más hermosos que hay, tanto en planteamiento como a nivel ilustrativo. Estoy hablando de las andanzas de nuestra androide favorita, Alpha, en las tranquilas tierras de un futuro muy futurible en el centro de Japón: Yokohama Kaidashi Kikou (relato de un día de compras en Yokohama, o algo así venía a ser).

Pues la historia va de una robot que frecuenta una cafetería en la costa, la cual tiene escasa clientela normalmente y suele verse con los amigos del pueblo (un chaval del pueblo, el vejete de la gasolinera, algún que otro transehúnte extraviado...). Y poco a poco van apareciendo otros personajes que harán más o menos mella en su vida diaria o bien en la de sus más cercanos conocido, apareciendo relaciones entre los personajes que quedan ahí expuestas. A lo largo de la serie, vemos que poca cosa va pasando, pues realmente, lo que mejor se aprecia es el paso del tiempo, que progresivamente va acelerando conforme la serie avanza.

Lo realmente fascinante de esta pequeña maravilla quizás no sea tanto la sucesión de acontecimientos sino todas esas sensaciones que transmite, aderezadas con un hermoso estilo por parte del autor, Hitoshi Ashinano. La forma en que la tranquilidad y la alegría abruma en la mayoría de los capítulos que se leen contribuye a mantener un aura de bienestar, muy absorbente, en quien puede disfrutar de esta obra. Eso sí, también sabe jugar con los sentimientos: el paso del iempo es implacable y hace mella en todos los personajes a los que acabas por conocer y apreciar, resultándote dolorosas las separaciones y desapariciones de los mismos.

Lo que realmente también ha significado un impacto para mí ha sido sin duda la ambientación. Estamos hablando de que, en un mundo que la tecnología ha permitido crear robots humanoides y grandes máquinas voladoras, vive una progresiva ruralización debido, al menos en el caso japonés que se expone, debido a la crecida de las aguas, el abandono de las grandes ciudades y su posterior cubrimiento por la maleza y otros procesos postdeposicionales (¡quién fuera arqueólogo en ese tiempo!). Lo que se evidencia así es una fuerte crítica respecto a la mentalidad que se tiene sobre el cambio climático, que ni una teconología tan avanzada puede salvar. Estamos ante una fuerte crítica también a ese optimismo teconlógico al que también parece recurrirse muchas veces en la narrativa japonesa, tanto en manga como en animación. Y todo aderezado y fuertemente camuflado con ese aura de quietud y tranquilidad. Así, combina ambos elementos con el paso del tiempo, pues el mar va avanzando, comiendo terreno a la tierra, mientras el clima se vuelve más extremo, con lluvias fuertes y calor muy intenso en verano y un frío invernal que hace que hasta nieve en la costa. Podrían ser fenómenos aislados, pero creo que pueden verse como ejemplos paradigmáticos. Quizás este toque moralista, en cierto sentido, hacia un más que posible futuro en este sentido pueda darnos a ver que deberíamos preocuparnos más por hacia dónde nos estamos dirigiendo, y la verdad es que me parece muy acertado en este respecto. De ahí también contrubuyo a pensar que este manga es algo que debe llegar más allá de la cierta superficialidad que dan los personajes, y meterse más en su entorno, en dónde viven y en qué ha acabado por convertirse el mundo, evidenciado claramente en todos esos viajes que los personajes realizan y en cómo ven que, poco a poco, vamos quedando menos y la naturaleza recupera su papel dominante, a modo de un cíclico castigo. Aun así, no deja de ser ciertamente optimista esta especie de "venganza natural", pero sigue siendo un ejemplo evidente de que hay que cambiar las cosas. O al menos, así lo veo yo.

En otros momentos puede hacerse una interpretación materialista y simbólica: lo que para Alpha significan el café o la cámara, recuerdos evidentes de su dueño. Así, (y ojo a los spoilers) cuando el huracán destroza el porche de su casa o se le pierde la cámara en el acantilado, se trasmite una tristeza y una melancolía que difícilmente te puede transmitir otra cosa, debido a la relación inexistente o ya bien a modo de mero recuerdo de Alpha con su dueño. Así también pasa con su relación con otros personajes, pero creo que no tan intensamente como en estos casos, a los que se dedica un capítulo entero, pero que en conjunto son los elementos que crean la verdadera ambientación de la serie.

Dicho esto, recomendar encarecidamente su lectura, en concreto la versión castellana, magnífica versión castellana que ronda por la red, fruto de la colaboración de tres personajes a los que se echa de menos mucho su trabajo en el mundo de las scanlations en castellano. Desde aquíles agradezco encarecidamente su trabajo y el acercarnos a esta joya. Además, ya un poco de mi parte, recomiendo un poco de música ambiental para su lectura, como por ejemplo podría ser la banda sonora de esa seriecilla dirigida por Osamu Kobayashi y producida por HAL Film Maker un poco desconocida como es Natsu no Sora. Una combinación magnífica. Y bueno, con esto y un bizcocho, hasta la próxima. ¡Nos leemos!

sábado, 4 de septiembre de 2010

Awesome mangakas III: Satoshi Mizukami

Pues nada, un año y pico después de la última entrada que escribí de esta sección, volvemos a la carga con un tipo que ha cogido un manual de "cómo hacer un manga" y lo ha transportado directamente a sus obras. Y lo mejor de todo es que con resultados cojonudos. Con un estilo propio bastante característico, y cada vez más contundente, nos ofrece una disposición de escenas bastante buenas y argumentos topicones, pero dentro del mismo contexto, originales y refrescantes que contribuyen a darle un empujoncito a un género denostado por una mayoría de obras decadentes y que tienden a la repetición y prolongación ad absurdum debido a su alta popularidad y rentabilidad. Así, con obritas cortas y completísimas, nos mete de lleno en absorbentes universos de aventura, combates y camaradería. Así que, después de estos antecedentes, y con todos vosotros, Satoshi Mizukami.

-Psycho Staff: historieta de un solo volumen en la que un chaval resulta tener unos poderes psíquicos especiales que lo hacen objetivo de los intereses de dos facciones alienígenas enfentadas, que pretenden adherirlo a sus filas o bien estudiarle a fondo. Total, cosas pasan: aparece una chavalilla de la primera facción que le dice que se una a su facción, pero el chaval pasa de ella. Termina desarrollando fuertemente sus poderes, y una profesora suya resulta ser de la facción rival, por lo que le ponen a prueba con la amenaza de un meteorito para que acabe con el planeta y lo tiene que detener. Finalmente, pierde sus poderes al cumplir dieciocho años y así poder llevar su vida de forma normal, queriendo acceder a la universidad. Esta historia parece un ensayo o bien un "hermanito" de Hoshi no Samidare, de la que hablaré después.

-Sengoku Youko: un shônen de samuráis y youkais, rápido y efectivo, en el que un chaval que se crió con demonios debido al rechazo de su familia, odia a los humanos y persigue a los que hacen daño a los demonios, que a la par va acompañado por una espíritu kitsune (de zorro) con apariencia de muchacha que le otorga poderes especiales para el combate, haciéndolo mucho más fuerte. Así, se les une un campesino miedoso que pretende ser samurái para vengarse de los espadachines que atemorizan a la gente. Así, se acaban topando con una organización de monjes que se cruzan con demonios para obtener así sus poderes y utilizarlos en su contra. En general, mantiene elementos típicos pero bien desarrollados del género, llegando a hacer una aventura muy interesante y emocionante, con acción a raudales, personajes que acaban cayendo muy bien y sin duda una intensa trama que se disfruta sobre todo. Absolutamente recomendable.

-Hoshi no Samidare (Lucifer and the Biscuit Hammer): con decir que la he metido directamente en mi top 5 creo que lo digo todo. Obra clásica, en el sentido de que podría resultar paradigmática, de cómo hacer un buen shônen. Es sin duda una obra de manual, siguiendo de manera ortodoxa todos y cada uno de los elementos del buen shônen para hacer uno magnífico. La historia gira en torno a un muchacho que un día se encuentra con un lagarto sobre su cama que le dice que ha sido elegido por una princesa para salvar a la Tierra de la destrucción. Así, acaba siendo uno de los doce caballeros bestia que han de enfrentarse al mago para evitar la destrucción del planeta... por obra de un gigantesco martillo galletero que espera en el espacio. Así, conoce a la princesa y al resto de los caballeros mientras luchan contra el mago y sus esbirros, unos poderosos golems a los que deberán vencer con los poderes psíquicos que les otorgan las bestias. Intensísima, emotiva y épica narración de una obra que, sin ser muy larga (ha finalizado recientemente con 65 capítulos y 10 volúmenes) ha conseguido llevar a cabo todos los objetivos que se esperan de un shônen: una historia interesante y envolvente, personajes cañeros y a la vez entrañables a los que tomar un cariño especial, un antagonista maquiavélico y mucha acción, momentos de humor simpático y otros que encogen el corazón. Sin duda, una serie canónica que perfectamente debería ser tenida en cuenta a la hora de aprender en qué consiste el género. Por mi parte, una imprescindible en todos sus sentidos que sin duda hará las delicias de cualquier aficionado al género. Y, cómo no, para terminar, apoyar la moción de que Gainax anime esta serie, pues le pega mucho su estilo y además tiene de por sí ya una estética muy similar a las grandes obras de flipadura de este estudio de animación.

Para terminar, agradecer a unos lectores habituales haberme mostrado (LoTuS) e insistido (Záresh y Djevel) en conocer la última de las tres que menciono y conocer así a un autor al que tendré que seguir la pista de ahora en adelante, a ver si sigue sorprendiéndome como lo ha hecho hasta ahora. Uno de los grandes desconocidos, me atrevería a decir.