Soy investigador, mal que me pese y rayo que me parta. La deformación profesional es grande en mí. Pero, lamentablemente, no me siento como tal. Hace tiempo acudí a un seminario en donde a una doctoranda (¿se puede decir así? Suena horrible, pero es que luego me saltan con que discrimino por el género y tal) le dijeron que ya había superado con su trabajo (un muy buen trabajo, todo sea dicho de paso) esa barrera que convierte al mero investigador en historiador. Y esa barrera psicológica que dices que existe, ¿en qué consiste, señor Fausto? ¿No estás riéndote de nosotros como para variar? Es una cosa de la que me he dado cuenta y de la que me he puesto a pensar, para variar. Y como reflexionar para mis adentros no me supone ningún beneficio, pues vamos a plasmarlo por aquí.
La diferencia esencial entre alguien que investiga, o sea, se lanza a indagar sobre un tema y obtiene datos (en este caso, a partir de la documentación existente), y alguien que elabora historia (en teoría es lo mismo, pero con otras conotaciones) es el resultado. El investigador se dedica poco menos que al trabajo y a realizar un informe objetivista (que la objetividad son los padres, como no me canso de recordar). Dotarle de personalidad histórica a estos informes consiste en hacer una interpretación a través de determinadas metodologías, tanteando casos y contextualizándolos en la situación del marco espacio temporal al que pertenezcan o se establezca predefinidamente. Y todo eso a través de la documentación, la crítica a otras perspectivas de acercamiento a esos datos/contexto y el recurso a ideas propias a la hora de sacar conclusiones de la información analizada. Qué de Pero Grullo suena todo, ¿verdad?
Pues una perogrullada es también decir que, para hacer eso, poco menos que tienes que ser o un fuera de serie al que le salgan las cosas solas o una persona con una dedicación casi exclusiva a ello. De hecho, gestas relaciones personales que te obligan a continuar estudiando esos temas, que te den ideas o te recomienden bibliografías y enfoques, que te enchufen en instituciones o te faciliten materiales válidos para seguir trabajando en ello. Y es un sinfín. Luego eso te crea dependencia, pero ¿realmente merece la pena tanto sacrificio para un poco de satisfacción? Vale, esos momentos mágicos en los que encuentras un papel con el caso que buscabas después de tres días de búsqueda en el archivo es muy gratificante, pero todos los momentos de "esto no me vale" que vienen tanto antes como después son también muy contundentes. Dicen que hay que quedarse con lo bueno, pero vaya... Es una dura labor. Muy dura y muy ingrata. Sobre todo si te pasan cosas como las que me acaban pasando a mí.
Hagamos un inciso hacia el corporativo mundo de este sacrificado oficio. Normalmente, esot de salidas está muy puto y casi todo el mundo acaba tirando la toalla. Se puede dedicar uno una vez tenga las espaldas cubiertas con un contrato o una beca (normalmente, sin carácter vinculante. Vamos, que no te garantiza una posición fija o un futuro estable, por lo que nunca sabes dónde vas a acabar y has de llevar una vida con cierto grado de itinerancia, tanto para trabajar como para investigar) o bien tirar de donde no tienes y dedicarte a ello por amor al arte y costeándotelo de tu propio bolsillo o de bolsillos ajenos. Cómo te tienen que querer tus padres para permitirte semejante capricho. Porque si ya en el siglo XIX veías a los ricachones derrochar fortunas para hacer historias del Imperio Romano (hola, señor Momsen) o similares, la cosa no es que haya cambiado especialmente. Y más si tienes que cruzar un charco como el océano Atlántico para que tus planteamientos de investigación acaben en buen puerto. Sí, qué duro y qué caro, pero es lo que hay. ¿De verdad quieres eslomarte por cuatro perras, con un futuro ya de por sí incierto y acentuaddamente más incierto todavía por la tesitura de crisis económica y por un trabajo mínimamente satisfactorio? Porque, si al menos alguien te dijese sin parecer de una forma enormemente hipócrita que tu trabajo es muy bueno y que sigas adelante con ello... No es mi caso (al menos, yo no lo he sentido así), pero también creo que se sobredimensionan los aportes que muchos estudiantes tratamos de hacer. Algunos tienen muy buenas ideas o han tenido suerte de encontrar a alguien que les oriente bien. Otros no tenemos tanta suerte. Y tampoco buenas notas, aunque lo intentamos en su día, y eso es un grandísimo condicionante.
Luego entramos en ese enorme porblema humano que es la motivación. Repito mi pregunta: ¿estamos dispuestos a darlo TODO por nuestro trabajo? ?Tanto lo amamos para no tener ni idea de dónde vamos a acabar dentro de veinte años, en los que podemos estar dando vueltas sin contrato fijo por universidades e instituciones académicas o de investigación alrededor del mundo? Visto lo visto, o pegas un buen pelotazo o eres un fuera de serie más fuera de serie de lo que se tiene que ser (y con bastantes dejes de mamoneo, que es uno de los elementos esenciales a día de hoy para que las cosas funcionen como uno quiere). Un mundo horrible, ¿verdad? Pues en todos lados cuecen habas. Yo me meto con esto, pero probemos a echar un vistazo en otros ámbitos. El patronazgo de los lazos ha sido y es fuerte, y lo seguirá siendo en pos de esa admirada meritocracia que sabes que existe pero poco (o, al menos, no se tiene en tan alta consideración).
Luego llegan a tus oídos historias muy duras, como el de premios extraordinarios de promoción a escala regional/autonómica/nacional que sacrifican sus veranos para sacar a flote grupos de investigación de seis personas, a base de compilar, defender la tesis y poco menos que quedarse de patitas en la calle con casi 30 años. Después de todo ese sacrificio, esfuerzo y voluntad de sacarlo adelante. La vida del investigador te obliga a tomar decisiones que te lleven por otros fueros, como meterte en cursos de pintura o ilustración. Pero claro, si llega la sacrosanta beca para hacer el doctorado te dices "Unos añitos, lo hago y adiós". Y son esos años los que tienes que disfrutar en este plan de enclaustramiento necesario y de relaciones personales que te lleven a enfilar bien tu trabajo. ¿Y todo para qué? ¿Para que nadie te pueda asegurar un puesto o que estés demasiado formado para trabajar de cajero en una gran superficie comercial o cadena de comida rápida?
Siempre nos quedará la opción masoquista con la que también se nos deja a muchos con la miel en los labios: la docencia en secundaria. Ah, sí, lidiar con adolescentes y tratar de enseñarles cosas que al 90% largo de ellos ni les van ni les vienen. Pues parece ser que es una experiencia más gratificante si sabes cómo ganártelos. Y muchos nos lo pensamos dos veces una vez que hacemos ese mal necesario que es el máster de educación (vale, yo todavía no lo he hecho, pero lo quiero hacer el curso que viene y tengo muchas ganas de hacer las prácticas en el instituto). Y es esa mágica experiencia, para unos mejor y para otros peor, la que te hace reconsiderar si de verdad te apetece indagar mucho sobre un tema para presentárselo a gente tan pedante como tú o si realmente quieres divulgar un poco más a las jóvenes generaciones conocimientos generales para que sean personas de provecho el día de mañana. Qué gran dicotomía, ¿verdad? Un drama humano, como quien dice.
Y es eso. Hay gente a la que le gusta ese rollo de enclaustrarse a estudiar sobre un tema en concreto a pesar de que saben que se van a quedar en la calle después de esos cuatro añitos de escribir una tesis. Hurra por ellos, les doy todo mi apoyo y cuentan con mi admiración por su valentía. Pero también los hay que queremos tener algo más de vida aparte de nuestra carrera académica e investigadora, por lo que nos planteamos seriamente si tenemos que seguir adelante o es pura cabezonería por agravios comparativos que te calan hondo por dejarte tanta marca en ese escudo psicológico que es el orgullo. Ese orgullo que te has gestado durante tantos años y que ahora no sabes para qué lo tienes, ese mismito. Orgullo que se acaba convirtiendo en cabezonería resignada y que te lleva a pensar en todo esto. Porque claro, después de siete años de formación, ¿merece la pena continuar? ¿Damos el salto a pesar de que lo ves todo negro y no le encuentras sentido ya a un camino que te ha defraudado tantas y tantas veces a pesar de todo el esfuerzo que le has dedicado y de todo lo que has dejado de hacer para que este proyecto tuviera mejor cuerpo? Es una decisión muy jodida. Para ti y para los que te rodean. ¿hacer algo que realmente te satisface aunque no te reporte beneficio alguno o continuar agarrado con las uñas a algo que puede reportarte un beneficio eventual pero sigue sin garantizarte nada? En qué mundo más caótico vivimos, hasta para este tipo de cuestiones tenemos que devanarnos los sesos de una forma tan desesperante.
En fin, yo sólo venía a desahogarme un poco por aquí, que nadie se ha ganado muchos de los ladridos que he soltado por esto. Y como este blog es mío y me lo follo como quiero, pues hablo de todo esto. Sí, de cómo un magnífico investigador potencial se ha frustrado y ha visto una vía de escape en la docencia preuniversitaria, de la que recibió algo que normalmente no sueles toparte en el árido mundo académico: el cariño de tus alumnos y la relación que se forma más allá de los meros intereses.
Mostrando entradas con la etiqueta Aventuras/Desventuras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aventuras/Desventuras. Mostrar todas las entradas
martes, 2 de julio de 2013
lunes, 17 de junio de 2013
Retomando viejas costumbres (y a ver lo que duran)
Ha llovido mucho desde la última vez que me dio por escribir algo por aquí. Bastante, de hecho. Si he decidido volver a pasarme por aquí es porque he recordado que, esta semana, este antro de la red cumplirá seis años desde que me dio por abrirlo. Seis putos años escribiendo mis inquietudes, reflexiones y opiniones que a nadie le importan un carajo (aunque ha habido un añito y pico de parón evidente por causas que ahora expondré). Reconozco que el formato de microbloging que ofrece Twitter ha sido un factor relevante a la hora de "matar" un poco este otro formato, tanto por su inmediatez a la hora de ofrecerse al mundo como a la hora de recibir feedback del resto del mundo (compréndase mundo como gente que se conoce por la red). Además, te obliga a escribir de poquito en poquito y te ayuda eso a ser compacto. A mí eso me viene fatal, porque ahora mismo redacto de una forma mucho más concisa y me cuesta horrores soltar los tochos que antaño soltaba con mayor facilidad. Ahora me siento un poco más encasillado por eso. De ahí que quiera atreverme a volver a un formato de redacción mucho más extenso, que me permita explayarme sin límites.
Cierto es que intenté hacerlo para koi-nya, pero no he conseguido centrarme. El trauma adquirido durante la elaboración y posterior presentación de mi trabajo de final de máster me ha pasado mucha factura y todavía estoy cicatrizando esa herida. En fin, cuando te hacen la herida duele, pero la costra se endurece con el tiempo y, como se dice popularmente, lo que no te mata te hace más fuerte. Pero una herida crítica requiere de un largo proceso de recuperación y rehabilitación. Por eso creo que ya va tocando enderezarse otra vez. Y más si nos vamos a lanzar a una nueva odisea académica como es el doctorado. Y aparte de eso, sigo enfrascado en más proyectos de los que realmente puedo abarcar. Así me va. Y ahora quiero darle un poco más de vidilla a esto. ¡Si apenos veo las noticias ya siquiera!
En fin, volveremos a las sanas costumbres y a las secciones que tanto os gustan: reseñas de libros y anime/manga (en su día dije que no volvería a hacer reseñas de manganime, pero es que como tampoco las estoy haciendo en kn...), reflexiones de retrete, lo que hay que leer, awesome mangakas... En fin, espero que volváis a disfrutar de mi incomprensible criterio para con las cosas y el mundo. Espero vuestras quejas, insultos y amenazas como antaño. Y, como reza el título, a ver lo que aguanto con el caprichito de escribir tochos de reflexiones personales sobre distintos temas que ya se han tratado anteriormente por aquí.
Eso me recuerda que tendría que actualizar enlaces y secciones... En fin, qué pereza. Por eso tampoco quería retomar esto. Bueno, poco a poco... o no.
Cierto es que intenté hacerlo para koi-nya, pero no he conseguido centrarme. El trauma adquirido durante la elaboración y posterior presentación de mi trabajo de final de máster me ha pasado mucha factura y todavía estoy cicatrizando esa herida. En fin, cuando te hacen la herida duele, pero la costra se endurece con el tiempo y, como se dice popularmente, lo que no te mata te hace más fuerte. Pero una herida crítica requiere de un largo proceso de recuperación y rehabilitación. Por eso creo que ya va tocando enderezarse otra vez. Y más si nos vamos a lanzar a una nueva odisea académica como es el doctorado. Y aparte de eso, sigo enfrascado en más proyectos de los que realmente puedo abarcar. Así me va. Y ahora quiero darle un poco más de vidilla a esto. ¡Si apenos veo las noticias ya siquiera!
En fin, volveremos a las sanas costumbres y a las secciones que tanto os gustan: reseñas de libros y anime/manga (en su día dije que no volvería a hacer reseñas de manganime, pero es que como tampoco las estoy haciendo en kn...), reflexiones de retrete, lo que hay que leer, awesome mangakas... En fin, espero que volváis a disfrutar de mi incomprensible criterio para con las cosas y el mundo. Espero vuestras quejas, insultos y amenazas como antaño. Y, como reza el título, a ver lo que aguanto con el caprichito de escribir tochos de reflexiones personales sobre distintos temas que ya se han tratado anteriormente por aquí.
Eso me recuerda que tendría que actualizar enlaces y secciones... En fin, qué pereza. Por eso tampoco quería retomar esto. Bueno, poco a poco... o no.
Etiquetas:
Aventuras/Desventuras,
Random,
Reformas
lunes, 5 de septiembre de 2011
El fansubeo: meras observaciones y consideraciones personales.
A raíz de una reciente entrada de koda en la página del fansub yanki gg (mirar al lado, creo que está en la sección de fansubs guiris), me he animado a manifestar una serie de consideraciones que venía macerando respecto a ese mundillo en el que me animé a entrar hace ya más de tres años, el mundo del fansub. En esos tres años da tiempo más que de sobra a aprender bastante, tratar de romper tendencias imperantes y a reflexionar sobre lo que has hecho, cómo lo has hecho y qué es lo que se demanda tanto de parte del propio proceso fansubeador como de las "hordas" de aficionados que transitan los antros en donde les traducen sus dibujos chinos favoritos o de temporada.
Verlo desde dentro es sin duda una experiencia muy distinta a "disfrutarlo" desde fuera. O al menos eso es lo que he venido observando desde mis felices días en que empecé a usar el torrent y descargar estos tan queridos dibujitos por mi parte. Desde entonces, la cantidad de frustraciones, discusiones y debates que no llegaban a ninguna parte por el acérrimo relativismo que se tiene del tema ("es mi fansub y me lo follo como quiero" es una máxima casi sagrada, algo imperturbable y muy maleable que a más de uno hace rasgarse las vestiduras por su trabajo amateur). En un principio pensaba hacer una reseña (bajo mi punto de vista, claro está si no) de diversos fansubs en español catalogados como "de exelente calidad" (sí, los metidos en materia entenderán el porqué de esa expreción). Fuera coñas, serían éstos los que la gente prefiere o considera de mayor calidad (cada uno por sus razones, pero claro, de nuevo se nos presenta ante el leecher medio esa máxima imperturbable del fansubeo). Esto es casi como la política, haces un poco de demagogia y te encandilas a una comunidad de gente a la que le das lo que busca a cambio de unas "gracias de antebrazo".
Valorando un poco más mi experiencia vital (atención: esto es un caso particular, no hay por qué generalizar, pero bueno, ya que me apetece mojarme por fin con esto...), reconozco que fansubear es una decisión terriblemente errónea en mi vida. Vamos a ver, también ha tenido sus cosas que ya nadie me va a quitar, pero por esa misma regla de tres nadie me quita las frustraciones de esos proyectos olvidados o los que se olvidan con el tiempo una vez empezados, el ver cómo los controles de calidad superaban las cincuenta líneas de cambios en un script de alrededor de 300 líneas o las adaptaciones malogradas o los fallos directamente de la interpretación o la traducción. Mucha culpa de ello la tiene mi propia incompetencia, desconocimiento o escasa preocupación por el tema, no vamos a negar lo evidente. Pero aparte de todo esto, que no hace más que mermar las ganas de contribuir al mundillo, aunque des todo lo posible y creas haber hecho un buen trabajo, poniéndole más del tiempo que mucha gente le pone y sobre todo mucha buena voluntad (hay que hacerlo para ofrecerle a gente que ni conoces, en su mayoría hasta seguramente que bastante despreciable), siempre habrá muchas pegas. No ya simplemente pegas, no. Muchas. Quizás sea bueno en pos de la supuesta mejora de calidad del producto. Y es que para ser bueno en esto parece ser que te tienes que ceñir a unos cánones no escritos que como trates de cambiar se te echa todo el mundo tachándote poco menos que de carne de psiquiátrico. Quizás me lo tenga merecido por querer innovar o parecer revolucionario en ciertos aspectos, pero vamos, que también hay cosas que me resultan de difícil comprensión. Será que me quedo corto de entendederas.
En teoría, un buen fansubeo se caracteriza por una traducción lo más acertada posible (del idioma en que se habla en el vídeo, en un nivel tanto a nivel de traducción propiamente dicho como de adaptación, adecuada y suficiente dependiendo de personajes y situaciones/contextos), sobre todo evitando el caer en una cierta literalidad de las estructuras del japonés o inglés (o del idioma del que se traduzca) con respecto al español (cosa que, ciertamente, mucha gente se pasa por el forro sin ningún tipo de pudor y que si se lo recriminas poco menos que te quieren echar a lo leones), una ortografía y una gramática decente (no ya perfecta, simplemente decente y que denote cierto nivel de conocimiento o formación que muchas veces parece no corresponderse con la realidad. Esto parece algo muy difícil, un atentado casi al orgullo del que se ha molestado en quitarle un script a un guiri y pegárselo a su magna obra tras engastarle sus conocimientos variables de los idiomas implicados, a todas y cada una de las que hace), que cuadren los tiempos y la letra de los subtítulos sea legible (otro tema son los carteleos y los karaokes que darían para horas y horas de cruce de insultos y acusaciones), y una calidad de imagen del vídeo que no haga que el ojo se fuerce, algo gratamente visible (aunque creo que tampoco es necesario una suma perfección en el empleo de filtros y demás lavados que se le pega a las fuentes de vídeo para que queden lo mejor posible. Hay quien se centra en que si el vídeo no se ve como a ellos les gustaría, es que es una mierda infecta, etc, a pesar de que en muchos casos dejan ciertamente algo más que desear en sus subtítulos. Y no se cortan un pelo en decirlo abiertamente, eh. Se nota que no nos vemos las caras a diario). En fin, con tener estos campos cumplidos casi que se puede optar por decir que un ejercicio de fansubeo está ya bien hecho. Pues la verdad, esto es muy, pero que muy difícil de conseguir. O eso parece, se puede pensar. Pues la verdad, yo creo que no. Para ser algo que se hace entre colegas que ni se han visto la cara ni una vez (en su mayoría), es bastante exigente si se quiere un resultado aceptable para la comunidad. Y claro, eso suele chocar muchas veces con el ego camuflado en buenas intenciones que se gasta el personal que se dedica a esto.
Ahí hay otro punto álgido. Razones por las que uno se mete a fansubear. En este mundo de hoy es difícil creer que haya filántropos que escondan una lucha contra la SGAE (organizaciones similares también valen) y el capitalismo en forma de subtitular ilegalmente dibujos chinos y darle a través de un seudónimo tu toque personal, alterando la propiedad intelectual de alguien que ha invertido más pasta que para costearse una plataforma online y un servidor dedicado a distribusión (en su mayoría, gratuitos o valiéndose de ofertas puntuales). A partir de aquí, se inicia el conflicto: diferencias entre el personal por cómo ha de predominar un ego sobre otro, de quién hace mejor esa serie que hemos empezado a sacar los dos a la vez, de quién tiene más descargas por sacarlo antes o por hacerlo más mejor... Esto parece el congreso cuando nos ponemos en ese plan. Aun así, no niego que, cuando haces algo que realmente te ha llegado, deseas como poco decirle a algún colega "Eh, mira lo que he hecho. A ver si te gusta". Luego viene el drama: o no se lo ve, o se lo ve de otro, o ya lo ha visto en inglés, o nole gusta. Sin duda es una de las grandes derrotas, el que al comentar tu trabajo (o el fondo de tu trabajo, que al fin y al cabo es para lo que has trabajado, ¿no?) las respuestas sea tan decepcionantes. Lo sé porque me pasa muy a menudo con lo que hago, si no con casi todo lo que he acabado haciendo. Resulta bastante frustrante pensar que le has dedicado dos horas de tu vida a quitarle las faltas de ortografía a un papelote digital para que luego la gente se lo descargue simplemente para guardarlo en un disco duro con altas probabilidades de no ser visto en mucho tiempo. Quizás esto sean los riesgos de dedicarse a esto.
En fin, me he lucido sacando a relucir tantas obviedades. Seguramente, mñas de uno se sienta identificado en algunos de los puntos que he dicho, ya que al fin y al cabo, esto tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Lástima que, desde mi experiencia y opinión, crea que esta segunda cuestión sea la predominante. Aun así no he terminado de desanimarme. Sí que veo el panorama desalentador por otra razón: la falta de personal o el bailoteo constante al que es sometida la regularidad de realización de este tipo de cosas. Cuando te falla uno, la cosa se trastoca mucho. De ahí también la necesidad de cierto compromiso. Pero vamos, que a las circunstancias de cada uno no te vas a poner ahí a decir que si plim o plam, vamos, que si hay cosas que no se pueden prever o que pasan sin aviso, pues qué le vamos a hacer. Yo ahora mismo ando demorando un script precisamente porque se me ha muerto la abuela que tenía en el hospital esta mañana y por eso va a estar la cosa apretadilla en los próximos dos días, que además la cosa viene con movidas de serie que a saber lo que pasa gracias a la bendita burocracia. No sé si me habré deshagoado con esto, pero en fin, propongo una conclusión simplista parafraseando a koda, "fansubing is just retarded". Nos leemos en próximas entradas.
Y no, no soy amigo de los malos rollos. Aun así y por lo que pueda parecer, en este mundillo también se topa uno con gente muy maja. Que seguramente no piense lo que yo, o tenga otra forma de decirlo, pero que vamos, que se agradece estar echando el rato con ellos o bien disfrutar de un trabajo en este aspecto que seguramente harán mejor que yo.
Verlo desde dentro es sin duda una experiencia muy distinta a "disfrutarlo" desde fuera. O al menos eso es lo que he venido observando desde mis felices días en que empecé a usar el torrent y descargar estos tan queridos dibujitos por mi parte. Desde entonces, la cantidad de frustraciones, discusiones y debates que no llegaban a ninguna parte por el acérrimo relativismo que se tiene del tema ("es mi fansub y me lo follo como quiero" es una máxima casi sagrada, algo imperturbable y muy maleable que a más de uno hace rasgarse las vestiduras por su trabajo amateur). En un principio pensaba hacer una reseña (bajo mi punto de vista, claro está si no) de diversos fansubs en español catalogados como "de exelente calidad" (sí, los metidos en materia entenderán el porqué de esa expreción). Fuera coñas, serían éstos los que la gente prefiere o considera de mayor calidad (cada uno por sus razones, pero claro, de nuevo se nos presenta ante el leecher medio esa máxima imperturbable del fansubeo). Esto es casi como la política, haces un poco de demagogia y te encandilas a una comunidad de gente a la que le das lo que busca a cambio de unas "gracias de antebrazo".
Valorando un poco más mi experiencia vital (atención: esto es un caso particular, no hay por qué generalizar, pero bueno, ya que me apetece mojarme por fin con esto...), reconozco que fansubear es una decisión terriblemente errónea en mi vida. Vamos a ver, también ha tenido sus cosas que ya nadie me va a quitar, pero por esa misma regla de tres nadie me quita las frustraciones de esos proyectos olvidados o los que se olvidan con el tiempo una vez empezados, el ver cómo los controles de calidad superaban las cincuenta líneas de cambios en un script de alrededor de 300 líneas o las adaptaciones malogradas o los fallos directamente de la interpretación o la traducción. Mucha culpa de ello la tiene mi propia incompetencia, desconocimiento o escasa preocupación por el tema, no vamos a negar lo evidente. Pero aparte de todo esto, que no hace más que mermar las ganas de contribuir al mundillo, aunque des todo lo posible y creas haber hecho un buen trabajo, poniéndole más del tiempo que mucha gente le pone y sobre todo mucha buena voluntad (hay que hacerlo para ofrecerle a gente que ni conoces, en su mayoría hasta seguramente que bastante despreciable), siempre habrá muchas pegas. No ya simplemente pegas, no. Muchas. Quizás sea bueno en pos de la supuesta mejora de calidad del producto. Y es que para ser bueno en esto parece ser que te tienes que ceñir a unos cánones no escritos que como trates de cambiar se te echa todo el mundo tachándote poco menos que de carne de psiquiátrico. Quizás me lo tenga merecido por querer innovar o parecer revolucionario en ciertos aspectos, pero vamos, que también hay cosas que me resultan de difícil comprensión. Será que me quedo corto de entendederas.
En teoría, un buen fansubeo se caracteriza por una traducción lo más acertada posible (del idioma en que se habla en el vídeo, en un nivel tanto a nivel de traducción propiamente dicho como de adaptación, adecuada y suficiente dependiendo de personajes y situaciones/contextos), sobre todo evitando el caer en una cierta literalidad de las estructuras del japonés o inglés (o del idioma del que se traduzca) con respecto al español (cosa que, ciertamente, mucha gente se pasa por el forro sin ningún tipo de pudor y que si se lo recriminas poco menos que te quieren echar a lo leones), una ortografía y una gramática decente (no ya perfecta, simplemente decente y que denote cierto nivel de conocimiento o formación que muchas veces parece no corresponderse con la realidad. Esto parece algo muy difícil, un atentado casi al orgullo del que se ha molestado en quitarle un script a un guiri y pegárselo a su magna obra tras engastarle sus conocimientos variables de los idiomas implicados, a todas y cada una de las que hace), que cuadren los tiempos y la letra de los subtítulos sea legible (otro tema son los carteleos y los karaokes que darían para horas y horas de cruce de insultos y acusaciones), y una calidad de imagen del vídeo que no haga que el ojo se fuerce, algo gratamente visible (aunque creo que tampoco es necesario una suma perfección en el empleo de filtros y demás lavados que se le pega a las fuentes de vídeo para que queden lo mejor posible. Hay quien se centra en que si el vídeo no se ve como a ellos les gustaría, es que es una mierda infecta, etc, a pesar de que en muchos casos dejan ciertamente algo más que desear en sus subtítulos. Y no se cortan un pelo en decirlo abiertamente, eh. Se nota que no nos vemos las caras a diario). En fin, con tener estos campos cumplidos casi que se puede optar por decir que un ejercicio de fansubeo está ya bien hecho. Pues la verdad, esto es muy, pero que muy difícil de conseguir. O eso parece, se puede pensar. Pues la verdad, yo creo que no. Para ser algo que se hace entre colegas que ni se han visto la cara ni una vez (en su mayoría), es bastante exigente si se quiere un resultado aceptable para la comunidad. Y claro, eso suele chocar muchas veces con el ego camuflado en buenas intenciones que se gasta el personal que se dedica a esto.
Ahí hay otro punto álgido. Razones por las que uno se mete a fansubear. En este mundo de hoy es difícil creer que haya filántropos que escondan una lucha contra la SGAE (organizaciones similares también valen) y el capitalismo en forma de subtitular ilegalmente dibujos chinos y darle a través de un seudónimo tu toque personal, alterando la propiedad intelectual de alguien que ha invertido más pasta que para costearse una plataforma online y un servidor dedicado a distribusión (en su mayoría, gratuitos o valiéndose de ofertas puntuales). A partir de aquí, se inicia el conflicto: diferencias entre el personal por cómo ha de predominar un ego sobre otro, de quién hace mejor esa serie que hemos empezado a sacar los dos a la vez, de quién tiene más descargas por sacarlo antes o por hacerlo más mejor... Esto parece el congreso cuando nos ponemos en ese plan. Aun así, no niego que, cuando haces algo que realmente te ha llegado, deseas como poco decirle a algún colega "Eh, mira lo que he hecho. A ver si te gusta". Luego viene el drama: o no se lo ve, o se lo ve de otro, o ya lo ha visto en inglés, o nole gusta. Sin duda es una de las grandes derrotas, el que al comentar tu trabajo (o el fondo de tu trabajo, que al fin y al cabo es para lo que has trabajado, ¿no?) las respuestas sea tan decepcionantes. Lo sé porque me pasa muy a menudo con lo que hago, si no con casi todo lo que he acabado haciendo. Resulta bastante frustrante pensar que le has dedicado dos horas de tu vida a quitarle las faltas de ortografía a un papelote digital para que luego la gente se lo descargue simplemente para guardarlo en un disco duro con altas probabilidades de no ser visto en mucho tiempo. Quizás esto sean los riesgos de dedicarse a esto.
En fin, me he lucido sacando a relucir tantas obviedades. Seguramente, mñas de uno se sienta identificado en algunos de los puntos que he dicho, ya que al fin y al cabo, esto tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Lástima que, desde mi experiencia y opinión, crea que esta segunda cuestión sea la predominante. Aun así no he terminado de desanimarme. Sí que veo el panorama desalentador por otra razón: la falta de personal o el bailoteo constante al que es sometida la regularidad de realización de este tipo de cosas. Cuando te falla uno, la cosa se trastoca mucho. De ahí también la necesidad de cierto compromiso. Pero vamos, que a las circunstancias de cada uno no te vas a poner ahí a decir que si plim o plam, vamos, que si hay cosas que no se pueden prever o que pasan sin aviso, pues qué le vamos a hacer. Yo ahora mismo ando demorando un script precisamente porque se me ha muerto la abuela que tenía en el hospital esta mañana y por eso va a estar la cosa apretadilla en los próximos dos días, que además la cosa viene con movidas de serie que a saber lo que pasa gracias a la bendita burocracia. No sé si me habré deshagoado con esto, pero en fin, propongo una conclusión simplista parafraseando a koda, "fansubing is just retarded". Nos leemos en próximas entradas.
Y no, no soy amigo de los malos rollos. Aun así y por lo que pueda parecer, en este mundillo también se topa uno con gente muy maja. Que seguramente no piense lo que yo, o tenga otra forma de decirlo, pero que vamos, que se agradece estar echando el rato con ellos o bien disfrutar de un trabajo en este aspecto que seguramente harán mejor que yo.
Etiquetas:
Aventuras/Desventuras,
Internet,
Manga/Anime,
Random
lunes, 29 de agosto de 2011
Meme chorras: tus cinco bandas japonesas
Hay gente que me ha pedido actualizar el blog con algo más de frecuencia de la habitual. Mis disculpas ante todo, ya sabéis que me gusta desaparecer el verano, al menos, hacerme el desaparecido. Bien es cierto que este verano me ha salido completito, sobre todo en cosas malas. Me ha tocado enterrar a un abuelo y buscar piso en Madrid durante las JMJ, justo llego hoy a Granada y me encuentro con otra abuela ingresada en el hospital. Realmente, he desconectado poco, menos de lo que hubiese querido. Así que vengo con las pilas a medio cargar, a afrontar un curso bastante novedoso lleno de incertidumbres y con una acumulación de cosas pendientes que me da cosa empezar a enumerar. Así que voy a distender un poquito y voy a ofrecer un meme de ésos chorras que se montan por la red para que los colegas se recomienden cosas. Esta vez tiraré al apartado musical, que no hablo mucho de estas cosas y me gustan más de lo que parece. Mi plan consiste en decir cómo los descubrí, qué características tiene (a muy grandes rasgos, dejé de entender de música hace mucho) y qué temas destacaría así en un principio, incluso discos en general.
ASIAN KUNG-FU GENERATION: creo que este grupo apenas necesita presentación. Son de lo mejor que nos han dado musicalmente hablando (al menos, en tiempos recientes) desde el país del sol naciente. Un grupo de rock con atisbos de indie (o eso dice la gente) que queda muy, pero que muy resultón. Quién no recuerda sus grandes temas de populares series de animación como Haruka Kanata (el 2º OP de Naruto, de cuando la serie todavía gustaba) o Rewrite (4º OP de la primera serie de Full Metal Alchemist). Más recientemente también participaron en un OP de Bleach o en el de la magnífica Yojouhan Shinwa Taikei (a la cual espero que demos carpetazo en breve, todo sea dicho de paso). En cualquier caso, es una banda muy versátil y que combina muy bien las lemodías con sus ritmos, variables dentro de los propios discos en las distintas pistas, pero de una fuerza y una notoriedad muy evidentes. Son un grupazo y merece la pena escuchar su discografía de arriba a abajo, porque son realmente buenos.
Sambomaster: curioso grupo que también apareción en uno de los temas de entrada de Naruto (el 5 OP, para ser más concretos) y que ya he visto posteriormente en una película de Bleach y en el ED de Kuragehime (serie que, dicho sea de pasó, me defraudó enormemente). De un ritmo trepidánte y que suena como si sus integrantes se lo pasasen realmente bien tocando su música, combinan aceleradas canciones con desbordante arrogancia musical, pero el resultado me resulta bastante agradable.
Bump of Chiken: recuerdo haberme topado con un bonito tema, Laugh Maker, en un vídeo de Youtube de animación un tanto pencota, que me dejó muy buen sabor de boca. Así, indagué un poco más en este grupo de amigos que hacen una música muy experimental, tanto como variado es su registro, muy agradable y propio. Cuentan con una amplia discografía, con aportes a escenas de apertura de animes, como Tales of the Abyss (Karma), o de cierre de películas, como al cuarta de One Piece (Sailing Day). Entre otros temas quizás destaque K (por cierto, con este vídeo gana mucho), pero debo decir que también merece la pena escucharse discos suyos, como el curioso Orbital period. No creo que deje indiferente.
Baseball Bear: quién me iba a decir que un grupo suavón como éste me acabaría encandilando con algunos de sus temas más marchosos. Y es que son otros que tienen un registro variable que te deja un buen sabor de boca. Habiendo visto Ookiku Furikabutte, con su primer OP, Dramatic, quedé bastante convencido de la calidad del mismo. Y con el ED de Toshokan Sensou, CHANGES, quedé conevncido. Después llegó a mis manos un disco que me resultó bastante completo y ya les di el visto bueno definitivo.
UNISON SQUARE GARDEN: éstos son lso que más recientemente he descubierto, con grata sorpresa, pues me ha gustado mucho ese tono desenfadado y veloz que le dan a sus canciones, tales como son los OPs de Tiger & Bunny (esta serie está pegando muy fuerte en Japón, tocará echarle un vistazo sí o sí) o de las recientes OVAs de Yozakura Quartet (tengo que pillarme el manga de ésta a ver qué me ofrece). Después de catar un par de discos, llegué a paladear el más reciente, Populus Populus, que está rematadamente bien.
(Éste va de regalo) JAM Project: cómo iba a olvidarme como aficionado al género mecha (y eso que apenas veo series que pueda catalogar como tales... necesito recuperar la vena gundamera pronto). Mira que hasta he llegado a ver a Hironobu Kageyama en acción (en un concurrido concierto con... ¿unas 20 personas de público?), pero es que como mejor salen es dándolo todo los cinco a la vez, con esa canción que se entonaba al inicio de una de las primeras series fansubeadas que vi, La princesa abandonada (y que nos gustó a toda la panda. ¡Joder, qué lejos queda eso ya!). Después llegaron algunas series de mechas como Shin Getter Robo o SRW, de lo cual salté a las recopilaciones periódicas que ofrecían la colección de los reyes del anisong. Y qué demonios, con toda la fuerza que ofrecen y esas explosion es de adrenalina, ¡quién se resiste!
Joder, me dejo a The Pillows (cómo olvidarme de esa pedazo de banda sonora que se gastaba FLCL, de los EDs de Moonlight Mile o de sus temazos repartidos en su extensa discografía), Stereopony (trío de muchachas más o menos rockerillas con algunos temas bastante chulos), Nana Mizuki (sobran presentaciones, su currículum habla por ella... aunque no de su grupo), entre otros. Y ahora a nombrar a gente que a ver si me sigue el juego en sus blogs:
-Záresh (faltaría más, que nos tiramos las noches hablando de este tipo de cosas y otras muchas).
-Los chicos de Koi-nya (cualquiera de ellos... ¡o todos ellos, demonios! Ya nos conocemos de hace tiempo, qué menos que una pequeña contribución para que tengan algo más de opinión que de información).
-Djevel (para que luego te quejes de que no actualizo, a ver si me sigues la corriente).
-Darklink17 (¿tienes de eso? Ni puta idea, pero te menciono por si acaso te da la neura).
Si alguien quiere darse por aludido, que lo haga también. Total, los blogs que he nombrado en general (salvo Koi-nya) tienen una frecuencia de actualización similar a la de este antro. En fin, debería ponerme a revisar ya las más de 120 poáginas de torrents de Tokyo Toshokan antes de que sigan subiendo su número. Pero me apetecía dejar esta tontería, recomendaciones de mi (mal) gusto musical del país nipón. En fin, espero que esto sirva a alguien para animarse a escuchar algo (o algo más) de esto y que también me sugiera algo interesante, o a ver si ya lo conocía de antes y podemos intercambiar impresiones. Ains, qué bien viene desconectar de vez en cuando...
ASIAN KUNG-FU GENERATION: creo que este grupo apenas necesita presentación. Son de lo mejor que nos han dado musicalmente hablando (al menos, en tiempos recientes) desde el país del sol naciente. Un grupo de rock con atisbos de indie (o eso dice la gente) que queda muy, pero que muy resultón. Quién no recuerda sus grandes temas de populares series de animación como Haruka Kanata (el 2º OP de Naruto, de cuando la serie todavía gustaba) o Rewrite (4º OP de la primera serie de Full Metal Alchemist). Más recientemente también participaron en un OP de Bleach o en el de la magnífica Yojouhan Shinwa Taikei (a la cual espero que demos carpetazo en breve, todo sea dicho de paso). En cualquier caso, es una banda muy versátil y que combina muy bien las lemodías con sus ritmos, variables dentro de los propios discos en las distintas pistas, pero de una fuerza y una notoriedad muy evidentes. Son un grupazo y merece la pena escuchar su discografía de arriba a abajo, porque son realmente buenos.
Sambomaster: curioso grupo que también apareción en uno de los temas de entrada de Naruto (el 5 OP, para ser más concretos) y que ya he visto posteriormente en una película de Bleach y en el ED de Kuragehime (serie que, dicho sea de pasó, me defraudó enormemente). De un ritmo trepidánte y que suena como si sus integrantes se lo pasasen realmente bien tocando su música, combinan aceleradas canciones con desbordante arrogancia musical, pero el resultado me resulta bastante agradable.
Bump of Chiken: recuerdo haberme topado con un bonito tema, Laugh Maker, en un vídeo de Youtube de animación un tanto pencota, que me dejó muy buen sabor de boca. Así, indagué un poco más en este grupo de amigos que hacen una música muy experimental, tanto como variado es su registro, muy agradable y propio. Cuentan con una amplia discografía, con aportes a escenas de apertura de animes, como Tales of the Abyss (Karma), o de cierre de películas, como al cuarta de One Piece (Sailing Day). Entre otros temas quizás destaque K (por cierto, con este vídeo gana mucho), pero debo decir que también merece la pena escucharse discos suyos, como el curioso Orbital period. No creo que deje indiferente.
Baseball Bear: quién me iba a decir que un grupo suavón como éste me acabaría encandilando con algunos de sus temas más marchosos. Y es que son otros que tienen un registro variable que te deja un buen sabor de boca. Habiendo visto Ookiku Furikabutte, con su primer OP, Dramatic, quedé bastante convencido de la calidad del mismo. Y con el ED de Toshokan Sensou, CHANGES, quedé conevncido. Después llegó a mis manos un disco que me resultó bastante completo y ya les di el visto bueno definitivo.
UNISON SQUARE GARDEN: éstos son lso que más recientemente he descubierto, con grata sorpresa, pues me ha gustado mucho ese tono desenfadado y veloz que le dan a sus canciones, tales como son los OPs de Tiger & Bunny (esta serie está pegando muy fuerte en Japón, tocará echarle un vistazo sí o sí) o de las recientes OVAs de Yozakura Quartet (tengo que pillarme el manga de ésta a ver qué me ofrece). Después de catar un par de discos, llegué a paladear el más reciente, Populus Populus, que está rematadamente bien.
(Éste va de regalo) JAM Project: cómo iba a olvidarme como aficionado al género mecha (y eso que apenas veo series que pueda catalogar como tales... necesito recuperar la vena gundamera pronto). Mira que hasta he llegado a ver a Hironobu Kageyama en acción (en un concurrido concierto con... ¿unas 20 personas de público?), pero es que como mejor salen es dándolo todo los cinco a la vez, con esa canción que se entonaba al inicio de una de las primeras series fansubeadas que vi, La princesa abandonada (y que nos gustó a toda la panda. ¡Joder, qué lejos queda eso ya!). Después llegaron algunas series de mechas como Shin Getter Robo o SRW, de lo cual salté a las recopilaciones periódicas que ofrecían la colección de los reyes del anisong. Y qué demonios, con toda la fuerza que ofrecen y esas explosion es de adrenalina, ¡quién se resiste!
Joder, me dejo a The Pillows (cómo olvidarme de esa pedazo de banda sonora que se gastaba FLCL, de los EDs de Moonlight Mile o de sus temazos repartidos en su extensa discografía), Stereopony (trío de muchachas más o menos rockerillas con algunos temas bastante chulos), Nana Mizuki (sobran presentaciones, su currículum habla por ella... aunque no de su grupo), entre otros. Y ahora a nombrar a gente que a ver si me sigue el juego en sus blogs:
-Záresh (faltaría más, que nos tiramos las noches hablando de este tipo de cosas y otras muchas).
-Los chicos de Koi-nya (cualquiera de ellos... ¡o todos ellos, demonios! Ya nos conocemos de hace tiempo, qué menos que una pequeña contribución para que tengan algo más de opinión que de información).
-Djevel (para que luego te quejes de que no actualizo, a ver si me sigues la corriente).
-Darklink17 (¿tienes de eso? Ni puta idea, pero te menciono por si acaso te da la neura).
Si alguien quiere darse por aludido, que lo haga también. Total, los blogs que he nombrado en general (salvo Koi-nya) tienen una frecuencia de actualización similar a la de este antro. En fin, debería ponerme a revisar ya las más de 120 poáginas de torrents de Tokyo Toshokan antes de que sigan subiendo su número. Pero me apetecía dejar esta tontería, recomendaciones de mi (mal) gusto musical del país nipón. En fin, espero que esto sirva a alguien para animarse a escuchar algo (o algo más) de esto y que también me sugiera algo interesante, o a ver si ya lo conocía de antes y podemos intercambiar impresiones. Ains, qué bien viene desconectar de vez en cuando...
Etiquetas:
Aventuras/Desventuras,
Eventos,
Manga/Anime,
Música
miércoles, 22 de junio de 2011
Cuarto aniversario del blog
Cuatro añitos. Cuatro añitos desde que me dio el caprichito de hacerme un cutreblog que no sé por qué sigo manteniendo medianamente. El caso es que podría aprovechar este momento de recreación para soltar un "Muchas gracias por vuestro apoyo todos estos años", pero es que esto ya no lo apoyo ni yo.
Echando la vista atrás, la escasez de entradas en los últimos seis meses (escasez en toda regla) me hace plantearme objetivos de cara al verano ahora que ya tengo el curso a punto de caramelo. Y más ahora que el año que viene a saber dónde puedo acabar, que ya tengo plaza en el máster de la Universidad Complutense de Madrid (a partir de ahora, UCM) a seguir dándole vueltas a mis mexicanitos. A todo esto, ¿para qué usar una egoentrada como ésta? Pues una solución sencilla será la que mencionaba antes, marcarme objetivos: más reseñas de libros, series y puede que hasta videojuegos y partidas de rol, alguna movida de tipo académico, excursiones, noticias de actualidad, ataques de emosidad... A saber. Por lo pronto, podría marcarme esto:
-La entrada pendiente (a sólo dos episodios de acabarla desde hace tres meses) de Star Driver. Puede que si me da, también la de Hourou Musuko. Para un par de series de animación japonesa recientes que merecen la pena...
-Valoración de la carrera: ahora que se me acaba el chollo, cuando tenga el título habré de hacer alguna imbecilidad de este estilo para no recomendar a nadie seguir mis pasos.
-Leerme algunos libros (El crash del 29 de mi amado J.K. Galbraith, El queso y los gusanos de Ginzburg, posiblemente El señor de los anillos o alguna otra novela a la que tenga ganas).
-Valoración de los mangas que ando leyendo por ahora: por qué me anda defraudando Hajime no Ippo, el mono al que me tiene sometido One Piece, la nueva ondanada de shônens que me va a dar por leer, La espada del inmortal, Ashita no Joe, mis impresiones sobre la obra de Inazuma (Shôji Sato) y toda esa morralla.
Vamos, que tengo un veranito para aburrirme y eso que todavía no hay nada dicho académicamente hablando. Tocará seguir esperando como poco un mes más. Por ahora, ahí os dejo. Que os divirtáis.
Echando la vista atrás, la escasez de entradas en los últimos seis meses (escasez en toda regla) me hace plantearme objetivos de cara al verano ahora que ya tengo el curso a punto de caramelo. Y más ahora que el año que viene a saber dónde puedo acabar, que ya tengo plaza en el máster de la Universidad Complutense de Madrid (a partir de ahora, UCM) a seguir dándole vueltas a mis mexicanitos. A todo esto, ¿para qué usar una egoentrada como ésta? Pues una solución sencilla será la que mencionaba antes, marcarme objetivos: más reseñas de libros, series y puede que hasta videojuegos y partidas de rol, alguna movida de tipo académico, excursiones, noticias de actualidad, ataques de emosidad... A saber. Por lo pronto, podría marcarme esto:
-La entrada pendiente (a sólo dos episodios de acabarla desde hace tres meses) de Star Driver. Puede que si me da, también la de Hourou Musuko. Para un par de series de animación japonesa recientes que merecen la pena...
-Valoración de la carrera: ahora que se me acaba el chollo, cuando tenga el título habré de hacer alguna imbecilidad de este estilo para no recomendar a nadie seguir mis pasos.
-Leerme algunos libros (El crash del 29 de mi amado J.K. Galbraith, El queso y los gusanos de Ginzburg, posiblemente El señor de los anillos o alguna otra novela a la que tenga ganas).
-Valoración de los mangas que ando leyendo por ahora: por qué me anda defraudando Hajime no Ippo, el mono al que me tiene sometido One Piece, la nueva ondanada de shônens que me va a dar por leer, La espada del inmortal, Ashita no Joe, mis impresiones sobre la obra de Inazuma (Shôji Sato) y toda esa morralla.
Vamos, que tengo un veranito para aburrirme y eso que todavía no hay nada dicho académicamente hablando. Tocará seguir esperando como poco un mes más. Por ahora, ahí os dejo. Que os divirtáis.
Etiquetas:
Actualidad,
Aventuras/Desventuras,
cómic,
Historia,
Internet,
Manga/Anime,
Random
miércoles, 6 de abril de 2011
VIII Coloquio internacional Visiones y revisiones de las independencias americanas (23 de marzo - 25 de marzo de 2011, USAL)
Oh, una entrada. Sí, sé que iba ya para tres meses, pero en fin, más vale tarde que nunca. Si vengo a escribir algo aquí es precisamente porque he tenido una de las experiencias más alentadores y por qué no, más satisfactorias desde que empecé a estudiar esta dichosa carrera de Historia. Sí amigos: fui invitado a dar una pequeña charla (que apenas duró un cuarto de hora para regocijo del público) relacionada grosso modo con lo que ando trabajando para un proyectillo de investigación (el cual ya me cansé de mencionar en otros momentos y lados).
Para empezar, contextualización: en la Universidad de Salamanca, cada dos o tres años organizan, desde 1998, un coloquio internacional dirigido por los profesores Izaskun Álvarez Cuartero y Julio Gómez Sánchez sobre temas de independencias americanas. Como da la puta casualidad de que mi trabajillo de investigación de una beca propia de la universidad iba de eso y de que este año se celebraba el coloquio, pues me comentó una becaria del departamento que buscaban ponentes. Ingenuo de mí, accedí a ofrecerme. Me dieron sitio y hale, a la aventura salmantina.
Eso mismo digo yo, una aventura de investigación. O al menos, de suedoinvestigación. Decidí tirar por algo cercano a lo que estaba trabajando (de lo cual ya llevaba leído lo suyo) y me enfrenté a la Real Audiencia de Ciudad de México en esos años convulsos. Mi presentación iba sobre represión y uso de la violencia por parte de este organismo novohispano en el cual, oh sorpresas de la vida, estaba un granadino dando caña por ahí. Y tanta caña que dio, pues casi que fue el que firmó la sentencia de muerte de José María Morelos. Así que me tocó meterle caña al asunto y, después de los exámenes, ponerme manos a la obra. La verdad es que el trabajo ha sido bastante fatigoso y complicado porque me ha pillado muy de nuevas y ha resultado bastante mediocre, con lo que tendré que matizar algunas cosillas y reelaborar otras ideas.
La expedición, tras terminar casi a úlima hora todos los preparativos (matrícula en las jornadas, presentación power point y demás) empezóel martes 22 de marzo. Salí dirección a Madrid y luego de allí, escala en casa de mis tías y a darse el rondo castellanoleonés. Hospedado en un hostal cercano al centro (muy cómodo y el cual me enganchó cosa mala al canal Boing!... ¡hacía años que no veía Totally Spies! o Dragon Ball Z!), establecido como campamento base, me dediqué a deambular el primer día para hacerme al cuerpo del terreno. Al día siguiente, llegué a la facultad sin saber dónde había nada, hasta que me encontré con los organizadores (todos ellos una gente cojonuda, todo sea dicho de paso) y ya amablemente me atendieron con esto y lo otro. Así, pasaron las horas, con interesantes conferencias... hasta más o menos las siete y pico. Oh problema.
La cosa es que preparé una exposición de unos veinte minutejos, pero cuando me dijeron que tenía diez minutos se me vino el mundo un poco encima. Además, fallaron dos de los ponentes que estaba en la mesa de comunicaciones conmigo (bueno, a uno le dieron una poresentación completa... y fue magnífica) así que me puse a temblar en el último momento. Además, la intervención anterior de doña Ascensión Martínez Riaza, catedrática y directora del departamento de Historia de América I de la UCM me terminó de acojonar vivo. Así pues, respiré hondo, agradecí... y al lío. Tartamudeé en bastantes puntos y los lapsus no hacían más que aflorar. La verdad es que es todo un cambiazo el pasar de ver desde arriba a abajo a los ponentes de la mesa a ser tú el que ve las caras de atención de los cuatro gatos de primera fila y toda la gente a otra cosa arriba en las bancas de los alumnos. No sé si causaría buena impresión, pero yo no me siento especialmente satisfecho con mi trabajo ni mi exposición. Era mejorable en muchos aspectos y me faltaba ritmo y confianza en mí mismo. En fin, pequé de pardillo en esto y al final... me cayó una buena reprimenda de la antes mencionada catedrática (pero por asuntos meramente profesionales, los cuales luego justificó dándome consejos y mencionando a autores que había mencionado previamente durante mi charlilla).
En definitiva, la experiencia fue muy enriquecedora. Conocí a mucha gente, tanto organizadores como ponentes invitados, incluso a alumnos o amigos de la organización, que me dieron ánimos a seguir en esto y muchos consejos y anécdotas que recordar con cariño. Lo dicho, que me quiten lo bailao. El resto del coloquio se pasó volando, porque tenía intervenciones realmente interesantes y que te daban muchas ideas y nuevas p'erspectivas para abordar todo tipo de temas relacionados con las independencias, el liberalismo hispánico de la primera mitad del siglo XIX y otros aspectos variados de una época que me ha caído más de rebote que de otra forma para investigar (reconozco que nunca me gustó demasiado La Pepa, pero las circunstancias mandan).
En fin, esto me ha servido para establecer un primer contacto con el mundo profesional de la Historia, con gente de las más variadas procedencias y qué demonios, para engrosar un poquito mi incipiente currículum extraacadémico. Pero bueno, como bien está lo que bien acaba, decir también que después de todo esto me fui una semana de crucero por el oriente mediterráneo... así que no me puedo quejar. Salvo por la acumulación e trabajo que se me ha hecho en estas dos semanas, pero bueno, es lo de menos ahora mismo. Ya me tocará hacer un breve repaso de toda esa movida que resulto en ese rascacielos sobre las aguas que era la nave Zenith. Así que por lo pronto, nos leemos en próximas entradas, que espero que no tarde casi tres meses como ésta.
Ah, y se me olvidaba, el tríptico del coloquio por si a alguien le interesa.
Para empezar, contextualización: en la Universidad de Salamanca, cada dos o tres años organizan, desde 1998, un coloquio internacional dirigido por los profesores Izaskun Álvarez Cuartero y Julio Gómez Sánchez sobre temas de independencias americanas. Como da la puta casualidad de que mi trabajillo de investigación de una beca propia de la universidad iba de eso y de que este año se celebraba el coloquio, pues me comentó una becaria del departamento que buscaban ponentes. Ingenuo de mí, accedí a ofrecerme. Me dieron sitio y hale, a la aventura salmantina.
Eso mismo digo yo, una aventura de investigación. O al menos, de suedoinvestigación. Decidí tirar por algo cercano a lo que estaba trabajando (de lo cual ya llevaba leído lo suyo) y me enfrenté a la Real Audiencia de Ciudad de México en esos años convulsos. Mi presentación iba sobre represión y uso de la violencia por parte de este organismo novohispano en el cual, oh sorpresas de la vida, estaba un granadino dando caña por ahí. Y tanta caña que dio, pues casi que fue el que firmó la sentencia de muerte de José María Morelos. Así que me tocó meterle caña al asunto y, después de los exámenes, ponerme manos a la obra. La verdad es que el trabajo ha sido bastante fatigoso y complicado porque me ha pillado muy de nuevas y ha resultado bastante mediocre, con lo que tendré que matizar algunas cosillas y reelaborar otras ideas.
La expedición, tras terminar casi a úlima hora todos los preparativos (matrícula en las jornadas, presentación power point y demás) empezóel martes 22 de marzo. Salí dirección a Madrid y luego de allí, escala en casa de mis tías y a darse el rondo castellanoleonés. Hospedado en un hostal cercano al centro (muy cómodo y el cual me enganchó cosa mala al canal Boing!... ¡hacía años que no veía Totally Spies! o Dragon Ball Z!), establecido como campamento base, me dediqué a deambular el primer día para hacerme al cuerpo del terreno. Al día siguiente, llegué a la facultad sin saber dónde había nada, hasta que me encontré con los organizadores (todos ellos una gente cojonuda, todo sea dicho de paso) y ya amablemente me atendieron con esto y lo otro. Así, pasaron las horas, con interesantes conferencias... hasta más o menos las siete y pico. Oh problema.
La cosa es que preparé una exposición de unos veinte minutejos, pero cuando me dijeron que tenía diez minutos se me vino el mundo un poco encima. Además, fallaron dos de los ponentes que estaba en la mesa de comunicaciones conmigo (bueno, a uno le dieron una poresentación completa... y fue magnífica) así que me puse a temblar en el último momento. Además, la intervención anterior de doña Ascensión Martínez Riaza, catedrática y directora del departamento de Historia de América I de la UCM me terminó de acojonar vivo. Así pues, respiré hondo, agradecí... y al lío. Tartamudeé en bastantes puntos y los lapsus no hacían más que aflorar. La verdad es que es todo un cambiazo el pasar de ver desde arriba a abajo a los ponentes de la mesa a ser tú el que ve las caras de atención de los cuatro gatos de primera fila y toda la gente a otra cosa arriba en las bancas de los alumnos. No sé si causaría buena impresión, pero yo no me siento especialmente satisfecho con mi trabajo ni mi exposición. Era mejorable en muchos aspectos y me faltaba ritmo y confianza en mí mismo. En fin, pequé de pardillo en esto y al final... me cayó una buena reprimenda de la antes mencionada catedrática (pero por asuntos meramente profesionales, los cuales luego justificó dándome consejos y mencionando a autores que había mencionado previamente durante mi charlilla).
En definitiva, la experiencia fue muy enriquecedora. Conocí a mucha gente, tanto organizadores como ponentes invitados, incluso a alumnos o amigos de la organización, que me dieron ánimos a seguir en esto y muchos consejos y anécdotas que recordar con cariño. Lo dicho, que me quiten lo bailao. El resto del coloquio se pasó volando, porque tenía intervenciones realmente interesantes y que te daban muchas ideas y nuevas p'erspectivas para abordar todo tipo de temas relacionados con las independencias, el liberalismo hispánico de la primera mitad del siglo XIX y otros aspectos variados de una época que me ha caído más de rebote que de otra forma para investigar (reconozco que nunca me gustó demasiado La Pepa, pero las circunstancias mandan).
En fin, esto me ha servido para establecer un primer contacto con el mundo profesional de la Historia, con gente de las más variadas procedencias y qué demonios, para engrosar un poquito mi incipiente currículum extraacadémico. Pero bueno, como bien está lo que bien acaba, decir también que después de todo esto me fui una semana de crucero por el oriente mediterráneo... así que no me puedo quejar. Salvo por la acumulación e trabajo que se me ha hecho en estas dos semanas, pero bueno, es lo de menos ahora mismo. Ya me tocará hacer un breve repaso de toda esa movida que resulto en ese rascacielos sobre las aguas que era la nave Zenith. Así que por lo pronto, nos leemos en próximas entradas, que espero que no tarde casi tres meses como ésta.
Ah, y se me olvidaba, el tríptico del coloquio por si a alguien le interesa.
Etiquetas:
Aventuras/Desventuras,
Historia
viernes, 19 de noviembre de 2010
We're talking about Tolkien
Hola buenas qué tal. Retomo la cosa esta más por vergüenza que por otra cosa. Acumulación de ideas y reseñas que se llama, más bien. Pero ni ganas ni tiempo de ponerme con ello un día. En fin, hoy nos toca hablar de un montón de terminología que he ido aprendiendo desde que me dio por juntarme con la gente de la STE (Sociedad Tolkein Española), concretamente en la smial (o sea, la reunión) de Granada, llamada Minas Tirith (por razones más que evidentes, o si no os suena, iros a Jesús del Valle, subid el monte y vislumbrad la imagen del Albaicín al atardecer) cuyo blog tengo en el apartado de enlaces/blogs de interés personal (el de gondorianos) donde se recopilan las actividades y talleres que se realizan en las actividades de dicha smial.
Pues desde una vertiente bastante variada, se aborda una visión de estudio de lo que viene a ser la obra de Tolkien y sus inspiraciones e influencias, entre otros aportes más lúdicos. En definitiva, dedicación al análisis de todo lo que está relacionado con Tolkein y su mundo elaborado, desde lo más profundo de su filosofía hasta el más simple de los juegos, pasando por actividades de senderismo en la montaña y lecturas de todo tipo. Y precisamente de lo primero que he comentado será en lo que me centraré. Tenemos la verdadera suerte de convivir con Eduardo Segura, un verdadero especialista en la figura del profesor de Oxford, que dedica su trabajo al análisis de la obra y vida dde Tolkien desde una perspectiva literaria, filosófica y biográfica (es autor, entre otros, de El mago de las palabras, biografía del susoc¡dicho que amablemente me firmó hace unos meses a pesar de haberlo leído hace unos siete u ocho años durante la ESO).
Así, mi interés por la obra de este sudafricano afincado en la Gran Bretaña aumentó, hasta tal punto de ponerme a hacer algo que ya había descartado por esa horrible vertiente neopositiva que inundaba mi mente hace escasos años, leerme su obra magna: El señor de los anillos. El redescubrimiento de esta obra es sin duda uno de los acontecimientos más interesantes de mi vida reciente (a pesar de que ahora lo tengo bastante estancado por razones de fuerza mayor y no tan mayor). Pero gracias a ello tengo una nueva fe en lo que es leer algo más aparte del género ensayo. Según Tolkien, esta obra es la traducción de unos textos anglosajones escritos por el cronista Aelfwine (en anglosajón, "el amigo de los elfos") que narraba la historia de unos tiempos anteriores en los que se desarrolló un curioso proceso histórico (por utilizar una terminología técnica de mi deformación profesional y seguramente bastante poco acertada) que dio lugar a la narración que aquí se nos presenta.
Visto de esta manera, abordaremos a partir de aquí todo eso que me llamó poderosamente la atención, como el concepto de subreación, de fe secundaria y otros cuantos más. Basándonos en unos importantes principios teóricos referidos a la literatura y la filosofía principalmente, tenemos que tener presente siempre que lo más destacado es el mantenimiento siempre de una coherencia interna entre todos los elementos que componen la obra mítica de Tolkien. El desarrollo de una historia y una crónica de esa historia fundamentada en los idiomas que iba inventando no ofrece más que un destacado ejemplo de cuán genial llegaba a ser este hombre. La base fundamental de toda su obra es mantener esa interconexión toponímica y filológica, sobre todo de nombres. Así, el elemento fundamental que debe dar consistencia a la obra es el de creerse su propia invención para que todo encaje como si se tratase de un pentominó. De esto pasamos al concepto de subcreación, de vital importancia. Pasado por un filtro cristiano, la subcreación consiste en un nivel inferior de creación, no material, que el hombre puede crear a imitación de Dios a través de la palabra. Así, no puede modificar la realidad según su voluntad (no al menos sin una aplicación técnica), por lo que este nivel inferior de creación coherente se manifiesta por la narración, o más concretamente, por el uso de la palabra (ya que el nivel de verdadera creación sólo lo posee la divinidad, en este caso, Dios). Así, se sale de lo empírico, de esa contaminación que desde mediados de la modernidad se tiene del mundo sensible, yéndose un paso más allá (con una excusa bastante platónica, todo sea dicho de paso). Así, la imaginación, la mente, es el motor de esta nueva realidad. Y la aceptación de dicha realidad, que mientras estés absorto en ella lo es, viene a ser lo que se conoce como fe secundaria. La creencia de que lo que se lee es real al estar absorto en la lectura, creyendo pertenecer a esa realidad que genera la lectura y la imaginación es lo que termina de dar coherencia al asunto, ya que si tienen elementos que encajan de nuevo genera una validez que traslada a un mundo que puede llegar a ser tan válido como el real, proque tiene su explicación lógica (dentro de nuestros parámetros de la lógica, claro está).
Esta entrada al idealismo está mejor estudiada en la obra de otros autores e incluso en algunos artículos de crítica literaria y filológica de Tolkien (recordemos que Tolkien era filólogo, profesor de anglosajón en Oxford y de lenguas nórdicas en Leeds). Así, a pesar de estar en contra de la mitlogía comparada de Max Miller o de tomar prestados términos técnicos de W. Morris y George McDonald, cuya influencia fue decisiva, se crea una poesía, un mito que, al ser una concepción idealizada de la imagen real, se consigue que sea más cercano al concepto que la propia realidad. Por eso, según estos preceptos, Pegaso es más real que un caballo del campo, pues cumple los requisitos y el precepto de la "caballidad", utilizando el mismo ejemplo de Eduardo Segura. Así, el mito pervive como la imagen que se tiene de la realidad, consiguiendo una coherencia general entre ideas que forman una nueva realidad. Y esto hacía funcionar las mentalidades de antaño (espero que todo esto algún día me sirva para hacer algún ensayo de la categoría de Los reyes taumatúrgicos, pero no creo).
En fin, y esto es todo por mi parte por hoy. Debo reconocer que muchas cosa debo de haberlas explicado con pinzas o directamente mal, así que perdonen las molestias y sobre todo mi incompetencia, pero pretendía dar una visión muy general, dejar un par de ideas explicadas y aportar ese horrible filtro que es mi opinión (cosa que, sinceramente, no puedo evitar, simplemente porque sería ir en contra de la propia naturaleza humana, y eso todavía no he aprendido a hacerlo). No sin antes, agradecer generosamente a toda esta gente, amigos y conocidos vinculados al mundo de Tolkien que he hecho más o menos a partir de marzo de este año, que han contribuido a aumentar mi interés por la obra de Tolkien y a profundizar y conocer muchos otros aspectos teóricos y filantrópicos vinculados a su estudio y disfrute. Así que sin más dilación, me despido y hasta la próxima entrada, que espero que no se haga tanto de rogar (que aún me queda pendiente alguna reseña de película). Nos leemos.
Pues desde una vertiente bastante variada, se aborda una visión de estudio de lo que viene a ser la obra de Tolkien y sus inspiraciones e influencias, entre otros aportes más lúdicos. En definitiva, dedicación al análisis de todo lo que está relacionado con Tolkein y su mundo elaborado, desde lo más profundo de su filosofía hasta el más simple de los juegos, pasando por actividades de senderismo en la montaña y lecturas de todo tipo. Y precisamente de lo primero que he comentado será en lo que me centraré. Tenemos la verdadera suerte de convivir con Eduardo Segura, un verdadero especialista en la figura del profesor de Oxford, que dedica su trabajo al análisis de la obra y vida dde Tolkien desde una perspectiva literaria, filosófica y biográfica (es autor, entre otros, de El mago de las palabras, biografía del susoc¡dicho que amablemente me firmó hace unos meses a pesar de haberlo leído hace unos siete u ocho años durante la ESO).
Así, mi interés por la obra de este sudafricano afincado en la Gran Bretaña aumentó, hasta tal punto de ponerme a hacer algo que ya había descartado por esa horrible vertiente neopositiva que inundaba mi mente hace escasos años, leerme su obra magna: El señor de los anillos. El redescubrimiento de esta obra es sin duda uno de los acontecimientos más interesantes de mi vida reciente (a pesar de que ahora lo tengo bastante estancado por razones de fuerza mayor y no tan mayor). Pero gracias a ello tengo una nueva fe en lo que es leer algo más aparte del género ensayo. Según Tolkien, esta obra es la traducción de unos textos anglosajones escritos por el cronista Aelfwine (en anglosajón, "el amigo de los elfos") que narraba la historia de unos tiempos anteriores en los que se desarrolló un curioso proceso histórico (por utilizar una terminología técnica de mi deformación profesional y seguramente bastante poco acertada) que dio lugar a la narración que aquí se nos presenta.
Visto de esta manera, abordaremos a partir de aquí todo eso que me llamó poderosamente la atención, como el concepto de subreación, de fe secundaria y otros cuantos más. Basándonos en unos importantes principios teóricos referidos a la literatura y la filosofía principalmente, tenemos que tener presente siempre que lo más destacado es el mantenimiento siempre de una coherencia interna entre todos los elementos que componen la obra mítica de Tolkien. El desarrollo de una historia y una crónica de esa historia fundamentada en los idiomas que iba inventando no ofrece más que un destacado ejemplo de cuán genial llegaba a ser este hombre. La base fundamental de toda su obra es mantener esa interconexión toponímica y filológica, sobre todo de nombres. Así, el elemento fundamental que debe dar consistencia a la obra es el de creerse su propia invención para que todo encaje como si se tratase de un pentominó. De esto pasamos al concepto de subcreación, de vital importancia. Pasado por un filtro cristiano, la subcreación consiste en un nivel inferior de creación, no material, que el hombre puede crear a imitación de Dios a través de la palabra. Así, no puede modificar la realidad según su voluntad (no al menos sin una aplicación técnica), por lo que este nivel inferior de creación coherente se manifiesta por la narración, o más concretamente, por el uso de la palabra (ya que el nivel de verdadera creación sólo lo posee la divinidad, en este caso, Dios). Así, se sale de lo empírico, de esa contaminación que desde mediados de la modernidad se tiene del mundo sensible, yéndose un paso más allá (con una excusa bastante platónica, todo sea dicho de paso). Así, la imaginación, la mente, es el motor de esta nueva realidad. Y la aceptación de dicha realidad, que mientras estés absorto en ella lo es, viene a ser lo que se conoce como fe secundaria. La creencia de que lo que se lee es real al estar absorto en la lectura, creyendo pertenecer a esa realidad que genera la lectura y la imaginación es lo que termina de dar coherencia al asunto, ya que si tienen elementos que encajan de nuevo genera una validez que traslada a un mundo que puede llegar a ser tan válido como el real, proque tiene su explicación lógica (dentro de nuestros parámetros de la lógica, claro está).
Esta entrada al idealismo está mejor estudiada en la obra de otros autores e incluso en algunos artículos de crítica literaria y filológica de Tolkien (recordemos que Tolkien era filólogo, profesor de anglosajón en Oxford y de lenguas nórdicas en Leeds). Así, a pesar de estar en contra de la mitlogía comparada de Max Miller o de tomar prestados términos técnicos de W. Morris y George McDonald, cuya influencia fue decisiva, se crea una poesía, un mito que, al ser una concepción idealizada de la imagen real, se consigue que sea más cercano al concepto que la propia realidad. Por eso, según estos preceptos, Pegaso es más real que un caballo del campo, pues cumple los requisitos y el precepto de la "caballidad", utilizando el mismo ejemplo de Eduardo Segura. Así, el mito pervive como la imagen que se tiene de la realidad, consiguiendo una coherencia general entre ideas que forman una nueva realidad. Y esto hacía funcionar las mentalidades de antaño (espero que todo esto algún día me sirva para hacer algún ensayo de la categoría de Los reyes taumatúrgicos, pero no creo).
En fin, y esto es todo por mi parte por hoy. Debo reconocer que muchas cosa debo de haberlas explicado con pinzas o directamente mal, así que perdonen las molestias y sobre todo mi incompetencia, pero pretendía dar una visión muy general, dejar un par de ideas explicadas y aportar ese horrible filtro que es mi opinión (cosa que, sinceramente, no puedo evitar, simplemente porque sería ir en contra de la propia naturaleza humana, y eso todavía no he aprendido a hacerlo). No sin antes, agradecer generosamente a toda esta gente, amigos y conocidos vinculados al mundo de Tolkien que he hecho más o menos a partir de marzo de este año, que han contribuido a aumentar mi interés por la obra de Tolkien y a profundizar y conocer muchos otros aspectos teóricos y filantrópicos vinculados a su estudio y disfrute. Así que sin más dilación, me despido y hasta la próxima entrada, que espero que no se haga tanto de rogar (que aún me queda pendiente alguna reseña de película). Nos leemos.
Etiquetas:
Aventuras/Desventuras,
Literatura
martes, 5 de octubre de 2010
K-ON!!: ¿moeblob o una esmerada visión de la realidad cotidiana estudiantil?
Hace unos años salí del instituto medianamente (que no mediocremente) formado para enfrentarme a la realidad cotidiana de la universidad. Era un bastísimo mundo del cual el salto cualitativo me pilló desprevenido y aún ando remendando errores del primer año sin mucho éxito por razones varias, desde mi propia inoperancia e incompetencia hasta escollos de lo más variados que se cruzan en mi camino o bien me cruzan los cables para indagar en la acción de los dos primeros factores mencionados. Por esa misma regla de tres sigo viendo anime, aun a riesgo de que cada temporada sigo más series que empiezo y dejo estancadas y ahí andan ocupando disco duro, asumiendo el importante coste de opotunidad se genera en el mismo.
Digamos que esto que acabamos de ver, de manera convergente, da resultado de una serie animada adaptada de un yonkoma en una revista japonesa cualquiera que va de unas niñas de instituto pijo femenino que están en el club de música ligera (en japo, "keion"). La serie no va de nada, simplemente, cosas pasan. En su momento, me quejé fervientemente cual paladín de una causa "objetiva y verdadera" de la horripilidad de la primera parte de esta serie (que en cierto sentido, sigue pareciéndome repulsiva, y más aún tras ver la segunda temporada, pero por razones absolutamente distintas a las que se pueden llegar a imaginar en estge punto). Si bien es cierto que el seudobucle de dos arcos de seis capítulos de la primera temporada no ofreció nada nuevo ni agradable, Kyoto Animation han vuelto a demostrar que son unos verdaderos trolls en el mundillo. Ni Hideki Anno ni Kentaro Miura ni hostias en vinagre: estas crías, y las crías en sí.
Me explico: la serie es un evidente, pero evidentísimo reflejo de la despreocupación humana del ciudadano medio en su época formativa. Nos muestra un claro ejemplo de aburguesamiento explícito: niñas que van a un colegio pijo y que se dedican a perder el tiempo vegetando y macerando situaciones cotidianas estúpidas que cualquier mortal hace cuando comparte un rato con sus amigos. Y quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Bien es cierto que no vamos a ponernos a decir que tenga un mensaje de ayuda a los necesitados o de apoyo a causas contra el cambio climático o las injusticias del mundo; pero es que más bien refleja una vertiente contraria que incita a la despreocupación, a la buena vida y a tomarse las cosas con una filosofía bastante pasota ante la situación coyuntural actual. En fin, alarmismos aparte, esto no viene más que a ser una reafirmación del sistema no a partir de un estabilishment, sino más bien un elemento de ocio dirigido a un público concreto que disfrute y se despreocupe durante veinte minutos semanales de lo solitaria y triste que es su vida.
Pasamos página. Bien, no es una obra a la que se pueda sacar un verdadero sentido existencialista como podamos encontrar en alguna de las obras de Osamu Tezuka, pero lo que sí que genera es, al menos en mí, una sensación de nostalgia que me corroe. Y eso ya sí que nos vamos a enfocar en un aspecto concreto: y es la vida de estudiante de instituto. Ya me jacté en ToraDora! de ello en su lado más crudo, pero es que aquí te venden el contrario de una manera más evidente. Y eso me ha tocado. Es más, me ha afectado de una manera distinta a como me afectó con la anterior.
Uno echa la vista atrás y se ve aún siendo un pardillo con ansias de conocimiento práctico, expectante a aprender o entender la realidad desde una perspectiva materialista, fundada en los conceptos que hoy cuestiono tanto de "bondad", "justicia" o "lo adecuado". En fin, era un pobre infeliz que no se esperaría todos esos batacazos teóricos que ahora corroen mi mente cada vez que voy a jiñar. Precisamente el ver cómo me juntaba en los recreos con los más variados personajes de mi instituto, disfrutaba de su compañía y hacía todas esas cosas, a la gente que antes veías todos los días y que ahora seguramente ni recuerde sus apellidos... (sus nombres en mayoría sí, mi mala memoria es mala memoria relativa). En fin, es lo que me ha transimitido en su recta final esta serie: un recuerdo algo lejano ya de buen humor, esperanza en el futuro, incredulidad e inocencia... Algo que todos antes de meternos en la cruda realidad experimentamos en el día a día en comunidad, con un compadrazgo total (al menos en mi caso) y una serie de inquietudes ante los nuevos retos que se presentan, tanto a diario como a la larga.
Me doy cuenta de que ya he empezado el último año de la carrera de Historia y ando más perdido que un bastardo en el día del padre. Las alternativos de futuro se van limitando mientras el paso del tiempo, inflexible e indomable, continúa avanzando a su ritmo, ni lento ni rápido, sin prisa pero sin pausa. Barajadas todas las opciones, uno echa la vista atrás y se plantea si tomó la decisión correcta, echando de menos esos días agradables y joviales. Además, el madurar como persona, experimentar otras sensaciones y deslizarte por nuevos ámbitos epistemológicos te hace desarrollar unas facultades que antes no tenías que te hacen darte cuenta de algo que bien puedes echar de menos o bien simplemente puedes ensalzar como "aquellos gloriosos días pasados", cuando puede que en realidad no lo fueran tanto.
Esa manera de forzar los sentimientos y de sacarlos a relucir y transmitir esas sensaciones que habías olvidado pero que afloran de nuevo es lo que, al menos en su última mitad, me ha transmitido esta serie. Ver cómo se desarrolla un año académico en 26 capítulos da para mucho más que dos en 14 (y 15 si contamos el OVA). Esa manera retorcida de hacerte recordar las sensaciones que tenías al graduarte (en mi caso, "gloriosamente") en el instituto es algo que no podré dejar de agradecer a estas niñas, a las que en principio detestaba y al final te acaban cayendo simpáticas, compartiendo sensaciones que ya compartí hace tiempo. Ahora no sé si las echaré de menos, supongo que sí, te acabas encariñando con ellas y sus vivencias, que te recuerdan sí o sí a las tuyas, en esos tiempos en lo que todo pintaba más de color de rosa. Me estoy haciendo mayor y cada día la decadente cultura antieuropea que genera la mentalidad postmoderna europea (más decadente aún si cabe) me obliga a ver las cosas con otros ojos y con muchos ojos distintos. Pero mi corazoncito, ése que guardo en una prisión de hielo pase lo que pase, aún aspira a florecer y a recordarme que yo en mis tiempos también fui un ceporro que se restregaba por las mesas esperando ventilarse la merienda en el recreo. Ahora prefiero ahogarme en una pinta de Guiness mientras elucubro sobre el nacimiento oriental de esa misma cultura decadente que practico intensiva y demagógicamente.
En fin, me tocará esperar a la película, pero no creo que me llegue a tocar ya tanto la fibra sensible como esto. Le he acabdo cascando un 8 en MAL, quizás debería empezar a plantearme comprarme un criterio nuevo (así le casqué la misma nota a Gundam ZZ). O solidificar de nuevo mi mente en una cerrazón neopositiva que me haga creer que los dogmas empíricos existen. ¿Debería agradecerle al relativismo todo esto? Todo depende de cómo se mire... Pues nada, os recomiendo esta segunda entrega (que, repito, no la primera, salvo el episodio extra), está simpática y se deja ver alegremente, pues resulta hasta divertida. Alejándonos de su idealización seguro que a todos los que hayan pasado por algo similar a lo mío caerán en pensamientos y elucubraciones similares. Hasta el próximo tocho infumable sobre algo que no tiene nada que ver con lo que en realidad es (pero Derrida se sentiría orgulloso de mí... o no).
Etiquetas:
Aventuras/Desventuras,
Manga/Anime
lunes, 30 de agosto de 2010
Resumen de vacaciones y cuentas pendientes
Hola a tod@s. Ya estoy de vuelta de ese exilio semiforzado en mitad de la Sierra de Gredos. Volvemos con ganas de más, con una necesidad imperiosa de contar algo si algo hubiera ocurrido. Estas vacaciones digamos que han sido atípicas, con un constante ir y venir de esfuerzos para conseguir avanzar un poco en cuanto a un trabajillo que ya tengo por ahí quemándome las espaldas.
En general, éste ha sido un veranito movido y productivo, pero sólo intelectualmente hablando. Muchas lecturas de esto y aquello, información sobre la independencia mexicana y mucho tiempo libre. Así que a vista de cómo han ido las cosas, para esta semana me he planteado dejar algunas entradillas referentes a algunas de las cosas que he estado haciendo estos últimos meses:
-Reseña pendiente de la temporada veraniega de anime (en plan slowpoke total).
-Comentario de alguas de las lecturas, las más "interesantes", que he hecho (tanto de libros como de cómic).
-Nuevo capítulo de "Awesome mangakas", esta vez, Satoshi Mizukami.
-Reseña de Lufia: the Fortress of Darkness.
-Reseña de Yokohama Kaidashi Kikou.
En fin, ya con eso tengo para una temporada. A ver si no se me escurren todas las ideas que pretendo transmitir... En fin, nos leemos y espero cumplir las esperanzas de al menos los tres o cuatro lectores habituales que espero me queden (y todos aquellos ocasionales).
En general, éste ha sido un veranito movido y productivo, pero sólo intelectualmente hablando. Muchas lecturas de esto y aquello, información sobre la independencia mexicana y mucho tiempo libre. Así que a vista de cómo han ido las cosas, para esta semana me he planteado dejar algunas entradillas referentes a algunas de las cosas que he estado haciendo estos últimos meses:
-Reseña pendiente de la temporada veraniega de anime (en plan slowpoke total).
-Comentario de alguas de las lecturas, las más "interesantes", que he hecho (tanto de libros como de cómic).
-Nuevo capítulo de "Awesome mangakas", esta vez, Satoshi Mizukami.
-Reseña de Lufia: the Fortress of Darkness.
-Reseña de Yokohama Kaidashi Kikou.
En fin, ya con eso tengo para una temporada. A ver si no se me escurren todas las ideas que pretendo transmitir... En fin, nos leemos y espero cumplir las esperanzas de al menos los tres o cuatro lectores habituales que espero me queden (y todos aquellos ocasionales).
sábado, 7 de agosto de 2010
Honey & Clover: lo dulce y lo amargo
Hace cosa de un año me dio por seguir una de esas muchas series que tenía aparcadas en el capítulo uno para ver de lo que iban. Y hasta ahora, a las seis de la mañana más o menos, que no la he completado. Aquí hablo de una de las series fuertes de JC Staff, de cómo consiguen crear en este tipo de series una fabulosa ambientación. Basado en el manga homónimo de Chika Umino, Honey & Clover nos narra las vicisitudes de unos jóvenes estudiantes de una escuela de arte y sus relaciones. Hasta que un día se cruza en sus vidas la pequeña Hagu, sobrina del profesor Hanamoto, de la que rápidamente se quedan maravillados por sus ostentosas cualidades creativas... y en otros casos, por algo más que eso. Así, empezamos a ver, en principio como una comedia romántica al uso, bastante buena además, la relación amistosa de estos personajes hasta que sucede lo previsible: la ruptura. A partir de ahí, la serie da un giro dramático impresionante (equivalente a la segunda temporada) con el final de la vida estudiantil de los protagonistas: Mayama, Takemoto, Morita y Ayu. Progresivamente van acabndo la carrera y las circunstancias les obligan a cada uno ir por su lado hasta llegar a despedirse.
Esta serie es sin duda una obra que llega. Los personajes se hacen en principio entrañables para luego toparte con sus crudas realidades, enfrentándose a sus sentimientos y a las decisiones de los demás, teniendo que aceptar muchas condiciones dolorosas a su paso. Es un giro brusco de la simpática serie que empieza siendo, una comedia de situación en la que hay varios enlaces de algo más que amistad entre un grupo de habituales del despacho de un profesor de una escuela de arte reputada. Así, poco a poco van evolucionando, unos personajes más que otros, hasta darse cuenta de lo que quieresn, lo que buescan y si pueden o deben encontrarlo.
El labrarse el destino a base del esfuerzo o del talento es un enfrentamiento también fuertemente presente, pero que no ha de dirigir a sus caminantes hacia la felicidad. Es más, puede resultar un escollo para lograr llegar a ella. Los objetivos a corto plazo se interponen a los de largo plazo y bien esto puede resultar un problema, no siempre, pero en este caso puede llegar a ser la pérdida de los mismos. Así, las situaciones se entrecruzan y el problema de uno acaba siendo el de todos. Hay una fuerte empatía entre todos los personajes principales que les brinda sin duda un aura especial de familiaridad y amistad, que poco a poco se va desguazando conforme cada uno toma las decisiones que cree correctas, debilitándolo pero nunca acabando del todo con ello. Así, a través de crear también fuertes empatías con el espectador, logra transmitir de una manera muy fuerte todas las sensaciones de este grupo de amigos venido a veces a menos y a veces a más. Y sin duda eso es lo que la hace una serie admirable, preciosa y muy entrañable.
En mi caso, he tenido mayor empatía por Takemoto. Me gustan este tipo de personajes para Hiroshi Kamiya (también me pasó con Natsume de Natsume Yuujinchou), más que los protagonistas shaftianos u otros roles que le he visto. Es sin duda un personaje con el que, en cierto sentido, más he compadecido y más he admirado, quizás porque sea el que más fuertemente muestra a lo largo de la serie su evolución, siendo un camino tortuoso hacia su corazón, un viaje que prácticamente empieza y acaba en él. A pesar de todo, no hay que menospreciar a los demás personajes, los cuales influyen poderosamente en esta evolución, tal y como Takemoto también influye sobre ellos, sus decisiones y sus objetivos.
En definitiva, es una serie completa y muy bien llevada, con un plantel de seiyuus masculinos (aparte de Kamiya, Sugita Tomokazu y Keiji Fujiwara, por poner un ejemplo, a los cuales no he vuelto a ver juntos hasta Arakawa under the Bridge, que no es lo mismo para nada) magnífico, una música embriagadora y una animación deliciosa que mantiene el tono apastelado de la autora del manga. Una delicia que casi debería ser vista por todo aficionado al género, pues sin duda es una de las pocas maravillas que nos está dejando esta década.
Y bueno, por lo que a mí respecta, aquí me despido una temporada más bien larga, en la que espero no aburrirme mucho (lo dudo con todo el percalazo que llevo de equipaje de estudio) para traer más historias que contar, a la vuelta del pueblo. Buenas vacaciones a quien las tenga, y al que no, paciencia que ya llegarán tarde o temprano. Nos leemos.
Etiquetas:
Aventuras/Desventuras,
Manga/Anime
domingo, 1 de agosto de 2010
La realidad histórica del crimen (26/7-30/7 2010)
Como ya apunté anteriormente, esta semana he estado acudiendo a un ciclo de conferencias organizado por el Centro Mediterráneo de la UGR en realción a la celebración de la I semana internacional del crimen de Granada. Una amiga me avisó de su realización y a su vez incité a otros compañeros de fatigas a acudir al mismo, aunque fuera por hacer algo en los tranquilos meses estivales. Organizado por César Girón, Gregorio Morales y Melchor Saiz-Pardo; este ciclo consistió en dar una nueva visión del crimen a través de distintas perspectivas, más científicas y empíricas que otra cosa, biológicas, históricas, literarias, periodísticas y judiciales a través de ejemplos nacionales. Con considerables añadidos para retorcer las ideas de la gente además.
Hubo una serie de ponencias considerablemente interesantes entrelazadas con otras que, por una causa y otra, dejaron una impresión de miel en los labios. El primer día se inició con las ponencias de la sección "El hombre y el crimen", consistente en demostrar, a traves de las investigaciones médico forenses, genéticas y de comportamientos sociológicos el origen y la relación del crimen en la mente humana. El día siguiente, en la sección "El crimen en la historia", vimos determinados casos históricos de crímenes sucedidos en diversos ámbistos (religiosos, de Estado y por diferencias sociales). El tercer día, "Crimen y literatura", consiste en ver la perspectiva literaia del crimen y el desarrollo del género criminlístico, la novela negra, a través de distintos autores invitados. El cuarto día fue más orientado a algunos crímenes ocurridos en España, casos característicos o de gran trascendencia y renombre: verdugos, la muerte de Prim y el crimen de Don Benito, en la sección "Crimen en la realidad española". El último día, el denominado "Día del crimen", se invitó a un integrante de Homicidios de la Guardia Civil a contarnos un caso que resolvió, y al director de Ideal Granada para hablar sobre la repercusión del crimen en el ámbito periodístico y cómo se ha visto influida la opinión pública por ello, a través de la exposición e investigación de la prensa.
El curso ha resultado bastante curioso y ha tenido muchos aspectos interesantes, que me han hecho ampliar o afianzar conocimientos al respecto de temas de mi ámbito de interés a la par que aprendía muchas cosas nuevas y muy interesantes, a la par que abrirme a nuevas perspectivas con las que puedo llegar a estar más o menos de acuerdo en general. Así que ha sido una semana interesante para desconectar un poco de la labor investigadora que estoy empezando a desarrollar. Pero el paréntesis se acabó y toca volver a la rutina hasta el corte vacacional y el exlio veraniego de todos los años.
Hubo una serie de ponencias considerablemente interesantes entrelazadas con otras que, por una causa y otra, dejaron una impresión de miel en los labios. El primer día se inició con las ponencias de la sección "El hombre y el crimen", consistente en demostrar, a traves de las investigaciones médico forenses, genéticas y de comportamientos sociológicos el origen y la relación del crimen en la mente humana. El día siguiente, en la sección "El crimen en la historia", vimos determinados casos históricos de crímenes sucedidos en diversos ámbistos (religiosos, de Estado y por diferencias sociales). El tercer día, "Crimen y literatura", consiste en ver la perspectiva literaia del crimen y el desarrollo del género criminlístico, la novela negra, a través de distintos autores invitados. El cuarto día fue más orientado a algunos crímenes ocurridos en España, casos característicos o de gran trascendencia y renombre: verdugos, la muerte de Prim y el crimen de Don Benito, en la sección "Crimen en la realidad española". El último día, el denominado "Día del crimen", se invitó a un integrante de Homicidios de la Guardia Civil a contarnos un caso que resolvió, y al director de Ideal Granada para hablar sobre la repercusión del crimen en el ámbito periodístico y cómo se ha visto influida la opinión pública por ello, a través de la exposición e investigación de la prensa.
El curso ha resultado bastante curioso y ha tenido muchos aspectos interesantes, que me han hecho ampliar o afianzar conocimientos al respecto de temas de mi ámbito de interés a la par que aprendía muchas cosas nuevas y muy interesantes, a la par que abrirme a nuevas perspectivas con las que puedo llegar a estar más o menos de acuerdo en general. Así que ha sido una semana interesante para desconectar un poco de la labor investigadora que estoy empezando a desarrollar. Pero el paréntesis se acabó y toca volver a la rutina hasta el corte vacacional y el exlio veraniego de todos los años.
Etiquetas:
Aventuras/Desventuras,
Eventos,
Historia,
Literatura
martes, 13 de julio de 2010
Angel Beats!
El verano es, sin duda, una época propicia para ver dibujitos de éstos. Y más si llevas acumulando series después de un duro cuatrimestre de seudotrabajo y los exámenes. Así que suelo aprovechar no sólo para empezar a ver todas esas series que se estrenan de la temporada de verano, sino las que dejé más aparcadillas por las razones antes enunciadas de la temporada de primavera. Es un planazo de mierda, sí, pero... qué remedio. También aprovecho para hacer otras cosas que se reducen al absurdo a "perder el tiempo". Yéndome de nuevo hacia donde no me debería haber ido, ponemos esta serie como ejemplo paradigmático, aunque esta vez he de reconocer que es una de las que más fielmente he seguido (aunque no tanto como la divertidísima B gata H kei) conforme la iba sacando el fansub de la que lo seguía (en este caso, le di una oportunidad a uno español muy en boca de todos, inshuheki).
Esta serie no deja de ser una acumulación de topicazos en muchos sentidos de lo que es a día de hoy la animación japonesa: personajes estereotipados de colorido variado y personalidad previsible, aderezado con el perpetuo moe y un estrafalario toque de shônen en un dramón típico de los de Key (con Jun Maeda por detrás...). Otonashi, un chaval que se despierta de repente en mitad de un instituto junto a una muchacha calcada a Haruhi pero con el pelo moraduzco sujeta a un rifle mientras le cuenta que se enfrenta a un ángel, además de reprocharle que está muerto. Total, que resulta que los niños atormentados que no han tenido una infancia feliz han acabado en mitad de una especie de RPG dentro de ese instituto para que pudieran disfrutar de una vida plena de estudiante que en vida no pudieron tener... y que han muerto durante la misma. Cúmulo de casualidades que dan una serie de situaciones en principio absurdas e incluso hasta divertidas y luego lo combinan con situaciones trágicas de paquete para llegar a lo más profundo de los chavales que disfrutan de la serie.
Sin duda esta serie es pura carnaza para adolescentes. Tanto en su desarrollo como en su mensaje como en su demás parafernalia. La música (me refiero a GirlDeMo), los personajes, el aire rpgero y el dramucho barato que se gasta. Es una mezcla tan extraña que casi podría confundirse con un shônen del montón, con todas las situaciones pasadas de los personajes protagonistas y el intercalado de ridículas situaciones cómicas en las mismas. Aun así, no deja de tener un regustillo amargo y quizás algo especial, pero no sé, no deja de ser una vaga sensación tras el final que, para mi gusto, resultó un poco forzado y bastante prolongado por necesidad. No sé siquiera qué sensaciones me ha llegado a transmitir laserie, ha sido confusa en ese aspecto, pero bueno. El caso es que la música del grupillo que salía me ha acabado gustando bastante, y eso que es del típico grupillo que suele gustarle a los adolescentes de hoy. ¿Será que me está entrando de nuevo la paranoia hormonal del adolescente de hoy? ¿Será una regresión debido a los constantes desengaños de la vida y un incipiente síndrome de Peter Pan? A saber... pero el caso es que helos ahí. En fin, ya veremos si se me pasa o si prorrogo mi infancia hasta la extenuación... Fin de la transmisión.
Etiquetas:
Aventuras/Desventuras,
Manga/Anime
martes, 8 de junio de 2010
Reformas y tal: moderación de comentarios
Bueno, pues eso. Debido al spam masivo que se ha dedicado a hacer un bot en una entrada, me he visto en la obligación de meterle "censura" a esto. Algo que debería ir en contra de mis principios, pero bueno, es lo que toca si no quieres tener ahí una maravillosa columna de anuncios sobre Viagra y demás donde la gente debería estar insultándote. Así que hace unos días decidí meterle captcha (creo) a los comentarios y además puse moderación de comentarios a las entradas con más de diez días de antigüedad. No sé si servirá de algo o si funcionará o habré metido la pata y tendré que mover más hilos o qué cojones, pero eso.
De mi vida se sabe poco, ando vegetando con los exámenes. A ver si hay suerte o algo y me los corrigen bien, que los estoy haciendo de regular tirando a "pero macho, qué coño has escrito". Pues nada, mucha suerte a los que estéis en mi misma situación y ya escribiré alguna reflexión, opinión o qué sé yo qué pollas escribiré. Aunque debido a la posible opción de hacer a lo largo del curso que viene hasta tres artículos publicables, a saber si me darán las ganas de pasarme por aquí a plasmar sensaciones/opiniones/exabruptos...
Pues hale, lo dicho. Mucha mierda y a ver si funciona lo de los comentarios.
De mi vida se sabe poco, ando vegetando con los exámenes. A ver si hay suerte o algo y me los corrigen bien, que los estoy haciendo de regular tirando a "pero macho, qué coño has escrito". Pues nada, mucha suerte a los que estéis en mi misma situación y ya escribiré alguna reflexión, opinión o qué sé yo qué pollas escribiré. Aunque debido a la posible opción de hacer a lo largo del curso que viene hasta tres artículos publicables, a saber si me darán las ganas de pasarme por aquí a plasmar sensaciones/opiniones/exabruptos...
Pues hale, lo dicho. Mucha mierda y a ver si funciona lo de los comentarios.
Etiquetas:
Aventuras/Desventuras,
Reformas
martes, 2 de marzo de 2010
Eurocentrismo y demás visiones economicistas del mundo
Estoy más aburrido que una ostra tras un largo día de diario. Y dale que te pego, como me frustra ya seguir jugando al pokémon, prefiero ponerme a hablar de algo que, sinceramente, no me apetece. Pero es lo que tiene que la CPU de la cafetera no dé para más.
En fin, siguiendo un eterno debate que he tenido y sigo teniendo con mis compañeros de clase, voy a dejar una serie de reflexiones y opiniones al respecto del fenómeno de la mundialización de la llamada cultura occidental. Suena apasionante y lo sé, pero en fin... a mí también me gustaría ver los últimos capítulos de To Aru Kagaku no Railgun tranquilamente, pero de donde no hay no se saca.
Entrando de lleno en esos aburridos cuentos chinos al respecto del origen del indoeuropeo como lengua, entramos en el ámbito de la credulidad de la gente. Y no me refiero a la capacidad de tragarse un bulo de la gente (aunque depende de cómo se mire...) sino de esos constructos sociales que la gente llama religiones. El motor de una persona que no sabe explicar el porqué de las cosas le hace llevar su imaginación a límites insospechados, creando toda clase de mitologías que acaba por asumir como verdaderas y válidas para dar sentido a todo esto. Luego después llamaría a eso ciencia, pero eso es otro tema (no me olvido de usted, señor Popper). El caso es que, por ésas o por otras, llegamos al mundo grecolatino, donde impera el precioso mundo de la conocida literatura clásica. Todos conocemos grosso modo las hazañas de Aquiles y Odiseo, la verborrea de Cicerón o la gloria imperial de la crónica de Tácito, e incluso el protopositivismo de Manetón. Todo eso es cuna de la civilización, o al menos así nos lo pretenden vender. Creérselo o no ya es cosa de cada cual, pero vamos... que sea pasado no quiere decir que sea origen.
Aceptaremos axiomáticamente pulpo como animal de compañía. Así que demos un salto cualitativo a la Revolución Francesa. Oh, qué bien, somos occidentales en tanto en cuanto estemos influenciados por el personalismo ciudadano francés. Vale, entonces lo dejaremos mejor: recreacionismo decimonónico inglés. Y sí, me he saltado el Renacimiento por la torera, pero es que quiero ir al grano. Todos sabemos que el poderoso caballero don Dinero tuvo una preciosa eclosión de amor para todos con el colonialismo. Y todos sabemos que el evolucionismo unilineal colapsó con las Guerras Mundiales. Así que vayámonos a la Guerra Fría para entender la generalización de la occidentalidad (aunque bueno, el colonialismo como tal se podría calificar como "el propagador de la civilización"... entendido dicho concepto desde la perspectiva que estamos tratando). Hasta aquí todo bien, ¿no? ¿Cuántos quedan ya? Es igual, sigo divagando.
Visto esto llegamos a que el mundo se polariza en dos bloques antagónicos de ¡oh sorpresa! Dos mentalidades derivadas del pensamiento filosófico y económico (social y político es subsidiario) de la entendida como sociedad occidental. Vale, ahora en teoría viene lo bueno. El mundo está polarizado en dos vertientes de pensamiento principalmente económico (razón de más para evidenciar que los intereses humanos poco han cambiado en toda su historia) que se entienden como generadas por personas herederas de una mentalidad de épocas distintas que han ecolsionado en doctrinas que, puestas en la práctica del tablero, han conseguido implantar a lo largo y ancho del mundo, siendo reproducido y degenerado en diversos ámbitos que, sincretizándose con las tradiciones culturales anteriores, han logrado llegar a un estadio de desarrollo singular y focalizado, generando muchas políticas en ese mundo de bloques. Así que, ¿podemos verlo como una aculturación al m´s puro estilo romanizante? Ahí planteamos las dudas que surgen al respecto.
Ya con la caída del sistema soviético (que no por ello la caída del comunismo, que incipientemente se sincretiza con el liberalismo económico más feroz para dar lugar a la aberración que nos plantea la economía de mercado salvaje de hoy) podemos llegar a una serie de conclusiones que se pueden deducir a bote pronto. Al menos, desde la postura que aquí expongo (la mía propia, con tendencia economicista tentando a la deconstrucción del constructo social cultural). Hemos llegado a un nivel de adaptación propio, en el que Europa sigue sintiéndose la cuna de lo occidental (cuando lo occidental le debe mucho a la "cuna civilizatoria" oriental y según otros, a un braudelismo canónico, aplicable y extendido a otros de lso considerados focos civilizatorios) cuando, viendo en frío aquel teleológico canon de "China > Mesopotamia > Gracia > Roma > Sacro Imperio Romano Germánico > Napoleón > Imperio Británico > EEUU > volvemos a China (esto está inventado así, algún día explicaré por qué y todos nos reiremos a carcajada viva), atisbamos que lo occidental se ha asumido en relación a la herencia clásica que ha devenido en el feroz capitalismo de hoy en día. Esto está a poco de cumplirse, tiempo al tiempo, a no ser que colapse de alguna manera que, desde mi forma de ver las cosas, no creo que llegue. Y no, no defiendo posturas teleoglógicas ni mucho mnos, sino modelos de comportamiento económicos que han salido de las migrañas de Ulises para volver a su anhelada Ítaca. Qué retorcida es la cultura occidental.
Bueno, después de exponer un cacao que no ha llegado a ninguna parte, me dispongo a retirarme, pues entre medias de escribir esto he tenido un colapso nervioso y he tenido que detenerme a subir de nivel a mis pokebichos. En fin, necesito arreglar el ordenador ya, volver a la rutina y terminar el librito de Duby que me saqué con la esperanza de leérmelo tranquilamente antes de que llegase el agobio del segundo cuatrimestre... pero éste ha resultado demasiado precoz. Y en dos semanas, salón del cómic. Tierra, trágame.
Si han quedado dudas, la Wikipedia sabe más que yo.
En fin, siguiendo un eterno debate que he tenido y sigo teniendo con mis compañeros de clase, voy a dejar una serie de reflexiones y opiniones al respecto del fenómeno de la mundialización de la llamada cultura occidental. Suena apasionante y lo sé, pero en fin... a mí también me gustaría ver los últimos capítulos de To Aru Kagaku no Railgun tranquilamente, pero de donde no hay no se saca.
Entrando de lleno en esos aburridos cuentos chinos al respecto del origen del indoeuropeo como lengua, entramos en el ámbito de la credulidad de la gente. Y no me refiero a la capacidad de tragarse un bulo de la gente (aunque depende de cómo se mire...) sino de esos constructos sociales que la gente llama religiones. El motor de una persona que no sabe explicar el porqué de las cosas le hace llevar su imaginación a límites insospechados, creando toda clase de mitologías que acaba por asumir como verdaderas y válidas para dar sentido a todo esto. Luego después llamaría a eso ciencia, pero eso es otro tema (no me olvido de usted, señor Popper). El caso es que, por ésas o por otras, llegamos al mundo grecolatino, donde impera el precioso mundo de la conocida literatura clásica. Todos conocemos grosso modo las hazañas de Aquiles y Odiseo, la verborrea de Cicerón o la gloria imperial de la crónica de Tácito, e incluso el protopositivismo de Manetón. Todo eso es cuna de la civilización, o al menos así nos lo pretenden vender. Creérselo o no ya es cosa de cada cual, pero vamos... que sea pasado no quiere decir que sea origen.
Aceptaremos axiomáticamente pulpo como animal de compañía. Así que demos un salto cualitativo a la Revolución Francesa. Oh, qué bien, somos occidentales en tanto en cuanto estemos influenciados por el personalismo ciudadano francés. Vale, entonces lo dejaremos mejor: recreacionismo decimonónico inglés. Y sí, me he saltado el Renacimiento por la torera, pero es que quiero ir al grano. Todos sabemos que el poderoso caballero don Dinero tuvo una preciosa eclosión de amor para todos con el colonialismo. Y todos sabemos que el evolucionismo unilineal colapsó con las Guerras Mundiales. Así que vayámonos a la Guerra Fría para entender la generalización de la occidentalidad (aunque bueno, el colonialismo como tal se podría calificar como "el propagador de la civilización"... entendido dicho concepto desde la perspectiva que estamos tratando). Hasta aquí todo bien, ¿no? ¿Cuántos quedan ya? Es igual, sigo divagando.
Visto esto llegamos a que el mundo se polariza en dos bloques antagónicos de ¡oh sorpresa! Dos mentalidades derivadas del pensamiento filosófico y económico (social y político es subsidiario) de la entendida como sociedad occidental. Vale, ahora en teoría viene lo bueno. El mundo está polarizado en dos vertientes de pensamiento principalmente económico (razón de más para evidenciar que los intereses humanos poco han cambiado en toda su historia) que se entienden como generadas por personas herederas de una mentalidad de épocas distintas que han ecolsionado en doctrinas que, puestas en la práctica del tablero, han conseguido implantar a lo largo y ancho del mundo, siendo reproducido y degenerado en diversos ámbitos que, sincretizándose con las tradiciones culturales anteriores, han logrado llegar a un estadio de desarrollo singular y focalizado, generando muchas políticas en ese mundo de bloques. Así que, ¿podemos verlo como una aculturación al m´s puro estilo romanizante? Ahí planteamos las dudas que surgen al respecto.
Ya con la caída del sistema soviético (que no por ello la caída del comunismo, que incipientemente se sincretiza con el liberalismo económico más feroz para dar lugar a la aberración que nos plantea la economía de mercado salvaje de hoy) podemos llegar a una serie de conclusiones que se pueden deducir a bote pronto. Al menos, desde la postura que aquí expongo (la mía propia, con tendencia economicista tentando a la deconstrucción del constructo social cultural). Hemos llegado a un nivel de adaptación propio, en el que Europa sigue sintiéndose la cuna de lo occidental (cuando lo occidental le debe mucho a la "cuna civilizatoria" oriental y según otros, a un braudelismo canónico, aplicable y extendido a otros de lso considerados focos civilizatorios) cuando, viendo en frío aquel teleológico canon de "China > Mesopotamia > Gracia > Roma > Sacro Imperio Romano Germánico > Napoleón > Imperio Británico > EEUU > volvemos a China (esto está inventado así, algún día explicaré por qué y todos nos reiremos a carcajada viva), atisbamos que lo occidental se ha asumido en relación a la herencia clásica que ha devenido en el feroz capitalismo de hoy en día. Esto está a poco de cumplirse, tiempo al tiempo, a no ser que colapse de alguna manera que, desde mi forma de ver las cosas, no creo que llegue. Y no, no defiendo posturas teleoglógicas ni mucho mnos, sino modelos de comportamiento económicos que han salido de las migrañas de Ulises para volver a su anhelada Ítaca. Qué retorcida es la cultura occidental.
Bueno, después de exponer un cacao que no ha llegado a ninguna parte, me dispongo a retirarme, pues entre medias de escribir esto he tenido un colapso nervioso y he tenido que detenerme a subir de nivel a mis pokebichos. En fin, necesito arreglar el ordenador ya, volver a la rutina y terminar el librito de Duby que me saqué con la esperanza de leérmelo tranquilamente antes de que llegase el agobio del segundo cuatrimestre... pero éste ha resultado demasiado precoz. Y en dos semanas, salón del cómic. Tierra, trágame.
Si han quedado dudas, la Wikipedia sabe más que yo.
Etiquetas:
Actualidad,
Aventuras/Desventuras,
Historia,
Random
jueves, 25 de febrero de 2010
Estoy vivo versión... beh
Pues eso, para el que no me vea por la calle de la red, que sigo en activo. Si no he escrito nada se debe a una fuerza de causa mayor que me absorbe si no al completo a un prolongado 90%: exámenes. Acabé este lunes, han sido muy dolorosos, unos infructuosos y otros bastante bien. Pero siempre puede ir mejor, aunque eso es ya pedirle peras al olmo.
Siguiendo un poco en la línea de mis últimas entradas, me debería poner a reprochar todo lo que llevaba acumulando, pero únicamente he estado enterado de lo que ocurría en el mundo mirando la página de 20minutos, con sus noticias chorras (benditos marcadores del Firefox) y poco más, así que tengo poco que contar. Los postexámenes son muy malos y he tenido una recaída al Pokémon a raíz de este vídeo (al menos no he caído solo). Pero vamos, hay cosas más interesantes que eso, como por ejemplo Mormon Jesus (gracias Chacho), el OP 2 de Card Captor Sakura (me acompañó en mis solitarias deliveraciones arqueológicas, putas regresiones) o el tráiler de Gundam Unicorn (madre de Enlil... qué ganitas de verla, y yo con la cafetera jodida sin poder reproducir vídeos...).
En fin, que la entradita de marras me ha servido para hacer una cutre selección de vídeos chorras simbólicos de este mes de febrero. Necesito desintoxicarme de curro. En fin, este cuatrimestre a priori se presenta duro y con un aliciente escaso al tiempo libre. De nuevo tocará sacar tiempo de debajo de las piedras, precipitar aconttecimientos y obrar milagros. Pero bueno.
Siguiendo un poco en la línea de mis últimas entradas, me debería poner a reprochar todo lo que llevaba acumulando, pero únicamente he estado enterado de lo que ocurría en el mundo mirando la página de 20minutos, con sus noticias chorras (benditos marcadores del Firefox) y poco más, así que tengo poco que contar. Los postexámenes son muy malos y he tenido una recaída al Pokémon a raíz de este vídeo (al menos no he caído solo). Pero vamos, hay cosas más interesantes que eso, como por ejemplo Mormon Jesus (gracias Chacho), el OP 2 de Card Captor Sakura (me acompañó en mis solitarias deliveraciones arqueológicas, putas regresiones) o el tráiler de Gundam Unicorn (madre de Enlil... qué ganitas de verla, y yo con la cafetera jodida sin poder reproducir vídeos...).
En fin, que la entradita de marras me ha servido para hacer una cutre selección de vídeos chorras simbólicos de este mes de febrero. Necesito desintoxicarme de curro. En fin, este cuatrimestre a priori se presenta duro y con un aliciente escaso al tiempo libre. De nuevo tocará sacar tiempo de debajo de las piedras, precipitar aconttecimientos y obrar milagros. Pero bueno.
viernes, 22 de enero de 2010
Crónicas de la estancia en la pérfida Albi... quiero decir, Londres (14-17/01/2010)
Ya iba tocando. Después de haber pasado unos diíllas allá por Londres, la capital del país europeo menos europeizado (si es que se puede considerar eurpeo siquiera) pues tocaba hacer acopio de material, recopilar las cuatro fotos que mereciesen la pena y soltarlas por aquí. Y para empezar, qué mejor que un "fotomontaje" para dar rienda suelta de nuevo a mi vena artística y parecer más falso que Popper justificando la ciencia en cuanto a mis devenires por el país del Fish & Chips.
En definitiva, me dio un venazo monumental este año y me cogí la asignatura optativa de Historia del arte (bendita LCE) Arte prehispánico. ¿De qué va la cosa esta? Pues de qué va a ir... ¡Mesoamérica antes de la conquista! Pues resulta que se ha normalizado un viaje a Londres en esta asignatura para todos los años en unas fechas que suelen ser un poco estresantes para los alumnos, por lo que viene bien desintoxicarse de la rutina y escaquearse a conocer gente a la capital del Imperio Británico. Así que tras prepararlo todo marchamos una mañana a Málaga y desde allí volamos rumbo al islote. El recibimiento parecía augurar una estancia bastante fresca, el aeropuerto y sus inmediaciones yacían cubiertas de nieve. Así que el viaje en autobús hacia el hotel se caracterizó por ver el idílico paisaje de una tierra inhóspita nevada. Y entre la nieve, pude vislumbrar a un zorrito. En fin, descargamos en el hotel (previo encender la tele para ver la versión inglesa de "El rival más débil" e iniciar los memes londinenses con la expresión "Bank!") y dispusimos a salir a conocer el ambiente londinense, o sea, tirar para un pub a hincharse de birra. Dicho y hecho, así acabó la primera jornada del viaje.
A la mañana siguiente tocó elaborar un nuevo plan: British Museum por la mañana y National Gallery por la tarde. Paseíto de rigor por el centro de Londres (del que salió de la nada una maravillosa expresión totalmente espontánea de mi mente, "va a venir el Grutesco y se va a cagar en tu puta madre") y llegamos a ese maravilloso lugar en que se puede disfrutar de toda una experiencia denominable como "orgasmo cultural". Vamos, que tras un par de siglos recorriendo el mundo para llevarse y comprar todo lo llevable y comprable posible, hay que reconocer que la exposición de cosas, a pesar de ser una mísera parte del fondo total del museo, está de puta madre. Y eso que sólo vi una mínima parte. El caso es que disfruté como un enano en la parte asiria y en la maya (de la que dejo este interesante bichejo aquí). Además, la exposición temporal que había en estyos días correspondía a una serie de elementos mesoamericanos (esencialmente aztecas) que me hicieron gozar todavía más si cabe de dicha experiencia. Otras cosas que considero que me quedaron medio bien en la foto son esta familia egipcia y una foto del entablamento del Partenón. Comprar regalitos, comer, y para la National. La pinacoteca estaba también de puta madre: el matrimonio Arnolfini, la batalla de San Romano, obras de Velázquez, Rubens, Rembrandt, Van Gogh... (entre otros muchos). Otro orgasmo cultural, aparte de la cojonuda recolección de trastos barrocos de estética semanasantera que recopilaron en la exposición temporal de "lo sagrado hecho realidad", que simplemente por las obras de Alonso Cano, Martínez Montañés y Gregorio Fernández, merecía y mucho la pena. Tras esto, fotos de rigor en Trafalgar Square (no meé en la columna de Nelson... ¡imponía demasiado!) y hasta llegamos al parlamento, con el Big Ben y todo. Subiría fotos con Churchil, pero es que han salido como el culo (puta mierda de iluminación se gastan por ahí). Paseíto para ver que las abadías estaban cerradas y al parlamento ni nos molestamos en olisquear (olía demasiado a Lord inglés...).
El siguiebnte día empezamos por Portobello Road (¡quién no se acuerda de aquella escena de La bruja novata...!), donde nos dejamos los cuartos en diversas chorradas para la familia, amigos, etc. Así que como la intención era acercarse a ver Saint Paul y el Tate Modern Museum (museo de arte contemporáneo con tan reciente mala experiencia del Reina Sofía no podía augurar nada bueno...). El caso es que empezó a llover y cogimos el autobús. El autobús nos llevó hasta el British, y desde allí tocó andar mientras caían chuzos de punta. Total, llegamos empapados a la Tate y no pudimos subir a Saint Paul. Y la Tate... bueno, salvando la sala que sólo tenía carteles de propaganda soviética, hay que reconocerle que es un museo de arte contemporáneo más. En especial por las fastuosas obras audiovisuales de Paul McCarthy (si malo no recuerdo). En fin, que salimos de allí tan rápido como pudimos y para el hotel... y a cervecear de nuevo desde allí.
El domingo, el último día, paseíto con sol (sí, nos salió el sol en Londres... ¡tócate los cojones!) hacia los museos de Historia Natural y el de Artes Decorativas. En el primero estuvimos escasos minutos, pero dio tiempo suficiente a apreciar ciertas aberraciones contra natura en el escaparate de la tienda. Poco más, algunas fotos movidas de esqueletos, con Darwin y adiós muy buenas. Ahora, el museo de Artes Decorativas estaba bastante de lujo (salvo si en principio no nos hubiésemos perdido por la zona de platerías dieciochescas... ¡qué hosterada!). En fin, llegando a la zona de Japón, tocaba hacer la foto weaboo de rigor... No me siento orgulloso aunque no lo parezca. Total, a media mañana ya rondábamos para el hotel, descargando y para casita de vuelta.
Ahora bien, comento que mi experiencia con los aviones no fue muy traumática, a pesar de que en el viaje de ida hubo turbulencias. Bastantes, además. Pero en fin, me lo pasé de puta madre, desconecté, conocí a gente de arte cojonuda y, bueno, no me importaría repetir algún año de éstos la experiencia (más que nada, por una cuenta pendiente con lo que me falta del Birtish...). En fin, esto es todo por hoy. A ver cuándo me da por hacer algo interesante de nuevo y contarlo por aquí a mi manera, o sea, espantando al público lector. Nos vemos en posteriores entradas y, ¡carajo! Los universitarios poneos a estudiar, que son fechas y todavía seguro que quedan rescoldos calientes de cosas que no se han hecho... como es mi caso con el señor Feyerabend. Hala, buenas noches que me han dado las tantas escribiendo esto y mañana tengo a primera hora prácticas de paleografía.
Etiquetas:
Actualidad,
Aventuras/Desventuras,
Historia
lunes, 18 de enero de 2010
Reflexiones de retrete II: la inconmensurabilidad de la incompetencia
Como llevo cosa de un mes casi sin escribir algo en este tugurio falsacionista, me decanto por volver a vacilar de mis escasos conocimientos epistemológicos (que realmente no es más que un montón de ontología barata que no tiene nada en particular).
Me apetecería hablar de cualquier otra cosa, pero es que ando obsesionado con una cuestión que me planteó un compañero de clase esta mañana mientras bajábamos de ese lugar donde se supone que nos enseñan algo llamado universidad. El caso es que me preguntaba sobre el posicionamiento de el neoliberalismo en la teoría de la ciencia. Dándole un par de vueltas a la respuesta que le di, me percaté de que este término se acuña más desde una perspectiva económica o de teoría política más que de lo referente a la ciencia, más que nada porque no creo que tenga una cabida concreta, sino simplemente encuadrarse en una de las muchas teorías de la posmodernidad.
Yendo al grano, la cosa es que le respondí algo así como que el objetivo de dicha ideología era alcanzar la felicidad del individuo (como buen objetivo de una teoría heredera de la Ilustración) a través de la posesión de propiedad privada o bienes económicos o físicos. Vamos, quien más tiene más probabilidades tiene de ser feliz. Después lo replanteé como un objetivo económico o incluso político, y da más resultado que desde esa orientación que como objetivo de una ciencia (a no ser que sea la explícitamente económica, o al menos dentro de lo que es el capitalismo feroz con el que tenemos que lidiar a día de hoy).
El caso es que eso me recuerda que no estoy muy al día y, teniendo la oportunidad de ponerme a rajar de nuevo de la situación actual que vivimos en relación al terrible terremoto que ha sufrido Haití esta última semana, pues debería ponerme a leer algún periódico o informarme de alguna manera fiable de qué demonios ha pasado y cómo va la cosa para buscarle de nuevo los tres pies al gato o algo parecido, aparte de que queda curioso que el amigo Chávez salte ahora que la Playstation sea veneno capitalista.
Pues eso, que tengo que preparar un resumencillo sobre el viaje que he hecho este fin de semana a Londres, cortesía de los profesores de arte de la universidad. Que si no, nadie va a entender por qué va a venir el grutesco y se va a cagar en nuestra puta madre...
Me apetecería hablar de cualquier otra cosa, pero es que ando obsesionado con una cuestión que me planteó un compañero de clase esta mañana mientras bajábamos de ese lugar donde se supone que nos enseñan algo llamado universidad. El caso es que me preguntaba sobre el posicionamiento de el neoliberalismo en la teoría de la ciencia. Dándole un par de vueltas a la respuesta que le di, me percaté de que este término se acuña más desde una perspectiva económica o de teoría política más que de lo referente a la ciencia, más que nada porque no creo que tenga una cabida concreta, sino simplemente encuadrarse en una de las muchas teorías de la posmodernidad.
Yendo al grano, la cosa es que le respondí algo así como que el objetivo de dicha ideología era alcanzar la felicidad del individuo (como buen objetivo de una teoría heredera de la Ilustración) a través de la posesión de propiedad privada o bienes económicos o físicos. Vamos, quien más tiene más probabilidades tiene de ser feliz. Después lo replanteé como un objetivo económico o incluso político, y da más resultado que desde esa orientación que como objetivo de una ciencia (a no ser que sea la explícitamente económica, o al menos dentro de lo que es el capitalismo feroz con el que tenemos que lidiar a día de hoy).
El caso es que eso me recuerda que no estoy muy al día y, teniendo la oportunidad de ponerme a rajar de nuevo de la situación actual que vivimos en relación al terrible terremoto que ha sufrido Haití esta última semana, pues debería ponerme a leer algún periódico o informarme de alguna manera fiable de qué demonios ha pasado y cómo va la cosa para buscarle de nuevo los tres pies al gato o algo parecido, aparte de que queda curioso que el amigo Chávez salte ahora que la Playstation sea veneno capitalista.
Pues eso, que tengo que preparar un resumencillo sobre el viaje que he hecho este fin de semana a Londres, cortesía de los profesores de arte de la universidad. Que si no, nadie va a entender por qué va a venir el grutesco y se va a cagar en nuestra puta madre...
Etiquetas:
Actualidad,
Aventuras/Desventuras,
Random
martes, 22 de diciembre de 2009
Avatar: bichos azules con mucho tonalli
Ya tocaba ir volviendo a las andadas. En esta ocasión, bajo el título de moda que se gasta Jame Cameron después de sus once Oscars con Titanic. Y sí, el hombre que nos ha dejado perlas como Terminator no se había puesto tras las cámaras desde entonces. Ahora nos soprepnde con un filme moralizante y efectista, una vanagloria de la tecnología digital que perfectamente podría haber quedado mejor, según mi humilde opinión, en dibujos animados directamente. Y es que más que una película de acción real, parece eso, una cinta de animación.
En el año dos mil ciento y pico, la humanidad ha hecho lo que está haciendo con su planeta pero claro, sumad 100 años (si es que llegamos) a la situación actual. El caso es que, como en Gundam, se crean colonias y naves espaciales para atravesar el universo y llegar a un planeta en plan selva salvaje en el que abunda el coltan espacial, la madreselva y un sinfín de bichejos, entre ellos unos larguiruchos azulados en plan tribu amazónica. Pues los humanos molamos tanto que, a base de ingeniería genética, logramos elaborar un proyecto de investigación para hacer a esos humanoides artificiales y conntrolarlos mentalmente a través de nuestra potencia y la fe en el progreso (más optimismo tecnológico en bandeja, por favor). Así que un marine cuyo hermano espichó hacía poco, inválido y cazurro, se embarca en el desarrollo de dicha iniciativa y, sin preparación alguna, recibe un tipo azul y larguirucho. Se integra con una tribu autóctona y, a pesar del rechazo que sufre al principio, se acaba haciendo de los suyos. Pero claro, los humanos somos garrapatas para todo. Así que los marines toman cartas en el asunto y deciden derribar el lugar en el que habitan los larguiruchos, se cepillan a medio poblado y luego claman venganza, batalla épica y final feliz. Entre medias, abuso de moralidades ecologistas a saco y estereotipos trilladísimos en cuanto a personajes y desarrollo del metraje.
La película en sí, todo sea dicho, no vale un carajo. Por muy cara que sea, no vuelve a ser más que contar la historia de siempre, con el aliciente de que su estreno coincide con la cumbre del clima esa de Copenaghe que no ha valido más que para ver que se sigue dando colchón de conformidad a los países pobres para que no revienten pero se les sigue comprando la mierda que se expulsa a la atmósfera para que no se sigan desarrollando y las potencias occidentales y occidentalizadas se puedan seguir nutriendo económicamente. Es el círculo vicioso que ha servido para sustentar el sistema y no conseguir el objetivo primordial que debería ser ante todo eso, primordial, no porque haya una preferencia concreta, sino porque o lo acatamos o nos jodemos. Y no creo que la gente esté por la labor de mudarse a Marte a sobrevivir en cúpulas (volviendo de nuevo a trillar esa tesis de oprimismo tecnológico que ya no se cree ni el Tato).
En fin, vayamos, después del venazo crítico, a lo que más le gusta a la gente que lee estas entradas: el análisis comparativo y los retorcimientos mentales que sólo yo puedo sacarle a este tipo de cosas. Analizándolo desde una perspectiva historiográfica ecléctica fruto de pocos años aún de estudio (y pésame decirlo, pero absolutamente influenciada por una ideología posmoderna radical) pues podemos equiparar este capítulo del cine, el más caro hasta el momento, con los típicos procesos de conquista, con su resistencia y su alegato insaciable del "vive y deja vivir" que este paradigma de la globalización ha consumido en casi la totalidad del mundo. Partiré desde un caso que tengo ahora muy de moda en mis debates con la almohada: el proceso de la conquista americana. Sí, la del siglo XVI, sin ir más lejos, es un ejemplo perfecto de lo que podría asumirse. Claro está que una colonización del tipo anglosajón quedaría mejor al caso, por la absoluta aculturación que se pretende vender y tal, pero es que la similitud a los pueblos prehispánicos que habitaban el continente americano lo veo más acertado, pero también es que conozco mejor ese caso y, qué demonios, me encanta ese tema. Podría equipararse a cualquiera de las tribus del Amazonas, pero con un componente ideológico bastante similar al que nos topamos en las civilizaciones mesoamericanas (de las que he acabado teniendo un mejor conocimiento antropológico). Nos encontramos entonces en este punto con un mundo vinculado a lo natural: todo esta entrelazado con todo. La relación existente entre este pueblo de larguiruchos azules con rostro y gestos gatunos no es más que una idea de lo que estas poblaciones (o al menos de lo que se tiene constancia de ellas) entendían por unidad con el medio: las divinidades en las civilizaciones mesoamericanas representaban el culto a lo natural, ya fuera a la lluvia y el agua, al viento, al fuego, al maíz, a la muerte... La típica reacción mítica ante lo que no se sabe de su origen. Este pueblo adora monoteístamente a una sola entidad que engloba todo eso: las plantas, los animales, etc a través de una conexión permanente entre todos los elementops del medio. Y así es como funcionan. El caso es que un buen día llega el elemento extraño: el extranjero venido de muy lejos para hacerse con el oro. En este caso, el coltan espacial cuyo nombre en la peli no recuerdo. Así que nada: sometimiento, aculturación y explotación. Eso sí, antes los acojonamos, como el divino y extremeño Quetzalcóatl cuando llegó a Tenochtitlán y empezó a tirar las estatuas del templo de Huitzilopochtli por ser una herejía contra los designios del Señor. Las comparaciones son odiosas, pero también vemos cómo, a falta de unos tlaxcaltecas a los que unirse, los conquistadores ven su trasero pateado ante la combinación de fuerzas de toda la naturaleza y los tiparracos azulados. Bonita elegía a que no debemos interferir en las culturas primitivas ajenas, a lo sumo enviarles a un antropólogo y que, a través de un método comparativo a la Binford con los inuits, se analicen sus costumbres y sus modos de vida.
En fin, lo que hace el aburrimiento... Es que tengo el ordenador en el taller y me toca tirar de divagaciones para sobrevivir. Bueno, al menos así se adelanta trabajo, que estas navidades tengo lo no escrito para currar y pasármelo pipa. Aunque poco hemos adelantado estos días. En fin, felices fiestas a todo el mundo si no llego a escribir nada por aquí estas navidades (a lo mejor, si el señor Feyerabend no fuese tan sumamente denso en sus exposiciones sobre los escasos conocimientos de óptica de Galileo y la poliopía de Kepler...). Pues eso, que a pasarlo bien, no atraganntarse con los mantecados y las uvas, y recordad dedicarme un brindis (de anís si puede ser, por la nostalgia de Basti).
Etiquetas:
Actualidad,
Aventuras/Desventuras,
Cine,
Historia
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Viaje a Madrid: Museo de América 20/11-21/11
Bueno, ahora que pillo un ratillo para escribir (en realidad he tenido más, pero la pereza me ha podido) pues expongo acontecimientos recientes e irrelevantes de mi vida diaria. Pues este pasado fin de semana fui con la asignatura de Arte Prehispánico a Madrid a ver el museo de América. Es raro, paso por la capital española con relativa bastante frecuencia (dos o tres veces al año, dependiendo de la coyuntura, y por periodos de hasta dos semanas) y nunca había visitado este museo. Y la verdad, llegados a este punto, me alegro de que así haya sido, pues en esta primera visita he podido disfrutar de una magnífica colección de arte prehispánico de América que me ha permitido pasármelo en grande en un museo. Hacía bastante que no me lo pasaba tan bien (cosas de tener la fortuna de poder visitar un par de veces al año el Prado) en un museo. Ahora explicaré por qué, primero los pormenores.
Bueno, el caso es que aprovechando esta asignatura (bendita LCE) preparé el macuto tras una práctica más prolongada de la cuenta de arqueología (con la correspondiente bronca de mi madre) y partimos hacia la ciudad del señor Gallardón. Allí me hospedé en casa de mis tías, a las que desde aquí mando un saludo y agradezco de nuevo su amabilidad (y ese Halperin guapetón que me costearon y que algún día os reseñaré). Haciendo noche con la tarde libre que nos dejaron, pues aproveché (poco acertadamente) para recuperar algo de horas de sueño. Así que a la mañana siguiente tocaba irse al edificio que pilla por la zona de Moncloa y darle un buen repaso a su colección.
Resaltar que al decir maravillosa, me quedo algo corto. Simplemente, me encantó todo lo que tenían allí: etnografía, cerámica (destacar la mochica por sus particularidades y la nazca por su acojonante acabado y decoración), elementos varios, una exposición de tejidos y las reproducciones facsímiles de un códice maya y el mexica de Tudela (que, además, un estudiante de la Escuela de Antropología e Historia de México nos comentó a un pequeño grupo de rezagados que queríamos saber un poco más sobre la cultura azteca). Salí absolutamente anodadado, pero porque me encantan estas cosas. Ahí arriba me podéis ver al lado de una estatua de algún bichejo mitológico maya (si es que se reconoce algo, porque el bicho estaba un poco corroído). Luego a destacar, una urna funeraria maya y la cabecita de piedra verdosa de un dios olmeca. Soy un puto friki de lo mejicano, lo reconozco, y por eso os dejo aquí una piedra del sol con las cinco épocas y el calendario mesomaericano. A disfrutarlo sanamente, aunque disculpad la mala calidad de las fotos (cosas de que no dejasen echarlas con flash y tenga un pulso tan rancio, de ahí que las fotos de la cerámica nazca no hayan salido como esperaba, pero siempre os quedará vuestro buen amigo el Google).
Bueno, resaltar que se notó un poco (al menos yo lo noté) que era uno de los primeros viajes que hacía con una clase de estudiantes de arte, ya que no iba con mucho conocido en el viaje, aunque siempre se puede trabar algo de relación (en especial, en el largo viaje en autobús), pero bueno, al menos íbamos ahí un par de aprendices del CEAB, así que... ¡bastetanos al poder!
Etiquetas:
Aventuras/Desventuras,
Historia
martes, 20 de octubre de 2009
Reflexiones de retrete I: arqueólogos en Granada
Mi ordenador de sobremesa ha petado. Ha sido algo rápido e indoloro, cosa de la fuente de alimentación. Y claro, sin ordenador, poco más tengo que hacer... Bueno, sí, las cosas de la facultad y tal. Tras leer esta entrada más de uno irá corriendo a regalarme una de las mejores fuentes de alimentación del mercado porque el no tener ordenador disponible 24/7 como antes me ha dejado tiempo para hacer algo más que lo de la facultad, pero relacionado con ello: pensar.
"Tú siempre estás pensando, coñazo ambulante", dirá la gran mayoría de los lectores de este antro (a lo sumo, tres o cuatro personas y algún pobrecico que rondase por Google y esa despiadada multinacional de los buscadores le llevase a este antro). Bueno, pues como todo el mundo, ¿no? El caso es que me he dedicado a pensar en cosas de lo más insustancial, y no precisamente a trascendentales preguntas sin resolver como, por ejemplo, a qué huelen las nubes (sum, sum). Y todo gracias a esos curiosos personajes que sólo pueden encontrarse en la facultad de Filosofía y Letras de la UGR y que dan título a esta nueva sección que inauguro hoy por necesidad moral y una dosis de aburrimiento crónico.
¿A dónde coño pretendes llegar, puñetero? Bueno, mi intención es dar una introducción al exceso de pensamiento que he tenido que llevar a cabo estos últimos días debido a la acción que están ejerciendo y han ejercido sobre mí estos personajes. No digo que ejercerán porque sería positivismo (luego explicaremos esto). En fin, a lo que iba. Si yo no supiese que Ahmadineyad es el presidente de Irán, sin duda diría que ese hombre pertenece al departamento de Prehistoria y arqueología de la Universidad de Granada. La explicación es demasiado sencilla: los arqueólogos en esta ciudad parece que van de compras como las pijas, de cinco en cinco, porque tienen unos gustos en lo que se refiere a la indumentaria bastante semejantes, o por lo menos, lucen modelitos cuasi clónicos, y además, muy característicos. Es gracioso, pero tras mi experiencia con al menos 4 arqueólogos en clase y de reconocerlos y verles por los pasillos, he decir que parece que se vienen a la facultad con el mono de su trabajo de campo. Y en cierto sentido, es así. El caso es que he de reconocer que dicha estética me gusta, y que si quisiera ser arqueólogo, sin duda una de las excusas sería ésa.
Pero claro, la cosa no se habría tergiversado hasta este punto si no fuera por esa maravillosa asignatura troncal de cuarto curso de Historia llamada Métodos y técnicas de investigación histórica. Un nombre muy atractivo sin duda alguna. Vaya si lo es. Eso de estudiar teoría de la ciencia y del conocimiento, la evolución del mito al logos, la diferencia entre mito y filosofía, Kant y sus paradigmas de razón teórica y práctica, postulados a priori y a posteriori... Todo precioso por ahora. Todo un gozo hasta que llegamos a la parte que ha tergiversado definitivamente mi percepción de la realidad como hasta ahora: la ciencia positiva, el positivismo. Sí amigos, el puto positivismo.
Supongo que a estas alturas ya no quedarán lectores, o si queda alguno, se andará tirando de los pelos. ¡Ya empieza el pesado este de nuevo con su tute particular! Sí, no es que sea un paladín del eclecticismo ni de la posmodernidad, pero sinceramente... sí soy un cruzado contra el positivismo. Y más contra el positivismo que resurge a día de hoy, pervierte y contamina y crea una especie de buffonismo con la gente que se adhiere a esta corriente y la defiende desinteresada e inconscientemente, porque muchos de los propugnadores del positivismo no saben ni que lo promulgan, pero lo hac en. Y eso no se debe permitir. Por eso hay que readoctrinar. Bueno, eso suena bastante feo, pero yo me entiendo. Reeducar sería más acertado en un principio, sí. Aceptemos pulpo como animal de compañía. Dejo de irme por los cerros de Úbeda (un saludo, Raúl). Lo que vengo a decir es que la filosofía positiva y la ciencia positiva nacen a raíz de la evolución del pensamiento racional heredero de la doctrina de Kant. Esto consiste en la digievolución de la razón, que nos hace preveer a través de un método inductivo los sucesos futuros a través de aspectos tales como la reiteración o la repetición natural observada e interpretada a través de los sentidos. Si junto caramelos Mentos con Coca Cola, erupcionará. Chachi, ¿eh? Pues así es como me he enterado de que el hecho de que ayer amaneciese y hoy amaneciera hace que el que mañana amanezca sea positivismo. ¡La reconcha de la lora!
He ahí uno de mis traumas de esta semana. No valía con el pie sobrecargado que aún me duele, no vale con el resfriado que me pegó mi hermano y que me ha dejado con unas toses y unos trancazos de mocos que me hace padecer unas toses dignas de un tuberculoso, y no vale que se me haya quemado la fuente de alimentación de mi ordenador de sobremesa, sino que además, descubro que el futuro es positivismo. ¡Estoy condenado a la perpetua desesperación! Y sí, esta predicción también es positivismo. ¡Estoy rodeado de positivismo (y sobre todo, por delante)!
En fin, podría seguir con la cháchara del positivismo todo el día y enervarme, pero por hoy hemos tenido bastante. Además, bastante me quema ya la lectura obligatoria de la asignatura, en la que estoy aprendiendo más que nada a cómo leer una cosa diez veces y no llegar a comprenderla. Cuando lo termine ajustaré cuentas con él (oh, de nuevo... Vale, sí, lo capto; ya paro).
Y ahora toca hablar de esperpentos. Esto ya no viene mucho a cuento, pero estaba yo esta tarde en la parada de Gran Vía esperando al magnificente 33, ese gran ejemplo de lo bien que funciona el sistema de autobuses en esta querida ciudad (y más con grandes arterias de circulación cortadas por eternas obras y bastantes capilares camino de la facultad levantados) cuando se aparece un sujeto en bicilceta, con altavoces de musiquilla navideña, chaleco reflectantge naranja, una poblada y cana barba un cristo más grande que el de Velázquez colgado del pescuezo. Dando muestra de la gran calidad que sirve a la ciudad el transporte público granadino, permanecí varios minutos sentado en la parada frente a mi antiguo instituto, el Padre Suárez, mientras a viva voz se desgañitaba este insigne personaje a viva voz metiéndose "con el Zapatos". Pero no sólo con él, echándole mierda al sistema, echándole mierda al partido, y echándole mierda al otro partido. Bendita sea ésta la partidocracia española que ya en su momento me hizo llorar, pero de la cual ahora me río porque no me creo ya nada de lo que me ofrece. Maldito paradigma neoliberal de un bloque de "democracias" liberales insertas en un sistema de libre mercado... el fin de la historia, según Francis Fukuyama. Otros dicen que la ideología ha muerto, no sé si creérmelo. En fin, me vuelvo a ir a tierras jienenses.
El caso es que este hombre ha despotricado sobre el falseamiento del 11-M, de la decepción de la izquierda dinástica que tenemos en España, esos personajillos elegidos a dedo entre los mandamases que se enfrentaron heroica y valientemente a la difícil realidad del franquismo y de la Transición, y que una vez se asentaron en el poder rentabilizaron sus heroicos actos de unas formas más o menos particulares y sui géneris. Llámesen Roldán, Mario Conde, Ruiz Mateos... sean o no del SOE, salpicó a todos por igual. El caso es que ya sean de un partido o de otro, la gran mayoría de los políticos ya ha¡n demostrado de qué pasta están hecha, y la verdad es que da bastante vergüenza. Pero en fin, así es la corrupta partidocracia sensacionalista en la que vivimos.
El hombre empezaba a caerme simpático, con su perpetua alegoría de que nos robaban los ricos para seguir quedándoselo ellos. No le falta razón al colega, mas en desacuerdo no estoy. La polémica la suscita con la llamada al boicot con el voto, si más les votamos, más nos roban. Estos políticos, qué mentirosos. A estas alturas yo ya me pregunto por qué no le pegamos un petardazo al Congreso. Un petardazo no, válgame Enlil, pero vamos, no es nada descabellado soltar un loco o dos con machetes a ver si pasa algo (más que anecdótico, a poder ser). Bueno, yo ahí lo dejo, es una idea y esto es un país libre, además, producto de ese ambiente neoliberal que nos imponen en el que somos... "libres". En fin, ahí os dejo la cosa para que os queméis un poco la cabeza como yo ya he hecho este último par de días y que espero que me arreglen el ordenador rápido o acabaré como Ahmadineyad, de excavaciones atómicas.
"Tú siempre estás pensando, coñazo ambulante", dirá la gran mayoría de los lectores de este antro (a lo sumo, tres o cuatro personas y algún pobrecico que rondase por Google y esa despiadada multinacional de los buscadores le llevase a este antro). Bueno, pues como todo el mundo, ¿no? El caso es que me he dedicado a pensar en cosas de lo más insustancial, y no precisamente a trascendentales preguntas sin resolver como, por ejemplo, a qué huelen las nubes (sum, sum). Y todo gracias a esos curiosos personajes que sólo pueden encontrarse en la facultad de Filosofía y Letras de la UGR y que dan título a esta nueva sección que inauguro hoy por necesidad moral y una dosis de aburrimiento crónico.
¿A dónde coño pretendes llegar, puñetero? Bueno, mi intención es dar una introducción al exceso de pensamiento que he tenido que llevar a cabo estos últimos días debido a la acción que están ejerciendo y han ejercido sobre mí estos personajes. No digo que ejercerán porque sería positivismo (luego explicaremos esto). En fin, a lo que iba. Si yo no supiese que Ahmadineyad es el presidente de Irán, sin duda diría que ese hombre pertenece al departamento de Prehistoria y arqueología de la Universidad de Granada. La explicación es demasiado sencilla: los arqueólogos en esta ciudad parece que van de compras como las pijas, de cinco en cinco, porque tienen unos gustos en lo que se refiere a la indumentaria bastante semejantes, o por lo menos, lucen modelitos cuasi clónicos, y además, muy característicos. Es gracioso, pero tras mi experiencia con al menos 4 arqueólogos en clase y de reconocerlos y verles por los pasillos, he decir que parece que se vienen a la facultad con el mono de su trabajo de campo. Y en cierto sentido, es así. El caso es que he de reconocer que dicha estética me gusta, y que si quisiera ser arqueólogo, sin duda una de las excusas sería ésa.
Pero claro, la cosa no se habría tergiversado hasta este punto si no fuera por esa maravillosa asignatura troncal de cuarto curso de Historia llamada Métodos y técnicas de investigación histórica. Un nombre muy atractivo sin duda alguna. Vaya si lo es. Eso de estudiar teoría de la ciencia y del conocimiento, la evolución del mito al logos, la diferencia entre mito y filosofía, Kant y sus paradigmas de razón teórica y práctica, postulados a priori y a posteriori... Todo precioso por ahora. Todo un gozo hasta que llegamos a la parte que ha tergiversado definitivamente mi percepción de la realidad como hasta ahora: la ciencia positiva, el positivismo. Sí amigos, el puto positivismo.
Supongo que a estas alturas ya no quedarán lectores, o si queda alguno, se andará tirando de los pelos. ¡Ya empieza el pesado este de nuevo con su tute particular! Sí, no es que sea un paladín del eclecticismo ni de la posmodernidad, pero sinceramente... sí soy un cruzado contra el positivismo. Y más contra el positivismo que resurge a día de hoy, pervierte y contamina y crea una especie de buffonismo con la gente que se adhiere a esta corriente y la defiende desinteresada e inconscientemente, porque muchos de los propugnadores del positivismo no saben ni que lo promulgan, pero lo hac en. Y eso no se debe permitir. Por eso hay que readoctrinar. Bueno, eso suena bastante feo, pero yo me entiendo. Reeducar sería más acertado en un principio, sí. Aceptemos pulpo como animal de compañía. Dejo de irme por los cerros de Úbeda (un saludo, Raúl). Lo que vengo a decir es que la filosofía positiva y la ciencia positiva nacen a raíz de la evolución del pensamiento racional heredero de la doctrina de Kant. Esto consiste en la digievolución de la razón, que nos hace preveer a través de un método inductivo los sucesos futuros a través de aspectos tales como la reiteración o la repetición natural observada e interpretada a través de los sentidos. Si junto caramelos Mentos con Coca Cola, erupcionará. Chachi, ¿eh? Pues así es como me he enterado de que el hecho de que ayer amaneciese y hoy amaneciera hace que el que mañana amanezca sea positivismo. ¡La reconcha de la lora!
He ahí uno de mis traumas de esta semana. No valía con el pie sobrecargado que aún me duele, no vale con el resfriado que me pegó mi hermano y que me ha dejado con unas toses y unos trancazos de mocos que me hace padecer unas toses dignas de un tuberculoso, y no vale que se me haya quemado la fuente de alimentación de mi ordenador de sobremesa, sino que además, descubro que el futuro es positivismo. ¡Estoy condenado a la perpetua desesperación! Y sí, esta predicción también es positivismo. ¡Estoy rodeado de positivismo (y sobre todo, por delante)!
En fin, podría seguir con la cháchara del positivismo todo el día y enervarme, pero por hoy hemos tenido bastante. Además, bastante me quema ya la lectura obligatoria de la asignatura, en la que estoy aprendiendo más que nada a cómo leer una cosa diez veces y no llegar a comprenderla. Cuando lo termine ajustaré cuentas con él (oh, de nuevo... Vale, sí, lo capto; ya paro).
Y ahora toca hablar de esperpentos. Esto ya no viene mucho a cuento, pero estaba yo esta tarde en la parada de Gran Vía esperando al magnificente 33, ese gran ejemplo de lo bien que funciona el sistema de autobuses en esta querida ciudad (y más con grandes arterias de circulación cortadas por eternas obras y bastantes capilares camino de la facultad levantados) cuando se aparece un sujeto en bicilceta, con altavoces de musiquilla navideña, chaleco reflectantge naranja, una poblada y cana barba un cristo más grande que el de Velázquez colgado del pescuezo. Dando muestra de la gran calidad que sirve a la ciudad el transporte público granadino, permanecí varios minutos sentado en la parada frente a mi antiguo instituto, el Padre Suárez, mientras a viva voz se desgañitaba este insigne personaje a viva voz metiéndose "con el Zapatos". Pero no sólo con él, echándole mierda al sistema, echándole mierda al partido, y echándole mierda al otro partido. Bendita sea ésta la partidocracia española que ya en su momento me hizo llorar, pero de la cual ahora me río porque no me creo ya nada de lo que me ofrece. Maldito paradigma neoliberal de un bloque de "democracias" liberales insertas en un sistema de libre mercado... el fin de la historia, según Francis Fukuyama. Otros dicen que la ideología ha muerto, no sé si creérmelo. En fin, me vuelvo a ir a tierras jienenses.
El caso es que este hombre ha despotricado sobre el falseamiento del 11-M, de la decepción de la izquierda dinástica que tenemos en España, esos personajillos elegidos a dedo entre los mandamases que se enfrentaron heroica y valientemente a la difícil realidad del franquismo y de la Transición, y que una vez se asentaron en el poder rentabilizaron sus heroicos actos de unas formas más o menos particulares y sui géneris. Llámesen Roldán, Mario Conde, Ruiz Mateos... sean o no del SOE, salpicó a todos por igual. El caso es que ya sean de un partido o de otro, la gran mayoría de los políticos ya ha¡n demostrado de qué pasta están hecha, y la verdad es que da bastante vergüenza. Pero en fin, así es la corrupta partidocracia sensacionalista en la que vivimos.
El hombre empezaba a caerme simpático, con su perpetua alegoría de que nos robaban los ricos para seguir quedándoselo ellos. No le falta razón al colega, mas en desacuerdo no estoy. La polémica la suscita con la llamada al boicot con el voto, si más les votamos, más nos roban. Estos políticos, qué mentirosos. A estas alturas yo ya me pregunto por qué no le pegamos un petardazo al Congreso. Un petardazo no, válgame Enlil, pero vamos, no es nada descabellado soltar un loco o dos con machetes a ver si pasa algo (más que anecdótico, a poder ser). Bueno, yo ahí lo dejo, es una idea y esto es un país libre, además, producto de ese ambiente neoliberal que nos imponen en el que somos... "libres". En fin, ahí os dejo la cosa para que os queméis un poco la cabeza como yo ya he hecho este último par de días y que espero que me arreglen el ordenador rápido o acabaré como Ahmadineyad, de excavaciones atómicas.
Etiquetas:
Actualidad,
Aventuras/Desventuras,
Historia,
Random
Suscribirse a:
Entradas (Atom)