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jueves, 22 de agosto de 2013

One Piece: Film Z


Hace ya sus años que me vi Strong World, la otra de las película de One Piece que podemos considerar como "canónica" dentro de las sagas de relleno que esta famosa serie nos deja. Y las considero canónicas porque en la elaboración de su guión y su producción participa Eiichiro Oda, el autor de la criatura original. Qué considerado soy, ¿eh?

Realmente, este producto es como esas ya citadas sagas de relleno: repetir un esquema reiterativo de actuación (aunque esta vez no tenemos un arco de "salvar a la princesa", como viene siendo la fórmula del éxito recurrente de la serie... de ahí que no me haya resultado especialmente significativo como ha sido el caso de otras sagas, quizás las más sonadas y llamativas de la serie) en el que los protagonistas se enfrentan a un villano muy culo duro que les da para el pelo pero al que, tras conocer su historia, intenciones y circunstancias, le dan una soberana paliza (y a sus allegados, para lucimiento de los nakamas de turno). Esta vez con ración de moralina shônenil en la que el malo no se presentan como tan malo.

Y sí, no tengo mucho más que contar de la película salvo que, al haberla visto acompañado, me ha dado buenos ratos de conversación mientras pasaban cosas que me reusltaban poco interesantes o significativas. Eso de valorar los seiyuus que hay de la franquicia (y descubrir que casi toda la familia de Uchuu Kyoudai está en el cast de la tripulación del Sombrero de Paja, salvo el hermano pequeño), la animación de Toei al final de la película (con cameos en la pelea entre el malote y el protagonista del estilo de Yamauchi y Umakoshi, probablemente heredado en Toei por los colaboradores en Heartcatch Precure, o ese llamativo robot de Franky que parecía imitar el estilo de animación del antiguo pez gordo de Gainax Imaishi sin demasiado éxito y durante un corto espacio de tiempo) le dio sin duda una puntilla a la película, desequilibrada en su desarrollo argumental y sin la intensidad que prometía una nueva aventura de los Mujiwara.

Siento insistir tanto, pero realmente la película no es gran cosa, es un producto de lucimiento de los personajes para que los fans estén contentos dándoles lo que piden: lucimiento de palmito de sus héroes. Y así, tenemos una película que se enrolla al principio con una especie de trama que se da en algún momento de los viajes por el Nuevo Mundo de la banda pirata de nuestros nakamas favoritos pero que no consigue transmitir la intensidad de los mejores momentos de la trama principal. Se echa mucho de menos esa necesidad de aventura y no un simple conflicto eventual con escenas de baño de por medio. Así que se puede ver si te consideras un gran aficionado a la franquicia o si simplemente te apetece ver a esta gente pegándose tortas de una forma u otra.

Por cierto, el weabooísmo en esta entrada es intencionado. Nos leemos en entradas que puedan dar un poco más de sí.

domingo, 16 de octubre de 2011

REDLINE

Aprovechando que ya la hemos sacado con el fansub y hago un poquito de propaganda de paso, voy a dignarme a hacerle una pequeña introducción a esta películilla del universo de una OVA simpática que hicimos hace ya mucho, con mucho potencial para explotarle en futuras producciones por parte de ese magnífico estudio de animación que es Madhouse. Con una calidad de imagen bastante patente (de cada frame podría hacerse un wallpaper), se nos presenta una película de carreras no muy al uso pero sí que lleva la tendencia reciente de grandes producciones hollywoodienses de meter mucha carne en el asador. Y así es Redline.

JP es un conductor de carreras a lo Wacky Races pero más exageradas e intergalácticas, con todo tipo de movidas extrañas que suceden en las mismas. Así, pelea para clasificarse en la gran carrera espacial, la Redline, pero su compañero de equipo y encargado del diseño de su vehículo Frisbee está liado con la mafia y tiene que amañar las carreras. Por eso, pierde la oportunidad de clasificarse, pero debido a la retirada de otros pilotos que aseguraron su pase, entra en la gran carrera. Así, ha de viajar a Roboworld, una especie de utopía tiránica que esconde algún que otro secreto militar que la retransmisión de la carrera podría desvelar. Así, vemos la preparación y la carrera de por sí. Todo muy trepidante, además, aderezado con buena música y una animación acojonante.

Así es como yo lo definiría: japoniza Wacky Races (esa entrañable serie de Hannah & Barbera que todos veíamos de pequeñajos por la tele antes de ir al cole y que ahora echan en Boing. Aunque reconozco que se echa de menos un Pierre Nodoyuna y a su colega Patán) y métele movidas del panorama scifi japonés que no tiene nada que envidiarle a las cosas de Gainax con participación del Imaishi. El animador Takeshi Koike está detrás de todo esto y un Madhouse espectacular en la calidad de la animación nos deleitan con una película de carreras y un prota a lo Grease que va desinflándose argumentalmente pero que mantiene una intensidad y unos niveles de flipadura atronadores visualmente. Y cómo no, no podía faltar el cameo de nuestros queridos amigos Trava y Shinkai, a los que ya conocimos en la OVA antecesora. Ojalá hagan algo más referido a este universo, porque es muy explotable y está bien majo. Y contad con que en Tanoshii probablemente nos la apuntemos a esa larga lista de proyectos que querríamos y nunca sale pero nos meten en sustitución otra temporada de Hidamari Sketch. En fin, nos leemos.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Super 8: recordando los ochenta


Volvemos a la carga con una peli que está pegando muy fuerte desde este verano y que, para variar, me ha dado por ver cuando todo el mundo ya la tendrá más que requetevista: Super 8. El nombre le viene de la camarita esa del año catapún, con la que el joven Spielberg grababa sus primeras frikosidades allá por finales de los años setenta. Paralelamente, en Japón, nacía la franquicia de MS Gundam. Sé que este dato no tenía nada que ver, pero como soy así, lo digo por la puta cara.

Tratando de autoplagiarse (en el peor de los sentidos) o recreando/inspirándose en las películas de los años ochenta en donde los niños tomaban las riendas (o más bien a imitación de esa literatura de "tú eres el protagonista, escoge tu final") se muestra a estos chavales, preadolescentes o ya con sus primeros pelillos asomando, nido de hormonas (como los jodidos críos que tuve detrás en el cine, que no se callaron en todo el metraje a viva voz) como los héroes de situaciones que implican aventuras y ciencia ficción. Sinceramente, me hubiera quedado con lo primero, mucho, pero mucho más. Pero en fin, es lo que hay.

Pueblecito yanqui que a finales de los años setenta está la mar de tranquilo y donde un grupo de críos quiere rodar una peli de zombis. A esto que, mientras ruedan y demás, hay un accidente de tren bastante sospechoso en el que se ve implicado su profesor de biología. En el accidente, queda suelto algo, aparte de una especie de cubitos. A partir de entonces, en el pueblo se suceden extraños sucesos más o menos paranormales (robo de motores, cortes de luz, huida de mascotas...) y desapariciones de personas. A esto que, mientras, el ejército del aire interviene en el pueblo por alguna razón relacionada con el accidente ferroviario. Así, mientras, los niños desarrollan sus relaciones mientras continúan rodando la peli. Y después, cosas pasan: evacuaciones, explosiones y un marciano más feo que el carajo (y el cual, para variar, es inmune a todo tipo de bombardeo).

Se nota la mano de Spielberg para mal y la de J. J. Abrams para peor. Me explico: la peli empieza y sigue muy bien: se nota que ahí recupera ese espíritu de filmes como Encuentros en la tercera fase, ET el extraterrestre y Los Goonies (esta última, sin duda, la mejor de las tres para mí y, como poco, la más carismática). Así vemos cómo tratan de hacer un popurrí con elementos de todas éstas, pero con un resultado que al final queda o muy forzado, o muy abierto, o muy equivocado. Vamos a ver, es entretenida hasta cierto punto en que las cosas ya se empiezan a hacer un poco obvias y la carencia de un epiloguillo (carente, por otro lado, en las anteriores mencionadas a las que pretende homenajear) le restan credibilidad a ese final tan de despachado a la ligera. Esfuércense un poco más en la próxima, por favor.

Vayamos ahora a lo interpretativo. Debido a que este año hice esa asignatura de la cual disfruté tanto (Historia de los Estados Unidos), veo este tipo de películas con otros ojos. Eso sí, vamos a hacer de tripas corazón y acabar un tanto como Capitán Obvio. Lo primero que debo remarcar es la falta de cierto romanticismo social que, por ejemplo, nos infundía Los Goonies. O sea, chavales que buscaban un tesoro pirata para salvar del desahucio a sus familias. Incluso del cariño por los que son diferentes que expresaba ET. Aquí se pierde eso un poco, es directamente un marciano cabrón que quiere irse y por eso se dedica a matar a todo el que pilla hostilmente, menos al prota que le dice que se vaya. En realidad, por tal y como mostraron el desenlace, es una película que, sensu stricto, podría haberse evitado de principio a fin. No sé si me explico, pero bueno, que ya se sabe cómo funciona la magia del cine, de que tiene que pasar siempre algo excepcional. Luego está el factor de que el profesor de biología, un negro (¿un científico negro en un experimento de tan alto secreto a mediados de los sesenta? Lolqué), es quien establece contacto con el ser alienígena. O sea, excluido con foráneo se juntan y se comprenden, tienen cierto compromiso (y más si vemos que Spielberg es judío y que, como Sacha Baron Cohen, ese curioso sujeto que interpretó a caricaturas como Ali G, Borat o Bruno, expresaba en su tesis doctoral, la influencia de los judíos en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos era más que patente). En fin, hay batallas que nunca terminan. Otro aspecto a destacar es el del papel del ejército. Aquí son evidentemente los malos. Son crueles, disciplinados y muy estrictos. Vemos que putean al pueblo para conseguir sus objetivos, como la vida misma. Y luego claro, la culpa de los sucesos raros son los comunistas (pero esto es otro cantar, muy de ambientación en la época). Aun así, mostrándonos un ejército plenipotenciario y cuyo secretismo operativo es su mayor máxima, luego nos muestran la cruz de los mismos con esa terrible incapacidad de que, con todo su potencial y arsenal, no logren acabar con el monstruoso invasor. Muy de Abrams esto también, como ya nos manifestó en Monstruoso (Cloverfield es su título original) (la cual tenia bastante fresca antes de ver esta película), donde se muestra la impotencia y el miedo del "¿y si un bombardeo de un B12 no le hace nada al bicho?". Sinceramente, me hicieron más gracia los marcianos de Tim Burton fumándose cabezas nucelares pero con cabezas explosivas al son de Frank Sinatra o algún ñoño de éstos). En fin, esto es lo que podemos sacar así de primeras. Seguro que si no hubiera tenido una panda de prepúberes chillones detrás, podría haber sacado alguna tontería de este cuño más.

En fin, hasta aquí la entrada de hoy. A ver si hago las maletas, que ya me toca ir empaquetando cosas para cambiar de aires y marcharme de una vez a la capital en pos del nuevo curso académico. Que se dé bien la cosa y todo eso, nos leemos.

sábado, 2 de julio de 2011

Kick Ass: ¡patead traseros en nombre del bien!


Más bien "que el culo del bien sea pateado", pero me apetecía parafrasear a uno de esos héroes de infancia del Baldur's Gate. Contextualizando, hace unos días quedé con unos compañeros de clase para ver una peli y echar el día en un momento de ésos que tienes un respiro entre exámenes y decidimos ver la película basada en el cómic de Mark Millar (al que se le recuerda por otras obras como Wanted!) y John Romita Jr. (éste colaboró, al guion de Michael Straczyncki, con una relectura totémica de Spiderman a principios de la década del 2000. Por cierto, debería seguir ese hilo argumental de The Amazing Spiderman, estaba bastante simpático) del mismo nombre.

La película, con sus más y sus menos, era bastante divertida, con momentos bastante estrafalarios pero también con otros de flipadura de envergadura muy holgada. Este tipo de películas dejan buena impresión siempre y cuando no hubieras leído el cómic, como en mi caso. Ahora bien, me decidí a leer esta semana el cómic (sí, debería haber estado estudiando, pero eso a quién le importa ahora) y madre mía. La película casi que es un bucólico cuento de hadas en comparación con la mala uva demostrada por algunos cambios más o menos puntuales que diferencian tanto el cómic como la película. Y es que la película se ha visto muy edulcorada con respecto al cómic, con mucha, pero que mucha más mala leche, sobre todo enfilándose en el final.

Entremos en materia: ¿nunca os ha dado por pensar por qué la gente quiere ser famosete de tele o futbolista, personas que no aportan a la sociedad pero cuyo poder adquisitivo es elevado y tienen un estatus de consideración mayor aún si cabe; en vez de un bienhechor enmascarado? Fácil, pues esos personajes con superpoderes que salvan a viejecitas o derrotan a pérfidos supervillanos defendiendo la justicia son pura ficción. Es más factible llegar a ser Belén Esteban si juegas bien tus cartas que una especie de Batman o un Superman. Triste pero real. Ese mismo pensamiento le vino a la cabeza al joven protagonista de esta aventura, que se topa con la horma de su zapato cuando decide convertirse en un justiciero anónimo enmascarado y lo único que hace es recibir palos. Y que palos (como que le mandan al hospital y acaba con varias placas en la cabeza y algunos nervios machacados). Curiosamente, tratando de ayudar a la gente se mete en líos con la mafia neoyorkina y le salva el trasero una niña con espadas y también enmascarada que es ayudado por otro individuo con un antifaz sobre su rostro. De esta forma, la mafia trata de desembarazarse de ellos y empiezan a pasar cosas mientras el joven vestido de buzo verde decide si seguir con sus jueguecitos de superhéroe o tratar de encauzar su vida, típica de chaval de clase baja en medio de una gran ciudad estadounidense (posiblemente, uno de los puntos fuertes de estas series, especialmente las de Marvel, es poder apreciar muchas situaciones que se ven en los barrios bajos del centro de estas macrourbes).

Entrando ahora en los matices y en algunas apreciaciones personales apreciadas entre cómic y película que pasan por el filtro de esa extraña moral yanqui que suelen tener las adaptaciones a la gran pantalla, me permito unas cuantas observaciones que no dejan de ser curiosas. Lapelícula, por así decirlo es... políticamente más correcta. No me refiero a palabrotas ni a aspectos soeces, pues hay algunos que están calcados al cómic (en especial, en la primera parte, que son prácticamente desarrollos paralelos). Aun así, se puede ver que mientras que en el cómic los barriobajeros que le pegan su primera paliza a este nuevo héroe de las calles son una panda de chavales negros con pinta de raperos gamberros, apreciamos en la película un cierto mestizaje. Desde luego, queda más ligado a la realidad el aspecto del cómic, pero bueno (son matizaciones menores, tanto de realidad social como de la propia percepción de la imagen de la sociedad americana, no sé si esa idea aburguesada que se debe de tener de esos barrios marginales). Luego también, a raíz del hecho del que se hizo famoso, una pandilla de puertorriqueños en mitad de ese barrio que le atizaban a alguien que huía de ellos quedaba como "explicitada" o al menos sin dar lugar a la mención de ello en la película. Son cosas así, la cuestión racial en EE. UU. es "serious bussiness" o, como lo llamo yo, un trauma nacional no superado aún a día de hoy.

Ahora entremos en spoilers (avisados estáis) por la diferencia entre lo edulcorado y pasado por esa épica barata yanqui de la película y lo delirante y tremebundo del cómic. Para que el protagonista termine de darte la sensación de estar completamente jodido al final del segundo, más que nada, al cual no le queda ni vida como persona normal ni como superhéroe, dándote a entender que eso de practicar la justicia por tu cuenta y riesgo es una putada mayúscula. De ahí que nos vendan a Big Daddy, el papá de la chica que se mete unos mecos exagerados, como otro friki aburrido que se montó un pasado ficticio (que hacen realidad en la película... con Nicholas Cage además haciendo de este individuo) como madero puteado por la mafia, que mataron a su mujer y se lleva a su hija para establecer una venganza. La verdad es que cuando te das cuenta de todo eso te quedas como un poco impactado (sobre todo viendo todo el berenjenal que tiene montado, pero más que nada por la niña). Y ese desenlace de confesiones que lo único que hace es tirar más aún por la borda las aspiraciones y esperanzas de un protagonista ya de por sí machacado por la vida... pero en lo que coinciden tanto película como cómic es en ese final tan abierto y con tan, tan mala leche de Bruma Roja aún acechando.

En definitiva, tanto la película como el cómic están bastante bien. El cómic es de lectura rápida y la película muy amena, así que para una tarde de diversión puede hacerse el combo pack entre ambas. Hasta aquí el pescado vendido por ahora, a ver si me animo y escribo otro ratillo más, aunque ea durnate el fin de semana. Hasta otra entrada.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Kaze no Tani no Nausicaä: postcolonialidad animada


Hace muchos años que tuve mi primer contacto con las películas del señor Hayao Miyazaki. Recuerdo que tenía recién comprada la cuarta entrega del coleccionable de El señor de los Anillos y andaba pintando los recién adquiridos guerreros uruk-hai que acompañaban a dicha entrega. Mientras los empezaba a manosear y pintar, mi hermano llegó con la cinta prestada de Mononoke Hime (La princesa Mononoke). Un averdadera maravilla de puesta en escena de recursos de animación y una trama magnífica, intensa y muy comprometida. Me maravillé al instante. Después seguí viendo algunas de sus películas de Ghibli (la maravillosa El viaje de Chihiro, Porco Rosso, El castillo ambulante...) como externas (Lupin III: el castillo de Cagliostro). Pero realmente todo se remonta a la infancia, como todo buen chaval de mi generación, que recordaremos aquella serie tan fantástica de un futuro muy lejano, que ya no se ve tan lejano, de Mirai Shônen Conan (Conan, el niño del futuro). Una verdadera puesta en escena de la incipiente genialidad y compromiso de este hombre que nos ha legado un verdadero espíritu crítico, posiblemente de los más rotundos que se encuentren en el mundillo de manganime.

Contactos posteriores me topé cuando visité París, en una de las exposiciones que más me han gustado de cuantas he visitado, una especialmente dedicada a dos auténticos genios del cómic internacional que, como mencionaré después, guardan mucha relación: Jean Giraud (Moebius) y el propio Miyazaki. Y más recientemente, he visto su corto musical At your mark (muy en su línea, magnífico) y el capítulo 155 de la segunda temporada de la animación de la obra de Monkey Punch Lupin III, titulado Farewell, dear Lupin. Todo ello, por supuesto, enromemente recomendable si se tiene la oportunidad de disfrutarlo.

Entrando ya un poco en boga del asunto, nos metemos de lleno en esta épica historia. Primero hablaré de la película de animación, la que dio lugar al nacimiento del estudio Ghibli, y posteriormente hablaré del manga, advirtiendo, claro está, de que habrá spoilers a porrillo. La película, estrenada en 1984, nos cuenta una historia más edulcorada que la originalmente concebida en el manga, con ciertas semejanzas pero a la vez con importantes diferencias que cuando revise ambos argumentos ya puntualizaré. El contexto es un mundo que, hace siglos, sufrió la devastación por una serie de grandes máquinas de guerra de una civilización anterior muy avanzada tecnológicamente que supuso la destrucción de la misma a cabusa de ello. Como el mundo quedó muy contaminado, comenzaron a aparecer grandes formaciones boscosas y nuevos animales como grandes insectos que mantenían al margen a los humanos por ser altamente tóxicas, las llamadas zonas contaminadas. Nausicaä es una chica que vive en el Valle del Viento, hija del rey Jiru, muy querida por su pueblo. Un día llega una nave del reino de Tormekia que choca contra el valle y en él se encuentra una princesa del reino de Pejite, que muere en el incidente, y una gran bola de carne en la cual se encuentra un dios de la guerra, de los que destruyó hacía siglos la civilización anterior. Así, al día siguiente llega un ejército de Tormekia que se hace con la plaza y se llevan a Nausicaä. Pero durante su traslado, las naves de Tormekia caen en una emboscada del príncipe Asbel de Pejite, que derriba sus naves, haciendo caer a Nausicaä y sus acompañantes a la zona contaminada, donde tendrá una gran revelación: los oms, unos grandes insectos cubiertos de un durísimo caparazón, se arremolinan para atacar a los humanos. Su misión a partir de ahora consistirá en mediar entre los humanos, testarudos y caprichosos, y los seres del bosque contaminado que quieren acabar con los humanos. Mucho simbolismo, buenos muy buenos, malos muy malos... Y final feliz.

El manga (publicado entre 1982 y 1994) es algo mucho, pero que mucho más elaborado que la ya de por sí fantástica película (que, todo sea dicho, resumir en dos horas todo lo que hay en el manga, la verdad es que sería tela de complicado). Formalmente tiene un estilo más europeo que japonés en cuanto a su estilo de dibujo, cargado de fuertes líneas de tinta que recuerdan más a autores de los ochenta europeos como Richard Corben o Jean Giraud/Moebius, aunque con una disposición de páginas muy serena, equilibrada y poco innovadora. En la misma situación de antes, pero con fuertes variaciones de guión y trasfondo de personajes, además de añadirle el factor de una segunda facción en discordia, el imperio de Durku, contra la que se enfrenta Tormekia, le dan una mayor versatilidad a la historia. Así, nos metemos de lleno en un conflicto más global, no a escala local como en la película, una guerra entre dos imperios cuyos intereses consisten en tener el control de todo el territorio, haciendo todo lo factible y jugando todas las cartas posibles para ello, en una guerra desoladora en la que todo vale, desgraciadamente para todos ellos. Así, Nausicaä entra de lleno en el conflicto con un papel relevante, pero más que nada, en segundo plano de su verdadera misión, una inverstigación sobre la zona contaminada y como mediadora entre los seres humanos y la naturaleza, y entre los primeros en sí. De animación, para ser de la época que es, está muy avanzada y muy cuidada, suavemente llevada, de un ritmo elegante y preciosista, es además acompañada por una maravillosa y acertada banda sonora compuesta por Joe Hisaishi.

Como ya he mencionado, la película es una versión edulcorada, bastante, de lo que es el manga, con escenas realmente despiadadas y muy crudas. Argumentalmente, aparte de centrarse mucho más en el conflicto bélico entre las dos potencias de Durku y Tormekia, nos introduce mucho más en los personajes secundarios, los cuales, en algunas ocasiones, quedan completamente transformados y ecplipsados en la película. Y en el trasfondo general de la obra, mucho más. La guerra intestina que se manifiesta y todo el constructo ideológico que se aprecia en Durku son sin duda dos de los aspectos más logrados dentro de los elementos a destacar de la obra. Y la aportación de todos esos elementos míticos del Daikaisho, los distintos credos y la visión mística de la civilización anterior le dan además un cierto interés antropológico. Pero sin duda, su plato fuerte es la violenta crítica a la acción del hombre sobre el medio, como efecto subsidiario del conflicto y como consecuencia general de sus acciones, destinadas a la autoextinción por tener una gestión muy inadecuada de todo el panorama a escala global.

Resumiendo, nos encontramos con una fuerte crítica a la guerra, al machismo de una cerrada sociedad falocrática con el rol de unas mujeres que llevan la batuta en el desarrollo de esta obra (y en general, de la mayoría de las de Miyazaki) y un alto componente de compromiso con el medio ambiente. Así pues, referido al alcance nocivo tanto a escala global como local, da un ejemplo de la crudeza de los enfrentamientos entre dos naciones, casi como una guerra mundial, con todo tipo de daños colaterales y de desarrollo de elementos muy nocivos tanto para las personas como para su medio. Y aun así, implica que el avance tecnológico y esa idea tan valorada que tenemos del progreso, si se lleva por donde se lleva, da de todo menos buenas sensaciones y, lo que es peor, buenos resultados. También es interesante, en su desenlace prácticamente, ver cómo los elementos de dualidad y las paradojas de las que se componen la vida se manifiestan claramente en muchos de sus aspectos. La existencia de la zona contaminada como el elemento purificador de la tierra que los seres humanos envenenaron pero que a la vez los intoxica y les obliga a mantenerse al margen de ellos nos expone que la naturaleza es sabia y sabe enmendar sus errores, y no se obceca ciegamente en mantener sus intereses. Es una tendencia al equilibrio natural de la que los hombres se pueden aprovechar y que sin lugar a dudas podría utilizarse en beneficio de todos y no como otro recurso más para fomentar desigualdades y favorecer a una minoría que se ha hecho con el control de los mismos.

En definitiva, tanto la película como el manga son sin duda dos obras maestras dentro de sus respectivos géneros. Pocos, poquísimos pueden conseguir transmitir todo lo que se transmite de una tacada en apenas sesenta capítulos luego condensados en dos horas de película que no alcanzan a ofrecer todo lo que ofrece en papel pero que aun así aporta mucho, muchísimo de lo que en el otro formato se ofrece. Comparativamente, me gustaría destacar una diferencia que creo muy, pero que muy fuerte entre película y manga que me reventó bastante a la hora de ver el film, y es el papel de la princesa de Tormekia, Kushana, que en el manga es sin duda uno de los mejores roles femeninos elaborados en este género por todo lo que simboliza y por ese trasfondo tan macabro a la vez que demostración de auténtica fortaleza. Me dejó bastante patidifuso a la hora de ver la película, pero bueno. En kíneas generales, debo decir que sin duda ésta es una de las obras cumbres e imprescindibles que todo aquel que se llame aficionado al género (o al menos, buen aficionado y con un interés importante por lo que son los grandes episodios de la misma) lo vea, pero sobre todo, que lo disfrute, que se emocione y que se maraville con uno de los mejores mangas, y por extensión merecida, comics que se han hecho hasta el momento. Sin desmerecer nunca a la película, que también aporta su granito de arena.

Pues esto es todo. La verdad es que me ha sorprendido mucho, más de lo que esperaba. Así que si tenéis oportunidad, pedidme el manga porque es algo difícil de equiparar con cualquier otro. Aunque claro, todo dependa de gustos, pero creo que por todo lo que es, cómo se narra y todo lo que significa, debe tenerse por encima de todo ello. Una aventura postapocalíptica épica, emocionante y sin duda, muy comprometida. Sin duda representa muchos de los valores que estamos perdiendo a marchas forzadas por la coyuntura que vivimos en este mundo que cada vez se sustenta más en su propia irracionalidad, y es aunque sea un ejemplo futurible que nos debería hacer reflexionar. En fin, nos leeremos en próximas entradas. Que os vaya bien a todos/as.

viernes, 6 de agosto de 2010

Toy Story 3: Pixar es para niños mayores


Hacía la tira de tiempo que no me daba por irme al cine solo. Es más, hace más de dos años. Y es que si no hago esto, no veo las películas que quiero ver, porque ya me ha pasado en más de una ocasión. Así que aproveché el día del espectador y la sesión cada dos horas del cine Madrigal (al cual hacía eones que no iba, posiblemente desde los quince o dieciséis años. Creo que la última película que vi allí fue Isi Disi, así que echando cuentas. Aparte de conservar buenos recuerdos de otras muchas películas que fui a ver de canijo, como Jurassic Park 2, Antz o las dos primeras de Shrek, entre otras que ahora mismo no recuerdo) por tres eurillos el día del espectador. Y pensando que no habría ni perry, resulta que muchas familias se trajeron a los chavales a ver la película, pero como todas las de Disney (al fin y al cabo, es lo que es).

Teniendo el hype de todo tipo de comentarios, sin haber visto la segunda (sólo a cachos sueltos), con tan buenas, no, magníficas sensaciones que me dejó Wall-E (y todavía no he visto Up... merezco un castigo ejemplar) y con el lejano recuerdo de la primera, pues me dispuse a verla. Y la verdad es que a cada película se nota la mejora. Empezando con uno de los excelentísimos cortos a los cuales Pixar nos tiene acostumbrados (en esta ocasión, titulado Día y Noche), hacía boca muy bien.

Empezada la película, cabía esperar lo que me encontré, una consecución de desencuentros que acbaría por dejar en una guardería a los juguetes protagonistas. A partir de ahí, sensaciones de nostalgia combinadas con el humor característico marca de la casa. Se desarrollan los acontecimientos y una mayor explosión de sensaciones que van degenerando hasta una agonía que difícilmente los críos que ven ex novo estas películas pudieran comprender. Sin duda, está destinado a niños mayores, a gente que lleva más de diez años esperando a ver la continuación de una saga a la cual se le tiene un inmenso cariño. Yo no recuerdo cuándo estrenaron la primera, pero sí que fui a verla al cine en familia siendo un pequeñajo de unos siete u ocho años, no más. Y claro, ver años después las situaciones en que se encontraban los entrañables personajillos en la recta final de la película es un atentado contra los sentimientos de esas generación que crecimos acompañados por ellos. De ahí quizás su genialidad a la hora de orientarse hacia un público crecidito y que ha padecido lo mismo que se muestra en la película: que crecemos y vamos desplazando a nuestros antiguos compañeros de juego, nos vamos de casa y abandonamos las costumbres que antaño teníamos para dar paso a otro mundo, el de la madurez.

En este bonito relato vemos cómo se echa de menos lo propio, es más bien una sucesión de despedidas y de empezar de nuevo, ya sea en un ámbito distinto para dedicarte a tu trabajo. Al menos ése es el rol que desempeñan los juguetes protagonistas, contado muy bien, con una excepcional animación 3D (a la que el estudio nos tiene ya malacostumbrados) y un lujazo a disfrutar como un crío. Una película más para nostálgicos y que se dedica, sin duda a todos los que en su momento vimos (y sin duda disfrutamos) la primera película hace ya tanto tiempo, para emocionarnos y de nuevo ganarnos.

viernes, 2 de julio de 2010

Summer Wars


Y en esta ocasión, entramos con una película muy premiada y reciente, traída de la mano de los mismos creadores de la magnífica Toki wo Kakeru Shojo (estudio Madhouse, director Mamoru Hosoda y diseñador de personajes Yoshiyuki Sadamoto). Adaptando una obra previa, aquí vemos cómo se entremezlca la película anteriormente mencionada con una especie de Facebook de Digimon (ojito: Hosoda dirigió previamente algunas películas de Digimon, las primeras... y se nota), por lo que una traslocación más moderna de éstas podría ser una perfecta definición de la misma.

Kenji, un chavalito de instituto del montón es invitado por su senpai buenorra a la casa de verano de su abuela, una pedazo de mansionaza heredada de un linaje familiar de tradición acojonante o algo por el estilo. Y van a celebrar el cumpleaños de la viejecita en cuestión, con toda la familia implicada en ello y presente en la mansión. El caso es que el maromo tiene que hacerse pasar por el novio de la muchacha porque ésta le hizo una promesa a su abuela. También resulta que el zagal es un cocazo y le da a las matemáticas que da envidia (otros aún tenemos complicaciones serias para calcular el dos kalendas y hasta nos equivocamos en su resultado) y además le dieron cuenta de cuidador del mantenimiento de esta red social masiva de la que depende casi todo (guau, atentos al guiño del Gran Hermano). En definitiva, una noche le llega un mensaje cifrado que le da por resolver con un numeraco del copón y acaba liándola parda en el mundo virtual. Así, a partir de ese momento se esforzará por salvar su imagen y reparar el daño que ha ocasionado. Así, pasan cosas y... ¡koi koi!

La película está muy hypeada. Apenas ofrece la mitad de lo que promete de antemano en sus dos horazas de duración. Me quedé bastante defraudado a pesar de tener un magnífico apartado técnico, tanto en animación 3D como por el resultado que ha quedado. Sí, me sentí muy decepcionado al verla, me esperaba una agradable sorpresa como cuando vi Tokikake, pero se quedó más en una esperanza que en un hecho. En fin, tocará esperar a la próxima conjunción astral para que este equipo vuelva a sorprendernos con algo similar. O al menos, no que se quede tan corto.

Por otro lado, la defensa de valores tradicionales y estereotípicos japoneses (la consanguinidad y la unidad familiar, la importancia del "qué dirán" y el estatus dentro del grupo, la épica a su manera y su concepción del honor, los juegos de mesa, la disciplina y las artes marciales, entre otros) combinado con la percepción de las nuevas tecnologías y los efectos que éstas tienen en nuestra vida diaria además de la trasposición de personalidades bajo avatares virtuales daría lugar, como poco, a una correlación de estudios socioculturales como poco interesantes en un principio. Es, sin duda, una película muy japonesa en ese aspecto, combinando la imagen clásica que se pueda tener del Japón profundo vinculado con la faceta más moderna y vanguardista del país nipón. Podría hacer una breve introducción o explayarme sobre eso, pero creo que lo dejaré ahí planteado para el debate y que las nuevas generaciones tengan algo de lo que hablar cuando vean la película de marras. Así que ya sabéis, quien quiera aprovecharse de la idea, que al menos se lo curre un poquito más que yo.

lunes, 21 de junio de 2010

B Gata H Kei: la primavera la sangre altera


Estamos a finales de temporada y empiezan a acabar series, a acusarse más el calorcito y a estar ya hasta las narices de exámenes. Y más si las fiestas del barrio son esta semana y te pillan justo enfrente de casa. Así que men os vueltas y pasemos a la seudorreseña de esta marranada de serie que, dado el nivel de esta temporada, se puede decir que ha sido de lo mejor.

Dado que la primavera la sangre altera, aquí vamos con una comedieta romántica para adolescentes al estilo yanqui. Basado en un yonkoma (ya sabéis, las histoietillas esas de cuatro viñetas en disposición vertical típicas de las revistas japonesas), nos relata las vivencias de instituto de Yamada, una chica cuyo planteamiento de base para el nuevo curso es follarse a cien muchachos. Empezamos bien, sí. La cosa es que su primera víctima, un chaval del montón del club de fotografía, Kosuda, acaba siendo objetivo de su epopeya a la vez que empieza a tsunderearse porque le acaba molando. Cosas pasan de carácter erótico festivo, las amigas aconsejan, las rivales aparecen, Miyano (compañera pettanko y más salida que el pitorro de un botijo) trollea un rato y muchas risas. Al menos yo me las he echado.

En fin, quizás me apeteciera ver una comedia romántica picantona pero sugetrente en definitiva, y la verdad es que es la serie que con más ansias he esperado semana tras semana, mientras he ido dejando atrás otras cuantas por diversos (y evidentes) motivos. Pero eso sí, Heroman la sigo al día (omitiré comentarios al respecto). Y al final esta temporada de primavera ha resultado ser otra de las que salvar muy poco (o como siempre, veo muchas y luego me dejo las series salvables estancadas de por vida). En fin, lo que comentaba, una comedieta romántica simple y simpática para echar el rato...

Los exámenes me están quemando la cabeza ya, por eso estoy a estas horas escribiendo impresiones sobre una seriecilla del montón. Al hilo del mono de comedias románticas a la americana, aprovecho también para anunciar una adaptación cinematográfica de un cómic canadiense de esa temática, con bastante buena pinta y muy de cultura pop (visto en La cárcel de papel). Es Scott Pilgrim vs the World, y aquí os dejo el tráiler para que lo disfrutéis (o no), pero a mí me ha resultado bastante molón. Como apunte diré que el director es Edward Wright (que si googleáis un poco veréis de qué pie cojea... y su filmografía). En fin, ya veremos lo que sale, pero sigo pensando que pinta muy bien. Y habrá que ojear también el cómic y el prometedor juego de Ubisoft que anunció la semana pasada en el E3.

domingo, 25 de abril de 2010

Alicia en el País de las Maravillas, de Tim Burton

Para empezar, normalmente suelo poner el cartelito de la película en cuestión a la que suelo dedicarle una entrada. Esta vez no será así por apreciaciones personales: la estética me ha parecido horrorosa en general (en especial de los protagonistas y particularmente del esparpajo esperpéntico que llevaba Johnny Depp, de lo que despotricaré seguramente después).

Pues con nada mejor que hacer una tarde noche de sábado (bueno, sí: tres trabajos para la universidad) pues unos amigos me han sugerido la opción de escaparnos al cine. Y claro, ¿qué tocaba ver? La peli de moda, la nueva de Tim Burton. Parece ser que no escarmentamos con Sweeney Todd (que personalmente, también me pareció ponzoñosa. Es más, en su momento cuando la vi ni siquiera se me ocurrió dedicarle una entrada aquí. Bueno, ésta tampoco se la merece, pero es que me apetece muy poco ponerme manos a la obra con los judíos del siglo primero), pero siempre gusta repetir errores pasados. En esta ocasión, refrito de la novela homónima del matemático inglés de seudónimo Lewis Carroll. Libreadaptación del señor Burton, que parece que desde que hiciera Big Fish no ha levantado cabeza. Estará en uno de sus periodos coyunturales.

En fin, la cosa va de que Alicia vuelve al reino de Oz... perdón, al mundo de las maravillas y se lo encuentra desolado (sólo en parte, o sea, cuando interesa) y el sombrerero loco es un Johnny Depp hasta el culo de maquillaje (quedando esperpénticamente mal, sea dicho de paso) y mucho efecto especial para engatusar las miradas de los aficionados más acérrimos, a las quinceañeras goticuchas y a algún que otro espectador de sorpresa fácil. Ambientándolo a una versión light de lo que acostumbra con su siniestro estilo, es más bien acaramelada, siguiendo la estela de sus obras coloristas aunque intenta darle un toque de macabredad (el que suele darle a todas sus películas, y que consigue con mayr o menor éxito según el filme). Así, la película es una mera excusa para hacer un alarde de efectos especiales y que la gente lo recuerde por eso. Mero tirón publicitario de "postavatar". En fin, escenas a patadas que sobraban, y para ser relativamente corta, se ha hecho basatnte densa, larga y pesada. Aparte que tratar de hacer un juego a lo "Señor de los Anillos" por el final... Vamos, Eowyn contra el Rey Brujo casi que parecía el desenlace (y si es verdad que al Galimatazo le pusieron la voz de Cristopher Lee en la versión original... deben rodar cabezas). En definitiva, ha sido un filme para el olvido destinado a un público muy acérrimo a la filmografía de este oscuro director o bien para gente de escasa edad o bien de menor inteligencia aún (o que pretende dar muestras de ello).

Metiéndonos ahora en la parte aburrida de mis comentarios (ya podéis desconectar en masa, se acabó "lo interesante"), nos dedicaremos a deconstruir ciertos aspectos de la película para intentar darle algún tinte productivo (basándonos en lo que a mí me resulta "productivo" en este tipo de cosas). Hay poca cosa que sacar en este episodio más de exprimir los bolsillos ajenos por parte de Burton y su prostituido muso destinado a su público de siempre en una de sus películas "infantiles" (como Pesadilla antes de Navidad, pero sin ser ousum. No sé si me explico). En fin, de este subproducto hollywoodiense con toda su prensa alrededor nos podemos meter un poco en el mundo del imaginario romanticista burtoniano (me niego en rotundo a calificarlo como gótico, mi concepción del mismo es otra radicalmente distinta a la que la gente utiliza normalmente para definir a algo como "gótico") pues en cierto sentido no tiene mucha más miga el asunto. Vemos cómo de nuevo aplica en escena esa estética decimonónica que tanto gusta de hacer gala, supongo que de nuevo más por influencia de E. A. Poe que de otro. Es curioso ver que mientras se desarrollaba la peli, unos típicos versos de construcción lingüística inglesa (desde que en una conferencia sobre Tolkien me comentasen el uso de recursos literarios a través de juegos de palabras, empiezo a buscarle más los tres pies al gato, y sinceramente, creo que Carroll es otro ejemplo de esta tergiversación de la lengua), recordé unas hermosas ilustraciones de Max en su álbum La biblioteca de Turpin (como todo lo que hace este autor, una recomendadísima lectura de uno de los grandes del cómic español), con lo cual empecé con expectativas de encariñarme con algo de la película. Craso error. Los efectos especiales acabaron por consumir la esencia de la historia y todo se redujo ad absurdum a una sucesión de hechos caóticos que pretendían narrar una historia de cómo el pueblo de Nunca Jamás... perdón, el País de las Maravillas contra su despóica reina. ¡Muerte al mal gobierno, viva la Reina Blanca! En fin, un mensaje más subversivo que el de la Biblia (algún día tendré que reflexionar sobre esto, y espero que no por una conversión espiritual...). Vamos, que venía a decir que los rojos son violentos y malvados porque tienen un dirigente que está más cuajado que Patapalo y pretende cortarle la cabeza por capricho a todo sólo porque le saca de sus casillas. Y además, con complejo por deformidad. Ya sabéis, niños, la diferencia es mala. Lo blanco bueno. Qué deconstrucción más violenta podría salir, y no la opción transmoderna que nos ofrecían los elaborados efectos especiales de Avatar.

Pues eso, que tengo que ponerme con los judíos. Nos leemos en próximas entradas.

martes, 2 de febrero de 2010

Unos granaínos en los Oscar

Curioso que me haga eco de una noticia de este calado, pero es que hay que informar al personal: un estudio de animación paisano, Kandor Moon, ha logrado una nominación a los Oscar con un corto de su cosecha, "La dama y la Muerte" (web oficial, fuente obtenida a través de las noticias de Localia, programa que suelo ver para estar al tanto de la actualidad en mi ciudad/provincia mientras ceno, a partir de las 21:30 aprox.) a mejor corto de animación.

Mención aparte también dar a que este estudio recibió también preselección por su obra "El lince perdido", largometraje de animación, en las categorías de mejor película de animación y a la mejor banda sonora original. Aunque éstas no hayan pasado la mejora, cabe destacar que han sido el único estudio, junto con Píxar, en obtener estas tres candidaturas. Se dice pronto.

En fin, enhorabuena a los paisanos, a los que espero ver alzando la estatuilla, lo que les dará sin duda un empujón necesario para seguir llevando a cabo este tipo de proyectos que no sólo les dan renombre a ellos, sino también a la producción artística granadina.

Y por lo que a mí respecta, a seguir plantando codos, que es lo que toca (cierto nerviosismo si no histeria por el primer examen de mañana...).

martes, 22 de diciembre de 2009

Avatar: bichos azules con mucho tonalli


Ya tocaba ir volviendo a las andadas. En esta ocasión, bajo el título de moda que se gasta Jame Cameron después de sus once Oscars con Titanic. Y sí, el hombre que nos ha dejado perlas como Terminator no se había puesto tras las cámaras desde entonces. Ahora nos soprepnde con un filme moralizante y efectista, una vanagloria de la tecnología digital que perfectamente podría haber quedado mejor, según mi humilde opinión, en dibujos animados directamente. Y es que más que una película de acción real, parece eso, una cinta de animación.

En el año dos mil ciento y pico, la humanidad ha hecho lo que está haciendo con su planeta pero claro, sumad 100 años (si es que llegamos) a la situación actual. El caso es que, como en Gundam, se crean colonias y naves espaciales para atravesar el universo y llegar a un planeta en plan selva salvaje en el que abunda el coltan espacial, la madreselva y un sinfín de bichejos, entre ellos unos larguiruchos azulados en plan tribu amazónica. Pues los humanos molamos tanto que, a base de ingeniería genética, logramos elaborar un proyecto de investigación para hacer a esos humanoides artificiales y conntrolarlos mentalmente a través de nuestra potencia y la fe en el progreso (más optimismo tecnológico en bandeja, por favor). Así que un marine cuyo hermano espichó hacía poco, inválido y cazurro, se embarca en el desarrollo de dicha iniciativa y, sin preparación alguna, recibe un tipo azul y larguirucho. Se integra con una tribu autóctona y, a pesar del rechazo que sufre al principio, se acaba haciendo de los suyos. Pero claro, los humanos somos garrapatas para todo. Así que los marines toman cartas en el asunto y deciden derribar el lugar en el que habitan los larguiruchos, se cepillan a medio poblado y luego claman venganza, batalla épica y final feliz. Entre medias, abuso de moralidades ecologistas a saco y estereotipos trilladísimos en cuanto a personajes y desarrollo del metraje.

La película en sí, todo sea dicho, no vale un carajo. Por muy cara que sea, no vuelve a ser más que contar la historia de siempre, con el aliciente de que su estreno coincide con la cumbre del clima esa de Copenaghe que no ha valido más que para ver que se sigue dando colchón de conformidad a los países pobres para que no revienten pero se les sigue comprando la mierda que se expulsa a la atmósfera para que no se sigan desarrollando y las potencias occidentales y occidentalizadas se puedan seguir nutriendo económicamente. Es el círculo vicioso que ha servido para sustentar el sistema y no conseguir el objetivo primordial que debería ser ante todo eso, primordial, no porque haya una preferencia concreta, sino porque o lo acatamos o nos jodemos. Y no creo que la gente esté por la labor de mudarse a Marte a sobrevivir en cúpulas (volviendo de nuevo a trillar esa tesis de oprimismo tecnológico que ya no se cree ni el Tato).

En fin, vayamos, después del venazo crítico, a lo que más le gusta a la gente que lee estas entradas: el análisis comparativo y los retorcimientos mentales que sólo yo puedo sacarle a este tipo de cosas. Analizándolo desde una perspectiva historiográfica ecléctica fruto de pocos años aún de estudio (y pésame decirlo, pero absolutamente influenciada por una ideología posmoderna radical) pues podemos equiparar este capítulo del cine, el más caro hasta el momento, con los típicos procesos de conquista, con su resistencia y su alegato insaciable del "vive y deja vivir" que este paradigma de la globalización ha consumido en casi la totalidad del mundo. Partiré desde un caso que tengo ahora muy de moda en mis debates con la almohada: el proceso de la conquista americana. Sí, la del siglo XVI, sin ir más lejos, es un ejemplo perfecto de lo que podría asumirse. Claro está que una colonización del tipo anglosajón quedaría mejor al caso, por la absoluta aculturación que se pretende vender y tal, pero es que la similitud a los pueblos prehispánicos que habitaban el continente americano lo veo más acertado, pero también es que conozco mejor ese caso y, qué demonios, me encanta ese tema. Podría equipararse a cualquiera de las tribus del Amazonas, pero con un componente ideológico bastante similar al que nos topamos en las civilizaciones mesoamericanas (de las que he acabado teniendo un mejor conocimiento antropológico). Nos encontramos entonces en este punto con un mundo vinculado a lo natural: todo esta entrelazado con todo. La relación existente entre este pueblo de larguiruchos azules con rostro y gestos gatunos no es más que una idea de lo que estas poblaciones (o al menos de lo que se tiene constancia de ellas) entendían por unidad con el medio: las divinidades en las civilizaciones mesoamericanas representaban el culto a lo natural, ya fuera a la lluvia y el agua, al viento, al fuego, al maíz, a la muerte... La típica reacción mítica ante lo que no se sabe de su origen. Este pueblo adora monoteístamente a una sola entidad que engloba todo eso: las plantas, los animales, etc a través de una conexión permanente entre todos los elementops del medio. Y así es como funcionan. El caso es que un buen día llega el elemento extraño: el extranjero venido de muy lejos para hacerse con el oro. En este caso, el coltan espacial cuyo nombre en la peli no recuerdo. Así que nada: sometimiento, aculturación y explotación. Eso sí, antes los acojonamos, como el divino y extremeño Quetzalcóatl cuando llegó a Tenochtitlán y empezó a tirar las estatuas del templo de Huitzilopochtli por ser una herejía contra los designios del Señor. Las comparaciones son odiosas, pero también vemos cómo, a falta de unos tlaxcaltecas a los que unirse, los conquistadores ven su trasero pateado ante la combinación de fuerzas de toda la naturaleza y los tiparracos azulados. Bonita elegía a que no debemos interferir en las culturas primitivas ajenas, a lo sumo enviarles a un antropólogo y que, a través de un método comparativo a la Binford con los inuits, se analicen sus costumbres y sus modos de vida.

En fin, lo que hace el aburrimiento... Es que tengo el ordenador en el taller y me toca tirar de divagaciones para sobrevivir. Bueno, al menos así se adelanta trabajo, que estas navidades tengo lo no escrito para currar y pasármelo pipa. Aunque poco hemos adelantado estos días. En fin, felices fiestas a todo el mundo si no llego a escribir nada por aquí estas navidades (a lo mejor, si el señor Feyerabend no fuese tan sumamente denso en sus exposiciones sobre los escasos conocimientos de óptica de Galileo y la poliopía de Kepler...). Pues eso, que a pasarlo bien, no atraganntarse con los mantecados y las uvas, y recordad dedicarme un brindis (de anís si puede ser, por la nostalgia de Basti).

lunes, 12 de octubre de 2009

Agora: qué cabrones eran los cristianos


Pues vamos a hacer el comentario de la película de moda dentro del cine español, siendo español sólo el director (que según me enteré, nación en Chile) y parte de la producción. La nueva película de Alejandro Amenábar nos traslada a Alejandría (valga la redundancia) a ver cómo a finales del siglo IV d.C. (tardoimperio romano oriental) se las gastaban los cristianos. Y yo digo "nada nuevo". Eso sí, ponerlos como se les ha puesto es darles un valor un tanto exagerado, pero no alejado de la realidad. Seamos sinceros, paz y amor más bien poca, eso es cosa de hippies, no de curas ni de la religión oficial de un imperio belicoso. Pero bueno, antes de irme por los cerros de Úbeda, tocará darle un repaso a la película en sí (spoilers time).

Como todo el mundo sabrá, la ciudad egipcia de Alejandría tenía un faro que se cayó tras un terremoto y una ostentosa biblioteca que ardió hasta los cimientos. Nos metemos de lleno en la clase de una filósofa patricia de la ciudad que enseña a sus alumnos la ciencia de la antigüedad, Hipatia. Pero claro, en una ciudad en la que conviven cultos paganos orientalizantes, religiones ex oficiales del imperio y preponderantemente los recientemente (al menos, históricamente) legalizados cristianos (a nadie le importan los judíos, ¡son judíos!), pues claro, tiene que pasar lo que lleva pasando toda la vida: conflicto. Y claro, entre unos que son ofendidos y otros que quieren sentirse ofendidos, se justifican linchamientos masivos y peleas de bandas que ríase usted de los Latin Kings. Además, antaño se hacían las cosas más a lo guarro y casi que quedaba peor. Así, un esclavo de la señorita esta acaba seducido por la religión de Cristo y eso obliga a su señora a desvincularle de su casa. Finalmente, esa especie de campus universitario de la época es asaltada por los fervorosos cristianos, que se la cepillan de una manera bastante iconoclasta, similar a lo que en unos 1600 años después se haría en Barcelona con ellos mismos (queridito Lerroux). En fin, el cristianismo se impone como religión oficial, y los parabolanos se hacen con el control de las calles. De mientras, nuestra protagonista sigue investigando y los cristianos erre que te erre con judíos, paganos residuales e inmorales, herejes e infieles varios. Menos mal que la profa se ganó a sus alumnos, y ahora uno es el que lleva las riendas de la ciudad y otro obispo en una ciudad cercana. Pero esto no puede acabar bien, ¡es cine español! Así que nada, como en tiempos de Franco, vienen los curas y la lían parda con su verdad absoluta escrita en griego y así pillan a la profa y fin de la peli. Contado así parece una puta mierda de película, pero ahoa vamos a entrar en lo divertido y lo que yo he visto que la hace potable.

Por lo pronto, rematar la faena de lo que no me ha gustado: esos planos a lo Google Earth que se gasta, un recurso bastante ridículo a mi juicio, sobraban y bastante. También hay que destacar la excesiva prolongación de la película, se hace basatnte larga en algunas partes, pero en general es interesante. Bastante interesante, debería añadir. Pero es que yo soy un gran aficionado a las crisis y a los momentos coyunturales de bajini, y qué mejor momento que el último siglo de vida de aquella esplendorosa cosa que unos llamaron Roma. No exactamente Roma, pero se me entiende. En fin, a lo que vamos: la película en sí no es más que un alegato seudofeminista y anticristiano por mucho que su director no quiera reconocerlo. Cogiendo dicha historia lo que hace es cargar contra la Iglesia, de su cambio radical en cuanto se oficializó tras un edicto que ahora no recuerdo cuál fue ni cuándo, pero rondaba esas fechas. Otros aspectos destacados son la misoginia de herencia cultural proximooriental que irradia en el cristianismo, el condicionamiento ideológico y el fervorismo que propugnan las religiones, y lo sumamente cazurros y destructores de "esa verdad universal" que es la ciencia, que dice las cosas como son y no hay que rechistarlas, que son como palabra de Dios pero científicamente demostrada, eso sin estar escritas en ningún tratado desde tiempos inmemoriales. O sí, pero da igual. Al fin y al cabo, casi que es la misma mierda (o eso me han acabado demostrando a base de una permitida comida de coco por mi parte durante las clases de arqueología). En fin, la dicotomía de siempre, ya lo discutiremos en otra cosación.

En conclusión, la película es fumable si se sabe mirar con qué ojos, y la verdad es que claro, si el tema gusta pues entretiene, si no, se hace un muermazo. Y ahora, a modo anecdótico, resaltar que curiosamente acabamos viendo la película en la misma sala que el profesor de tendencias historiográficas. Un saludo para él y la parienta, que parece que disfrutaron la peli tanto como nosotros. Y poco más, la recomendaría pero no me atrevo, así que ya sabéis, si os apetece un rato de cháchara... pues la veis y ya hablamos. Hala, hasta otra.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Películas veraniegas I

Pues este verano también he estado, aparte de perreando cosa mala, viendo alguna que otra peliculilla del que echaban por la tele o bien yendo poco al cine. El caso es que esta tarde iba a ir a ver Distrito 9, pero al final ha sido un poco fracaso porque me he quedado en casa echándome una siesta que no ha servido nada más que pafra perder tres horas tumbado en la cama entre pitos y flautas. En fin, a lo hecho pecho. Y ahora a ver si me acuerdo de todo lo que he visto...

Los puentes de Madison: empezamos con esta preciosa historia romántica de Clint Eastwood. Una familia típica del campo estadounidense a mediados de los noventa pierde a su madre, y cuando los hijos van a despachar con el testamento, se encuentran con una aventurita que tuvo su madre durante una ausencia para ir a una feria regional con un fotografo de la National Geographic. Una hermosa historia sin lugar a dudas, que contiene el aliciente melodramático de la reconstrucción a través de la lectura de un diario que les legó a sus hijos la susodicha madre y que se ve cómo acaba afectando a éstos dicha lectura. Una imprescindible de la filmografía del señor con cara de pocos amigos.

Ruta suicida: una de poli macarra de Eastwood. En esta ocasión, tiene que escoltar a una chavala en la que se ha apostado que no conseguirá llevarla de vuelta y tiene que ir haciendo por doquier escenas de chico duro. Película de polis típica de finales de los setenta o principios de los ochenta que está entretenida, es muy exagerada o bien sirve para verla con unos tragos de más. Aun así, mola. Es Eastwood en plena efervescencia.

La leyenda del indomable: un clásico muy clásico. Una de las películas que encumbran la leyenda de Paul Newman y su eterna sonrisa. En esta ocasión, un chavalote pasado de birras es llevado a un recinto de trabajos forzosos por vandalismo público (o lo que es lo mismo, decapitar parquímetros). Tras eso, empieza a ganarse a través de su testarudez y hazañas el cariño del resto de los reclusos del recinto, además de que le echan un ojo encima los guardias del mismo. Un clasicazo en toda regla, película muy buena y además, con el aliciente para el personal femenino de ver a los musculosos reclusos ahí podando arcenes y asfaltando carreteras.

Traffic: película que trata sobre el mercado de la droga y todasd las movidas y trapicheos que ésta conlleva en América del norte. Historias paralelas de gente que se ve envuelta pero sin relación alguna aparente en el mismo meollo, con movidas entre políticos, empresarios, policías y los propios traficantes. Bastante buena y con un elenco de actores famosetes.

Malditos bastardos: la nueva de Quentin Tarantino. Supongo que por eso de "ambientación histórica" la gente ansiaría que le comentase al respecto. He de decir, en un principio, que de lejos no es la mejor película de Tarantino, pero sin duda tampoco es la peor (ejem, Death Proof, ejem...). En principio es bastante prometedora por lo que se da a ver con el cazador de judíos y los bastardos que capitanea Brad Pitt. Aun así, conforme va avanzando y desarrollándose el filme, va adquiriendo un cariz mucho más aburrido, con escenas de acción esprádicas, frenéticas y bastante confusas intercaladas entre auténticos tl;dr fílmicos. En definitiva, me ha parecido bastante despropósito, prescindible incluso, pues se me hizo demasiado larga. Pero a la gente le gusta. No sé, quizás es que me resultaron muy estúpidos algunos recursos, aparte de que lo que es fidelidad... Como nota curiosa, dire que es la primera película que veo en Kinépolis (me pilla muy a desmano y me sale más barato el Neptuno, ¿de acuerdo?).

Gran Torino: otra de esas películas de Clint Eastwood que hay que ver sí o sí. Cuando este tipo se pone, hace unas verdaderas obras maestras conmovedoras, espectaculares y vistosísimas. Y ésta no se queda para nada corta. La película nos narra el final de un ciclo, de un hombre atormentado por su pasado belicoso en la olvidada guerra de Corea tras la muerte de su esposa y que no se lleva bien con su familia, quedando solo en una típica casa clásica estadounidense en un barrio que se empieza a llenar de distintos sectores raciales y bandas de los mismos. Así, el hombre tiene que convivir con estos macarras y soportarlos, siendo tan cerrado de mente como es. Así, poco a poco se va haciendo amigo de la comunidad mon, en concreto de sus vecinos, desarrollando una tierna relación con el hijo menor de esa familia. Final lacrimógeno para película épica. Soy incondicional de Eastwood, ¿se me nota?

Los sustitutos: la peli de Bruce Willis con peluca haciendo de un detective que se dedica a investigar el uso de un cacharro que fríe a unos robotejos que sustituyen a la peña a modo de avatar virtual pero en la vida real. Bastante truñil en el sentido de que intenta darnos a ver lo bonito que sigue siendo relacionarse con el prójimo y vivir sin necesidad de la alta tecnología, quedando así relegado del plano de que en el mundo ahora todos somos guapos, ultrarresistentes y nadie nos puede hacer nada. Moralismo barato yanqui que se hace hasat soporífero. Todo acompañado de unos efectos especiales muy mejorables.

Y eso es todo por ahora. A ver si algún día me da por irme a ver Distrito 9, aunque a este paso...

domingo, 29 de marzo de 2009

Watchmen: comparativa de alguien muy aburrido

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Bueno, pues finalmente, y después de un par de semanas después de su estreno, por fin mis colegas y yo nos reunimos en la noche de ayer para ver la adaptación del que muchos tildan del mejor cómic de la historia: Watchmen, de Alan Moore (guion) y Dave Gibbons (dibujo). Ante todo, he de decir que me devané los sesos hace un par de semanas cuando me leí el cómic a velocidad límite (me lo pimplé en tres días) y la película la disfruté en toda su holgura después de haber comido Cádiz durante toda la semana. Movidas dignas de diván aparte, he de empezar diciendo que ambos, tanto cómic como película, me gustaron mucho. Aunque como suele pasar con toda adaptación de este tipo, siempre suele molar más lo que se ha visto o leído primero, y en este caso, cumplimos la norma, cómic > película.

SPOILERS ALERT

¿Y de qué trata esto? Pues... Diario de Rorschach, 21 de octubre de 1985. Esta noche, ha muerto un comediante en las calles de Nueva York... Lo que todos sabemos, vaya. Resulta que alguien ha matado a uno de los superhéroes de barrio que el Gobierno estadounidense puso a currar a su servicio para dejar las calles impolutas. El caso es que uno de éstos comienza a investigar tales hechos, y comienzan a sucederse episodios que derivan evidentemente a una conspiración en contra de estos heroecillos. Alguien trata de quitárselos de en medio. Y así es como, poco a poco, van recuperando su antigua rutina para desenmascarar a quien pretende acabar con ellos, y descubrir un meollo si cabe aún de mayores proporciones, que llevaron a El Comediante a la tumba... A partir de ahora, prometemos spoilers a saco.

Contexto seudohistórico

Lo primero y más relevante que cabe destacar es que el cómic trata un tema que, a día de hoy, podría, o más bien debería considerarse como obsoleto (sabias palabras de ese coleguilla jerezano al que tengo que volver a dar la razón). ¿Por qué? Centrémonos en el contexto de la obra: la Guerra Fría, el miedo a una III Guerra Mundial basada en bombazos atómicos por parte de ambos bandos. Utilización de los mass media para todo ese tinglado, es una guerra de propaganda y de información, que en cualquier momento puede llegar a ser algo más que simples palabras impresas o grabaciones sonoras. Veamos el curioso mundo alternativo que ha creado el señor Moore: Nixon es reelegido periódicamente unas 5 veces. Se está estudiando la posibilidad de crear una energía alternativa completamente renovable para que no existan conflictos de intereses entre países y por lo tanto, se acaben las guerras. Todo bastante bien planteado, y he de decir que, desde mi perspectiva de historiador, alguien que ha vivido en ese mundo puede mejor que nadie retratar ese mundo que se nos plasma tanto en pantalla como en el papel.

Personajes

Ahora, pasemos a los detalles fundamentales. Meter una obra de superhéroes de andar por casa desarrollando un thriller medio político, medio policíaco, plagado de violencia y reflexionismo metafísico queda, como poco, curioso; pero resulta altamente interesante. Y principalmente, y debido a esos grandes personajes que el señor Moore tan bien caracterizó:

-El Comediante: como se le define en la misma obra, "es un entendedor de la sociedad, y por ello pasa a convertirse en una parodia de ésta". Es el reflejo de la faceta más violenta y reaccionaria en lo que respecta en lo político, un despiadado ultraconservador al que apenas le importa nada un rábano. Por él, se refleja una confluencia de sentimientos y de relación intergeneracional entre estos superhéroes de alcoba. Sin duda, el haberse percatado de todo lo que se estaba montando, le ha convertido, además, en el eje principal de esta historia.
-Rorschach: un hombre cuya moralidad es ambigua, agónica, y muy compleja. Sin duda, ha sido el personaje que más me ha impactado de esta obra. Una rata de colaca cuyo sentido de la justicia es muy elevado, tan elevado que puede llegar a alcanzar la propia irracionalidad. Pero conociendo sus antecedentes, y viendo cómo lo poco de la persona que vivía detrás de esa máscara, de ese sombrero y de esa gabardina muere al enfrentarse a la escoria de la sociedad, la cual le ha calumniado en su condición humana. Es una tragedia ambulante, pero que a la vez es completamente admirable por parecer un piltrafa y resultar ser un hombre tan completo y, todo sea dicho, delicado a su manera. Un diamante en bruto que explota ante la mierda que salpica por doquier, pero que a su vez se hace entrañable por su forma de percibir un mundo que se pudre, y quiere hacer algo por remediarlo, sin tirar la toalla. Aunque quizás algunas de sus percepciones no me parezcan del todo adecuadas, pero es un tipo muy interesante.
-Búho Nocturno II: Un tipo interesante, a la par que del montón. Un random que decide dedicarse a la lucha contra el crimen a modo de heredero del apodo de uno ya retirado, y que ha publicado en un libro sus viencias y consideraciones como héroe de cartón. Heredero de una gran fortuna, se monta su batcueva particular en el sótano de su casa, con batvehículo (Archie FTW) y con un montón de trastos macanudos para aprovechar. Finalmente, se suma a la epopeya de Rorschach, aun siendo en principio reticente, por la necesidad de tener que hacer algo contra lo que se avecina. Lo dicho, un tipo interesante a pesar de todo.
-Espectro de Seda II: el personaje femenino no podía faltar. En principio, es la novia del profesor Manhattan, y la hija de la primera Espectro de Seda. Así a bote pronto se puede decir que no le hacía mucha ilusión eso de ser superheroína, que sólo lo hacía para tener contenta a su madre. Aparte de empezar a tener problemas con el todopoderoso tipo azul brillante con el que está enrollada, tras su desaparición necesita de un búho que le sustente (guiño, guiño). Así, ve la necesidad también finalmente de ayudar a Rors y al Búho a desmantelar los planes del malvado villano que va tras ellos. Realmente, lo que verdaderamente destaca de esta muchacha es su historia familiar, no sólo ya por su madre, sino también por habérsela liado al tipo azul y haber acabado con otro. Me dejaré los comentarios misóginos aparcados, pero creo que se entiende lo que quiero decir.
-Dr. Manhattan: el tío del pene azul, sí. ¿Es que nunca le habéis visto la polla a un físico? Bromas aparte, este físico convertido en bomba atómica ambulante es como un dios, y ojo, es americano. Creo que, sin lugar a dudas, ésta fue la frase que mejor definiría a un acontecimiento de este calibre. Y es que este todopoderoso ser que controla la materia a su antojo y tiene todo tipo de capacidades, poderes y demás que uno se pueda imaginar, aparte de ser una pila andante, también es, ante todo, un elemento propagandístico y el arma definitiva de los EEUU. Es un ser tan sumamente complejo, que puede manifestarse allá donde quiera, y cuantos quiera (lolwut pero cierto). Cambia el curso de la historia, es sin duda el arma que mantiene a las potencias al margen, y que hace que EEUU venza en Vietnam. Es un ser tan superior a los humanos que no los comprende, o parece no comprenderlos, pero realmente es un pilar básico para sustentar las posibilidades de una guerra bajo mínimos. Aunque, claro está no todo es de color de rosa. Se le elimina por una serie de circunstancias que tienen que ver con su ámbito privado, ya que abandonó a su primera novia por enrollarse con la jovencita Espectro de Seda II. Finalmente, deja tras de sí el mundo, especificando que aprueba el sustentamiento de la humanidad por un método poco ortodoxo, y desaparece no sin antes aconsejar a cierto villano.
-Ozymandias: la definición perfecta de maquiavelismo. Este faraón contemporáneo desvela su identidad ante el público, y consigue hacerse con una gran fortuna gracias a su enorme capacidad intelectual. Aparte de eso, puede ser el físicamente más poderoso de los Vigilantes, además del llamado "hombre más listo (de entre las cenizas)". Aparte, su admiración personal por la obra de Alejandro el Grande y por la interpretación vital egipcia, le hace un personaje muy curioso, aunque ya me he topado con unas pocas anomalías en este respecto; pues aparte de que Alejandro era un cabrón despiadado... Oh, wait, este tipo también lo es. Lo que he dicho, un maquiavélico en toda regla: perpetra la destrucción de ciudades por el bien de la humanidad, para hacerla sobrevivir y evitar la guerra nuclear que se avecina por una serie de circunstancias.

Las relaciones entre personajes dan para un monográfico (sobre todo si metemos también a los secundarios), pero entre que no tengo suficientes conocimientos de psicología y teatro, lo dejaremos para futuros proyectos. Recordádmelo algún día. Además, creo que es por acumulación de factores que me he hecho la picha un lío y he empezado a soltar polladas en los personajes, o por lo menos, estoy desinspirado.

Comparativa general entre el cómic y la película

Comenzar diciendo que el cómic me gustó más que la película es, a priori, empezar condicionando mi opinión. Trataré de "imparcializarme", aunque simplemente daré una visión general de qué me ha motivado más y qué menos. Para empezar, decir que la película es una película de Zack Snyder. Bien, creo que ahora todos lo hemos pillado. Destaco sobre todo que, los créditos del principio y las escenas de acción son, sin lugar a dudas, lo más llamativo que puedo sacar de la adaptación. El primero, debido a que las escenas son lo suficientemente explícitas como apra indicarte y conocer qué fue de los Minuteman, los antecesores de los Vigilantes. Las escenas de acción se nota que son el plato fuerte, pues están considerablemente ampliadas con respecto al cómic, y muy coreografiadas, aparte de meter violencia por un tubo (incluso diría que salpicaba) y las han alargado un poco con respecto a su relevancia real en el desarrollo de la película.

Vale, ya hemos revisado lo que, a jmi parecer, ha salido ganando en la adaptación cinematografihollywoodiense (menudo palabro me acabo de inventar) y pasemos a asustar al personal: puntos negativos a mi entender, y por lo tanto, cosas que resaltyar del cómic que le dan esa personalidad propia que tiene la obra. Dos factores a resaltar principalmente: el tema de los secundarios, y el tema de "El Pulpo", como se le conoce coloquialmente.

En cuanto a los secundarios, la verdad es que sin duda es lo que le da más carga dramática y ese grado de "por quién velan los vigilantes" a la obra. No sólo en éstos apreciamos a personajes que intervienen en la trama principal, sino cómo van relacionándose entre ellos hasta acabar con el siguiente facotr a tratar, de ahí lo profundo y melancólico de este aspecto. Que por cierto, NO aparece reflejado en la película, por lo que pierde gran parte de esa grandiosidad que nos muestra en unos personajillos de a pie de una realidad alternativa y equivalente a la época. Y los horrores de auténtica locura que se ven manifiestos en el tebeo que el chaval anda leyendo, dan, sin duda, una perfecta visión de que ese dramatismo narrativo es relativo a una historia de ficción dentro de la propia ficción inventada por Moore. Sensacional aporte que nos hace seguir una historia dentro de otra, y que en cierto modo, hace, además de más melancólica la lectura, más impactante, pues es una historia que hiere la sensibilidad, de lo que pueden llegar a hacer sentimientos tan adversos que son los que veremos enfrentados a lo largo de la trama principal, con paralelismos.

Y todo esto culmina con la acción voraz del maquiavélico antagonista camuflado del mejor aliado de los Vigilantes, de uno de ellos. No es más ni menos que el coloquialmente conociido como "El Pulpo". Esta criatura "de origen extraterrestre" (más bien, de la imaginación desbordante de artistas y una idea contradictoria pero particular de salvar a la humanidad) es el fin óptimo y último de un plan que salvará a la humanidad. A través de estudios de teletransportación, de diseños artísticos y de utilización de la más avanzada teconlogía, se crea a un ser extraterrestre que será el que ataque a la humanidad, obligando a ambas potencias en constante tensión a firmar una alianza para enfrentarse a sus enemigos venidos desde el espacio exterior. Cosa que la película se comió con patatas echándole la culpa a un sector alineado: el Dr. Manhattan. Ah, qué pifia más considerable. Además, el espíritu e la invasión alieigena puede verse también un cómo utilizar un elemento de propaganda política de los años 50 como un instrumento de alianza de mundos, de cómo un os irreconciliables enemigos ideológicos pueden fraternizar y colaborar para hacerle frente a un enemigo común. Es una utopía interesante, y que nos pone de manifiesto que el sacrificio es necesario para la paz. Puede dar mucha coba esto, pero no quiero enrollarme más de la cuenta.

Conclusionesmos.

Tenemos ante nosotros la difícil, si no imposible adaptación de una de las mejores obras que ha dejado la novela gráfica, eso sin duda. No voy a alegar que sea la mejor, pero sí de las mejores (a pesar de mi incultura expresa en el mundillo, me atreveré a meter la mano en el fuego). La película lo tenía bastante difícil para conseguir siquiera mostrar una mínima parte de lo que el cómic da de sí, y han tenido que suprimir y cambiar partes, a mi entender, importantes, pero de evidentísima y complicadísima adaptación, sino directamente de ser imposible hacerlo, no sólo por prolongar más la película, que también, sino por el mero hecho de que retratar lo que nos pretende transmitir Moore en cada bocadillo de la obra es como intentar prenderle fuego al océano. Bien es cierto que la película no es en sí mala, pero claro, no estamos hablando de la adaptación de un Frank Miller o de Tolkien (que también tienen sus cosas), pero esto es tratar de llevar la realidad de hace 20 años a un mundo que ya quizás, haya olvidado y no entienda que el mundo estuvo a punto de extinguirse por manejos políticos. Ahora, simplemente, es como siempre, porque nos gusta consumirnos cuanto más rápido, mejor, pero es otra historia.

Escribir esto me ha recordado a cuando comparé en una tarde de aburrimiento UC con CE; pero no tiene color, realmente. Eso sí, podría haber hecho una reseña más simple o más completa, menos confusa y tendente a la divagación. Aunque si alguien ha llegado aquí sin hacer trampa, pues lo primero "gracias", y lo segundo, "qué valor". Vamos, siempre podréis encontrar mejores reseñas comparativas que la mía (como la de Álvaro Pons en La Cárcel de Papel), pero es que éste es mi blog y ofrezco mi valoración, mi punto de vista, respecto a un cómic que ha marcado época, una obra inclasificable, por un tipo inclasificable. Porque como venía a decir Ortega y Gasset, cada cual que lo mire con sus propios ojos. Ahora tocarán insultos, vejaciones, difamaciones y todo eso que queráis soltar, pero yo ya he dicho, en gran medida lo que tenía y quería decir al respecto. Y si se me ha colado algo, pues eso que se me habrá pasado, porque lo he escrito todo esto del tirón y estoy reventado.

Y yo no me meto con la selección musical según qué momentos, que me gustó.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Gomorra: va de Mafia, no de putas

Hola de nuevo. Escribo como buenamente puedo desde el portátil (sí, aún en la capital del reino) para contaros que anoche fui a ver la película de moda gafapasta de estas navidades. Y no, no es la nueva de Clint Eastwood, ni la adaptación de Frank Miller de The Spirit, sino una cuyo título suena bastante sugerente. Sí, la vecina de Sodoma.

Bueno, recalcar ante todo lo dicho ya en el título; aunque suene a peli de Almodóvar o de prostíbulos varios, realmente va de mafiosos italianos. Claro, Gomorra suena a Camorra. ¡Ehhhh! ¿A que no lo habíais pillado? Bueno, dejémonos de polladas y vayamos a lo que supuiestamennte íbamos. Eran una serie de historias entrecruzadas con tema común para dar un punto de vista sobre la realidad barriobajera italiana y los menesteres a los que se dedican estos tipejos en su tiempo libre, y no tan libre. Así, podemos ver a lo que se dedican y cómo viven y tal Pascual.

Y para el que le interese, pues la peli me pareció un tostón. Que sí, que muy interesante, muy lucrativa, muy bla, bla, bla... Pero es que es un tostón de dos horas y cuarto que se hacen largas, en versión original subtitulada (me recuerda a una conferencia sobre el fenómeno del incastellamento en la Toscana altomedieval que me tragué en una práctica de arqueología medieval el curso pasado) y además, con pretensiones. La verdad es que le sobraba una de las 5 historias entrelazadas, pero bueno. A mí personalmente no me hizo mucha gracia, pero vamos, que es tragable y tal, aunque es eso, puede hacerse algo liante y un tanto larga.

Por lo demás, desearos un feliz año nuevo, unas palmaditas en la espalda y que os hinchéis de langostinos en mi honor, que a mí no me gustan.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Die Welle (La ola)


Ayer unos colegas me llamaron para salir a dar un voltio y ya de paso hacíamos alguna que otra tontería por ahí. Tras recorrernos todo Pedro Antonio de Alarcón, acabamos jugando al billar, al futbolín (al cual, unas góticas del Rainbow nos apalizaron a dicho juego, tras intensos entrenamientos a los que me veo sometido cada lunes y miércoles en la facultad de famracia) y con unas cervecitas en el cuerpo para entrar en calor, nos dirigimos a la sesión correspondiente, yendo a ver esta película, la más decente que vimos en cartel. Y la verdad, teniendo grandes expectativas de esta película que vi anunciada en algún telediario, realmente, no me defraudó.

Esta película narra una historia relacionada con un experimento sociológico-politológico consistente en la pregunta de si actualmente podría llegar a darse una dictadura. Un profesor de instituto tiene que explicar en la semana temática (supongo que una especie de clases especiales para tratar un tema en concreto durante una semana, que aquí en España no se hace, o por lo menos, no tengo conocimiento de que se haga) a una clase qué es el concepto de autocracia. Así, planteando la pregunta que anteriormente he formulado, comienza a aplicar prácticamente los principios de un movimiento seudofascista entre los alumnos de su clase, que comienzan a fomentarlo y a entrar de lleno en ello, hasta puntos que llega a ser espeluznante. Así, crean una serie de conflictos de intereses mientras se lleva el asunto demasiado lejos.

Resulta aberrante pensar que, si esto pudiera llegara plantearse en la realidad y se diera el caso, podría volver a suceder lo que ya pasó en más de una ocasión o momento histórico-coyuntural determinado. Volver a tropezar con la misma piedra no es difícil en una etapa como la que estamos actualmente atravesando, y con que alguien se aproveche lo suficiente, quién sabe qué podría suceder. Es uin tema que da que pensar y es una reflexión importante, pero la verdad es que a mí me resultó altamente sugerente como docente en potencia. Eso sí, es algo realmente apabullante. Pero como estudio de comportamiento social y político de un grupo de adolescentes motivados por unos ideales basados en la unidad, el compromiso con el compañero del grupo y demás, hace plantear más de una cosa: la individualidad de cada uno y dentro de un conjunto, el pertenecer a un grupo discriminante, ejemplo de inicio de un conjunto de corte fascistoide... Mucho puede sacarse al respecto de esta película, que recomiendo encarecidamente ver y plantearla desde una perspectiva, más que "como vacas mirando molinos de viento", como alguien interesdoen la politología y la sociología de un movimiento de corte autoritario, autocrático, fascistoide... Es una excelente reflexión que a más de uno/a le dará un quebradero de cabeza, o si no, fomentará interesantes debates a la hora del café.

jueves, 28 de agosto de 2008

Batman: el caballero oscuro




Una tarde aburrida, amigos que quieren hacer algo antes de empezar a saco con los exámenes, una cartelera seductora, y a falta de pan, vamos a ver Batman. La película de moda, y cómo no, aprovechando el día del espectador otra vez. Supongo que todo Dios habrá visto ya esta película de marras, bastante buena, la verdad. Y es que está bien montada como película y bastante bien llevada y narrada. Y algunos actores se salen en cuanto a su interpretación. Pero bueno, vayamos al meollo de la cuestión.

Resulta que en la ciudad de Gotham, cosas han pasado, y los criminales se empiezan a encabronar con Batman, y la plas va tras su culo también por lo que pasa con estos criminales. Hasta que en la escena de estos malhechores aparece una nueva cara sonriente, la del Joker, una brillante mente criminal atrapada en el aspecto de un malvado payaso que parece reaccionar ante impulsos aleatorios, pero que es cabrón como el mismo. Logradísimo en sí y tal, pero no nos vamos a centrar sólo en eso, aunque casi toda la película gire en torno a su figura, que lo merece. Así, organiza una serie de movidas para putear al fiscal que está agarrando de los huevos a los mafiosos de la ciudad, armando bastante alboroto. Y así, entra en acción el señor de la noche, con todo su repertorio de cachibaches imposibles como el batdisparador de minas, la batarmadura con batcuchilllas y todas esas batcuerdas. Y su batido matutino. Así, desarrollando la historia, vemos cómo muchos personajes evolucionan repentinamente por los acontecimientos, y otros permanecen igual de molables (caso del detective Gordon, que ha estado partiendo la pana de principio a fin, o el mayordomo Alfred. Además, intervención estelar de uno de mis actores favoritos, Morgan Freeman).

Pues eso, la película en sí es muy dinámica y entretenida, y a pesar de que empiece algo floja, al final acaba con un ritmo impresionante y se agradece el verla. Merece la pena, en serio, y mucho. Aunque sea por homenaje póstumo a Heather Ledger, quien hizo de Joker bordando al personaje. Creía que no se podría superar a Jack Nicholson en estado de gracia, pero como mínimo, se podría decir que se queda al mismo nivel que en su predecesora dirigida por Tim Burton. Pues eso, que no os deje engañar el título, bastante random, y a disfrutar de un par de horas y tercio que se harán llevaderas. Una gozada, perro no creo que tanto como para calificarla como algunos lo han hecho.

jueves, 7 de agosto de 2008

Wall E: el robotillo simpaticón de Pixar


Vuelvo al cine para volver a ver una película de Pixar. Me dije: es Píxar, así que seguramente molará. Y para nada me ha decepcionado, es más, hasta me atrevería a decir que ha superado mis expectativas. Es toda una obra de arte hecha por ordenador, y por ese estudio que nunca defrauda. Eso sí, un poco coñazo haberla visto con todos los criajos preguntando y lloriqueando. Recuerdo que mis padres me decían que también lloriqueé cuando me llevaron a ver La Sirenita cuando tenía 2 años o así, pero es que llevar al cine a niños de 2 años no tiene mucho sentido, pensándolo con dos dedos de frente. Y la verdad es que los niños de ahora son mucho más gilipollas que antaño, o simplemente, muchísimo más curiosos, porque preguntar lo que sea en toda escena de la película ya hace preocuparse al usuario que lleva esta bitácora.

En fin, experiencias personales aparte, vamos a comentar un poco la peli. Lo que viene a ser es contar una historia de amor entre dos robotejos. Qué mariconada, ¿verdad? Pues si te apetece babosear a la novia o ver algo bonito (y como siempre, en mi caso era lo segundo), pues se deja ver. Y no sólo eso, sino que además se disfruta de lo lindo no ya por la magnífica animación, sino por la trama que a pesar de ser infantil y dirigida a un público menor de edad, es la repanocha. Vamos, que casi que le puedes sacar la misma teoría que a Z Gundam (enrevesándolo todo bastante), pero claro, a su manera y sin Char, que es mucho decir ya. Aun así, no decepciona para nada.

La cosa finalmente va de Wall E, un robotejo de limpieza, el último que parece quedar sobre la faz de la Tierra, que se aburre, hasta que llega al planeta una robotita muy cuca (como diría Rena: "¡Kyaaaaaaa! ¡Me la quiero llevar a casaaaa!"), que al final acaban haciéndose amiguitos. Pero la robot resulta ser tsundere, y el otro el prota arqueotípico de harem: pasmado por la pava y que se va metiendo piñazos por doquier mientras mete la gamba. Una primera parte muy tierna y simpática que me hizo disfrutar ese rato muchísimo. Una gozada, una preciosidad, vamos. Luego encuentran una plantita, y Eva se va al espacio, siguiéndole nuestro robotejo protagonista, y cosas empiezan a pasar en una nave-colonia humana. Así, las cosas van pasando, happy end y toda esa mierda. Pero joder, cómo mola. Si la primera parte de la peli me gustó, la segunda también la disfruté igualmente.

Es una película muy placentera, y si te apetece ver algo tierno, pues es lo más recomedable por ahora en cartelera, pues los protagonistas lo son. Una pocholada de película con unos diseños que me han gustado mucho. Y encima, algo te ríes. Y sigo repitiendo que los modelos Eva son geniales (y me encanta los ojitos que tiene), y que además, ¡son tsundere! ¿Qué más se le puede pedir a una robotilla buenorra? En fin, que la recomiendo muy mucho, porque me ha encantado.

sábado, 19 de julio de 2008

Hancock

Ayer fui al cine a ver la nueva película de Will Smith. Estuvo entretenida. Un superhombre rancio, borrachuzo y barriobajero que vaga por la ciudad de Los Ángelesliándola cosa mala, hasta que se topa con un asesor de imagen muy capullín, que le cambia la percepción de su realidaad, y cosas pasan. Tiene un par de puntazos y tal, y se deja ver, pero va decreciendo en interés conforme avanza.

Echadle un ojo si queréis, es recomendable, pero vamos, que es digna más para echar un rato con los amigos para que luego salgan cosas como "En busca del Valle encantado XXIII: Piecito pierde la virginidad", o se tiren media hora para atendernos en un burger. La verdad es que la cosa tuvo más relevancia que la película (al final de la noche), porque anduvimos cerca de 20 minutos para pedir una triste hamburguesa de pollo con patatas. Y bueno, cosas pasaron y tal: que si no nos atendían, que si cuando parecía se ponía a hablar con un tipo a nuestras espaldas, que si no nos enterábamos del nombre de las hamburguesas (4 julios consecutivos desperdiciados para aprender inglés, y ni siquiera sé pedir una hamburguesa con el "tecnicismo" aplicado del local escogido)... En fin, que fue algo curioso. Y previamente, en clase de inglés, gané al Trivial. (y siempre se me resistirán las malditas preguntas amarillas).

En fin, que vamos a ir con otras cosas. Disfruten de unas merecidas vacaciones, gente.

lunes, 26 de mayo de 2008

Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal

Que tenga que organizar yo una quedada para salir a ver una película al cine manda huevos. Pero bueno, era una película de aventuras de nuestro arqueólogo favorito de Lucas Arts. Y en la próxima esperemos que salga o bien LeChuck o el mono de 3 cabezas.

Y es que esta peli es muy, pero que muy entretenida de ver, pero no creo que pase con mucha pena ni gloria. Es más, de todas las de Indiana Jones, creo que es la más flojucha. Pero cumple su cometido, después de todo. Entretener entretiene, que es lo que principalmente buscaba. Y ahora, vamos a destriparla (spoilers a punta pala, ojito):

Pues la cosa empieza con un grupo de militronchos rusos, malvados comunistas en tiempos de la guerra fría que han secuestrado al camarada Jones y su compadre y los han arrastrado hasta el Área 51 para rescatar un sarcófago magnetizado... Con un "ser interdimensional" dentro. El caso es que el compi le traiciona, se escapa a su modo del berenjenal... Y sucede lo más extravagante y épico, sin duda, de toda la película: se mete en un pueblo de monigotes en medio de un desierto, que resulta ser un campo de pruebas atómicas, y en mitad de la prueba, se mete en una nevera y... EPIC NEVERA IS EPIC. En serio, quiero una nevera así para mi cuarto. Sí, sobrevive y le suceden varios chanchullos con el FBI y tal, y al final acaba en NY, donde conoce a un zagal positivista chulapas rockabilly de los 50's que le ayuda a escapar de los malvados soviéticos. El caso es que acaban en el Perú, encontrando la tumba de un españolito que en sus tiempos buscó el dorado, y sólo encontró una calavera apepinada de vete a saber tú qué material y capacidades.

Así, son capturados por los rusos de nuevo y llevados a la amazonia, donde pasarán una serie de vicisitudes típicas de este tipo de películas hasta encontrar una ciudad precolombina llena de yanomamis con pedrolos con más puntería que la balas. Así, entran en la pirámide escalonada de estética anteespañola y se topan con un tesoro del copón compuesto por cachibaches de épocas pasadas. Mola y tal, pero no deja de ser muy fantasioso. Y ahora llega la parte tonta de la peli: resulta quelos marcianos son seres interdimensionales cuyo tesoro es el conocimiento, y completando los esqueletos aposentados que había en la sala, consiguen activar su nave. Huida frenética, se mueren los malos, y santas pascuas. Happy end donde los haya.

Y bueno, ésa es mi visión general. Por supuesto que me he saltado cosas y tal, pero vamos, lo más remarcable ha sido lo de la nevera, sin duda alguna. ¿Y si nos ponemos a analizar los aspectos arqueológicos de la peli? Venga, si son las 2 y pico de la madrugada... Una hora ideal. Pues, sinceramente, he entablado discusión al respecto del trato al patrimonio por parte de nuestro investigador de ficción favorito (desgajando momias y toqueteando el yacimiento ahí, porque sí). Pero bueno, es de ficción, y se lo permitimos, todo sea por el rato de diversión que nos hace pasar. Y sí, además, recomeinda el difusionismo de Childe, habla de yacimientos que me suenan de Prehistoria II, y sobre todo, incita al trabajo de campo. Si Malpica le escuchase...

En fin, que lo dicho, que he pasado un buen rato, y que era lo único que buscaba de la peli. Bueno, eso, y que es Indiana Jones, leches. Con lo que mola ese sujeto... A ver si se dignan a adaptar la aventura gráfica de la Atlántida ésa, que represente mejor el espíritu de las aventuras de Indy: más mitología y menos marcianos.