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lunes, 3 de octubre de 2011

Kokoro, de Natsume Soseki


Cualquiera diría que, viendo la imagen, voy a hablar de una serie de animación. Sí y no. Vamos a explicarnos: dio la casualidad que, en uno de esos viajes que suelo hacer a la biblioteca de mi antigua facultad de filosofía y letras de Granada, me topé con algo que me llamó poderosamente la atención, una novela japonesa editada por Gredos de la que había oído hablar a través de un anime que habíamos hecho con el fansub. La curiosidad me incitó a cogerla y empezar a leerla esa misma mañana. Así he acabado leyéndola y disfrutándola bastante, más incluso de lo que me esperaba.

La serie de animación en particular es Aoi Bungaku (literatura azul), en la que varios directores con famosos artistas de manga como diseñadores de personajes (entre ellos, Tite Kubo y, en el caso que nos atañe, Takeshi Obata) realizan la adaptación de obras de esa edad de oro literaria que fue el naturalismo japonés, con claras reminiscencias románticas y otros estilos llegados de Europa y América tras la apertura de Meiji aderezados con el componente tradicional nipón. A cargo del estudio Madhouse, y con arcos de pocos capítulo (uno y cuatro, aunque suelen ser dos de cada uno), nos dieron a conocer deliciosas obras de principios del siglo XX que, en caso de ser todos como la novela que nos atañe, sin duda merece la pena darle una oportunidad a la hora de leerlas. Además, debo reconocer que este arco fue de los que más me gustó (aunque no tanto como Hashire, Mero!).

Vayamos al grano ahora. La obra de Natsume Soseki nos sumerge de lleno en el final de la época Meiji, la que dio lugar a las grandes transformaciones técnicas y ese espíritu modernizador que se fomentó a través de dicho aperturismo. En este respecto y como ya he comentado, la influencia de distintos estilos literarios en una generación de oro de literatos que se dejaron llevar por las corrientes modernistas y del realismo europeo de aquel entonces (esencialmente del naturalismo de Flaubert o Balzac) con reminiscencias del romanticismo tardío alemán. La obra, que se divide en tres partes, nos habla de las vivencias de un estudiante que conoce a un curioso personaje, al cual llama constantemente sensei (literalmente, maestro. En este caso, es un título que se da a personas a las que se tiene un respeto especial). Acaban haciéndose amigos y el protagonista, viviendo su vida y maravillándose por este personaje hacia el que siente gran respeto y admiración, trata de indagar en su pasado por su comportamiento tan singular ante la vida. Así, quiere conocer el porqué actúa como lo hace, su motto en la vida que le hace tan especial y a la vez tan fascinante. Pero problemas familiares le obligan a volver a su pueblo y, en el momento de la verdad, sensei, que quiere explicarle su pasado, ha de enviarle una carta en que le explica todo lo que ha vivido para encontrarse en la situación en que se encontró fortuitamente con el estudiante. De esta forma, le cuenta un desolador episodio que marcó su vida, el cual se retrata en el arco de la serie de animación y que corresponde a la tercera parte de la obra.

Sin duda, un desolador relato imbuido por ese naturalismo francés que unos años antes se gestaba en el país de los vecinos de arriba. La sólida y ágil narración sin duda es un aliciente de esta obra a seguir leyendo, que fuerza al lector con un ritmo muy bien logrado a querer saber más sobre los personajes, especialmente de sensei. El relato de sus tormentos es sin duda violento y escalofriante a la par que enternecedor y hermoso. El amalgama de sensaciones que transmite es también un punto fuerte: el pesimismo desgarrador de una época que se acaba y el cómo marcó a una generación entera el efecto Meiji. En otros aspectos, me recordaba también a El árbol de la ciencia, de Pío Baroja, por el relato de una experiencia vital patética marcada por hechos tristes en el marco de una época de cambio que, en el caso español, es mucho más frustrante y decadente que en la incipiente y esplendorosa futura gran potencia oriental. Ambas tienen su encanto a su manera, con ciertos puntos comunes que vale la pena considerar. El amor y la muerte como temas primarios de fondo y la visión de verdaderas antípodas en ambos quizás sea lo que más haya que poner en valor de esta comparativa tan arriesgada que me gasto, viendo además que la influencia centroeuropea en ambos (más francobritánica en Soseki y alemana en Baroja) es patente.

En fin, dejo de dármelas de experto en temas que he tocado de refilón y con un espacio de siete años entre la lectura de uno y de otro. Pero las reminiscencias estaban ahí, eran claras y no creo que debiera dejarlas pasar. Aun así, recomiendo encarecidamente ambas obras. Y hasta aquí todo el pescado vendido. Si se me ocurre algo más, ya me dará por hablar de ello. Hasta entonces, veremos qué tal se da la cosa. Nos leemos.

miércoles, 15 de junio de 2011

Seudoensayo de tendencias historiográficas

Me toca hacer el trabajito más jodido de la carrera (en realidad, el único en que te obligan a usar el coco para algo más que copiar y pegar) y ando con un pequeño cruce de cables que no me permite concentrarme. Será el influjo estelar del eclipse de luna del que podemos gozar hasta dentro de un rato. La cosa es que como no sé por dónde hincarle el diente a una comparativa de análisis discursivos, uno quejándose de la literatura histórica europea del siglo XIX, otro quejándose de la historiografía india del siglo XIX. Cuánto daño han hecho los estructuralistas en general y los postestructuralistas en particular.

En el primero nos topamos con un señor parece ser que falsamente acusado de formarse en las artes del análisis literario (por lo que se lee en Wikipedia, el tipo tiene bagaje formativo en historia) pero que aplica dicho análisis a las obras clásicas de la historiografía y pensamiento y filosofía de la historia en el siglo XIX: Croce, Marx, Ranke, Michelet y Burckhardt entre otros. Lo primero que llama la atención es que el tipo se dedica a aplicar tropología a la forma de contar y pensar la historia de una generación un tanto ya superada (como superadas están sus tesis, según afirma un profesor de la Universidad de la Laguna). Así pues, le niega el estatus científico a una gente que escribía historia... hace 150 años. Uno se puede hacer a la idea de que ya ha llovido desde entonces. Sobre todo con toda esa morralla debatística. Aunque claro, uno se pone a pensar sobre qué se entiende por ciencia y esas movidas y casi que le da por darle la razón a este tipo: se hace a veces un discurso que casi que llega a literario y con bastante poco rigor. Pero claro, en ese caso estamos hablando de un revisionismo árdidamente practicado por tendenciosas tendencias de corte patriota, liberalote y altamente conservaduroide (y de luteranos anchos de huesos). Bueno, el resto también inventamos (si es que a intuir se le puede llamar así). Aunque claro, de eso a decir que nos inventamos las cosas... Más bien yo lo llamaría hacer un guion adaptado de los acontecimientos y procesos históricos. Luego ya cada uno es libre de decir lo que quiera siempre y cuando tenga un cierto rigor para con la confianza que se otorga desde el gremio (más que desde la Academia, vayamos luego a que nos salgan esos diccionarios biográficos tan sugerentes elaborados por los partidarios de la beatificación de Doña Isabel la Católica).

El segundo casi casi que es repetirse un poco: quince años después de la publicación de lo que nos ofrece el sujeto anterior, aparece otro haciendo una revisión postcolonial con una categoría de análisis parecida pero que se centra en deconstruir un poquito más la historia colonial de la India. Sinceramente, le guardo un poco de aprecio ya que me sugirió algunas iniciativas que espero llevar a cabo próximamente en mis pesquisas investigativas (y posiblemente cuando me digne a visitar un archivo, tal y como me recomendó un poco por las malas una catedrática de la Complutense hace unos meses). Aquí entra un poco en la casificación de los textos tanto por su cercanía a los hechos relatados como por el partido que toma quien escribe, lo que le da un valor más interesante de enfoque, especialmente de todas esas nuevas historiografías que nacieron a la estela de la descolonización. Un texto interesante.

Como podréis apreciar, he omitido nombres y demás para evitarme posibles berenjenales. Aunque creo que los aludidos pueden darse como tales. En fin, esto no me ha abierto muchas puertas, así que tendré que ponerme manos a la obra antes de que den las doce y tenga que ponerme a responder felicitaciones a porrillo. Buenas noches y demás.

jueves, 6 de enero de 2011

Rebelión en la granja (G. Orwell)


Antes de nada, feliz año nuevo a todo el mundo. Ya tocaba después de mes y medio retomar esto. Pues raro en mí, he decidido romper mi (estúpido) tabú de no leer más de dos o tres novelas al año. Así que me toca empezar ya con todas esas que dejé colgando por una razón u otra. Y ésta es una de las primeras, más que nada, por cortita. Contaminado por toda la parafernalia de estudios de violencia (popular) reprimida con más violencia (estatal), pues qué mejor manera que leer esta curiosa a la vez que desgarradora y cruelmente verdadera visión del funcionamiento de una revolución (en este caso, metáfora más que evidente de la rusa) a modo de fábula. Porque, empecemos a puntualizar, es una fábula. Los animales hablan, actúan y son los protagonistas. Además, tiene un alto contenido moralizante y una enseñanza que transmitir. Es como las de Esopo pero trasladada a la primera mitad del siglo XX, esa gloriosa época de decadencia europea que tanto me fascina por su pensamiento negativo justificado por los dos mayores acontecimientos bélicos de la historia de la humanidad.

Nos encontramos en una granja cualquiera de la Inglaterra de esa época. En una noche como otra cualquiera, un cerdo promulga un discurso que cambiará la mentalidad de si no todos, la gran mayoría de los animales: no pueden estar supeditados al hombre. Así, provoca una reacción en cadena: los animales se levantan contra la opresión de sus dueños hasta hacerse con la granja, siguiendo una serie de ideales simplificados a manera de "Cuatro patas sí, dos patas no", como balan sin cesar las ovejas. Así, estos animales comienzan a organizarse en la granja con la colectivización de la producción, a defenderse de la invasión de los humanos... y empiezan a surgir las diferencias. Tras la muerte de Mayor (el gran cerdo que incitó a los animales a encontrar sus derechos, al que yo veo como una especie de Marx-Lenin) antes de iniciar la rebelión, toman el poder dos inteligentes cerdos (Snowball, más reformista y dedicado a solucionar los problemas, desde la perspectiva de Orwell es un Trostky) y Napoleón (más autoritario e impulsivo, evidentemente, un Stalin). Así, mientras se peleaban por esto y por aquello, finalmente toma cartas en el asunto el cerdo Napoleón y obliga a Snowball a marcharse. Desde entonces, impone mano dura en un gobierno de cerdos en la granja, que acaba desembocando en muchos problemas y donde los pobres animales son seducidos con promesas y convencidos de que las cosas marchan bien porque los cerdos así lo dicebn. Y no es más que una excusa para mostrar lo aprovechados que son esos cerdos para con el resto de sus semejantes. Así, van progresivamente dándose títulos, beneficiándose de las circunstancias y cambiando todos los ideales que en un principio tenían todos.

El mensaje del libro es sin duda alguna desolador. Pero la maestría y la desfachatez con que los símiles se ven y con la crudeza con que se muestra, lo directo que es, sin duda sirve para reflexionar sobre los errores que por aquel entonces (hacia 1945) el régimen de la URSS estaba implantando en todo su territorio y de una forma expansionista. Esta fábula es una metáfora del régimen estalinista, con un dirigente, un querido líder, del cual sólo puedes apreciar lo súmamente pérfidas que son sus intenciones de fondo aunque intente camuflártelo. Aparte de esto, se pueden encontrar con todos los personajes y situaciones símiles más que contundentes con todo lo que ocurría en la Rusia sovietista. Aunque unos son, sin duda, más directos que otros.

Este libro es una locura, es una cosa que conforme vas leyendo, más pena sientes. Es la historia de una frustración, el avance de algo que pudo ser pero que no fue. Sin duda es desalentador, y si me ha resultado terrible es en el sentido de su propia terribilidad. Cuenta sucesos muy tristes, tristes pero que es así como funcionan las cosas, sin que nadie haga nada por cambiarlo, bien por apatía, porque está bien como está, porque le conviene esa situación o porque te convencen de que dicha situación es la correcta, o que las cosas son como son y ya está. Demasiadas relecturas. Mucho más podría sacar de esto, pues conforme iba leyendo iba percátándome de muchas cosas, la explicitez de la obra es uno de sus rasgos más característicos sin duda, contundente como ella misma. Se nota que este hombre pasó por lo que pasó durante la guerra civil española (recordemos que el POUM, partido con el que simpatizaba, era de corte trostkista). Sin duda no habrá que perderle la pista. A ver qué tal están Homenaje a Cataluña y 1984. En fin, no me explayo más, que como he dicho, son muchos los puntos que se podrían comentar al respecto, pues cada frase prácticamente es digna de un comentario por sí solo. Nos seguimos leyendo, espero que en breve...

viernes, 19 de noviembre de 2010

We're talking about Tolkien

Hola buenas qué tal. Retomo la cosa esta más por vergüenza que por otra cosa. Acumulación de ideas y reseñas que se llama, más bien. Pero ni ganas ni tiempo de ponerme con ello un día. En fin, hoy nos toca hablar de un montón de terminología que he ido aprendiendo desde que me dio por juntarme con la gente de la STE (Sociedad Tolkein Española), concretamente en la smial (o sea, la reunión) de Granada, llamada Minas Tirith (por razones más que evidentes, o si no os suena, iros a Jesús del Valle, subid el monte y vislumbrad la imagen del Albaicín al atardecer) cuyo blog tengo en el apartado de enlaces/blogs de interés personal (el de gondorianos) donde se recopilan las actividades y talleres que se realizan en las actividades de dicha smial.

Pues desde una vertiente bastante variada, se aborda una visión de estudio de lo que viene a ser la obra de Tolkien y sus inspiraciones e influencias, entre otros aportes más lúdicos. En definitiva, dedicación al análisis de todo lo que está relacionado con Tolkein y su mundo elaborado, desde lo más profundo de su filosofía hasta el más simple de los juegos, pasando por actividades de senderismo en la montaña y lecturas de todo tipo. Y precisamente de lo primero que he comentado será en lo que me centraré. Tenemos la verdadera suerte de convivir con Eduardo Segura, un verdadero especialista en la figura del profesor de Oxford, que dedica su trabajo al análisis de la obra y vida dde Tolkien desde una perspectiva literaria, filosófica y biográfica (es autor, entre otros, de El mago de las palabras, biografía del susoc¡dicho que amablemente me firmó hace unos meses a pesar de haberlo leído hace unos siete u ocho años durante la ESO).

Así, mi interés por la obra de este sudafricano afincado en la Gran Bretaña aumentó, hasta tal punto de ponerme a hacer algo que ya había descartado por esa horrible vertiente neopositiva que inundaba mi mente hace escasos años, leerme su obra magna: El señor de los anillos. El redescubrimiento de esta obra es sin duda uno de los acontecimientos más interesantes de mi vida reciente (a pesar de que ahora lo tengo bastante estancado por razones de fuerza mayor y no tan mayor). Pero gracias a ello tengo una nueva fe en lo que es leer algo más aparte del género ensayo. Según Tolkien, esta obra es la traducción de unos textos anglosajones escritos por el cronista Aelfwine (en anglosajón, "el amigo de los elfos") que narraba la historia de unos tiempos anteriores en los que se desarrolló un curioso proceso histórico (por utilizar una terminología técnica de mi deformación profesional y seguramente bastante poco acertada) que dio lugar a la narración que aquí se nos presenta.

Visto de esta manera, abordaremos a partir de aquí todo eso que me llamó poderosamente la atención, como el concepto de subreación, de fe secundaria y otros cuantos más. Basándonos en unos importantes principios teóricos referidos a la literatura y la filosofía principalmente, tenemos que tener presente siempre que lo más destacado es el mantenimiento siempre de una coherencia interna entre todos los elementos que componen la obra mítica de Tolkien. El desarrollo de una historia y una crónica de esa historia fundamentada en los idiomas que iba inventando no ofrece más que un destacado ejemplo de cuán genial llegaba a ser este hombre. La base fundamental de toda su obra es mantener esa interconexión toponímica y filológica, sobre todo de nombres. Así, el elemento fundamental que debe dar consistencia a la obra es el de creerse su propia invención para que todo encaje como si se tratase de un pentominó. De esto pasamos al concepto de subcreación, de vital importancia. Pasado por un filtro cristiano, la subcreación consiste en un nivel inferior de creación, no material, que el hombre puede crear a imitación de Dios a través de la palabra. Así, no puede modificar la realidad según su voluntad (no al menos sin una aplicación técnica), por lo que este nivel inferior de creación coherente se manifiesta por la narración, o más concretamente, por el uso de la palabra (ya que el nivel de verdadera creación sólo lo posee la divinidad, en este caso, Dios). Así, se sale de lo empírico, de esa contaminación que desde mediados de la modernidad se tiene del mundo sensible, yéndose un paso más allá (con una excusa bastante platónica, todo sea dicho de paso). Así, la imaginación, la mente, es el motor de esta nueva realidad. Y la aceptación de dicha realidad, que mientras estés absorto en ella lo es, viene a ser lo que se conoce como fe secundaria. La creencia de que lo que se lee es real al estar absorto en la lectura, creyendo pertenecer a esa realidad que genera la lectura y la imaginación es lo que termina de dar coherencia al asunto, ya que si tienen elementos que encajan de nuevo genera una validez que traslada a un mundo que puede llegar a ser tan válido como el real, proque tiene su explicación lógica (dentro de nuestros parámetros de la lógica, claro está).

Esta entrada al idealismo está mejor estudiada en la obra de otros autores e incluso en algunos artículos de crítica literaria y filológica de Tolkien (recordemos que Tolkien era filólogo, profesor de anglosajón en Oxford y de lenguas nórdicas en Leeds). Así, a pesar de estar en contra de la mitlogía comparada de Max Miller o de tomar prestados términos técnicos de W. Morris y George McDonald, cuya influencia fue decisiva, se crea una poesía, un mito que, al ser una concepción idealizada de la imagen real, se consigue que sea más cercano al concepto que la propia realidad. Por eso, según estos preceptos, Pegaso es más real que un caballo del campo, pues cumple los requisitos y el precepto de la "caballidad", utilizando el mismo ejemplo de Eduardo Segura. Así, el mito pervive como la imagen que se tiene de la realidad, consiguiendo una coherencia general entre ideas que forman una nueva realidad. Y esto hacía funcionar las mentalidades de antaño (espero que todo esto algún día me sirva para hacer algún ensayo de la categoría de Los reyes taumatúrgicos, pero no creo).

En fin, y esto es todo por mi parte por hoy. Debo reconocer que muchas cosa debo de haberlas explicado con pinzas o directamente mal, así que perdonen las molestias y sobre todo mi incompetencia, pero pretendía dar una visión muy general, dejar un par de ideas explicadas y aportar ese horrible filtro que es mi opinión (cosa que, sinceramente, no puedo evitar, simplemente porque sería ir en contra de la propia naturaleza humana, y eso todavía no he aprendido a hacerlo). No sin antes, agradecer generosamente a toda esta gente, amigos y conocidos vinculados al mundo de Tolkien que he hecho más o menos a partir de marzo de este año, que han contribuido a aumentar mi interés por la obra de Tolkien y a profundizar y conocer muchos otros aspectos teóricos y filantrópicos vinculados a su estudio y disfrute. Así que sin más dilación, me despido y hasta la próxima entrada, que espero que no se haga tanto de rogar (que aún me queda pendiente alguna reseña de película). Nos leemos.

martes, 31 de agosto de 2010

Lecturas veraniegas II

Como ya hiciera el año pasado, y aun habiendo algo de tiempo para más, me dispongo a realizar un análisis de las diferentes lecturas que he llevado a cabo este verano, tanto libros (monografías de ésas que me gustan sobre todo y alguna novela) como algo de cómic. Omitiré, por razones profesionales, las vinculadas al trabajillo de investigación que ando haciendo, que puede resultar un poco repetitivo, y más viendo que son muchas lecturas temáticas y complejas sobre un tema realmente no muy interesante (y que tienden bastante a visiones clásicas de la historiografía, siendo alguna que otra revulsiva en su época pero no mucho más allá de un corte tradicional referido a la historia política y de los grandes personajes del México colonial del siglo XVIII y su posterior proceso de emancipación en el primer cuarto del siglo XIX.

-La crisis del siglo III: empezamos con la obra del que fuera mi profesor Fernández Ubiña, con un estudio sobre las distintas corrientes historiográficas que se adentraron a investigar e interpretar los fenómenos que dieron lugar al proceso de la crisis del siglo III a través de sus causas, sus hechos y sus consecuencias. Estudio que repasa las vertientes historiográficas, no deja de ser un trabajo erudito en donde se debaten las distintas visiones y análisis de una época, desde las perspectivas más tradicionales hasta estudios de distinta raigambre (desde una óptica liberal a una marxista, junto con estudios del caso hispánico). Realmente, no deja de ser una obra alimentada por su época, a principios de los ochenta, muy en la línea del decadente mundo bipolar, y más conociendo las orientaciones que el autor tiene (cierta ventaja que tiene uno de haber sido su alumno, que no un pupilo o un discípulo, desgraciadamente). Pero eso no quita que sea un estudio muy completo y sobre todo documentado, pues se basa más que en otra cosa en ver cómo han tratado distintos autores a lo largo del tiempo este proceso histórico concreto.

-Análisis de los Estados Unidos: esta apacible obra del filósofo Julián Marías me fue recomendada vía internet. No deja de ser más que una colección de sensaciones que el autor tiene de los estadounidenses, de su idea como nación y de su comportamiento, más como un estudio de sus pensamientos y la ampliación de una obra previa que escribió tiempo atrás. Es, además, un libro de finales de los sesenta, con lo que deja la sensación de conocer más reacciones sobre la época que se avecinaba, en especial tras lo sucedido por la guerra de Vietnam (a la cual recurre, sobre todo a modo de la propia crítica de la sociedad estadounidense, ajeno a cómo se resolverá el conflicto). En definitiva, no deja de ser un poco ver "la cara amable" de la sociedad y la mentalidad estadounidense, cosa que en cierto sentido no ha dejado de resultarme algo atípico, pues normalmente en este tipo de trabajos se suele encontrar una críica bastante más dura a todo lo que en ésta se habla. De ahí su interés y el ofrecimiento de ideas, conceptos e incluso algunos estudios que merecería la pena analizar, tales como la entidad del trabajo, la idea de la "tierra de las oportunidades" y su concepto de pobreza (del cual ya ando pensando en indagar un poquito más), entre otras.

-La revolución historiográfica francesa: en esta obrita del autor inglés Peter Burke nos da un repaso, desde su perspectiva inglesa y su simpático estilo, de la escuela historiográfica francesa por antonomasia del siglo XX: la escuela de Annales. Haciendo un repaso desde sus antecedentes hasta a donde ha llegado en las últimas dos décadas, ofrece una introducción magnífica tanto a la visión historiográfica de esta escuela como a la propia crítica que en su momento suscitó, suscita y se le reprocha a las nuevas modalidades que plantearon sus grandes figuras, tales como Marc Bloch, Lucién Fevbre y Fernand Braudel, entre otros muchos de tercera generación. El estudio de las mentalidades, la geohistoria, la psicohistoria, la historia antropológica y muchas otras introducciones interdisciplinares a raíz del movimiento son analizadas con la característica sorna inglesa del autor, el cual a empezado a caerme simpática cual Carlo Maria Cipolla. Recomendable para tener una idea general de lo que significó esta escuela para la historiografía en general, ameno de leer y muy ilustrativo. Aparte de facilitar una ingente cantidad de estudios y bibliografía en esta línea para leer (y hasta releer).

-La tía Tula: nunca había leído previamente nada de Miguel de Unamuno. Y la verdad, me arrepineto, pues es un personaje de lo más interesante, tanto por su faceta literaria como filosófica, que también plasma en su obra extraensayística. Ligado al regeneracionismo y a la generación del noventa y ocho, de convicciones fuertemente cristianas (también plasmado su pensamiento doctrinal en, por ejemplo, esta obra), al final de su vida se desligó del PSOE para acabar apoyando el levantamiento militar de julio del treinta y seis, que finalmente acabó rechazando (supongo que después de esos coros de "Viva la muerte, abajo la inteligencia"). En fin, dejándome de rollos, la pequeña obra consiste en contarnos la vida de una tal Gertrudis que se dedica a putear a su cuñado, vertiéndonos un curioso estudio sobre castidad y valores de familia bastante exagerados y exasperantes, a través de una perspectiva propia del realismo a que nos tienen acostumbrados los grandes autores peninsulares de esta época. Una lectura interesante más a modo de documento de mentalidades que de otra cosa, reflejándose perfectamente reflexiones del propio autor respecto a temas de matrimonio, influenciados por una fuerte presencia de la religión cristiana católica arraigada en la España profunda.

Y ahora, vamos con un poquito de manga:

-Soul Eater: En general, no deja de ser un shônen típico de aventuras, con mucha pose y personaje estrafalario en un mundo de estética rozando lo timburtonesco. Hasta el capítulo 35-36 no deja de ser el story board del anime de Bones, pero en el que se aprecia la evolución estilística del autor. A destacara algunos de los personajes secundarios (sigo pensando en que Ox-kun merecería un spin off junto con otros tantos personajes de segunda fila en la serie, considerablemente más carismáticos que algunos de los principales) y lo interesante que resulta a partir de donde degenera la animación. Tras casi sesenta capítulos leídos, hay que destacar eso, que consigue lo que se le pide a una serie de este estilo, sin ir mucho más allá. Suficiente.

-Seizon -LiFE-: la combinación de Nobuyuki Fukumoto junto con Kaiji Kawaguchi ya nos dejó en su momento Confession, la historia de la confesión de un asesinato en una situación complicada con atosigantes resultados. En esta ocasión, un hombre al que le diagnostican pocos meses de vida debido a un cáncer de hígado se dedica a investigar antes de palmar la muerte de su hija, encontrada casi quince años después de su asesinato. Historia enternecedora, con un protagonista con voluntad de hierro y con el que te acabas encariñando, aunque al final se estira demasiado la resolución del caso. Aun así, los momentos de tencsión dramática son llevados con la maestría del maestro Fukumoto aderezado con el estilo de Kawaguchi, clásico y elaborado a su manera, bastante adecuado para ayudar a transmitir las sensaciones que el guión ofrece. Recomendable pero a su vez un tanto decepcionante (quizás por el hype previo que ofrecen estos dos grandes del manga).

-Onani Master Kurosawa: una especie de doujin extraño en donde nos encontramos con una especie de Lelouch pajero con ínfulas de Light Yagami que se dedica a putear, por orden de la mosquita muerta de su clase, a las compañeras de su clase que le chinchan por el efectivo método de eyacular sobre sus cosas. A priori no deja de ser algo retorcido y que puede provoacar hasta risa, pero poco a poco se va moderando hasta hacerse una agridulce comedieta de situación y amor estudiantil, con un kilo de referencias al anime de moda de estos últimos años. Al final la cosa acaba retorciéndose demasiado por "la vertiente buena" de los acontecimientos y... psé.

Para finalizar, diré que reservo para tiempos mejores y cuando lo acabe una buena reseña de El Señor de los Anillos, al cual también le he metido un buen pellizco este veranito. También me dejo para después las reseñita de la preciosa Yokohama Kaidashi Kikou en la sección de manga. Y bueno, ya nos leeremos en próximas reseñas de diversas actividades veraniegas.

domingo, 1 de agosto de 2010

La realidad histórica del crimen (26/7-30/7 2010)

Como ya apunté anteriormente, esta semana he estado acudiendo a un ciclo de conferencias organizado por el Centro Mediterráneo de la UGR en realción a la celebración de la I semana internacional del crimen de Granada. Una amiga me avisó de su realización y a su vez incité a otros compañeros de fatigas a acudir al mismo, aunque fuera por hacer algo en los tranquilos meses estivales. Organizado por César Girón, Gregorio Morales y Melchor Saiz-Pardo; este ciclo consistió en dar una nueva visión del crimen a través de distintas perspectivas, más científicas y empíricas que otra cosa, biológicas, históricas, literarias, periodísticas y judiciales a través de ejemplos nacionales. Con considerables añadidos para retorcer las ideas de la gente además.

Hubo una serie de ponencias considerablemente interesantes entrelazadas con otras que, por una causa y otra, dejaron una impresión de miel en los labios. El primer día se inició con las ponencias de la sección "El hombre y el crimen", consistente en demostrar, a traves de las investigaciones médico forenses, genéticas y de comportamientos sociológicos el origen y la relación del crimen en la mente humana. El día siguiente, en la sección "El crimen en la historia", vimos determinados casos históricos de crímenes sucedidos en diversos ámbistos (religiosos, de Estado y por diferencias sociales). El tercer día, "Crimen y literatura", consiste en ver la perspectiva literaia del crimen y el desarrollo del género criminlístico, la novela negra, a través de distintos autores invitados. El cuarto día fue más orientado a algunos crímenes ocurridos en España, casos característicos o de gran trascendencia y renombre: verdugos, la muerte de Prim y el crimen de Don Benito, en la sección "Crimen en la realidad española". El último día, el denominado "Día del crimen", se invitó a un integrante de Homicidios de la Guardia Civil a contarnos un caso que resolvió, y al director de Ideal Granada para hablar sobre la repercusión del crimen en el ámbito periodístico y cómo se ha visto influida la opinión pública por ello, a través de la exposición e investigación de la prensa.

El curso ha resultado bastante curioso y ha tenido muchos aspectos interesantes, que me han hecho ampliar o afianzar conocimientos al respecto de temas de mi ámbito de interés a la par que aprendía muchas cosas nuevas y muy interesantes, a la par que abrirme a nuevas perspectivas con las que puedo llegar a estar más o menos de acuerdo en general. Así que ha sido una semana interesante para desconectar un poco de la labor investigadora que estoy empezando a desarrollar. Pero el paréntesis se acabó y toca volver a la rutina hasta el corte vacacional y el exlio veraniego de todos los años.

domingo, 25 de abril de 2010

Alicia en el País de las Maravillas, de Tim Burton

Para empezar, normalmente suelo poner el cartelito de la película en cuestión a la que suelo dedicarle una entrada. Esta vez no será así por apreciaciones personales: la estética me ha parecido horrorosa en general (en especial de los protagonistas y particularmente del esparpajo esperpéntico que llevaba Johnny Depp, de lo que despotricaré seguramente después).

Pues con nada mejor que hacer una tarde noche de sábado (bueno, sí: tres trabajos para la universidad) pues unos amigos me han sugerido la opción de escaparnos al cine. Y claro, ¿qué tocaba ver? La peli de moda, la nueva de Tim Burton. Parece ser que no escarmentamos con Sweeney Todd (que personalmente, también me pareció ponzoñosa. Es más, en su momento cuando la vi ni siquiera se me ocurrió dedicarle una entrada aquí. Bueno, ésta tampoco se la merece, pero es que me apetece muy poco ponerme manos a la obra con los judíos del siglo primero), pero siempre gusta repetir errores pasados. En esta ocasión, refrito de la novela homónima del matemático inglés de seudónimo Lewis Carroll. Libreadaptación del señor Burton, que parece que desde que hiciera Big Fish no ha levantado cabeza. Estará en uno de sus periodos coyunturales.

En fin, la cosa va de que Alicia vuelve al reino de Oz... perdón, al mundo de las maravillas y se lo encuentra desolado (sólo en parte, o sea, cuando interesa) y el sombrerero loco es un Johnny Depp hasta el culo de maquillaje (quedando esperpénticamente mal, sea dicho de paso) y mucho efecto especial para engatusar las miradas de los aficionados más acérrimos, a las quinceañeras goticuchas y a algún que otro espectador de sorpresa fácil. Ambientándolo a una versión light de lo que acostumbra con su siniestro estilo, es más bien acaramelada, siguiendo la estela de sus obras coloristas aunque intenta darle un toque de macabredad (el que suele darle a todas sus películas, y que consigue con mayr o menor éxito según el filme). Así, la película es una mera excusa para hacer un alarde de efectos especiales y que la gente lo recuerde por eso. Mero tirón publicitario de "postavatar". En fin, escenas a patadas que sobraban, y para ser relativamente corta, se ha hecho basatnte densa, larga y pesada. Aparte que tratar de hacer un juego a lo "Señor de los Anillos" por el final... Vamos, Eowyn contra el Rey Brujo casi que parecía el desenlace (y si es verdad que al Galimatazo le pusieron la voz de Cristopher Lee en la versión original... deben rodar cabezas). En definitiva, ha sido un filme para el olvido destinado a un público muy acérrimo a la filmografía de este oscuro director o bien para gente de escasa edad o bien de menor inteligencia aún (o que pretende dar muestras de ello).

Metiéndonos ahora en la parte aburrida de mis comentarios (ya podéis desconectar en masa, se acabó "lo interesante"), nos dedicaremos a deconstruir ciertos aspectos de la película para intentar darle algún tinte productivo (basándonos en lo que a mí me resulta "productivo" en este tipo de cosas). Hay poca cosa que sacar en este episodio más de exprimir los bolsillos ajenos por parte de Burton y su prostituido muso destinado a su público de siempre en una de sus películas "infantiles" (como Pesadilla antes de Navidad, pero sin ser ousum. No sé si me explico). En fin, de este subproducto hollywoodiense con toda su prensa alrededor nos podemos meter un poco en el mundo del imaginario romanticista burtoniano (me niego en rotundo a calificarlo como gótico, mi concepción del mismo es otra radicalmente distinta a la que la gente utiliza normalmente para definir a algo como "gótico") pues en cierto sentido no tiene mucha más miga el asunto. Vemos cómo de nuevo aplica en escena esa estética decimonónica que tanto gusta de hacer gala, supongo que de nuevo más por influencia de E. A. Poe que de otro. Es curioso ver que mientras se desarrollaba la peli, unos típicos versos de construcción lingüística inglesa (desde que en una conferencia sobre Tolkien me comentasen el uso de recursos literarios a través de juegos de palabras, empiezo a buscarle más los tres pies al gato, y sinceramente, creo que Carroll es otro ejemplo de esta tergiversación de la lengua), recordé unas hermosas ilustraciones de Max en su álbum La biblioteca de Turpin (como todo lo que hace este autor, una recomendadísima lectura de uno de los grandes del cómic español), con lo cual empecé con expectativas de encariñarme con algo de la película. Craso error. Los efectos especiales acabaron por consumir la esencia de la historia y todo se redujo ad absurdum a una sucesión de hechos caóticos que pretendían narrar una historia de cómo el pueblo de Nunca Jamás... perdón, el País de las Maravillas contra su despóica reina. ¡Muerte al mal gobierno, viva la Reina Blanca! En fin, un mensaje más subversivo que el de la Biblia (algún día tendré que reflexionar sobre esto, y espero que no por una conversión espiritual...). Vamos, que venía a decir que los rojos son violentos y malvados porque tienen un dirigente que está más cuajado que Patapalo y pretende cortarle la cabeza por capricho a todo sólo porque le saca de sus casillas. Y además, con complejo por deformidad. Ya sabéis, niños, la diferencia es mala. Lo blanco bueno. Qué deconstrucción más violenta podría salir, y no la opción transmoderna que nos ofrecían los elaborados efectos especiales de Avatar.

Pues eso, que tengo que ponerme con los judíos. Nos leemos en próximas entradas.

domingo, 24 de enero de 2010

Tratado contra el Método: Feyerabend vs el mundo

En mala hora me decanté, tras varios intentos, coger a este sujeto como lectura de la asignatura de Métodos y técnicas de investigación histórica. Aunque total, ¿qué me hubieran deparado otros como Kuhn, Chalmers o Popper (de este último también he leído algo, es un cáncer)? Dentro de la pedantería que les caracteriza, estos autores machacan la historia de la ciencia a su antojo, reformando la forma de verla (que si paradigmas, aximas, terceros mundos...) y más que crear una disciplina u orientación ontológica propia, se recrean más, o al menos esa sensación me da, en machacar lo que es contrario. Claro, que si nos damos cuenta, como se cambia de paradigma/axioma científico precisamente es así, criticando lo anterior, a partir de lo cual se generará una forma de pensar nueva. Y así va el mundo, todos nos echamos mierda a todos.

Dejemos de divagar, aunque esto no irá de otra cosa. El caso es que he sufrido lo indecible consumiendo este libro. Y sinceramente, para todo lo que tenía que decir, casi que me quedo con la poliopía de Kepler. Criticar el modelo científico a través del estudio de la influencia en Galileo de las teorías de Copérnico es algo bastante doloroso para los poco entendidos (servidor inclusive). Ahora, supongo que mirándolo con algo más de base y desde una perspectiva antiacadémica posmoderna, se puede apreciar bastante la crítica al neopositivismo a partir de esos postulados. Ahora bien, un cafre que no tiene ni puta idea de eso como yo... ¿qué pretende sonsacarle?

Vayamos al quid de la cuestión, que como me enrolle tratando de entender la primera parte del libro nos pueden dar las uvas y conseguiría hacer otro tocho infumable. Resulta que la primera parte simplemente pretende justificar la argumentación que nos brinda: una crítica al ordenamiento de la ciencia. Espera... ¿el tío lo único a lo que se ha dedicado es a soltar una interpretación de la perspectiva de Galileo para acabar metiendo baza contra la ordenación de la ciencia? Pues sí. Un antirracionalista convencido que le ha cantado las cuarenta bien cantadas al orden científico institucionalizado. Y lo ha hecho a partir de la incomensurabilidad del lenguaje en la ciencia (algo así como que no se pueden comparar dos teorías en una misma lengua porque no dicen entonces lo mismo: vamos, que viene a justificar que las traducciones cambian el significado de las oraciones al adaptar de una lengua a otra lo dicho). Una conclusión en principio interesante, que pensada en frío puede dar mucho de lo que hablar.

Pasemos a otro punto: la ciencia neopositiva está institucionalizada. Y la posmodernidad quiere rescatarnos. Válgame el cielo, no sé qué es peor. La vertiente de este caballero que se metió en las SS porque le gustaba el uniforme plantea el anarquismo epistemológico (vamos, casi que sería anular el método, conocido como nomenclatura/orden/etcétera en la ciencia para dejarla a su aire). Lo que pretende es desvincular de la interpretación y el entendimiento humano la ciencia, o más bien, los sucesos y la forma en la que pasan las cosas, prescindiendo de una forma de clasificarla. O sea, deshacernos de la nomenclatura de los fenómenos. O al menos, es lo que yo he entendido al respecto. Cierto es que postula esto refiriéndose a la corrupción institucionalizada que ha logrado la ciencia en la realidad contemporánea, su mitificación. De ahí que propugne la simpática separación "ciencia-Estado", al igual que otros teóricos postularon en su momento la separación "Iglesia-Estado". Esto es complicado y yo no sé explicarlo, así que lo mismo estamos buscándole demasiadas patas al gato. Pero lo que viene a hacer sobre todo es a frustrarme por su tendencia anticlasificatoria, ya que tengo la etiqueta de teórico muy aferrada a la frente y poco puedo hacer por quitármela.

En general lo que vengo a decir es que tengáis ojito con la posmodernidad, puede derribaros los esquemas de una forma muy poco sutil. A mí me lo está haciendo a través de una influencia antiinstitucional considerable y de un fomento de mi perspectiva crítica bastante acusado. Vamos, lo que viene a ser una disconformidad casi enfermiza hacia dónde están yendo los tiros en esto de la ciencia, tanto humanas/sociales como naturales. Así que nada, a fomentar el espíritu crítico para saber que no es oro todo lo que reluce por muy bonito que te lo pinten. Y vuelvo a incidir, tened cuidado con la sombra de Popper, pues es muy, pero que muy alargada...

miércoles, 7 de octubre de 2009

Lecturas veraniegas I

Y otra entrada sobre cosas que he hecho este verano y que no han sido Digimongo. En fin, tampoco es que me haya hartado a leer, si eso unos pocos libros y algún que otro cómic... En fin, vamos allá.

Introducción a la Economía (J. K. Galbraith): me apetecía leer algo sobre economía, algo que me diese una idea sobre lo que ya anduve "estudiando" en bachiller, pero... qué cosa. Me encontré con una serie de entrevistas del ácido y dicharachero Galbraith, donde respondía una serie de preguntas sobre la evolución económica desde la segunda guerra muendial hasta la segunda crisis de los setenta. Me quedé casi en las mismas, pero me ha incentivado a tratar de leer algo más de este señor.

La sociedad del riesgo global (U. Beck): un libro de denominado por mi profesor de mundo actual "el sociólogo de moda en Europa" que trata sobre la tesis sociológica de la década anterior y la presente, la sociedad del riesgo global, tesis que se encuadra en el marco neoliberal del mundo globalizado y asumido por la individualización. Tesis interesante sobre la que incidir y acabar desbrozando.

El socialismo (E. Durkheim): ¿un clásico de la sociología hablando sobre el socialismo? Eso es el primer tercio del libro, bastante interesante. Luego ya empezamos con los discusos sobre la teoría de Saint-Simon, los dos tercios restantes, y se hace bastante aburrido. Eso, me acabé aburriendo de él y ahí lo dejé aparcado.

Arrugas (Paco Roca): de lo poco de cómic que he leído este verano. Recomendación directa del crítico Álvaro Pons, quien contaba, merecidamente, maravillas de esta obra. Una tierna historia sobre un hombre mayor cuyos hijos deciden internar en un asilo porque éste comienza a padecer los primeros síntomas de alzheimer. Así, vemos cómo conforme se va haciendo dicha enfermedad con él, vive una serie de sucesos, unos más disparatados que otros, en la residencia en la que está internado. Una historia muy bonita y bien narrada, que se hace corta, pero que sin duda se comprende perfectamente por qué ganó el premio nacional de cómic del año pasado. Un imprescindible.

El último judío (Noah Gordon): hacía bastante tiempo que no leía un anovela, y me decanté por esta novela histórica que estaba en las estanterías del pueblo. La obra nos cuenta las vivencias de Yonah, un joven judío que tiene que sobrevivir vagando por la ancha Castilla de finales del siglo XV y principios del siglo XVI después del edicto de expulsión de los judíos, siendo el mismo aún judío. Así, sufre toda clase de contradicciones y vicisitudes que le forjan como persona, mientras trata de desvelar los misterios que entrañaba el misterioso asesinato de su hermano y clama venganza por lo que le sucedió a los de su religión. Un desarrollo interesante que hace que se lea rápido, pero o deja de ser un mero producto comercial de entretenimiento de masas mejor logrado que otros, eso sí, pero que no propugna por nada nuevo. Otro best seller de temática histórica.

Cristianos y marxistas: problemas de un diálogo (coord. Jesús Aguirre, VV.AA.): un librito que recoge una serie de reflexiones de teólogos, filósofos, historiadores y politólogos que hablan acerca de la relación entre las ideologías marxista y cristiana en diversos aspectos. Libro con bastante carga filosófica y política, aunque incidiendo en una problemática algo superada, pues han pasado unos 40 años desde la publicación de la mayoría de los artículos que en sus páginas se encuentran. Aun así, es una lectura interesante para hacerse una idea de la problemática que suscita dicho tema.

La broma asesina (A. Moore y B. Bolland): los orígenes del archienemigo del hombre murciélago explicados por Alan Moore. No llega a ser otro Watchmen ni mucho menos, pero nos da una idea del origen de la personalidad de un escatológico Joker, el retorcido rival de Batman, a quien se enfrenta en esta oscura y a la vez demasiado corta obra con una despiadada actitud hacia sus tradicionales némesis. Muy recomendable.

King of Thorn (Y. Iwahara): curioso manga con tintes a lo Resident Evil y Silent Hill que cuenta la historia de una serie de personajes encerrados en una cámara frigorífica que despiertan de su letargo rodeados de criaturas monstruosas y luchan por sobrevivir a pesar de tener una extraña enfermedad que va secando sus células hasta convertirles en piedra. Poco a poco, se irán desvelando los secretos de los personajes y sabrán más acerca de lo que ha sucedido y la relación con su misteriosa enfermedad. La historia empieza tremenda, y va ganando aliciente en un agobiante desarrollo digno de los mejores juegos y películas de terror, aunque en los últimos capítulos pierde un poco de fuelle. Aun así, es altamente recomendable. Aparte, parece ser que en Sitges se estrenará la película de Sunrise que adapta a este manga. Tráiler.

En fin, creo que esto es todo. Nos vemos en próximas entradas.

sábado, 27 de junio de 2009

Literatura, historia y códigos del año de la porca

El título lo dice todo. El 50% de la gente ya se habrá echado para atrás, un 35% ya se ha ido a los comentarios a poner un improperio, un 10% leerá un poco y se cansará y un 5% lo leerá completamente, siendo al menos un 80% largo de este último porcentaje de gente que no se habrá enterado de nada. Y es que hoy nos toca hablar de algo feo, doloroso para el estudiante medio y pan nuestro de cada día para enfermos mentales como yo. Y es que hoy toca hablar de fuentes, en especial literatura egipcia y códigos legales hititas. Premio para el que sepa lo que son los hititas sin haber mirado Google o Wikipedia antes de leer más.

Bien, dejando a un lado la cutre introducción que me he marcado, y relativamente contento con los resultados provisionales de notas de esta temporada exameneril de junio, vamos a hablar de la materia de la cual aún me queda un examen, que posiblemente sea la más dura de este curso: Egipto y POA (Próximo Oriente Antiguo). Acabo de espantar a los pocos valientes que quedaban, ruls. Leyendo a última hora las monografías necesarias para aprobar la asignatura (unas seis), pues me decanté por un par de recopilaciones de textos traducidos al castellano directamente de sus lenguas originarias: Cuatro Viajes en la Literatura del Antiguo Egipto, de José Manuel Galán; y Historia y leyes de los hititas I. Textos del Imperio Antiguo y El Código, edición de Alberto Bernabé y Juan Antonio Álvarez-Pedrosa.

¿Ya os habéis aburrido? Pues prosigamos. El primero nos introduce en el mundo de la literatura egipcia del Reino Medio y el Reino Nuevo, con una serie de textos: El Náufrago, Shinué (el original, no la novela), El Príncipe predestinado y Unamón. Son claros ejemplos de literatura narrativo-descriptiva egipcia, donde se da a conocer un poco mejor la mentalidad egipcia, la dualidad de su realidad y esencialmente su forma de darle una solución a ciertas situaciones en esta vida, de una forma más épica o mística, según el texto. Faltan algunos textos moralizantes a los cuales se cita a lo largo de las explicaciones de los contextos históricos y literarios, usados incluso como comparación en los comentarios de los que ya hay que deberían haber sido más usados o quizás reproducidos al completo, pero ya no entraré con ellos, pues ya otro día nos dedicaremos a hablar de ello por sus distintos contextos y su carácter moralizante más que narrativo.

Ahora vamos con lo bueno: "historiografía" y leyes de los hititas. Ya no queda nadie en pie, así que me suelto.Pues la segunda obra a plantear nos transcribe una serie de textos históricos (o más bien, utensilios de justificación dinástica por escrito) y códigos legales de las poblaciones anatólicas de mediados del segundo milenio antes de nuestra era. Se habla de muchos documentos de tablillas escritos en accadio, lengua hitita y demás lenguas perdidas de las que se hablaban hace unos 3500 años por aquella zona. Iniciando con una completa introducción al mundo del imperio de Hatti, después da una completa visión de la realidad y sucesión de hechos más relevantes de la historia política y de conquista hitita, la que se expone en los propios textos que se transcriben y analizan. Así, en esta primera parte nos enteramos bien, de manos directas además, de cómo estas poblaciones del país de Hatti llegaron hasta donde llegaron con Labarna, Hattusili I, Musili I y Telipinu, entre otros. La segunda parte nos transcribe todo lo que nos ha llegado del Código Hitita, las leyes del antiguo imperio, bastante influido por codificaciones anteriores babilonias, acadias y sumerias, por lo que he podido comprobar a pesar de mis escasos conocimientos en materia al respecto, aunque algo haya leído.

Pues nada, otro tochazo a mis filas, encuadrabel en un tag imaginario de "tochazos infumables que escribe este tío y que no leeré por miedo a perder (o ganar) demasiadacapacidad neuronal". En fin, que os vaya bien a los que aún tenéis exámenes, suerte y que os sea leve (que conociendo gente que se queda chapando hasta el 11 de julio...).

viernes, 8 de mayo de 2009

Lo que hay que leer... ¿Y por cuál iba ya? Ah, VIII

Oh Dios mío. Han debido de alinearse los astros o algo de semejante envergadura... Pues casi. A pesar de que debería estar rematando una faena laboral, prefiero dejaros aquí una serie de impresiones que me surgieron ayer ojeando el periódico (todo sea por no estudiar). Bueno, después de haberme quitado de encima la parte de medieval de Historia de las mujeres, pues decido por fin retomar una de las más "exitosas" series de entradas de esta bitácora: Lo que hay que leer. Hace tanto tiempo que no actualizo que ya ni sé por cuál voy, pero bueno, podría mirarlo, pero por perrería... Hala, aquí va.

En fin, vayamos al tema. Resulta que ayer en ese archiconocido ex diario independiente de la mañana ahora periódico global en castellano (a.k.a. El País) hubo un par de articulillos que me llamaron graciosamente la atención. Uno de ellos se centraba en unas jornadas en Valladolid sobre la novela histórica. Resulta que en la feria del libro de dicha ciudad han llegado unos cuantos especialistas y catedráticos que se han pasado de las aulas a las novelitas, y bueno, dan explicación de un debate gracioso el cual ya presencié uno el año pasado, y que debo reconocer que disfruté bastante en su momento. Bueno, fue una mesa debate, no unas jornadas dedicadas. Yendo al grano, pues podemos decir que la novela histórica (que no las de esoterismos y cuartomilenismos bestselleriles, o incluso revisionismos fascistoides) es un género en auge gracias a figuras normalmente alejadas académicamente de la historia, peo que triunfa basatnte. Y todo es debido a la aridez de esos tochos semiinfumables que son tan apreciados para las tardes muertas del curso. Aunque luego te puedes topar con algunas sorpresilla que no sea tan dolorosa. En fin, lo que viene a decirse es que, ahora que están tan de moda, hay que aprovechar el tirón no para novelar la historia, sino para hacerla más accesible a través no de una novela de fondo histórico o una historia novelada, sino una novela, a secas, de las denominadas de "ficción histórica", adaptativas y bien documentadas (no los ingleses del s. XIII que comen patatas en esa fantasías del señor Follet) y todas esas movidas. Eso me está recordando también que, aun a pesar de mis escasos conocimientos sobre la vida cotidiana en el medievo, estoy disfrutando de los "horrores interpretativos" de algunos aspectos en una serie en la que sigo colaborando con el fansub, Spice & Wolf. Algún día dedicaré una reseñita a cuatificar, en comparación con la seudo Europa medieval que nos pretenden mostrar estos japos algunos anacronismos (el cual también se menciona que hay que evitar) y cagadas de cuño fuerte. Puede que hasta monte un doujin rancio al respecto, a saber. Tiempo al tiempo.

Otro artículo que me llamó poderosamente la atención fue el referido a la derechización de las ciudades en el viejo mundo. Ains, Europa se me hace vieja... Ya bastante sufrimos con esta especie de "comunidad de libre mercado interior pero no para fuera" y "planificadora de su economía" que es nuestra querida (o por lo menos, antes lo era) Unión Europea. Sé lo que me digo, no me escupáis, ya me justificaré algún día (aquí tenéis a un euroepísta convencido y ahora decepcionado, je). Pues parece ser que el miedo y la paranoia, el pasotismo de los inmigrantes y la salida de los jóvenes izquierdosos del ámbito urbano debitdo a la falta de vivienda está dejándonos a muchos conservadores pastando a sus anchas, y ponen como claro ejemplo de ello a Madrid. Los obreros tradicionales le alquilan sus pisos a los inmigrantes, los cuales llenan los colegios con sus descendientes (hasta de 34 nacionalidades distintas te puedes llegar a topar en un colegio, siendo el 90% del alumnado de origen extranjero). ¿Y le vamos a echar la culpa de todo a estas pobres gentes que ya han tenido bastante por irse de donde han tenido que salir, para sacar adelante a su familia que vive en el más profundo tercer mundo? Para nada. Si nos ponemos con el venazo Ortega Santos (me está contaminando seriamente este señor, al cual le dedico la entrada anterior para que también participe, si es que se pasa algún día) pues habrá que echarle el muerto a los cabrones de las constructoras que nos han inflado la burbuja inmobiliaria y nos ponen los pisos a hipotecas a 50 años (a este paso vamos a acabar como los japoneses en los 70, pagando la hipoteca en sucesivas generaciones) y a los malditos bastardos que nos lo ponen tan difícil para sobrevivir, como esas grandes multinacionales y esos putos bancos que se aprovechan de las malas coyunturas para sangrarnos todo lo posible y más. Fuck them all.

Después del venazo positivista y revolucionario, templémonos con una funesta pérdida que este ex diario independiente de la mañana y ahora periódico global en castellano nos ha brindado desde hace más o menos un mes: funestamente, el suplemento del domingo ha suprimido la sección con la que he crecido y he disfrutado cada fin de semana con él: el Pequeño País. Merecería la pena otorgarle un minuto de silencio. Francamente, encontré sumamente impactante que, tras más de veinte años de tradición de dejarnos ahí plantado un pequeño suplemento con varios cómics de los más diversos autores (como Hergé, Franquin, Azpiri, Daniel Torres, Max, Mique Beltrán, Uderzo, Bill Waterson y muchos otros que ahora mi memoria no alcanza a recordar) pues nos lo cercenen de esta manera. Y todo debido a razones que no sé si tragarme, pero todo apunta a la mutilación originada por el recorte de presupuesto (y eso que cada día el susodicho diario está más caro). Una auténtica lástima, gran parte de mis momentos de lectura de cómic juvenil se han forjado en las páginas de este suplemente que, poco a poco, ha ido decayendo hasta reducirse a cuatro tristes páginas con unas historias en decadencia progresiva (aunque, de vez en cuando, aparecía una bonita historia de los simpáticos Gus o Jorge, incluso de Natalia; de los siempre geniales Calvin y Hobbes, del irreverente Garfield o algún otro del montón) hasta dejarnos definitivamente sin ellos. Esperemos que de verdad sea un parón momentáneo, porque si no, sería una auténtica lástima, no sólo para mí, si no para todo el buen aficionado y para las generaciones futuras, que deberían dejarse de tanta consolita y echarle un vistazo a esas 4 páginas llenas de propuestas interesantes (salvo la página de publicidad y manualidades, que siempre sugerína chrraditas, pero bueno), pasatiempos infantiles y curiosidades que incluso a día de hoy no dejan de resultar bastante interesantes. Pues nada, ahora sólo me quedará el autodefinido para entretenerme los fines de semana cuando me dé por ojear el periódico.

domingo, 20 de julio de 2008

El principito


Hola gente, vuelvo a la carga con lo que os prometí. Un relato de "ciencia ficción" clásico, y empalagoso hasta la médula, pero no deja sde ser preciosista y metafórico. Un alegato simple y breve de lo que pueden significar desde un punto de vista a priori simplón pero de gran profundidad moral. Sí, es esta novelita corta, que puedes leer en media tarde, y que te alegra el espíritu, si no te tomas demasiado a pecho el desenlace. Hay que saber interpretarla, pues al final merece la pena leerla.

Principalmente, la historia nos narra el encuentro entre un piloto accidentado en mitad del desierto con este jovencito preguntón que va viajando por los planetas del firmamento sin un fin específico. Nos cuenta sus vicisitudes hasta llegar a la Tierra, en la que busca a los humanos para ser su amiguito. Pero hace otros amigos, ya que no entiende a los mayores con los que se ha ido topando durante su travesía: un rey razonable, un vanidoso, un borracho, un hombre de negocios, un geógrafo y un farolero. Todos personificando ideas, de forma metafórica, que son de la más fuerte raigambre del ser humano, con sus cualidades y sus desventajas, pero sobre todo, utilizando una metáfora directa, sencilla y muy efectiva, a mi parecer. En su llegada a la Tierra, se topa con diversos elementos que van mostrándole una serie de factores sentimentales que sacian su curiosidad para hacerle entender mejor el mundo al que acaba de llegar.

En fin, es una lectura agradable y rápida, recomendable para echar una tarde aburrida y sin nada mejor que hacer. Pero ya depende del enfoque que se le quiera dar, porque relmente es un cuentecito que si le das muchas vueltas, puede ser algo más que un alegato de un piloto de mercancías que no quiere crecer porque no comprenden sus dibujos.

Ficha técnica
de Saint-Exupéry, A. El principito. Madrid, Alianza, 1978

Lo que hay que leer VII

Esta mañana me ha dado por coger el suplemento cultural de los sábados que viene con el archiconocido por estos lares ex diario independiente de la mañana y ahora periódico global en castellano El País, Babelia. Y en él, me he topado con una sorpresa que no sabría cómo calificar: la caída dolorosa de un género literario que en otros ambientes de la vida, arrasa, la ciencia ficción. Es doloroso pensar que el género de juventud que más debería atraer en estos tiempos, en el que en novelas de hace 40 años pasaban cosas que ahora tenemos como cotidianas, se acongoje y desaparezca progresivamente.

Y es que tras la muerte de Arthur C. Clark este mismo año, la cosa ya va algo chunga. Es un género en recesión, ya no tenemos ningún Julio Verne, H. G. Wells, Isaac Asimov o George Orwell que nos deleite con aventuras hacia el espacio o el cetntro de la Tierra, hombres invisibles, máquinas del tiempo, robots que piensan por sí mismos, o Grandes Hermanos velando por nuestra "felicidad". No más teoría conspiranoica de política abigarrada y dificultosa, pero de sumo interés. No más leyendas basadas en hipótesis e investigaciones científicas de aquí y allá. Es algo preocupante. Porque el género ha sido absorbido por otros ámbitos de la cultura popular de masas (cine, animación, cómic, videojuegos); pero en el ámbito literario, se está perdiendo. Porque, ¿alguien puede mencionarme 3 autores actuales de novelas de ciencia ficción propiamente dicha? Es difícil de atisbar, ¿verdad?

Y no sólo eso. Sino que da prioridad a otro género que está en claro auge: la fantasía heroica. Una literatura mucho más digna del siglo XIX que de ahora, que ha resurgido para meternos de lleno en mundos medievaloides con todo tipo de bichitos que parecen sacados de un juego de rol. Y eso es lo que inspiran, un neoromanticismo que en su momento debió parodiar el conocido terry Pratchet (hablo por boca de otros que me han hablado de él, pues nunca he tenido ocasión de leer nada suyo). En fin, que ahora, siguiendo la esttela de Tolkien sobre todo, muchos jóvenes se deleitan con un Harry Potter, un Eragorn o unas Memorias de Idhún, o bien siguen las canciones de fuego y hielo. Si he metido algún gazapo en algún nombre, notificádmelo, proque no soy un gran entendido en el tema. La verdad es uqe esto ahora atrae, mola mucho abstraerse a realidades distintas con ese ambiente heroico y tan bucólico. Y no niego que pueda molar, pero sinceramente, puede llegar a más. No todos nos vamos a estancar en la Tierra Media, pudiendo ir a investigar galaxias lejanas.

En lo personal, creo que tampoco predico mucho con el ejemplo, pero quiero solidarizarme con este género que nos ha dado muy buen material. En fin, no sé si considerarlo así, pero las últimas novelas de ciencia ficción que he leído, bien podrían haber sido las de Haruhi Suzumiya. Si quieren cosiderarse como tales, vamos. Pero en fin, simplemente lo comento, es algo que me ha llamado la atención, y me ha hecho solidarizarme. Y ahora, voy a ver si le hinco el diente a un clásico de este género que tenía pensado leer desde hace tiempo, y ya lo reseñaré dentro de un tiempo. Hasta entonces, opinen algo.