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martes, 2 de julio de 2013

¿Todavía HistoriadorPL?

Soy investigador, mal que me pese y rayo que me parta. La deformación profesional es grande en mí. Pero, lamentablemente, no me siento como tal. Hace tiempo acudí a un seminario en donde a una doctoranda (¿se puede decir así? Suena horrible, pero es que luego me saltan con que discrimino por el género y tal) le dijeron que ya había superado con su trabajo (un muy buen trabajo, todo sea dicho de paso) esa barrera que convierte al mero investigador en historiador. Y esa barrera psicológica que dices que existe, ¿en qué consiste, señor Fausto? ¿No estás riéndote de nosotros como para variar? Es una cosa de la que me he dado cuenta y de la que me he puesto a pensar, para variar. Y como reflexionar para mis adentros no me supone ningún beneficio, pues vamos a plasmarlo por aquí.

La diferencia esencial entre alguien que investiga, o sea, se lanza a indagar sobre un tema y obtiene datos (en este caso, a partir de la documentación existente), y alguien que elabora historia (en teoría es lo mismo, pero con otras conotaciones) es el resultado. El investigador se dedica poco menos que al trabajo y a realizar un informe objetivista (que la objetividad son los padres, como no me canso de recordar). Dotarle de personalidad histórica a estos informes consiste en hacer una interpretación a través de determinadas metodologías, tanteando casos y contextualizándolos en la situación del marco espacio temporal al que pertenezcan o se establezca predefinidamente. Y todo eso a través de la documentación, la crítica a otras perspectivas de acercamiento a esos datos/contexto y el recurso a ideas propias a la hora de sacar conclusiones de la información analizada. Qué de Pero Grullo suena todo, ¿verdad?

Pues una perogrullada es también decir que, para hacer eso, poco menos que tienes que ser o un fuera de serie al que le salgan las cosas solas o una persona con una dedicación casi exclusiva a ello. De hecho, gestas relaciones personales que te obligan a continuar estudiando esos temas, que te den ideas o te recomienden bibliografías y enfoques, que te enchufen en instituciones o te faciliten materiales válidos para seguir trabajando en ello. Y es un sinfín. Luego eso te crea dependencia, pero ¿realmente merece la pena tanto sacrificio para un poco de satisfacción? Vale, esos momentos mágicos en los que encuentras un papel con el caso que buscabas después de tres días de búsqueda en el archivo es muy gratificante, pero todos los momentos de "esto no me vale" que vienen tanto antes como después son también muy contundentes. Dicen que hay que quedarse con lo bueno, pero vaya... Es una dura labor. Muy dura y muy ingrata. Sobre todo si te pasan cosas como las que me acaban pasando a mí.

Hagamos un inciso hacia el corporativo mundo de este sacrificado oficio. Normalmente, esot de salidas está muy puto y casi todo el mundo acaba tirando la toalla. Se puede dedicar uno una vez tenga las espaldas cubiertas con un contrato o una beca (normalmente, sin carácter vinculante. Vamos, que no te garantiza una posición fija o un futuro estable, por lo que nunca sabes dónde vas a acabar y has de llevar una vida con cierto grado de itinerancia, tanto para trabajar como para investigar) o bien tirar de donde no tienes y dedicarte a ello por amor al arte y costeándotelo de tu propio bolsillo o de bolsillos ajenos. Cómo te tienen que querer tus padres para permitirte semejante capricho. Porque si ya en el siglo XIX veías a los ricachones derrochar fortunas para hacer historias del Imperio Romano (hola, señor Momsen) o similares, la cosa no es que haya cambiado especialmente. Y más si tienes que cruzar un charco como el océano Atlántico para que tus planteamientos de investigación acaben en buen puerto. Sí, qué duro y qué caro, pero es lo que hay. ¿De verdad quieres eslomarte por cuatro perras, con un futuro ya de por sí incierto y acentuaddamente más incierto todavía por la tesitura de crisis económica y por un trabajo mínimamente satisfactorio? Porque, si al menos alguien te dijese sin parecer de una forma enormemente hipócrita que tu trabajo es muy bueno y que sigas adelante con ello... No es mi caso (al menos, yo no lo he sentido así), pero también creo que se sobredimensionan los aportes que muchos estudiantes tratamos de hacer. Algunos tienen muy buenas ideas o han tenido suerte de encontrar a alguien que les oriente bien. Otros no tenemos tanta suerte. Y tampoco buenas notas, aunque lo intentamos en su día, y eso es un grandísimo condicionante.

Luego entramos en ese enorme porblema humano que es la motivación. Repito mi pregunta: ¿estamos dispuestos a darlo TODO por nuestro trabajo? ?Tanto lo amamos para no tener ni idea de dónde vamos a acabar dentro de veinte años, en los que podemos estar dando vueltas sin contrato fijo por universidades e instituciones académicas o de investigación alrededor del mundo? Visto lo visto, o pegas un buen pelotazo o eres un fuera de serie más fuera de serie de lo que se tiene que ser (y con bastantes dejes de mamoneo, que es uno de los elementos esenciales a día de hoy para que las cosas funcionen como uno quiere). Un mundo horrible, ¿verdad? Pues en todos lados cuecen habas. Yo me meto con esto, pero probemos a echar un vistazo en otros ámbitos. El patronazgo de los lazos ha sido y es fuerte, y lo seguirá siendo en pos de esa admirada meritocracia que sabes que existe pero poco (o, al menos, no se tiene en tan alta consideración).

Luego llegan a tus oídos historias muy duras, como el de premios extraordinarios de promoción a escala regional/autonómica/nacional que sacrifican sus veranos para sacar a flote grupos de investigación de seis personas, a base de compilar, defender la tesis y poco menos que quedarse de patitas en la calle con casi 30 años. Después de todo ese sacrificio, esfuerzo y voluntad de sacarlo adelante. La vida del investigador te obliga a tomar decisiones que te lleven por otros fueros, como meterte en cursos de pintura o ilustración. Pero claro, si llega la sacrosanta beca para hacer el doctorado te dices "Unos añitos, lo hago y adiós". Y son esos años los que tienes que disfrutar en este plan de enclaustramiento necesario y de relaciones personales que te lleven a enfilar bien tu trabajo. ¿Y todo para qué? ¿Para que nadie te pueda asegurar un puesto o que estés demasiado formado para trabajar de cajero en una gran superficie comercial o cadena de comida rápida?

Siempre nos quedará la opción masoquista con la que también se nos deja a muchos con la miel en los labios: la docencia en secundaria. Ah, sí, lidiar con adolescentes y tratar de enseñarles cosas que al 90% largo de ellos ni les van ni les vienen. Pues parece ser que es una experiencia más gratificante si sabes cómo ganártelos. Y muchos nos lo pensamos dos veces una vez que hacemos ese mal necesario que es el máster de educación (vale, yo todavía no lo he hecho, pero lo quiero hacer el curso que viene y tengo muchas ganas de hacer las prácticas en el instituto). Y es esa mágica experiencia, para unos mejor y para otros peor, la que te hace reconsiderar si de verdad te apetece indagar mucho sobre un tema para presentárselo a gente tan pedante como tú o si realmente quieres divulgar un poco más a las jóvenes generaciones conocimientos generales para que sean personas de provecho el día de mañana. Qué gran dicotomía, ¿verdad? Un drama humano, como quien dice.

Y es eso. Hay gente a la que le gusta ese rollo de enclaustrarse a estudiar sobre un tema en concreto a pesar de que saben que se van a quedar en la calle después de esos cuatro añitos de escribir una tesis. Hurra por ellos, les doy todo mi apoyo y cuentan con mi admiración por su valentía. Pero también los hay que queremos tener algo más de vida aparte de nuestra carrera académica e investigadora, por lo que nos planteamos seriamente si tenemos que seguir adelante o es pura cabezonería por agravios comparativos que te calan hondo por dejarte tanta marca en ese escudo psicológico que es el orgullo. Ese orgullo que te has gestado durante tantos años y que ahora no sabes para qué lo tienes, ese mismito. Orgullo que se acaba convirtiendo en cabezonería resignada y que te lleva a pensar en todo esto. Porque claro, después de siete años de formación, ¿merece la pena continuar? ¿Damos el salto a pesar de que lo ves todo negro y no le encuentras sentido ya a un camino que te ha defraudado tantas y tantas veces a pesar de todo el esfuerzo que le has dedicado y de todo lo que has dejado de hacer para que este proyecto tuviera mejor cuerpo? Es una decisión muy jodida. Para ti y para los que te rodean. ¿hacer algo que realmente te satisface aunque no te reporte beneficio alguno o continuar agarrado con las uñas a algo que puede reportarte un beneficio eventual pero sigue sin garantizarte nada? En qué mundo más caótico vivimos, hasta para este tipo de cuestiones tenemos que devanarnos los sesos de una forma tan desesperante.

En fin, yo sólo venía a desahogarme un poco por aquí, que nadie se ha ganado muchos de los ladridos que he soltado por esto. Y como este blog es mío y me lo follo como quiero, pues hablo de todo esto. Sí, de cómo un magnífico investigador potencial se ha frustrado y ha visto una vía de escape en la docencia preuniversitaria, de la que recibió algo que normalmente no sueles toparte en el árido mundo académico: el cariño de tus alumnos y la relación que se forma más allá de los meros intereses.

lunes, 19 de marzo de 2012

Viva la Pepa... o no.

Vuelvo a la carga. Efemérides. Ah, estúpidas efemérides, aniversarios y demás patochadas. Ya me pasó con el bicentenario del Grito de Dolores (el cual, por cierto, necesitaría una buena revisión, porque creo que metí una colección de gambazos sensacional en cuanto a contenidos). A lo que íbamos: doscientos años desde la redacción y promulgación de la Constitución de 1812, la de Cádiz, popularmente conocida como La Pepa por haberse perpetrado todo ese boato el día de San José. Bajo asedio francés, la plaza de Cádiz era el último reducto de soberanía que quedaba en la península Ibérica, donde se reunió la llamada Junta Suprema Central y toda una colección de personajillos, patriotas todos ellos, de muy diverso cuño ideológico pero sobre todo de una cultura política elaborada. Muchos de éstos se reunieron y discutieron largo y tendido, viendo la situación en que se encontraba la realidad hispánica, tanto a este lado como al otro del Atlántico, una serie de problemas a los que se enfrentaban y necesitaban de una urgentísima solución.

Este drama épico devino en la gestación de este escrito constitucional que asumiremos como el germen de lo que hoy entendemos como contemporaneidad en España y probablemente en muchos de los países latinoamericanos. Mucha tinta ha corrido ya sobre este tema, tanto en otros momentos previos a la celebración de este acontecimiento como ahora mismo y lo que está por llegar. Probablemente me suba a ese carro, ya que tarde o temprano tendré que mojarme para con respecto a esta constitución que, si queréis verla, está por aquí (dadme algo de tiempo para buscarlo y os lo subo a mediafire o algo así, que la tengo perdida por alguna carpeta de artículos de mis pesquisas investigativas). El caso es que estos últimos días ando viendo a mucha gente que le busca más pies al gato de los que tiene para con el susodicho texto, que vale que sirviera como fuente de inspiración para otras Constituciones de corte liberal en el mundo occidental en esa extraña transición del Antiguo Régimen (el cual probablemente pudo pervivir en las formas de actuación y comportamientos sociales hasta ya entrado el siglo XX, tras la I Guerra Mundial) a eso que llamamos mundo moderno (encontrándose esta tesitura aún en lo calificado como "modernidad", con una nueva modernidad en ciernes, pero modernidad al fin y al cabo. Estúpidos problemas terminológicos, ¿no?). Y de ahí a ésta, han llovido Constituciones inspiradas en ésta a patadas, la gran mayoría no reconocidas, o bien más limitadas, o bien directamente nunca promulgadas, quedando poco menos que en papel mojado. Aunque es gracioso ver cómo otras Constituciones han inspirado más a otras posteriores achacándose a ésta el mérito. La de los Estados Unidos también estuvo muy de moda y es gracioso ver cómo su pragmatismo, el rasgo que más la ensalza, no se viera contagiado en otros modelos constitucionales posteriores. Era una buena influencia, al menos en ese primer sentido.

Ahora metámonos un poco en harina de otro costal. Es cierto que se vende esto como poco menos que la madre de la patria española, como un signo de inequívoca unidad de lo hispano, cuando realmente estamos haciendo un mal uso actualista (o de otras perniciosas intencionalidades) al decir todas estas barrabasadas. Sobre todo en medios no especializados y para promover la divulgación de un aniversario que puede ser tomado de muy distintas maneras dependiendo del enfoque funcional que se le dé. La verdad es que su influencia es innegable, pero caer en una suerte de teleologismo que ya empieza a ser denunciado por parte de algunos entendidos en materia nos cura de espanto de esa especie rara de enfrentamiento de "lo moderno frente a lo arcaico", siendo esto una base fundamental de problemas sociales posteriores de muy amplio espectro. La dicotomía liberal-conservador no tiene su origen aquí, más bien es una suerte de consenso práctico para una tesitura de crisis que, la verdad, no acabó en nada bueno. No por culpa de sus redactores, sino de nuestro querido amigo fernandito que vino a imponer lo que sus amigotes de farra le dijeron que hiciera so pena de que todo se fuera al carajo. Dicho muy poco sucientamente, podríamos encontrar en este texto antecedentes de las dos Españas, que se esfuerzan por una solución común en la que acaban estancándose en distintos momentos a pesar de necesitar seguir desbrozando la senda del futuro, tratando de lidiar consigo mismos en una actitud crítica para ver soluciones a las dificultades que se presentan en mitad de ese tedioso sendero que es la actualidad, ante la que se lucha a base de improvisación y medidas poco efectivas. Es una herencia que ha quedado patente con más o menos evidencia, pero que también responde a una serie de problemas estructurales añadidos que no sé si procede tratar pero que estuvieron ahí y a los que no se dio paso demasiado afablemente, pronunciando el constante conflicto de cuando no era un sector, era otro. Y así hasta hoy, dando la brasa cada día con problemas coyunturales distintos y medias soluciones que no cargan las tintas contra los problemas, sino que los asumen como si fueran algo con lo que convivir. Y así es como se va uno por los cerros de Úbeda al poner el automático.

En definitiva, el texto de Cádiz está fuertemente sobredimensionado. Fue una fuente de inspiración y un ideal por el que luchar, pero sin duda no ha quedado más que en el enfoque mitológico patriotero que se está viendo estos días tanto en la ciudad que la vio nacer como en numerosas publicaciones de carácter informativo, divulgativo y desgraciadamente también científico. ¿Es una pieza fundamental en el organigrama de lo hispánico? Pues sí, pero también merece ser colocada en su sitio, pues sus años de vigencia infligieron más daño que bien a la ya tristemente decadente hispanidad.

martes, 17 de enero de 2012

La extinción de los dinosaurios políticos españoles I: Manuel Fraga Iribarne


Hola gente. Cuánto tiempo sin escribir en esta bitácora. Después del atracón de WordPress que me he estado metiendo últimamente se me hace rara la interfaz tan simplona de Blogger. En fin, vamos a lo que vamos. Lo primero un anuncio a las masas para escandalizarlas: voy a suspender la sección de anime/manga. o sea, que no volveré a hacer reseñitas de series que me vaya a ver por un par de razones: la primera es que me trago tantas cosas que ni haciendo el filtro adecuado puedo evitar hablaar de lo que habla todo el mundo o de hacer más de las que querría, que siempre es tedioso y requiere un rato que no le quiero echar. La otra es que, por otro lado, si me da la neura ya no la publicaría aquí, sino en el blog de noticias koi-nya (eso siempre y cuando los redactores jefes me den su permiso, que por ahora ando subcontratado de controlador de calidad de las noticias).

Vayamos ya al meollo de la cuestión: ayer por la noche se anunció que el abuelete de la derecha "democrática" española, Manuel Fraga, falleció con la no poco desdeñable cantidad de 89 tacos. Las causas parecen ser la muerte natural, pues se andaba recuperando de un constipado que fue a más y hale, paro cardíaco y hasta la próxima. Los sentidos homenajes que le han rendido personalidades tan ambivalentes de la izquierda mediática (el historiador Santos Juliá en un artículo en el exdiario independiente de la mañana, ahora periódico global en español El País, la prensa de la clase media progre, el excomunista y economista Ramón Tamames en un programa de TVE y, cómo no, su archienemigo político por mucho que quiera encubrirlo y el que ya ha le ganado la carrera de la longevidad, Santiago Carrillo). Alto, no me malinterpreten, aún no he virado del todo a la derecha castiza de cuño liberalote y patriotero (cosa que espero no hacer al menos en muchos años. Perdón, en demasiados). Simplemente rindo un homenaje a una persona que ha terminado su ciclo y que ha sido de tanta relevancia en el último medio siglo y pico de este país que no se dice este país sino que se dice España. Es que a los historiadores nos gusta mucho la gente muerta. Son más fáciles de estudiar y al sacar las conclusiones, casi que pueden ser definitivas, ya que se ha cerrado el perímetro a acotar. Miento como un bellaco porque siempre se desclasificarán o encontrarán cosas la mar de jugosas para seguir indagando en la persona en cuestión. Pero ¿a quién le importa una crisis metodológica gestándose de manera improvisada en mitad de la noche?

Manuel Fraga Iribarne fue uno de esos personajes polifacéticos que abundan tanto en la patética historia positivista de la política contemporánea española. Hijo de inmigrantes cubanos, marcadamente gallego y de formación académica por la rama del derecho (del que llegó a ser catedrático antes que ministro, todo antes de cumplir los treinta... quién pudiera en estos tiempos que corren) y catedrático emérito de teoría del Estado en no sé dónde, se nos presenta inicialmente como ministro de Información y Turismo con mi tocayo Franco. Se le recuerda principalmente por esos primeros balbuceos de una tímida apertura en prensa y medios audiovisuales que escandalizarían a más de un cerrado de mente antes de la década de los sesenta. Luego llegaría el fomento de la costa almeriense con ese baño (¿radioactivo?) en Palomares tras la fuga atómica de unos aviones estadounidenses que la liaron a base de bien desde Rota. A posteriori, lo tenemos como uno de los padres de la Constitución todavía vigente no sabemos muchos muy bien por qué y como fundador del partido de falso centro derechoso Alianza Popular, germen del partido actualmente en el gobierno de la nación. Como no se comió un rosco electoralmente a escala nacional, se pasó a su comunidad autónoma y fue dirigente de la misma (o sea, presidente autonómico) la nada desdeñable cantidad de quince años al frenrte de la misma (de 1990 a 2005), pasando a un segundo plano como presidente honorífico del partido con sede en calle Génova, cargo que ostentaba hasta no hace mucho, cuando decidió retirarse de la vida política activa y la vida pública. Tal y como le tildan los anteriormente mencionados partidistas, fue alguien que dio pie al turnismo imperante, no estrictamente por la fundación del partido, sino por su contribución en la redacción del texto constitucional y su tendencia a dmirar a un sujeto del que, en principio y como él mismo indicaba, "no quería que se volviese a repetir" (en alusión a la política del siglo XIX en este país): don Antonnio Cánovas del Castillo. Aunque claro, tal y como reincide de nuevo el colega de profesión con mucha mejor visión y todavía mayor experiencia que yo en el gremio, quizás el amigo Felipe González cumpliese el rol canovista mejor que él, quedando rezagado a un mero Práxedes Mateo Sagasta. La verdad es que le pega más al socialista sevillano el papel de referente en el turno, sobre todo por el acento. Aun así, yo preferiría más el ceceo malagueño del que siempre hizo gala don Antonio que del acento sevillano del expresidente, exdirigente del PSOE y ahora diseñador de joyas y conferenciante a ratos. En fin, todos caudillos, salvapatrias y "barre-pa-mi-casa" (generalicemos, ¡es gratis!).

Aún recuerdo las primeras nociones que tuve de este señor. Fue leyendo un suplemento de la revista Mortadelo, en una sección de un autor que no me gustaba nada pero que tenía muchas páginas de sus viñetas. Una de esas secciones iba sobre un diccionario. En una de esas entregas, se obsesionó con Fraga comiendo garbanzos. Así que, inconscientemente ya debido a este señor cuyo nombre no recuerdo, siempre que hablan de Fraga no puedo evitar pensar o asociarlo a garbanzos. Estúpidas analogías y maldigo a mi psique por jugarme estas estúpidas jugadas.

En fin, otro personaje que nos dice adiós de manera no siempre esperada, porque vamos, después de lo de Palomares todos asumíamos que este señor iba a ser poco menos que incombustible. Ya vemos que no. En fin, se le echará de menos, don Manuel. Siempre nos quedará su portentoso y campechano "Y si se ponen tontos, les metemos un cañonazo. Y punto". Descanse en paz y no le caliente mucho la cabeza a San Pedro. Y a esperar a quién es el siguiente para continuar con esta recién inaugurada sección que he bautizado con un nombre un tanto popular. Que no del partido que fundó este señor. Ah, a todo esto, leeros el artículo de Santos Juliá. Está simpático también. Hasta la próxima entrada.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Super 8: recordando los ochenta


Volvemos a la carga con una peli que está pegando muy fuerte desde este verano y que, para variar, me ha dado por ver cuando todo el mundo ya la tendrá más que requetevista: Super 8. El nombre le viene de la camarita esa del año catapún, con la que el joven Spielberg grababa sus primeras frikosidades allá por finales de los años setenta. Paralelamente, en Japón, nacía la franquicia de MS Gundam. Sé que este dato no tenía nada que ver, pero como soy así, lo digo por la puta cara.

Tratando de autoplagiarse (en el peor de los sentidos) o recreando/inspirándose en las películas de los años ochenta en donde los niños tomaban las riendas (o más bien a imitación de esa literatura de "tú eres el protagonista, escoge tu final") se muestra a estos chavales, preadolescentes o ya con sus primeros pelillos asomando, nido de hormonas (como los jodidos críos que tuve detrás en el cine, que no se callaron en todo el metraje a viva voz) como los héroes de situaciones que implican aventuras y ciencia ficción. Sinceramente, me hubiera quedado con lo primero, mucho, pero mucho más. Pero en fin, es lo que hay.

Pueblecito yanqui que a finales de los años setenta está la mar de tranquilo y donde un grupo de críos quiere rodar una peli de zombis. A esto que, mientras ruedan y demás, hay un accidente de tren bastante sospechoso en el que se ve implicado su profesor de biología. En el accidente, queda suelto algo, aparte de una especie de cubitos. A partir de entonces, en el pueblo se suceden extraños sucesos más o menos paranormales (robo de motores, cortes de luz, huida de mascotas...) y desapariciones de personas. A esto que, mientras, el ejército del aire interviene en el pueblo por alguna razón relacionada con el accidente ferroviario. Así, mientras, los niños desarrollan sus relaciones mientras continúan rodando la peli. Y después, cosas pasan: evacuaciones, explosiones y un marciano más feo que el carajo (y el cual, para variar, es inmune a todo tipo de bombardeo).

Se nota la mano de Spielberg para mal y la de J. J. Abrams para peor. Me explico: la peli empieza y sigue muy bien: se nota que ahí recupera ese espíritu de filmes como Encuentros en la tercera fase, ET el extraterrestre y Los Goonies (esta última, sin duda, la mejor de las tres para mí y, como poco, la más carismática). Así vemos cómo tratan de hacer un popurrí con elementos de todas éstas, pero con un resultado que al final queda o muy forzado, o muy abierto, o muy equivocado. Vamos a ver, es entretenida hasta cierto punto en que las cosas ya se empiezan a hacer un poco obvias y la carencia de un epiloguillo (carente, por otro lado, en las anteriores mencionadas a las que pretende homenajear) le restan credibilidad a ese final tan de despachado a la ligera. Esfuércense un poco más en la próxima, por favor.

Vayamos ahora a lo interpretativo. Debido a que este año hice esa asignatura de la cual disfruté tanto (Historia de los Estados Unidos), veo este tipo de películas con otros ojos. Eso sí, vamos a hacer de tripas corazón y acabar un tanto como Capitán Obvio. Lo primero que debo remarcar es la falta de cierto romanticismo social que, por ejemplo, nos infundía Los Goonies. O sea, chavales que buscaban un tesoro pirata para salvar del desahucio a sus familias. Incluso del cariño por los que son diferentes que expresaba ET. Aquí se pierde eso un poco, es directamente un marciano cabrón que quiere irse y por eso se dedica a matar a todo el que pilla hostilmente, menos al prota que le dice que se vaya. En realidad, por tal y como mostraron el desenlace, es una película que, sensu stricto, podría haberse evitado de principio a fin. No sé si me explico, pero bueno, que ya se sabe cómo funciona la magia del cine, de que tiene que pasar siempre algo excepcional. Luego está el factor de que el profesor de biología, un negro (¿un científico negro en un experimento de tan alto secreto a mediados de los sesenta? Lolqué), es quien establece contacto con el ser alienígena. O sea, excluido con foráneo se juntan y se comprenden, tienen cierto compromiso (y más si vemos que Spielberg es judío y que, como Sacha Baron Cohen, ese curioso sujeto que interpretó a caricaturas como Ali G, Borat o Bruno, expresaba en su tesis doctoral, la influencia de los judíos en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos era más que patente). En fin, hay batallas que nunca terminan. Otro aspecto a destacar es el del papel del ejército. Aquí son evidentemente los malos. Son crueles, disciplinados y muy estrictos. Vemos que putean al pueblo para conseguir sus objetivos, como la vida misma. Y luego claro, la culpa de los sucesos raros son los comunistas (pero esto es otro cantar, muy de ambientación en la época). Aun así, mostrándonos un ejército plenipotenciario y cuyo secretismo operativo es su mayor máxima, luego nos muestran la cruz de los mismos con esa terrible incapacidad de que, con todo su potencial y arsenal, no logren acabar con el monstruoso invasor. Muy de Abrams esto también, como ya nos manifestó en Monstruoso (Cloverfield es su título original) (la cual tenia bastante fresca antes de ver esta película), donde se muestra la impotencia y el miedo del "¿y si un bombardeo de un B12 no le hace nada al bicho?". Sinceramente, me hicieron más gracia los marcianos de Tim Burton fumándose cabezas nucelares pero con cabezas explosivas al son de Frank Sinatra o algún ñoño de éstos). En fin, esto es lo que podemos sacar así de primeras. Seguro que si no hubiera tenido una panda de prepúberes chillones detrás, podría haber sacado alguna tontería de este cuño más.

En fin, hasta aquí la entrada de hoy. A ver si hago las maletas, que ya me toca ir empaquetando cosas para cambiar de aires y marcharme de una vez a la capital en pos del nuevo curso académico. Que se dé bien la cosa y todo eso, nos leemos.

miércoles, 22 de junio de 2011

Cuarto aniversario del blog

Cuatro añitos. Cuatro añitos desde que me dio el caprichito de hacerme un cutreblog que no sé por qué sigo manteniendo medianamente. El caso es que podría aprovechar este momento de recreación para soltar un "Muchas gracias por vuestro apoyo todos estos años", pero es que esto ya no lo apoyo ni yo.

Echando la vista atrás, la escasez de entradas en los últimos seis meses (escasez en toda regla) me hace plantearme objetivos de cara al verano ahora que ya tengo el curso a punto de caramelo. Y más ahora que el año que viene a saber dónde puedo acabar, que ya tengo plaza en el máster de la Universidad Complutense de Madrid (a partir de ahora, UCM) a seguir dándole vueltas a mis mexicanitos. A todo esto, ¿para qué usar una egoentrada como ésta? Pues una solución sencilla será la que mencionaba antes, marcarme objetivos: más reseñas de libros, series y puede que hasta videojuegos y partidas de rol, alguna movida de tipo académico, excursiones, noticias de actualidad, ataques de emosidad... A saber. Por lo pronto, podría marcarme esto:

-La entrada pendiente (a sólo dos episodios de acabarla desde hace tres meses) de Star Driver. Puede que si me da, también la de Hourou Musuko. Para un par de series de animación japonesa recientes que merecen la pena...
-Valoración de la carrera: ahora que se me acaba el chollo, cuando tenga el título habré de hacer alguna imbecilidad de este estilo para no recomendar a nadie seguir mis pasos.
-Leerme algunos libros (El crash del 29 de mi amado J.K. Galbraith, El queso y los gusanos de Ginzburg, posiblemente El señor de los anillos o alguna otra novela a la que tenga ganas).
-Valoración de los mangas que ando leyendo por ahora: por qué me anda defraudando Hajime no Ippo, el mono al que me tiene sometido One Piece, la nueva ondanada de shônens que me va a dar por leer, La espada del inmortal, Ashita no Joe, mis impresiones sobre la obra de Inazuma (Shôji Sato) y toda esa morralla.

Vamos, que tengo un veranito para aburrirme y eso que todavía no hay nada dicho académicamente hablando. Tocará seguir esperando como poco un mes más. Por ahora, ahí os dejo. Que os divirtáis.

miércoles, 15 de junio de 2011

Seudoensayo de tendencias historiográficas

Me toca hacer el trabajito más jodido de la carrera (en realidad, el único en que te obligan a usar el coco para algo más que copiar y pegar) y ando con un pequeño cruce de cables que no me permite concentrarme. Será el influjo estelar del eclipse de luna del que podemos gozar hasta dentro de un rato. La cosa es que como no sé por dónde hincarle el diente a una comparativa de análisis discursivos, uno quejándose de la literatura histórica europea del siglo XIX, otro quejándose de la historiografía india del siglo XIX. Cuánto daño han hecho los estructuralistas en general y los postestructuralistas en particular.

En el primero nos topamos con un señor parece ser que falsamente acusado de formarse en las artes del análisis literario (por lo que se lee en Wikipedia, el tipo tiene bagaje formativo en historia) pero que aplica dicho análisis a las obras clásicas de la historiografía y pensamiento y filosofía de la historia en el siglo XIX: Croce, Marx, Ranke, Michelet y Burckhardt entre otros. Lo primero que llama la atención es que el tipo se dedica a aplicar tropología a la forma de contar y pensar la historia de una generación un tanto ya superada (como superadas están sus tesis, según afirma un profesor de la Universidad de la Laguna). Así pues, le niega el estatus científico a una gente que escribía historia... hace 150 años. Uno se puede hacer a la idea de que ya ha llovido desde entonces. Sobre todo con toda esa morralla debatística. Aunque claro, uno se pone a pensar sobre qué se entiende por ciencia y esas movidas y casi que le da por darle la razón a este tipo: se hace a veces un discurso que casi que llega a literario y con bastante poco rigor. Pero claro, en ese caso estamos hablando de un revisionismo árdidamente practicado por tendenciosas tendencias de corte patriota, liberalote y altamente conservaduroide (y de luteranos anchos de huesos). Bueno, el resto también inventamos (si es que a intuir se le puede llamar así). Aunque claro, de eso a decir que nos inventamos las cosas... Más bien yo lo llamaría hacer un guion adaptado de los acontecimientos y procesos históricos. Luego ya cada uno es libre de decir lo que quiera siempre y cuando tenga un cierto rigor para con la confianza que se otorga desde el gremio (más que desde la Academia, vayamos luego a que nos salgan esos diccionarios biográficos tan sugerentes elaborados por los partidarios de la beatificación de Doña Isabel la Católica).

El segundo casi casi que es repetirse un poco: quince años después de la publicación de lo que nos ofrece el sujeto anterior, aparece otro haciendo una revisión postcolonial con una categoría de análisis parecida pero que se centra en deconstruir un poquito más la historia colonial de la India. Sinceramente, le guardo un poco de aprecio ya que me sugirió algunas iniciativas que espero llevar a cabo próximamente en mis pesquisas investigativas (y posiblemente cuando me digne a visitar un archivo, tal y como me recomendó un poco por las malas una catedrática de la Complutense hace unos meses). Aquí entra un poco en la casificación de los textos tanto por su cercanía a los hechos relatados como por el partido que toma quien escribe, lo que le da un valor más interesante de enfoque, especialmente de todas esas nuevas historiografías que nacieron a la estela de la descolonización. Un texto interesante.

Como podréis apreciar, he omitido nombres y demás para evitarme posibles berenjenales. Aunque creo que los aludidos pueden darse como tales. En fin, esto no me ha abierto muchas puertas, así que tendré que ponerme manos a la obra antes de que den las doce y tenga que ponerme a responder felicitaciones a porrillo. Buenas noches y demás.

lunes, 23 de mayo de 2011

Elecciones municipales 2011

No quería hacerlo, pero lo han conseguido: he vuelto a indignarme. Qué puta vergüenza debería darnos todo esto. Nos las damos de antisistemas y ahí estamos, legitimando el bipartidismo con nuestras acciones. Es que no hubo suficiente con cuatro Barça-Real Madrid en un mes, no.

A ver, atemperémonos. Debería estar hablando sobre comportamientos de campesinos indígenas a principios del XIX novohispano y estoy aquí con un poco de agitación postelectoral. Y no es para menos, pues nuestro amigo Pepe Torres repite legislatura (esta vez no contrasto fuentes, a joderse)... por tercera vez consecutiva y con mayoría. El hombre que nos ha dotado de parkings por toda la ciudad, que nos reconvirtió la Gran Vía de Colón y la Avenida de la Constitución sólo para poner un banderón gigante enfrente del Triunfo y que no da un puto duro a la Rober para que mejore su flota vuelve a salir con el fantabuloso proyecto de petar de ascensores los accesos a la Alhambra. ¿Quién es el puto genio que ha permitido que esto ocurra? Voy a ser un poco cabrón por mi actual desencanto: algunos antisistema. Está muy bien sentirse fuera del juego democrático y demás, pero si se está haciendo una revuelta para cambiar las cosas de manera pacífica y siguiendo las reglas del juego... pues mal, muy mal se ha tenido que montar algo. O eso o seguimos siendo los mismos gilipollas que hace cuatro años por mucho que nos escudemos en los trending topics de la #spanishrevolution. Spanish revolution mis cojones. Más "revolution" es lo que estoy estudiando y ya han pasado doscientos años de eso. Es más, la victoria arrasadora de la derecha liberal española, una especie de mezcla extraña entre neoliberalismo a ultranza (representada por la que, al menos a mi juicio, más miedo da de todo este tinglado estrafalario), de tintes conservadores junto a una derecha de corte tradicional más digna de la mofa que otra cosa (aún sustentándose en un exministro franquista... ¡Su Dios nos pille confesados!) son los que llevan el discurso militante. Y los imitadores del Tea Party son los que se están haciendo con el poder de dicha fuerza. Y encima Europa metiéndonos sus medidas liberalizadoras para facilitar la explotación y la maximización de los beneficios de quien tiene más. Y la seudoizquierda en el poder cediendo terreno hasta convertirse en una derechilla capitalista. ¿Es que nadie aquí se ha leído con algo de cariño (y sentido común) al señor Galbraith?

En fin, yo era escéptico ante el movimiento social tan "rupturista" que ya veo que lo único que ha roto han sido sus papeletas para que pase lo de siempre: alta abstención y votan siempre los cuatro gatos que votan siempre a los mismos. Y como cuando uno lo hace mal, el otro lo hace bien... En fin, menos mal que al ahora le empezará a ir bien al PP. Me quedará el consuelo de que seguramente, en los próximos 4 años, el Madrid gane alguna Champiosn. Qué gilipollez he dicho, pero fíjate tú las que ganó cuando gobernaba el PP y mira tú a por las que lleva el Barça en los últimos años. ¡Si hasta ganamos un mundial! Qué retorcido me estoy volviendo, se nota que tengo buenos maestros.

En fin, más de un mes después escribiendo para indignarme... Si no me he querido indignar antes es porque me lo temía. Temía que me indignaría con la indignación. Así que ya se sabe, señores "indignados": si tanto quieren reventar el sistema desde dentro, háganlo bien, siguiendo sus reglas de juego y ofreciendo una alternativa más posible, o al menos que fomente no sólo salir a la calle, okupar una plaza y plantar en los jardines de las fuentes lechugas. Id a votar, joder. Hacedlo por vuestros padres, que han perdido su trabajo, por vuestr/asos abuelas/os que cobran una miseria de pensión tras toda una vida trabajando, o por vuestras/os (posibles) hijas/os y su futuro, que no tengan que vivir en este mundo donde los tiburones blancos devoran todo lo que pillan en vez de proteger de otros depredadores a los pececillos. Y si quieren cambiar las cosas, pues ahí tienen un par de teas. Sólo tienen que encenderlas y lanzarse al ayuntamiento a por la cabeza de esa gente que mantiene este estabilishment tan decadente y que se siguen aprovechando de nuestro borreguismo aplicado. En la acción está el pragmaticismo. Y si tanto quieren una ideología muerta, que la maten ellos mismos.

Estoy viendo que mañana me arrepentiré de la mitad de lo que he dicho, pero bueno. ¡Y viva la Virgen de Guadalupe!

miércoles, 6 de abril de 2011

VIII Coloquio internacional Visiones y revisiones de las independencias americanas (23 de marzo - 25 de marzo de 2011, USAL)

Oh, una entrada. Sí, sé que iba ya para tres meses, pero en fin, más vale tarde que nunca. Si vengo a escribir algo aquí es precisamente porque he tenido una de las experiencias más alentadores y por qué no, más satisfactorias desde que empecé a estudiar esta dichosa carrera de Historia. Sí amigos: fui invitado a dar una pequeña charla (que apenas duró un cuarto de hora para regocijo del público) relacionada grosso modo con lo que ando trabajando para un proyectillo de investigación (el cual ya me cansé de mencionar en otros momentos y lados).

Para empezar, contextualización: en la Universidad de Salamanca, cada dos o tres años organizan, desde 1998, un coloquio internacional dirigido por los profesores Izaskun Álvarez Cuartero y Julio Gómez Sánchez sobre temas de independencias americanas. Como da la puta casualidad de que mi trabajillo de investigación de una beca propia de la universidad iba de eso y de que este año se celebraba el coloquio, pues me comentó una becaria del departamento que buscaban ponentes. Ingenuo de mí, accedí a ofrecerme. Me dieron sitio y hale, a la aventura salmantina.

Eso mismo digo yo, una aventura de investigación. O al menos, de suedoinvestigación. Decidí tirar por algo cercano a lo que estaba trabajando (de lo cual ya llevaba leído lo suyo) y me enfrenté a la Real Audiencia de Ciudad de México en esos años convulsos. Mi presentación iba sobre represión y uso de la violencia por parte de este organismo novohispano en el cual, oh sorpresas de la vida, estaba un granadino dando caña por ahí. Y tanta caña que dio, pues casi que fue el que firmó la sentencia de muerte de José María Morelos. Así que me tocó meterle caña al asunto y, después de los exámenes, ponerme manos a la obra. La verdad es que el trabajo ha sido bastante fatigoso y complicado porque me ha pillado muy de nuevas y ha resultado bastante mediocre, con lo que tendré que matizar algunas cosillas y reelaborar otras ideas.

La expedición, tras terminar casi a úlima hora todos los preparativos (matrícula en las jornadas, presentación power point y demás) empezóel martes 22 de marzo. Salí dirección a Madrid y luego de allí, escala en casa de mis tías y a darse el rondo castellanoleonés. Hospedado en un hostal cercano al centro (muy cómodo y el cual me enganchó cosa mala al canal Boing!... ¡hacía años que no veía Totally Spies! o Dragon Ball Z!), establecido como campamento base, me dediqué a deambular el primer día para hacerme al cuerpo del terreno. Al día siguiente, llegué a la facultad sin saber dónde había nada, hasta que me encontré con los organizadores (todos ellos una gente cojonuda, todo sea dicho de paso) y ya amablemente me atendieron con esto y lo otro. Así, pasaron las horas, con interesantes conferencias... hasta más o menos las siete y pico. Oh problema.

La cosa es que preparé una exposición de unos veinte minutejos, pero cuando me dijeron que tenía diez minutos se me vino el mundo un poco encima. Además, fallaron dos de los ponentes que estaba en la mesa de comunicaciones conmigo (bueno, a uno le dieron una poresentación completa... y fue magnífica) así que me puse a temblar en el último momento. Además, la intervención anterior de doña Ascensión Martínez Riaza, catedrática y directora del departamento de Historia de América I de la UCM me terminó de acojonar vivo. Así pues, respiré hondo, agradecí... y al lío. Tartamudeé en bastantes puntos y los lapsus no hacían más que aflorar. La verdad es que es todo un cambiazo el pasar de ver desde arriba a abajo a los ponentes de la mesa a ser tú el que ve las caras de atención de los cuatro gatos de primera fila y toda la gente a otra cosa arriba en las bancas de los alumnos. No sé si causaría buena impresión, pero yo no me siento especialmente satisfecho con mi trabajo ni mi exposición. Era mejorable en muchos aspectos y me faltaba ritmo y confianza en mí mismo. En fin, pequé de pardillo en esto y al final... me cayó una buena reprimenda de la antes mencionada catedrática (pero por asuntos meramente profesionales, los cuales luego justificó dándome consejos y mencionando a autores que había mencionado previamente durante mi charlilla).

En definitiva, la experiencia fue muy enriquecedora. Conocí a mucha gente, tanto organizadores como ponentes invitados, incluso a alumnos o amigos de la organización, que me dieron ánimos a seguir en esto y muchos consejos y anécdotas que recordar con cariño. Lo dicho, que me quiten lo bailao. El resto del coloquio se pasó volando, porque tenía intervenciones realmente interesantes y que te daban muchas ideas y nuevas p'erspectivas para abordar todo tipo de temas relacionados con las independencias, el liberalismo hispánico de la primera mitad del siglo XIX y otros aspectos variados de una época que me ha caído más de rebote que de otra forma para investigar (reconozco que nunca me gustó demasiado La Pepa, pero las circunstancias mandan).

En fin, esto me ha servido para establecer un primer contacto con el mundo profesional de la Historia, con gente de las más variadas procedencias y qué demonios, para engrosar un poquito mi incipiente currículum extraacadémico. Pero bueno, como bien está lo que bien acaba, decir también que después de todo esto me fui una semana de crucero por el oriente mediterráneo... así que no me puedo quejar. Salvo por la acumulación e trabajo que se me ha hecho en estas dos semanas, pero bueno, es lo de menos ahora mismo. Ya me tocará hacer un breve repaso de toda esa movida que resulto en ese rascacielos sobre las aguas que era la nave Zenith. Así que por lo pronto, nos leemos en próximas entradas, que espero que no tarde casi tres meses como ésta.

Ah, y se me olvidaba, el tríptico del coloquio por si a alguien le interesa.

jueves, 13 de enero de 2011

La sociedad opulenta (J. K. Galbraith)

Hace tiempo ya que tengo en gran estima a uno de los más destacados economistas del siglo XX: John Kenneth Galbraith. Sinceramente, no sabría cómo definirle, pero el compromiso de sus escritos valora una importante vía al capitalismo de dicha centuria, con un mayor compromiso con el afectado negativamente por este sistema tan partidario de los fuertes. Y en una de las obras en que mejor plasma este sentimiento (y de la que, por cierto, tengo entenido que le tacharon de "rojo") es precisamente ésta: The Affluent Society.

En ella da un amplio pero divulgativo (relativamente) discurso sobre el funcionamiento del sistema capitalista a mediados del siglo XX. Realmente, en esta primera parte impone su visión contraria ciertamente a este modelo, analizándolo detenidamente. Mas realmente, lo que me interesa destacar en este sentido es cómo a través de ello llega a establecer la definición de una clase de personas que, favorecidas por este sistema, y más concretamente en el país paradigmático de este fenómeno, los Estados Unidos de América, se han impuesto como las que se aprovechan de ello a la vez que lo sustentan.

Son muchas y muy curiosas las afirmaciones al respecto que hace, sobre todo en lo tocante a varios temas como puedan ser el valor de la producción, la importancia de ciertos tipos de gravámenes impositivos en productos, el papel del Estado, la formación de esa nueva clase, entre otros aspectos que no he llegado a comprender mucho mejor por falta de bagaje en cuanto a teoría del funcionamiento económico.

De todo ello, sin duda me gustaría quedarme con unas reflexiones que me planteaba en base a lo que decía y sobre todo a un trabajo que voy a intentar realizar para una asignatura de la universidad. Lo primero y más fundamental que debemos tener en cuenta es que nos estamos refiriendo a los USA, o sea, partimos de un prejuicio de base de que esta sociedad es occidental a la par que no es europea. Bien, qué demonios estoy diciendo con esto. Pues con esto me quiero referir a que en la base de todos nos encontramos una forma de hacer las cosas que se ha contagiado debido a la inspiración no sólo anglaica (no me gusta usar el apelativo "anglosajón", aunque sería más o menos lo correcto en este caso), sino que además nos topamos con una nación que vive en una mentalidad completamente ilustrada, basada en que todo lo que proviene del trabajo de propiedad es de quien lo ha conseguido esforzadamente ya sea por su propio factor trabajo o a través de una transacción comercial. La concepción de la propiedad es acérrimo, como acérrimo es el sentimiento que tienen estas personas a la hora de obtener un bien o servicio con el sudor de su frente. Tanto vales como tanto te lo curras. Es muy calvinista esta concepción. Como calvinista es la ideología que predominó y triunfó a lo largo de la historia de esta nación, la posiblemente más vieja del mundo (si entendemos nación por algo como lo que yo entiendo, o sea, algo radicalemente distinto de lo que cualquier nacionalista entendería como tal). Démonos cuenta de que la gente que vino a este vergel norteamericano fue gente muy vinculada al mundo del capital, trabajadores que con sangre, sudor y lágrimas montaron un país a base de sobrevivir a su hostil clima y a sus hostiles pobladores, a los cuales ahora han desplazado de todo mérito posible (y eso es otra cuestión de la que daría para hablar, pero no es el momento). Así pues, tenemos a una trabajadores humildes huidos de la señorialista europa en la que los vagos están bien vistos y los curritos están bien jodidos. Y los vagos lo tienen todo y los curritos, poca cosa o las ricias. Y esto en la incipiente (bueno, ya no muy incipiente salvo honrosas excepciones) mentalidad burguesa que viene despertándose desde la época bajomedieval es una putada. Así que hagamos las maletas y vayámonos a nuevos lugares más molones. Tanto que hasta los vikingos se pasaron por allí (y para que molasen más, ahora necesitaría también tener zombis, pero esto no es Haití).

Una vez se han asentado, independizado y organizado, estas gentes se pelean por cosas superadas en esa realidad que han abandonado tales como la esclavitud. Aquí surge el que sin duda es el gran trauma nacional yanqui: la población de color, los habitantes con derecho a ser libres pero ni vecinos ni con más derechos (otro apartado del que ya nos explayaremos largo y tendido otro día). El hombre blanco se ha apalancado en un sitio que está de maravilla para vivir, con una tierra fértil plagada de recursos y de tamaño king size. Así que aprovechémonos de ello y hagamos un país potente que, tras caérsele un trozo, se implanta lo que podríamos denominar como un sistema de desarrollo capitalista de aúpa. Y así, con sus ciclos de crisis y todo (como teleológicamente previenen las doctrinas marxistas), nos damos cuenta de que tenemos ante nosotros una nación llena de individuos que trabajan por y para su persona. Y la carencia de ese apego al corporativismo clásico del Antioguo Régimen que rechazaron de plano casi desde el establecimiento de los primeros colonos ha generado una mentalidad que podríamos definir como absolutamente liberal. Y con absolutamente me refiero en prácticamente todos los sentidos de la vida. Es tan liberal, que duele hasta verlo: la concepción de la propiedad es lo más sagrado(y se declaran un país laico...).

Esta sacralidad del esfuerzo a cambio de la propiedad es lo que imbuye el funcionamiento de la vida del ciudadano estadounidense medio. Así pues, confía en su propia iniciativa y en la iniciativa privada de los demás individuos para sustentarse en comunidad. "Tú haces esto, yo me dedico a lo otro. Y yo te cambio lo otro por esto". Así es como el olibre mercado funciona, pero con el factor equivalente. De lo poco que recuerdo de cuando estudiaba economía en el instituto es del coste de oportunidad. Esto consiste en que el valor gastado en una cosa podría ser utilizado en adquirir otra cosa, siendo una alternativa de gasto entre una cosa y otra. Así formamos correlaciones. Explicado con dinero de por medio quizás sea más fácil de entender al darle un valor estándar a las cosas, así que haced el esfuerzo o buscadlo en la Wikipedia.

¿Y a santo de qué viene todo este discursito tan árido y desagradable que me acabo de marcar? Pues muy fácil: qué pinta en todo esto papá Estado. Papá Estado es un padre en toda regla y quiere mucho a sus hijos. Tanto que se desvive por ellos. Pero claro, un padre tan protector acaba causando a los pobres hijos, una vez entran en esa rebelde edad de la pubertad, una necesidad de independencia y privacidad. Así que papá Estado, que ha estado cumpliendo todas las necesidades de sus vástagos finalmente acaba por desengañarse con sus hijos, los cuales no quieren seguir siendo tutelados por ellos, y prefieren alcanzar el éxito individual o toparse con su derrota por sus propios medios. "Eso sí, dame veinte pavos que voy a salir esta noche", dice antes de marcharse, y papá, orgulloso de la decisión de su nene, se los da. O se los debería dar, pero no tiene suelto porque la iniciativa individual de su nene origina que no recaude fondos, o que los nenes se opongan en rotundo a darle parte de su esfuerzo para que pueda pagarles no ya caprichitos, sino en teoría necesidades básicas de las que tienen derecho. Y es aquí donde entra en juego esa paternalista forma que Galbraith defiende pero que a su vez los neoliberales tachan con un nombre que suena batante mal: neofeudalismo.

Neofeudalismo vendría a ser algo así como una vuelta del intervencionismo estatal en la economía de mercado. Así, mientras los contribuyentes pagan un alto aporte de lo que obtienen como beneficio de su actividad, tienen derecho a eso que, pagando más, obtendrían a cambio del trabajo de otros dedicados a ello. Sí señor, nos referimos a los servicios. Para que todos mis niños tengan acceso a una buena educación, seguro médico, transporte y demás, pues vamos a poner todos un poquito de nuestra parte y a hacer una colecta común para vuestros hermanitos necesitados. Y la respuesta por parte de los individualistas hijos es "No". Así de claro y rotundo. La importancia del valor de cada cual es trascendental, y el que no puede con ello o no tiene la capacidad suficiente pues que acarree las consecuencias de su propia incompetencia. Así funciona el sistema: los fuertes que tienen oportunidades subsisten los condenados al fracaso por carencia de oportunidades y medios se quedan al margen. O bien son desplazados por algún factor condicionante por parte de los que pueden (o han conseguido poder). A qué me recuerda esto... Es pura ley de la selva.

En esta selva del libre mercado, subsiste el que es más avaricioso. Y luego va y se le da un papel importante a esto a la producción. La producción, pues, es la base, es fundamental. Es lo que se genera del trabajo, es mi moneda de cambio, es lo que me da mi valor como persona individual e independiente dentro del conjunto. Si no produzco, no soy nada. Pero la producción tiene una condición: la necesidad. Si yo produzco algo que se necesita, mi valor incrementará. Aquí y ahora es cuando actúan las reglas de la oferta y la demanda, o bien la estrategia individual: quien crea una necesidad y crea algo para satisfacerla es sin duda el gran triunfador en esta jungla. De ahí el valor tan importante de la producción, pero ¿conviene ir más allá de la demanda? El stock tampoco es algo beneficioso, pero menos beneficioso es dejar colgada a toda esa gente que te exige una necesidad que o bien es innata o bien les generaste tú. Y hasta aquí hemos llegado.

Supongo que a estas alturas ya todos nos hemos hecho una idea de cómo va la cosa: si vales te metes, si no te quedas fuera. Y si no queremos que valgas, te echamos de una forma sutil pero coherente con este funcionamiento. Y es a estos desplazados a los que deberíamos calificar como pobres. Aquí ya me hago una primera idea de que el concepto de pobreza se genera en este marco. Y de esto trata grosso modo (espero) mi trabajito en cuestión. Lo comparto con vosotros porque me apetece soltar un buen ladrillo inaguantable y de paso dármelas de marisabidillo en cuestiones económicas de las cuales, realmente, no tengo ni pajolera idea. Así que si hay incoherencias o gazapos de tamaño colosal, acháquese a que soy un (sub)producto de la LOGSE. Pero eso no me quita mis inquietudes para con el mundo de ayer y de hoy. Y es que no hay nada casual, como dice don Aarón Cohen. Y así vemos como esta pescadilla que se muerde la cola nos ha puesto donde estamos debido a su funcionamiento especulativo y a la producción fantasma que genera esos fenómenos paranormales que insistimos en denominar como economía. Y así va el mundo, basado en esas hostiles leyes de oferta y demanda a través de las cuales se puede justificar que hay todo este paro porque la gente no busca trabajo. Y a quienes han realizado este estudio, les han dado un Nóbel de economía. Luego recuerdo que me explicaron a qué se debía esto y casi que parece coherente, pero suena demasiado interesado. En fin, soy un escéptico con muy mala formación de base y muchas ganas de meter el dedo en la llaga. Porque a fin de cuentas, así van las cosas.

Y ésta es mi percepción del mundo y un "resumen interpretativo" de lo que me ha supuesto, con mis escasos conocimientos sobre teoría económica, historia económica de los EEUU y antropología social. Diría algo así como "espero no haber sido un coñazo", pero no quiero engañar a nadie. Me apetecía disertar. En fin, debería estar estudiando... Hasta la próxima, internautas.

jueves, 6 de enero de 2011

Rebelión en la granja (G. Orwell)


Antes de nada, feliz año nuevo a todo el mundo. Ya tocaba después de mes y medio retomar esto. Pues raro en mí, he decidido romper mi (estúpido) tabú de no leer más de dos o tres novelas al año. Así que me toca empezar ya con todas esas que dejé colgando por una razón u otra. Y ésta es una de las primeras, más que nada, por cortita. Contaminado por toda la parafernalia de estudios de violencia (popular) reprimida con más violencia (estatal), pues qué mejor manera que leer esta curiosa a la vez que desgarradora y cruelmente verdadera visión del funcionamiento de una revolución (en este caso, metáfora más que evidente de la rusa) a modo de fábula. Porque, empecemos a puntualizar, es una fábula. Los animales hablan, actúan y son los protagonistas. Además, tiene un alto contenido moralizante y una enseñanza que transmitir. Es como las de Esopo pero trasladada a la primera mitad del siglo XX, esa gloriosa época de decadencia europea que tanto me fascina por su pensamiento negativo justificado por los dos mayores acontecimientos bélicos de la historia de la humanidad.

Nos encontramos en una granja cualquiera de la Inglaterra de esa época. En una noche como otra cualquiera, un cerdo promulga un discurso que cambiará la mentalidad de si no todos, la gran mayoría de los animales: no pueden estar supeditados al hombre. Así, provoca una reacción en cadena: los animales se levantan contra la opresión de sus dueños hasta hacerse con la granja, siguiendo una serie de ideales simplificados a manera de "Cuatro patas sí, dos patas no", como balan sin cesar las ovejas. Así, estos animales comienzan a organizarse en la granja con la colectivización de la producción, a defenderse de la invasión de los humanos... y empiezan a surgir las diferencias. Tras la muerte de Mayor (el gran cerdo que incitó a los animales a encontrar sus derechos, al que yo veo como una especie de Marx-Lenin) antes de iniciar la rebelión, toman el poder dos inteligentes cerdos (Snowball, más reformista y dedicado a solucionar los problemas, desde la perspectiva de Orwell es un Trostky) y Napoleón (más autoritario e impulsivo, evidentemente, un Stalin). Así, mientras se peleaban por esto y por aquello, finalmente toma cartas en el asunto el cerdo Napoleón y obliga a Snowball a marcharse. Desde entonces, impone mano dura en un gobierno de cerdos en la granja, que acaba desembocando en muchos problemas y donde los pobres animales son seducidos con promesas y convencidos de que las cosas marchan bien porque los cerdos así lo dicebn. Y no es más que una excusa para mostrar lo aprovechados que son esos cerdos para con el resto de sus semejantes. Así, van progresivamente dándose títulos, beneficiándose de las circunstancias y cambiando todos los ideales que en un principio tenían todos.

El mensaje del libro es sin duda alguna desolador. Pero la maestría y la desfachatez con que los símiles se ven y con la crudeza con que se muestra, lo directo que es, sin duda sirve para reflexionar sobre los errores que por aquel entonces (hacia 1945) el régimen de la URSS estaba implantando en todo su territorio y de una forma expansionista. Esta fábula es una metáfora del régimen estalinista, con un dirigente, un querido líder, del cual sólo puedes apreciar lo súmamente pérfidas que son sus intenciones de fondo aunque intente camuflártelo. Aparte de esto, se pueden encontrar con todos los personajes y situaciones símiles más que contundentes con todo lo que ocurría en la Rusia sovietista. Aunque unos son, sin duda, más directos que otros.

Este libro es una locura, es una cosa que conforme vas leyendo, más pena sientes. Es la historia de una frustración, el avance de algo que pudo ser pero que no fue. Sin duda es desalentador, y si me ha resultado terrible es en el sentido de su propia terribilidad. Cuenta sucesos muy tristes, tristes pero que es así como funcionan las cosas, sin que nadie haga nada por cambiarlo, bien por apatía, porque está bien como está, porque le conviene esa situación o porque te convencen de que dicha situación es la correcta, o que las cosas son como son y ya está. Demasiadas relecturas. Mucho más podría sacar de esto, pues conforme iba leyendo iba percátándome de muchas cosas, la explicitez de la obra es uno de sus rasgos más característicos sin duda, contundente como ella misma. Se nota que este hombre pasó por lo que pasó durante la guerra civil española (recordemos que el POUM, partido con el que simpatizaba, era de corte trostkista). Sin duda no habrá que perderle la pista. A ver qué tal están Homenaje a Cataluña y 1984. En fin, no me explayo más, que como he dicho, son muchos los puntos que se podrían comentar al respecto, pues cada frase prácticamente es digna de un comentario por sí solo. Nos seguimos leyendo, espero que en breve...

jueves, 16 de septiembre de 2010

200 años del Grito de Dolores

Rara vez me da por hablar del aniversario de algún acontecimiento, pero es que da la casualidad de que este año he estado llevando a cabo unas pesquisas en relación a esto. Resulta que, referente a mis lecturas veraniegas, tal y como comenté, anduve liado con los asuntos de un artículo de investigación que he de realizar a lo largo del curso y empecé con ello este verano. Tal artículo versa sobre movimientos sociales en la época de la independencia de la Nueva España. Así que me puse a leer esa historiografía oficial y tradicional sobre el asunto para ver si me aportaba algo referente a esto. Poca cosa, pues esa historiografía de lo que versa es de un fuerte componente político y económico, siempre presentando a los "héroes nacionales" como tales, hablando del desarrollo militar y político, basado en conjuras, alzamientos y luchas fraticidas entre los partidarios del rey, los partidarios de una buena administración y los partidarios de la independencia de las naciones de nuevo cuño que estaban por aparecer a lo largo de los dos tercios inferiores del continente americano (o sea, Centro/Mesoamérica y Sudamérica).

Una de las figuras más vitoreadas en este respecto sin duda es la del párroco de Dolores de aquel entonces, Miguel Hidalgo y Costilla, un sacerdote criollo ilustrado que fomentaba la culturización del indio (curioso fue leer en una obra de Halperin Donghi sobre cómo llevaba a cabo representaciones de obras de Moliére en nahua con los indios como protagonistas). Además, estuvo vinculado a una serie de sublevaciones y alzamientos que fueron rápidamente sofocados por la oficialidad ante la permisividad del virrey Iturrigaray, el cual fue depuesto por los realistas debido a su trato favorable a la autonomía del virreinato de Nueva España. Así, llegó al poder el virrey Apodaca, un realista que no permitía a los criollos apoderados influir en el devenir político a pesar del apoyo que se llevaba a cabo desde la península por la Junta Central y sus recién inauguradas Cortes. Viendo que nada más a través de las armas podría llevarse a cabo dicho lñevantamiento, el 16 de septiembre de 1810, a "grito pelao" en el mercado de su comunidad, el párroco fomentó la rebelión contra las instituciones peninsulares alabando la figura del Rey y de la Virgen de Guadalupe. Logró adherirse unos 20.000 campesinos y mineros en principio, los cuales ascendieron para la toma de Guanajuato y otras plazas simbólicas hasta 80.000, de los cuales la mitad desertaron en la batalla del Cerro de las Cruces, frente a Ciudad de México, replegando ante éste al ejército sublevado, mal armado e indisciplinado a pesar de su exceso de cañones, frente a las tropas oficiales de los generales del virrey. Así, a principios del año siguiente, el cura Hidalgo y algunos de sus lugartenientes fueron apresados en Coahuila y fusilados en Chihuahua, exponiendo sus cabezas como trofeos de guerra en el mismo lugar en que, unos meses antes, habían llevado a cabo una matanza indiscriminada de criollos y peninsulares (unos 300) en la alhóndiga de la ciudad de Guanajuato.

Cabe así empezar a analizar las relaciones políticas, sociales y económicas que a raíz de una crisis de subsistencia, que genera un food riot (como aquí en España el de Esquilache en 1766, bien estudiado por Pierre Vilar en un artículo publicado en la Revista de Occidente, por ejemplo) a grito de "¡Viva el rey y abajo el mal gobierno!", una constante en la sublevación popular de tradición hispánica a partir de la segunda mitad del siglo XVIII especialmente. Así, vemos cómo se trasloca por necesidad a otros lugares, como ya se ejemplificó con otros movimientos, como el de los Misioneros del Socorro en Paraguay o la revuelta de José Gabriel Tupac Amaru en Perú durante la época mencionada. Tras el vacío institucional en que quedó la península, el mito del rey invisible, propagado por México a modo del viaje fantasma del rey a lo largo del país en un carruaje oscuro, fomentó la creencia popular de que no se había abandonado a su suerte a los súbditos. Y vaya cómo nos salió luego al que llamaban "El Deseado"... pero eso es otra historia. Mención especial a la dificultad de la situación política también, con una minoría criolla en la administración local americana (en general), siendo la carrera de los peninsulares en América premiada con acceso al Consejo de Indias, digámoslo así, como un ascenso de categoría en la burocracia del Estado imperial español. Así, los funcionarios de justicia (oidores, alcaldes del crimen y jueces en las audiencias sobre todo) eran principalmente de origen peninsular, fomentando la sublevación de la que, por ejemplo, ahblé antes a pesar de la permisividad que algunos altos cargos de la administración (y en última instancia, hasta el virrey José de Iturrigaray, ya mayorcete) daban con respecto al acceso de los criollos al cargo, cuya venta fue, desde tiempos de los Austrias menores, la manera de acceso más eficaz a las instituciones.

Muchas cosas que me dejo en el tintero y mucha morralla que se habla y se hablará en estos días al respecto, pero de ahí a considerar que Hidalgo pretendía generar una nación independiente... Vale, puede sentarse un precedente, pero este hombre, más que otra cosa, lo que consiguió fue que se le fuera de las manos una masa humana que sólo quería comer (pues las malas cosechas hicieron que el precio del maíz se disparara) y a la que realmente poco le importaba la nación (es más, en la matanza de la alhóndiga de Guanajuato, poco distinguían entre criollos y peninsulares, lo que provocó el miedo de estos sectores y la nula adhesión de los mismos, hasta llevarlos a perseguir este movimiento, fallando uno de los principales objetivos del cura ilustrado). El miedo les hizo perder una oportunidad, y su gran descoordinación e indisciplina otra. En herencia, nos han dejado la imagen romántica de este personaje, al cual he empezado a tener un especial cariño, y del cual parece ser que el mejor retrato realizado hasta ahora es el de Hugh Hamill, elaborado en los años cincuenta del siglo pasado. Extensa bibliografía y ríos de tinta han corrido sobre el tema, desde los más clásicos de la perspectiva liberal del diecinueve de Lucas Alamán hasta la vertiente historiográfica de la "historia desde abajo" del profesor Van Young de la Universidad de San Diego (el cual tiene una monumental obra que debería leer en algún momento). Luego ya, a través de esto, se pueden llegar a entender los fenómenos posteriores que desembocarían en otro episodio, cuyos protagonistas serían el general realista Félix María Calleja (que llegaría a virrey) y el cura mestizo José María Morelos, propulsor de la constitución de Apatzingán de 1814. Pero eso ya será otra historia que comentaremos dentro de unos años, cuando toque, si es que aún profeso cierto amor a esta etapa.

martes, 31 de agosto de 2010

Lecturas veraniegas II

Como ya hiciera el año pasado, y aun habiendo algo de tiempo para más, me dispongo a realizar un análisis de las diferentes lecturas que he llevado a cabo este verano, tanto libros (monografías de ésas que me gustan sobre todo y alguna novela) como algo de cómic. Omitiré, por razones profesionales, las vinculadas al trabajillo de investigación que ando haciendo, que puede resultar un poco repetitivo, y más viendo que son muchas lecturas temáticas y complejas sobre un tema realmente no muy interesante (y que tienden bastante a visiones clásicas de la historiografía, siendo alguna que otra revulsiva en su época pero no mucho más allá de un corte tradicional referido a la historia política y de los grandes personajes del México colonial del siglo XVIII y su posterior proceso de emancipación en el primer cuarto del siglo XIX.

-La crisis del siglo III: empezamos con la obra del que fuera mi profesor Fernández Ubiña, con un estudio sobre las distintas corrientes historiográficas que se adentraron a investigar e interpretar los fenómenos que dieron lugar al proceso de la crisis del siglo III a través de sus causas, sus hechos y sus consecuencias. Estudio que repasa las vertientes historiográficas, no deja de ser un trabajo erudito en donde se debaten las distintas visiones y análisis de una época, desde las perspectivas más tradicionales hasta estudios de distinta raigambre (desde una óptica liberal a una marxista, junto con estudios del caso hispánico). Realmente, no deja de ser una obra alimentada por su época, a principios de los ochenta, muy en la línea del decadente mundo bipolar, y más conociendo las orientaciones que el autor tiene (cierta ventaja que tiene uno de haber sido su alumno, que no un pupilo o un discípulo, desgraciadamente). Pero eso no quita que sea un estudio muy completo y sobre todo documentado, pues se basa más que en otra cosa en ver cómo han tratado distintos autores a lo largo del tiempo este proceso histórico concreto.

-Análisis de los Estados Unidos: esta apacible obra del filósofo Julián Marías me fue recomendada vía internet. No deja de ser más que una colección de sensaciones que el autor tiene de los estadounidenses, de su idea como nación y de su comportamiento, más como un estudio de sus pensamientos y la ampliación de una obra previa que escribió tiempo atrás. Es, además, un libro de finales de los sesenta, con lo que deja la sensación de conocer más reacciones sobre la época que se avecinaba, en especial tras lo sucedido por la guerra de Vietnam (a la cual recurre, sobre todo a modo de la propia crítica de la sociedad estadounidense, ajeno a cómo se resolverá el conflicto). En definitiva, no deja de ser un poco ver "la cara amable" de la sociedad y la mentalidad estadounidense, cosa que en cierto sentido no ha dejado de resultarme algo atípico, pues normalmente en este tipo de trabajos se suele encontrar una críica bastante más dura a todo lo que en ésta se habla. De ahí su interés y el ofrecimiento de ideas, conceptos e incluso algunos estudios que merecería la pena analizar, tales como la entidad del trabajo, la idea de la "tierra de las oportunidades" y su concepto de pobreza (del cual ya ando pensando en indagar un poquito más), entre otras.

-La revolución historiográfica francesa: en esta obrita del autor inglés Peter Burke nos da un repaso, desde su perspectiva inglesa y su simpático estilo, de la escuela historiográfica francesa por antonomasia del siglo XX: la escuela de Annales. Haciendo un repaso desde sus antecedentes hasta a donde ha llegado en las últimas dos décadas, ofrece una introducción magnífica tanto a la visión historiográfica de esta escuela como a la propia crítica que en su momento suscitó, suscita y se le reprocha a las nuevas modalidades que plantearon sus grandes figuras, tales como Marc Bloch, Lucién Fevbre y Fernand Braudel, entre otros muchos de tercera generación. El estudio de las mentalidades, la geohistoria, la psicohistoria, la historia antropológica y muchas otras introducciones interdisciplinares a raíz del movimiento son analizadas con la característica sorna inglesa del autor, el cual a empezado a caerme simpática cual Carlo Maria Cipolla. Recomendable para tener una idea general de lo que significó esta escuela para la historiografía en general, ameno de leer y muy ilustrativo. Aparte de facilitar una ingente cantidad de estudios y bibliografía en esta línea para leer (y hasta releer).

-La tía Tula: nunca había leído previamente nada de Miguel de Unamuno. Y la verdad, me arrepineto, pues es un personaje de lo más interesante, tanto por su faceta literaria como filosófica, que también plasma en su obra extraensayística. Ligado al regeneracionismo y a la generación del noventa y ocho, de convicciones fuertemente cristianas (también plasmado su pensamiento doctrinal en, por ejemplo, esta obra), al final de su vida se desligó del PSOE para acabar apoyando el levantamiento militar de julio del treinta y seis, que finalmente acabó rechazando (supongo que después de esos coros de "Viva la muerte, abajo la inteligencia"). En fin, dejándome de rollos, la pequeña obra consiste en contarnos la vida de una tal Gertrudis que se dedica a putear a su cuñado, vertiéndonos un curioso estudio sobre castidad y valores de familia bastante exagerados y exasperantes, a través de una perspectiva propia del realismo a que nos tienen acostumbrados los grandes autores peninsulares de esta época. Una lectura interesante más a modo de documento de mentalidades que de otra cosa, reflejándose perfectamente reflexiones del propio autor respecto a temas de matrimonio, influenciados por una fuerte presencia de la religión cristiana católica arraigada en la España profunda.

Y ahora, vamos con un poquito de manga:

-Soul Eater: En general, no deja de ser un shônen típico de aventuras, con mucha pose y personaje estrafalario en un mundo de estética rozando lo timburtonesco. Hasta el capítulo 35-36 no deja de ser el story board del anime de Bones, pero en el que se aprecia la evolución estilística del autor. A destacara algunos de los personajes secundarios (sigo pensando en que Ox-kun merecería un spin off junto con otros tantos personajes de segunda fila en la serie, considerablemente más carismáticos que algunos de los principales) y lo interesante que resulta a partir de donde degenera la animación. Tras casi sesenta capítulos leídos, hay que destacar eso, que consigue lo que se le pide a una serie de este estilo, sin ir mucho más allá. Suficiente.

-Seizon -LiFE-: la combinación de Nobuyuki Fukumoto junto con Kaiji Kawaguchi ya nos dejó en su momento Confession, la historia de la confesión de un asesinato en una situación complicada con atosigantes resultados. En esta ocasión, un hombre al que le diagnostican pocos meses de vida debido a un cáncer de hígado se dedica a investigar antes de palmar la muerte de su hija, encontrada casi quince años después de su asesinato. Historia enternecedora, con un protagonista con voluntad de hierro y con el que te acabas encariñando, aunque al final se estira demasiado la resolución del caso. Aun así, los momentos de tencsión dramática son llevados con la maestría del maestro Fukumoto aderezado con el estilo de Kawaguchi, clásico y elaborado a su manera, bastante adecuado para ayudar a transmitir las sensaciones que el guión ofrece. Recomendable pero a su vez un tanto decepcionante (quizás por el hype previo que ofrecen estos dos grandes del manga).

-Onani Master Kurosawa: una especie de doujin extraño en donde nos encontramos con una especie de Lelouch pajero con ínfulas de Light Yagami que se dedica a putear, por orden de la mosquita muerta de su clase, a las compañeras de su clase que le chinchan por el efectivo método de eyacular sobre sus cosas. A priori no deja de ser algo retorcido y que puede provoacar hasta risa, pero poco a poco se va moderando hasta hacerse una agridulce comedieta de situación y amor estudiantil, con un kilo de referencias al anime de moda de estos últimos años. Al final la cosa acaba retorciéndose demasiado por "la vertiente buena" de los acontecimientos y... psé.

Para finalizar, diré que reservo para tiempos mejores y cuando lo acabe una buena reseña de El Señor de los Anillos, al cual también le he metido un buen pellizco este veranito. También me dejo para después las reseñita de la preciosa Yokohama Kaidashi Kikou en la sección de manga. Y bueno, ya nos leeremos en próximas reseñas de diversas actividades veraniegas.

domingo, 1 de agosto de 2010

La realidad histórica del crimen (26/7-30/7 2010)

Como ya apunté anteriormente, esta semana he estado acudiendo a un ciclo de conferencias organizado por el Centro Mediterráneo de la UGR en realción a la celebración de la I semana internacional del crimen de Granada. Una amiga me avisó de su realización y a su vez incité a otros compañeros de fatigas a acudir al mismo, aunque fuera por hacer algo en los tranquilos meses estivales. Organizado por César Girón, Gregorio Morales y Melchor Saiz-Pardo; este ciclo consistió en dar una nueva visión del crimen a través de distintas perspectivas, más científicas y empíricas que otra cosa, biológicas, históricas, literarias, periodísticas y judiciales a través de ejemplos nacionales. Con considerables añadidos para retorcer las ideas de la gente además.

Hubo una serie de ponencias considerablemente interesantes entrelazadas con otras que, por una causa y otra, dejaron una impresión de miel en los labios. El primer día se inició con las ponencias de la sección "El hombre y el crimen", consistente en demostrar, a traves de las investigaciones médico forenses, genéticas y de comportamientos sociológicos el origen y la relación del crimen en la mente humana. El día siguiente, en la sección "El crimen en la historia", vimos determinados casos históricos de crímenes sucedidos en diversos ámbistos (religiosos, de Estado y por diferencias sociales). El tercer día, "Crimen y literatura", consiste en ver la perspectiva literaia del crimen y el desarrollo del género criminlístico, la novela negra, a través de distintos autores invitados. El cuarto día fue más orientado a algunos crímenes ocurridos en España, casos característicos o de gran trascendencia y renombre: verdugos, la muerte de Prim y el crimen de Don Benito, en la sección "Crimen en la realidad española". El último día, el denominado "Día del crimen", se invitó a un integrante de Homicidios de la Guardia Civil a contarnos un caso que resolvió, y al director de Ideal Granada para hablar sobre la repercusión del crimen en el ámbito periodístico y cómo se ha visto influida la opinión pública por ello, a través de la exposición e investigación de la prensa.

El curso ha resultado bastante curioso y ha tenido muchos aspectos interesantes, que me han hecho ampliar o afianzar conocimientos al respecto de temas de mi ámbito de interés a la par que aprendía muchas cosas nuevas y muy interesantes, a la par que abrirme a nuevas perspectivas con las que puedo llegar a estar más o menos de acuerdo en general. Así que ha sido una semana interesante para desconectar un poco de la labor investigadora que estoy empezando a desarrollar. Pero el paréntesis se acabó y toca volver a la rutina hasta el corte vacacional y el exlio veraniego de todos los años.

domingo, 11 de julio de 2010

Naciones ricas, naciones pobres

Siguiendo mi línea obsesiva de lecturas veraniegas, y fijándome que me caducó unos días después de ese límite la reserva de la biblioteca, hube de leer contrarreloj esta pequeña pero intensa obrita de uno de mis economistas favoritos: John Kenneth Galbraith. Bajo la recomendación de mi buen amigo Djevel, y tras ojear las estanterías de la sección de economía contemporánea de la zona de Historia en la biblioteca de la facultad un ratito, la encontré, y... para casa.

En esta pequeña obra, recorrido de una serie de conferencias de este exembajador de la India en este mismo país, encontramos una serie de referencias al funcionamiento de un ya decadente sistema de bloques, movido más por el comercio de armas y el aprovechamiento de grandes potencias y países de fuerte capacidad económica a base de otros más débiles en este respecto. Y todo desde la curiosa perspectiva de este grande de la economía del siglo XX, tan crítico con un modelo como con otro, siguiendo siempre su línea de Pepito Grillo del mundo globalizado basado en el modelo occidental. Responde varias cuestiones que plantea y propone curiosas soluciones que he ido viendo en muchos economistas que han pasado por esa gloria de asignatura que he cursado este año de cooperación al desarrollo, así que ya tenía algo sabidos esos aspectos, pero me resulta curioso ver que nacen desde las iniciativas de esta personalidad del siglo pasado. Y la verdad es que resultan altamente convincentes dentro del modelo actual, y para nada quedan desfasados. Es curioso ver cómo enfrenta los modelos económicos y los vincula al aparato militar siempre y a su desarrollo, también dentro del sistema de libre mercado creado desde la óptica global occidentalista.

Su estilo sigue siendo el que le caracteriza, pero esta vez más directo que en la obra anterior suya que leí el año pasado, donde al ser entreevistado se le veía más suelto y avispado que en una, digamos, narración más oficial. Aún tengo pendiente leer sus dos grandes obras de mediados del siglo XX, El capitalismo americano y La sociedad de la opulencia, que a ver si logro que caigan de aquí a un tiempo. Sus lecturas siempre son muy, pero que muy recomendables, con sabios consejos y amenos análisis de las situaciones que expone. Y sin duda, trasladable a la época actual y a todos esos eventos que aun a día de hoy se siguen produciendo, para disfrute de pocos y disgusto de muchos.

Ficha Técnica
GALBRAITH, J.K. Naciones ricas, naciones pobres: ensayos sobre la persuasión política y económica. Barcelona, Ariel, 1986.

lunes, 19 de abril de 2010

Trabajo de clase: opinión sobre arqueología (encuesta a rellenar)

Quería dedicar la entrada del blog 250 a algo especial, pero donde hay necesidad...

En fin, necesitaría que la gente me echase un cable con esto: una encuesta sobre varias consideraciones de arqueología para un trabajo de clase. Como no se me ocurre dónde más spamearla aparte de por facebook, tuenti y todas las redes sociales que conozco y en las que tengo cuenta (todo sea dicho de paso) pues me gustaría que, si algún lector ocasional se pasa por aquí, colabore con esto.

La cosa va de hacer una encuestilla de unas 34 preguntas, que a lo sumo os llevará entre 10 y 15 minutos. Contestad una opción a no ser que se especifique lo contrario o toque escribir. Para responder, basta con sustituir el circulito de la opción elegida por una X o bien poner la X al lado de la respuesta seleccionada. Rellenad también los datos de la primera página, que en cierto sentido son también fundamentales. Luego ya por lo demás consistiría en darme la encuesta y ya analizaríamos mis compañeros y yo los resultados obtenidos en general. Para eso, mandádmela por mensaje privado en algún lugar en que coincidamos (algún foro, red social, chat... lo que sea) o bien a mi correo electrónico (el que lo tenga, o si no preguntadme por el mismo también en cualquier lado), con el nombre del archivo cambiado con vuestro nombre o nick (según nos conozcamos, en plan: "Encuesta sobre arqueología (Fulanito de copas).doc").

En fin, sólo me queda agradeceros vuestra colaboración a los que ayudéis con ello. Intentad responderme de forma sincera, con vuestra opinión, y ya os lo agradeceré algún día de alguna forma. Por cierto, la encuesta en cuestión para descargar aquí.

martes, 2 de marzo de 2010

Eurocentrismo y demás visiones economicistas del mundo

Estoy más aburrido que una ostra tras un largo día de diario. Y dale que te pego, como me frustra ya seguir jugando al pokémon, prefiero ponerme a hablar de algo que, sinceramente, no me apetece. Pero es lo que tiene que la CPU de la cafetera no dé para más.

En fin, siguiendo un eterno debate que he tenido y sigo teniendo con mis compañeros de clase, voy a dejar una serie de reflexiones y opiniones al respecto del fenómeno de la mundialización de la llamada cultura occidental. Suena apasionante y lo sé, pero en fin... a mí también me gustaría ver los últimos capítulos de To Aru Kagaku no Railgun tranquilamente, pero de donde no hay no se saca.

Entrando de lleno en esos aburridos cuentos chinos al respecto del origen del indoeuropeo como lengua, entramos en el ámbito de la credulidad de la gente. Y no me refiero a la capacidad de tragarse un bulo de la gente (aunque depende de cómo se mire...) sino de esos constructos sociales que la gente llama religiones. El motor de una persona que no sabe explicar el porqué de las cosas le hace llevar su imaginación a límites insospechados, creando toda clase de mitologías que acaba por asumir como verdaderas y válidas para dar sentido a todo esto. Luego después llamaría a eso ciencia, pero eso es otro tema (no me olvido de usted, señor Popper). El caso es que, por ésas o por otras, llegamos al mundo grecolatino, donde impera el precioso mundo de la conocida literatura clásica. Todos conocemos grosso modo las hazañas de Aquiles y Odiseo, la verborrea de Cicerón o la gloria imperial de la crónica de Tácito, e incluso el protopositivismo de Manetón. Todo eso es cuna de la civilización, o al menos así nos lo pretenden vender. Creérselo o no ya es cosa de cada cual, pero vamos... que sea pasado no quiere decir que sea origen.

Aceptaremos axiomáticamente pulpo como animal de compañía. Así que demos un salto cualitativo a la Revolución Francesa. Oh, qué bien, somos occidentales en tanto en cuanto estemos influenciados por el personalismo ciudadano francés. Vale, entonces lo dejaremos mejor: recreacionismo decimonónico inglés. Y sí, me he saltado el Renacimiento por la torera, pero es que quiero ir al grano. Todos sabemos que el poderoso caballero don Dinero tuvo una preciosa eclosión de amor para todos con el colonialismo. Y todos sabemos que el evolucionismo unilineal colapsó con las Guerras Mundiales. Así que vayámonos a la Guerra Fría para entender la generalización de la occidentalidad (aunque bueno, el colonialismo como tal se podría calificar como "el propagador de la civilización"... entendido dicho concepto desde la perspectiva que estamos tratando). Hasta aquí todo bien, ¿no? ¿Cuántos quedan ya? Es igual, sigo divagando.

Visto esto llegamos a que el mundo se polariza en dos bloques antagónicos de ¡oh sorpresa! Dos mentalidades derivadas del pensamiento filosófico y económico (social y político es subsidiario) de la entendida como sociedad occidental. Vale, ahora en teoría viene lo bueno. El mundo está polarizado en dos vertientes de pensamiento principalmente económico (razón de más para evidenciar que los intereses humanos poco han cambiado en toda su historia) que se entienden como generadas por personas herederas de una mentalidad de épocas distintas que han ecolsionado en doctrinas que, puestas en la práctica del tablero, han conseguido implantar a lo largo y ancho del mundo, siendo reproducido y degenerado en diversos ámbitos que, sincretizándose con las tradiciones culturales anteriores, han logrado llegar a un estadio de desarrollo singular y focalizado, generando muchas políticas en ese mundo de bloques. Así que, ¿podemos verlo como una aculturación al m´s puro estilo romanizante? Ahí planteamos las dudas que surgen al respecto.

Ya con la caída del sistema soviético (que no por ello la caída del comunismo, que incipientemente se sincretiza con el liberalismo económico más feroz para dar lugar a la aberración que nos plantea la economía de mercado salvaje de hoy) podemos llegar a una serie de conclusiones que se pueden deducir a bote pronto. Al menos, desde la postura que aquí expongo (la mía propia, con tendencia economicista tentando a la deconstrucción del constructo social cultural). Hemos llegado a un nivel de adaptación propio, en el que Europa sigue sintiéndose la cuna de lo occidental (cuando lo occidental le debe mucho a la "cuna civilizatoria" oriental y según otros, a un braudelismo canónico, aplicable y extendido a otros de lso considerados focos civilizatorios) cuando, viendo en frío aquel teleológico canon de "China > Mesopotamia > Gracia > Roma > Sacro Imperio Romano Germánico > Napoleón > Imperio Británico > EEUU > volvemos a China (esto está inventado así, algún día explicaré por qué y todos nos reiremos a carcajada viva), atisbamos que lo occidental se ha asumido en relación a la herencia clásica que ha devenido en el feroz capitalismo de hoy en día. Esto está a poco de cumplirse, tiempo al tiempo, a no ser que colapse de alguna manera que, desde mi forma de ver las cosas, no creo que llegue. Y no, no defiendo posturas teleoglógicas ni mucho mnos, sino modelos de comportamiento económicos que han salido de las migrañas de Ulises para volver a su anhelada Ítaca. Qué retorcida es la cultura occidental.

Bueno, después de exponer un cacao que no ha llegado a ninguna parte, me dispongo a retirarme, pues entre medias de escribir esto he tenido un colapso nervioso y he tenido que detenerme a subir de nivel a mis pokebichos. En fin, necesito arreglar el ordenador ya, volver a la rutina y terminar el librito de Duby que me saqué con la esperanza de leérmelo tranquilamente antes de que llegase el agobio del segundo cuatrimestre... pero éste ha resultado demasiado precoz. Y en dos semanas, salón del cómic. Tierra, trágame.

Si han quedado dudas, la Wikipedia sabe más que yo.

domingo, 24 de enero de 2010

Tratado contra el Método: Feyerabend vs el mundo

En mala hora me decanté, tras varios intentos, coger a este sujeto como lectura de la asignatura de Métodos y técnicas de investigación histórica. Aunque total, ¿qué me hubieran deparado otros como Kuhn, Chalmers o Popper (de este último también he leído algo, es un cáncer)? Dentro de la pedantería que les caracteriza, estos autores machacan la historia de la ciencia a su antojo, reformando la forma de verla (que si paradigmas, aximas, terceros mundos...) y más que crear una disciplina u orientación ontológica propia, se recrean más, o al menos esa sensación me da, en machacar lo que es contrario. Claro, que si nos damos cuenta, como se cambia de paradigma/axioma científico precisamente es así, criticando lo anterior, a partir de lo cual se generará una forma de pensar nueva. Y así va el mundo, todos nos echamos mierda a todos.

Dejemos de divagar, aunque esto no irá de otra cosa. El caso es que he sufrido lo indecible consumiendo este libro. Y sinceramente, para todo lo que tenía que decir, casi que me quedo con la poliopía de Kepler. Criticar el modelo científico a través del estudio de la influencia en Galileo de las teorías de Copérnico es algo bastante doloroso para los poco entendidos (servidor inclusive). Ahora, supongo que mirándolo con algo más de base y desde una perspectiva antiacadémica posmoderna, se puede apreciar bastante la crítica al neopositivismo a partir de esos postulados. Ahora bien, un cafre que no tiene ni puta idea de eso como yo... ¿qué pretende sonsacarle?

Vayamos al quid de la cuestión, que como me enrolle tratando de entender la primera parte del libro nos pueden dar las uvas y conseguiría hacer otro tocho infumable. Resulta que la primera parte simplemente pretende justificar la argumentación que nos brinda: una crítica al ordenamiento de la ciencia. Espera... ¿el tío lo único a lo que se ha dedicado es a soltar una interpretación de la perspectiva de Galileo para acabar metiendo baza contra la ordenación de la ciencia? Pues sí. Un antirracionalista convencido que le ha cantado las cuarenta bien cantadas al orden científico institucionalizado. Y lo ha hecho a partir de la incomensurabilidad del lenguaje en la ciencia (algo así como que no se pueden comparar dos teorías en una misma lengua porque no dicen entonces lo mismo: vamos, que viene a justificar que las traducciones cambian el significado de las oraciones al adaptar de una lengua a otra lo dicho). Una conclusión en principio interesante, que pensada en frío puede dar mucho de lo que hablar.

Pasemos a otro punto: la ciencia neopositiva está institucionalizada. Y la posmodernidad quiere rescatarnos. Válgame el cielo, no sé qué es peor. La vertiente de este caballero que se metió en las SS porque le gustaba el uniforme plantea el anarquismo epistemológico (vamos, casi que sería anular el método, conocido como nomenclatura/orden/etcétera en la ciencia para dejarla a su aire). Lo que pretende es desvincular de la interpretación y el entendimiento humano la ciencia, o más bien, los sucesos y la forma en la que pasan las cosas, prescindiendo de una forma de clasificarla. O sea, deshacernos de la nomenclatura de los fenómenos. O al menos, es lo que yo he entendido al respecto. Cierto es que postula esto refiriéndose a la corrupción institucionalizada que ha logrado la ciencia en la realidad contemporánea, su mitificación. De ahí que propugne la simpática separación "ciencia-Estado", al igual que otros teóricos postularon en su momento la separación "Iglesia-Estado". Esto es complicado y yo no sé explicarlo, así que lo mismo estamos buscándole demasiadas patas al gato. Pero lo que viene a hacer sobre todo es a frustrarme por su tendencia anticlasificatoria, ya que tengo la etiqueta de teórico muy aferrada a la frente y poco puedo hacer por quitármela.

En general lo que vengo a decir es que tengáis ojito con la posmodernidad, puede derribaros los esquemas de una forma muy poco sutil. A mí me lo está haciendo a través de una influencia antiinstitucional considerable y de un fomento de mi perspectiva crítica bastante acusado. Vamos, lo que viene a ser una disconformidad casi enfermiza hacia dónde están yendo los tiros en esto de la ciencia, tanto humanas/sociales como naturales. Así que nada, a fomentar el espíritu crítico para saber que no es oro todo lo que reluce por muy bonito que te lo pinten. Y vuelvo a incidir, tened cuidado con la sombra de Popper, pues es muy, pero que muy alargada...

viernes, 22 de enero de 2010

Crónicas de la estancia en la pérfida Albi... quiero decir, Londres (14-17/01/2010)


Ya iba tocando. Después de haber pasado unos diíllas allá por Londres, la capital del país europeo menos europeizado (si es que se puede considerar eurpeo siquiera) pues tocaba hacer acopio de material, recopilar las cuatro fotos que mereciesen la pena y soltarlas por aquí. Y para empezar, qué mejor que un "fotomontaje" para dar rienda suelta de nuevo a mi vena artística y parecer más falso que Popper justificando la ciencia en cuanto a mis devenires por el país del Fish & Chips.

En definitiva, me dio un venazo monumental este año y me cogí la asignatura optativa de Historia del arte (bendita LCE) Arte prehispánico. ¿De qué va la cosa esta? Pues de qué va a ir... ¡Mesoamérica antes de la conquista! Pues resulta que se ha normalizado un viaje a Londres en esta asignatura para todos los años en unas fechas que suelen ser un poco estresantes para los alumnos, por lo que viene bien desintoxicarse de la rutina y escaquearse a conocer gente a la capital del Imperio Británico. Así que tras prepararlo todo marchamos una mañana a Málaga y desde allí volamos rumbo al islote. El recibimiento parecía augurar una estancia bastante fresca, el aeropuerto y sus inmediaciones yacían cubiertas de nieve. Así que el viaje en autobús hacia el hotel se caracterizó por ver el idílico paisaje de una tierra inhóspita nevada. Y entre la nieve, pude vislumbrar a un zorrito. En fin, descargamos en el hotel (previo encender la tele para ver la versión inglesa de "El rival más débil" e iniciar los memes londinenses con la expresión "Bank!") y dispusimos a salir a conocer el ambiente londinense, o sea, tirar para un pub a hincharse de birra. Dicho y hecho, así acabó la primera jornada del viaje.

A la mañana siguiente tocó elaborar un nuevo plan: British Museum por la mañana y National Gallery por la tarde. Paseíto de rigor por el centro de Londres (del que salió de la nada una maravillosa expresión totalmente espontánea de mi mente, "va a venir el Grutesco y se va a cagar en tu puta madre") y llegamos a ese maravilloso lugar en que se puede disfrutar de toda una experiencia denominable como "orgasmo cultural". Vamos, que tras un par de siglos recorriendo el mundo para llevarse y comprar todo lo llevable y comprable posible, hay que reconocer que la exposición de cosas, a pesar de ser una mísera parte del fondo total del museo, está de puta madre. Y eso que sólo vi una mínima parte. El caso es que disfruté como un enano en la parte asiria y en la maya (de la que dejo este interesante bichejo aquí). Además, la exposición temporal que había en estyos días correspondía a una serie de elementos mesoamericanos (esencialmente aztecas) que me hicieron gozar todavía más si cabe de dicha experiencia. Otras cosas que considero que me quedaron medio bien en la foto son esta familia egipcia y una foto del entablamento del Partenón. Comprar regalitos, comer, y para la National. La pinacoteca estaba también de puta madre: el matrimonio Arnolfini, la batalla de San Romano, obras de Velázquez, Rubens, Rembrandt, Van Gogh... (entre otros muchos). Otro orgasmo cultural, aparte de la cojonuda recolección de trastos barrocos de estética semanasantera que recopilaron en la exposición temporal de "lo sagrado hecho realidad", que simplemente por las obras de Alonso Cano, Martínez Montañés y Gregorio Fernández, merecía y mucho la pena. Tras esto, fotos de rigor en Trafalgar Square (no meé en la columna de Nelson... ¡imponía demasiado!) y hasta llegamos al parlamento, con el Big Ben y todo. Subiría fotos con Churchil, pero es que han salido como el culo (puta mierda de iluminación se gastan por ahí). Paseíto para ver que las abadías estaban cerradas y al parlamento ni nos molestamos en olisquear (olía demasiado a Lord inglés...).

El siguiebnte día empezamos por Portobello Road (¡quién no se acuerda de aquella escena de La bruja novata...!), donde nos dejamos los cuartos en diversas chorradas para la familia, amigos, etc. Así que como la intención era acercarse a ver Saint Paul y el Tate Modern Museum (museo de arte contemporáneo con tan reciente mala experiencia del Reina Sofía no podía augurar nada bueno...). El caso es que empezó a llover y cogimos el autobús. El autobús nos llevó hasta el British, y desde allí tocó andar mientras caían chuzos de punta. Total, llegamos empapados a la Tate y no pudimos subir a Saint Paul. Y la Tate... bueno, salvando la sala que sólo tenía carteles de propaganda soviética, hay que reconocerle que es un museo de arte contemporáneo más. En especial por las fastuosas obras audiovisuales de Paul McCarthy (si malo no recuerdo). En fin, que salimos de allí tan rápido como pudimos y para el hotel... y a cervecear de nuevo desde allí.

El domingo, el último día, paseíto con sol (sí, nos salió el sol en Londres... ¡tócate los cojones!) hacia los museos de Historia Natural y el de Artes Decorativas. En el primero estuvimos escasos minutos, pero dio tiempo suficiente a apreciar ciertas aberraciones contra natura en el escaparate de la tienda. Poco más, algunas fotos movidas de esqueletos, con Darwin y adiós muy buenas. Ahora, el museo de Artes Decorativas estaba bastante de lujo (salvo si en principio no nos hubiésemos perdido por la zona de platerías dieciochescas... ¡qué hosterada!). En fin, llegando a la zona de Japón, tocaba hacer la foto weaboo de rigor... No me siento orgulloso aunque no lo parezca. Total, a media mañana ya rondábamos para el hotel, descargando y para casita de vuelta.

Ahora bien, comento que mi experiencia con los aviones no fue muy traumática, a pesar de que en el viaje de ida hubo turbulencias. Bastantes, además. Pero en fin, me lo pasé de puta madre, desconecté, conocí a gente de arte cojonuda y, bueno, no me importaría repetir algún año de éstos la experiencia (más que nada, por una cuenta pendiente con lo que me falta del Birtish...). En fin, esto es todo por hoy. A ver cuándo me da por hacer algo interesante de nuevo y contarlo por aquí a mi manera, o sea, espantando al público lector. Nos vemos en posteriores entradas y, ¡carajo! Los universitarios poneos a estudiar, que son fechas y todavía seguro que quedan rescoldos calientes de cosas que no se han hecho... como es mi caso con el señor Feyerabend. Hala, buenas noches que me han dado las tantas escribiendo esto y mañana tengo a primera hora prácticas de paleografía.