domingo, 20 de noviembre de 2011

La verdad sobre la democracia española (2011)

Ains, qué tiernos recuerdos de cuando lloriqueaba amargamente al sentirme completamente defraudado por los resultados electorales de hace tres años y pico. Ahora, más curtido y curado de espanto que antes, preveo claramente muchas otras cosas que antes, idealísticamente, obviaba en mis observaciones de campo. Ahora ya estoy más rodado y difícilmente algo me pilla por sorpresa en este tipo de cosas. ¿Y de qué cosas estamos hablando? Pues muy fácil, del funcionamiento tan risible que tiene nuestra democracia o, más concretamente, seudodiarquía grupal entre dos grandes potencias políticas que, como en tiempos de Cánovas, no representaban al conjunto de la población pero que permitían una suerte de danza en el poder que variaba según la coyuntura y la orientación de las influencias facciosas de los caciques. Una especie de ley no escrita pero que se cumple rigurosamente como si se le quisiera dar la voz al positivismo más petulante. Y así es. Mirad si no los resultados (y esta vez cito varias fuentes, cada una de ellas más tendenciosa que la anterior): RTVE, El País, El señor Estado.

Antecedentes claros y evidentes los vemos en las elecciones municipales de mayo. Aquí los peperos también arrasaron a un PSOE desgastado por la crisis y muy cuestionado por su forma de sobrellevarla. La ineficacia le ha pasado factura de una forma dramática, con su peor resultado electoral. Volviendo al paralelismo turnista, la crisis me recuerda a lo que pasó con Cuba, provocando el final político de un ya envejecido Práxedes Mateo Sagasta y dando paso a una de las etapas, a mi juicio, más interesantes de la historia de España. Todo eso hace más de un siglo y tras un intento reformista no muy bien parado y casi medio siglo de dictaduras a lo largo del siglo XX, en el XXI no hemos cambiado un ápice ni con casi una docena de años rodados del mismo. Para que luego suelten el tradicional "Spain is different". La debacle electoral del partido del turno de corte liberal, comúnmente calificado (y erróneamente desde 1974) como socialista, es más que obvia por su pésima gestión de la crisis, falta de liderazgo pero, sobre todo, por las disidencias internas y la fragmentación de la izquierda que se había ganado a su bando. Debido a que esta masa de población suele ser un poco más crítica (unos más, otros menos) que la de ideas fijas vinculada a la facción conservadora, su voto es oscilante en un porcentaje muchísimo mayor que el del otro grupo. Así vemos que han caído en casi cinco millones de votos con respecto a los pasados comicios. Es bastante explicable, debido en su mayoría al surgimiento de muchos micropartidos de corte alternativo que se han presentado más creo yo para castigar al PSOE que para luchas viablemente contra la crisis. Porque ya se sabe: Europa manda, aunque sea subconscientemente. Y si Europa no se atreve a aplicar medidas a lo New Deal, bien podría ser que se tomen medidas en que se mantenga el statu quo de sus grandes patriarcas (como los bancos, grandes empresas y demás, que darwinistamente sobreviven a costa de los estratos inferiores de población incapaces de adaptarse a los tiempos que corren) y han de pagar los que en su mayoría no tienen nada que ver con sus juegos de poder. O sí, porque se lo permitimos en un primer momento: jugaban con nuestros ahorros, nos adoctrinaban por diversos medios (escuela, medios de comunicación, vida social... hay donde elegir). Nos imponían sus modas o un consejo de sociólogos bien pagados les decía cómo conseguir que la masa se comportase a su antojo como si de grupos totalitarios se tratase, pero de una forma más acomodada. No deja de ser una muerte dulce.

Se me está yendo mucho la cabeza. En fin, las lecciones que deberíamos repasar de hoy: las izquierdas se han comportado como deberían pero en el momento menos indicado. Al fin y al cabo, ha sido un precioso ejemplo de "divide y vencerás". Y es lo que ha pasado. Bien por no votar, bien por votar a otro de las muchas opciones viables o bien por mero descontento o rabieta transitoria de la que espero que se arrepientan, ha pasado lo que ha pasado. Entre eso y que la ley elecotral, la cual ya sabemos todos cómo funciona más o menos (o sea, preséntate a escala nacional y no te comas un rosco, preséntate por tu barrio y arrasa en el congreso), ha pasado lo que se venía venir. Y ahora a ver cómo se pasa esta legislatura que, recemos al dios mercado (¡qué mas nos queda!), haga que no llegue a durar sus cuatro añitos. Y colorín colorado, esta pesadilla no ha acabado.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Mahô Shôjo Madoka Magica


Bueno, con algo de delay como de costumbre, volvemos a la carga. Esta vez con doble excusa para dicho retraso: primero, por hablar ahora de la opus magna del estudio de animación SHAFT. Y segundo, después de mi recurrida excusa de hablar de series que hacemos con el fansub cuando las acabamos en vez de cuando las acabo de ver yo. ¿Formas de propaganda encubiertas? En principio no, postestructuralistamente quizás.

Creo que no hace falta presentar esta serie, pero en fin, para los que vivan debajo de una piedra. Madoka Kaname es una chica como otra cualquiera. Pero un día entra en su vida una especie de roedor paliducho que dice que, concediéndole un deseo, puede convertirla en chica mágica. Entonces es atacada por una bruja y viene una de estas chicas mágicas a salvar el día. Desde ese momento, Madoka también quiere luchar contra las malvadas brujas que atacan a la gente, pero Homura Akemi, una chica nueva que ha venido a su clase con pinta de tener muy malas pulgas, resulta ser otra de estas chicas mágicas y no quiere que se convierta en una de ellas. A partir de aquí, pasan cosas. Teniendo presente que Gen Urobochi es quien nos ha preparado esta historia, no podemos esperar que sean cosas muy halagüeñas. Es más, la historia es sin duda cruel y despiadada, muy tenebrosa, pero bastante atractiva. Poco más hay que contar sin destripar la serie, cosa que haré después.

Entremos en el análisis técnico-formal, esa cosa que tan horrorosamente mal se me da. Para empezar, vamos a decir una obviedad que nos ayudará a comprender muchas cosas: es una serie del estudio SHAFT, como ya mencioné anteriormente. Akiyuki Shinbo reitera la dirección de la serie, con su estilo característico de primeros planos con cabezas escorzadas y apuntes de cámara sumamente sugerentes. Gráficamente la iluminación, colores y efectos son también muy propios de lo que nos ha venido ofreciendo este estudio. El diseño de personajes de Aoki Ume (Hidamari Sketch, cuya serie de animación está también producida por SHAFT y cuenta ya con tres temporadas, un huevo de especiales y anunciada otra temproada más) contribuye a causar una impresión más chocante, ya que sus diseños son característicamente "muy monos" y tildados de "infantiloides" (Also, wideheads). La animación es muy característica también, introduciendo esos resultones elementos a modo de animación en slowmotion utilizando collage. Este efecto lo usaron ya en algunos momentos anteriores, como ciertos OPs de Sayonara Zetsubou Sensei. En definitiva, y a pesar de ser un trabajo original, el primero para el estudio de animación acostumbrado a adaptar series con un fuerte componente de comedia o recursos del moe, combina toda su experiencia de animación, siendo como una síntesis de sus años de trabajo, con una animación espectacular, muy fluida y con escenas sumamente sobrecogedoras. Y a destacar también la magnífica banda sonora compuesta por Yuki Kajiura, muy bien colocada además y con temas ciertamente memorables.

Dicho esto, pasemos a destripar otros asuntos. Sin duda, la reputación que se ha ganado dentro del mundillo la tiene más que merecida. Lo que se nos ha mostrado ha sido un valiente proyecto que ha tenido muy buen resultado y posiblemente mejor acogida. ¿Lo mejor de SHAFT? Viendo su expediente, así puede ser, pero aún tiene ahí un duro rival (al cual aún le deben una temporada más, que saldrá este invierno, y una película que se encuentra en preparación). Las razones del éxtio de Madoka quizás podamos achacarlas a varios factores. Sin duda, un punto fuerte es su "revisión que no revisiona" el género de chicas mágicas (Mahô Shôjo para los entendidos, Puella Magica para las que se las dan de guays y no tienen ni puta idea, y Magical Girls para los generalistas. Todo viene a ser lo mismo, sí). En este sentido, nos presenta una serie como bien podrían ser no tanto las típicas de "enemigo por semana" a lo Sailor Moon o las sagas de Pretty Cure. Es más una historia con tintes siniestros a lo MS Lyrical Nanoha, pero mucho más despiadada (y sin Nana Mizuki o Yukari Tamura en papeles protagonistas, cosa que le da cierto mérito, pero cuenta con algunas de las divas del estudio como Eri Kitamura, Emiri Katô o su verdadera estrella, Chiwa Saito, en el papel estelar de Homura. Y han terminado de encumbrar a Yûki Aoi, quien le ponía voz a la protagonista). Realmente, si apreciamos su historia, está muy bien contada. El señor Shinbo ha sabido aprovechar muy bien la historia de Gen Urobochi y la ha contado magníficamente, dejando unos momentos cumbre como los capítulos 3, 9 o 10. Sin duda, puntos de inflexión que no dejan indiferentes, realmente chocantes y de un efecto muy resultón en todo el fandom que se gestaba. Dicho y hecho: no sólo son grandes episodios técnicamente hablando, muy en la línea de sus anteriores trabajos, sino que han demostrado que no sólo valen para la comedia, que si tienen un trabajo "más serio" también lo pueden dejar resultonamente hecho.

Ahora bien, yo, como soy como soy, le tengo que tirar un poco de las orejas también. Reconozco que la serie me ha encantado, eso para empezar y sobre todo para reprochar. Ahora bien, ¿logrará el efecto que en sus años (hace ya más de treinta) logró Mobile Suit Gundam de revolucionar el mundillo con todo un plantel de dispositivos de merchandising y explotación de su propio éxito? La cosa ha cambiado mucho y esto mismo se hace hasta con la serie más insignificante: todo tipo de eventos y demás chorradas, como cafés temáticos o firmas para los fans del casting de voces, con encuentros, especiales en revistas de prestigio y un largo etcétera. Aun así, el que las ventas en el formato digital (BDs y DVDs) haya acompañado tan bien, rompiendo los records que Bakemonogatari ostentaba hasta la fecha, le dotan sin duda de un respaldo sin precedentes por parte del público. Y a este efecto le sumamos el reciente anuncio de tres largometrajes (dos recopilatorios y una historia inédita que, en teoría, continuará desarrollando la trama), como en su día hizo también la franquicia que actualmente ostenta la corona del merchandising animeril.

Ya entrando un poco en la percepción personal, yo espero que con el nuevo final que planteen dar no me dejen a medias tintas como ya lo hiciera la serie. O sea, hasta cierto punto quedé un tanto desencantado. Quizás influeyese el que la viera con todo el pescado ya vendido, cuando todo el fandom la había calificado poco menos que obra maestra, dotándola de un hype casi sin precedentes. Y algunos otros detalles menores que realmente no me convencieron en el último episodio (como la implícita predestinación de Sayaka o la conversión en ley universal, de las cuales yo mismo no soy demasiado amigo por deformación intelectual y profesional), pero bueno, nos mantenemos a la expectativa. Realmente, creo que no me puedo cortar en decir que mejor inicio no ha podido darnos la década que entra, con una serie que va a marcar un paradigma. Probablemente sea explotada largo y tendido, se pervierta y acabe con una serie en su línea cada equis tiempo. Es una posibilidad. También puede quedarse en lo proyectado, o bien pueden salir más mangas spin-off de dudosa calidad como los ya existentes. Pero ya está ahí, anunció un listón muy alto para este año, el cual está rompiendo un poco el mito de que en los últimos tiempos no se ha hecho buen anime (un mito que, como todos los demás, toca desmentir a toda costa y con razón). ¿La obra maestra de SHAFT? No me atrevería a mojarme tanto. En mi caso, aún no me he atrevido a ponerle un 10 a ninguna serie suya. Quizás será porque soy más tendente a disfrutar como un crío más que esta nueva estética imperante de "personajes monos haciendo cosas monas" (aunque sean dramáticas y a veces incluso espeluznantes) el shônen tradicional. O unos buenos argumentos, cosa sinceramente muy difícil de encontrar en un mercado en que predomina el recurso a ideas repetitivas y muy poco originales. Tampoco es que sea un soplo de aire fresco al género que representa, al menos yo no lo considero así, pero es un magnífico ejemplo del propio género en cómo hay que hacerlo. Y con eso es con lo que me voy a quedar. Y qué demonios, ¡que me quiten lo bailao!

En definitiva, la serie va a marcar época. O eso o SHAFT decidirá volver a superarse (o intentarlo) y reventar sus propias marcas. Esperemos que sí y que nos sigan ofreciendo cosas de moe que superen un poco el prejuicio inicialmente abierto de arquetipos recurrentes que resultan tremendamente anodinos e incluso ya cansinos. Así que cabe tener esperanzas, muchas esperanzas, en que en más a corto que a largo plazo, nos deleiten con otra obra de, al menos, la misma calidad que la que acabo de reseñar. Dicho esto, no me queda más que decir "hasta otra" a los pocos valientes que hayan podido con todas las cosas que he soltado y hayan llegado a este punto. Así que me despido con el típico "nos leemos" y esperemos nuevas reseñas, de lo que sea. Eso será señal de que sigo neuronalmente vivo y con inquietudes suficientes como para plantearme cuestiones hasta de lo que en apariencia pueda ser algo insignificante.

lunes, 31 de octubre de 2011

Steins;Gate: hype positivista


Lo estabais esperando todos. Lo sé. Bueno, lo primero de todo, perdonad la demora correspondiente a la reseñita. Esta semana ha sido una desestructuración absoluta de mis biorritmos y eso me afecta más a la superestructura psicológica que a la infraestructura corpórea a la hora de mover el culo para hacer lo que sea. Para más inri, visita paterna que desarticula la organización pactada por los que vivimos en el pisito madrileño. En fin, después de dejar las excusitas de rigor, vayamos al lío.

Nos encontraos en el verano de 2010. Qué a gusto estuve ese verano, leyendo como un cabrón en el pueblo un montón de cosas para hacer un artículo de investigación. También me dejé a medias El Señor de los Anillos (y desde entonces no lo he vuelto a tocar). Pero mientras yo vivía mi vida armoniosamente, nuestro querido amigo Okabe Rintarou, a partir de ahora conocido por el nombre en clave de Okarin (o también "prota muy flipado doblado por Mamoru Miyano") pasaba unas reiterartivas tres semanas que no nos gustaría haber vivido al resto de los mortales. El caso es que todo empieza con el asesinato de una chica que luego resulta que había desarrollado una teoría para viajar atrás en el tiempo. Y sí, aquí empezamos a no tomarnos esto en serio. Porque da la casualidad de que Okarin, nuestro protagonista de VN adaptado al anime, ha desarrollado un (ojito al dato) microondas teléfono que le permite transmitir su mente a una línea paralela del tiempo. Pero claro, con el brinco que ha pegado de una línea a otra (y más sin duda habiendo dejado mandar mensajitos a todos sus amigotes y amigotas para que cambiaran la realidad a su gusto) al final acaba pasando factura y afecta a sus seres queridos. O por decirlo mejor, a su amiga tonta que no entiendo cómo aguanta siendo Kana Hanazawa en modo insoportable. Nadie en su sano jucio querría rescatar a alguien que es tan... especial (por no soltar adjetivos peyorativos más gordos). Pero, en fin, "oh Japón, nunca cambies" y esas cosas. De mientras, están dale que te pego con la maquinita de marras, desarrollándola de puta madre y luego al final resulta que una organización maliciosa que sólo existía en la mente calenturienta de un "científico loco adolescente" (hola, ¿alguien le ha robado esta idea a Cartoon Network o a Marvel?) resulta que está detrás de su experimento o no sé qué movidas. Total, que con una explicación un tanto cogida por los pelos resulta que se entera de que va pegando brincos por distintas líneas temporales que derivan de unas líneas principales a las que es casi imposible acceder. Así, pretende ir deshaciendo su camino andado para volver a la línea original, en la que se da cuenta una vez que ha llegado que quien la va a palmar no es su amiguita tonta, si no su "asistente" tetiplana y tsundere perdía: Makise Kurisu (nombre clave: Christina). Una despedida muy bonita y todo eso y, luego, dos capítulos para deshacer el entuerto con un happy end de lo más forzado (de ésos que parece que se han puesto tan de moda en las series japonesas de este momento). En definitiva, un mareo de casualidades que pretende hilvanar un hilo argumental algo caótico pero de un resultado resultón que ha convencido a la audiencia con más exageraciones calenturientas que miradas frías de análisis científico.

Y ahora llegan las preguntas del "ciencioescéptico": pero ¿qué me han estado contando? Yo veo más un thriller psicológico que una serie de ciencia ficción, con, por cierto, los elementos del mismo bastante poco elaborados. Te lo dejan caer ahí como si la Kurisu fuera una especie de Rebecca Miyamoto de ésas que salen como de debajo de las piedras cuando menos te lo esperas. Si es que el mundo está lleno de genios. Y es también muy gracioso ver a loss físicos con bata (es una pregunta que siempre me he hecho: si los físicos son más de hacer cuentas y de estar pegados a un astrolabio ciberpunk y cosas así, ¿por qué llevan bata? ¿Es un elemento indispensable para entrar a un laboratorio o para hacer ciencia? ¿Debería yo entrar a los archivos con bata antes que con guantes? ¿A qué huelen las nubes?). Bueno, quizás la lleven. Si alguien conoce la razón, por favor, que me lo haga saber. Es más un asunto de curiosidad que de vida o muerte, pero en fin... los seguidores de Popper mandan en estos temas. Cosas de vivir en una sociedad que sustituye a los sacerdotes por los científicos (al menos éstos salvan vidas y no almas), pero tampoco es que sean harina de otro costal. Cambiamos la toga por la bata y todos nuestros problemas se solucionan. O no. Bueno, antes de irme por donde quiero pero no me dejan, abordamos el tema de "por qué siempre queremos salvar a la retrasada". Sí, es gente a la que se coge un cariño especial si estás viviendo el día a día con ella. Pero de cara al exterior es sin duda gente a la que prefieres evitar, pero es en plan "¿no quieres sopa? Pues toma dos tazas". En fin, cosas que nunca lograré explicarme.

Aun así y con todo, la serie no deja de estar bastante entretenida. Sí, los personajes son típicos y tópicos a más no poder, estereotipos remanidos y caducados que se nota un huevo que han salido de una VN con escenas muy forzadas y comportamientos muy canónicos. Y eso, que de ciencia ficción... psché. Doctor Who seguramamente mole más. Como Star Trek. Pero lo que he dicho, yo esto lo encajaría más como un thriller quiero y no puedo de ciencia ficción que como ciencia ficción propiamente dicho. La tensión se palpa más que los métodos creíbles y demás, y quizás por eso sea tan sumamente entretenida. No hay que desmerecerle el mérito de tenernos a todos a la expectativa semana a semana de ver con qué nos salían en el siguiente episodio o cómo resolvían la movida que aparecía por otro movimiento en la línea beta. Que nos quiten lo bailao, como quien dice. Y si alguien encuentra similitudes en esta entrada con la revisión de la serie que ha hecho el quejica de Dark_sage en su página, pues no es que esté completamente inspirada, es que es un cuasi plagio. Para qué nos vamos a cortar en decirlo. Aun así, quería cantarle las cuarenta a tan vitoreada broza que es anunciada como una de las mejores series del año. No nos engañemos, este año está teniendo una muy buena cosecha: unas series que parece que no pero sí, y las que parece que sí también. Así que por eso no me atrevería a decir que ésta es de lo mejor, es más bien de lo más mediocre de lo mejor (o de lo mejor de lo mediocre, como se prefiera ver) si es que queremos calificarlo de alguna forma. Hagamos un baremo: le he puesto la misma nota que a Gundam ZZ o a K-ON!!, así que algo debe de tener (también es cierto que últimamente me conformo con poco). Pero teniendo ahí series del calibre de Madoka, Hourou Musuko, Tiger & Bunny, Dantalian no Shoka o Mawaru Penguindrum (aún no he visto la tercera de Natsume, pero, conociéndome, me gustará aunque sea más de lo mismo), ésta se queda un poquito corta. Ahora bien, para gustos colores. Pero me reafirmo: esta serie ni de coña es de lo mejor del año por muy bien que se venda. Es entretenidísima, sí, pero nada más lejos de la realidad. Eso sí, una animación bastante decente y un dibujo que se ha mantenido. Pero claro, con todo el merchandising y el mamoneo nipón que ha aparecido a su alrededor, pues cualquiera se atreve a decir esto muy alto. En fin, que los que la aclaman como producto semidivino la terrenicen un poco desde una perspectiva menos "migustocéntrica" y le den un repaso crítico un poco menos difuminado.

En fin, nos leemos en futuras entradas, espero que alguna más interesante que ésta. Hasta la próxima.

domingo, 16 de octubre de 2011

REDLINE

Aprovechando que ya la hemos sacado con el fansub y hago un poquito de propaganda de paso, voy a dignarme a hacerle una pequeña introducción a esta películilla del universo de una OVA simpática que hicimos hace ya mucho, con mucho potencial para explotarle en futuras producciones por parte de ese magnífico estudio de animación que es Madhouse. Con una calidad de imagen bastante patente (de cada frame podría hacerse un wallpaper), se nos presenta una película de carreras no muy al uso pero sí que lleva la tendencia reciente de grandes producciones hollywoodienses de meter mucha carne en el asador. Y así es Redline.

JP es un conductor de carreras a lo Wacky Races pero más exageradas e intergalácticas, con todo tipo de movidas extrañas que suceden en las mismas. Así, pelea para clasificarse en la gran carrera espacial, la Redline, pero su compañero de equipo y encargado del diseño de su vehículo Frisbee está liado con la mafia y tiene que amañar las carreras. Por eso, pierde la oportunidad de clasificarse, pero debido a la retirada de otros pilotos que aseguraron su pase, entra en la gran carrera. Así, ha de viajar a Roboworld, una especie de utopía tiránica que esconde algún que otro secreto militar que la retransmisión de la carrera podría desvelar. Así, vemos la preparación y la carrera de por sí. Todo muy trepidante, además, aderezado con buena música y una animación acojonante.

Así es como yo lo definiría: japoniza Wacky Races (esa entrañable serie de Hannah & Barbera que todos veíamos de pequeñajos por la tele antes de ir al cole y que ahora echan en Boing. Aunque reconozco que se echa de menos un Pierre Nodoyuna y a su colega Patán) y métele movidas del panorama scifi japonés que no tiene nada que envidiarle a las cosas de Gainax con participación del Imaishi. El animador Takeshi Koike está detrás de todo esto y un Madhouse espectacular en la calidad de la animación nos deleitan con una película de carreras y un prota a lo Grease que va desinflándose argumentalmente pero que mantiene una intensidad y unos niveles de flipadura atronadores visualmente. Y cómo no, no podía faltar el cameo de nuestros queridos amigos Trava y Shinkai, a los que ya conocimos en la OVA antecesora. Ojalá hagan algo más referido a este universo, porque es muy explotable y está bien majo. Y contad con que en Tanoshii probablemente nos la apuntemos a esa larga lista de proyectos que querríamos y nunca sale pero nos meten en sustitución otra temporada de Hidamari Sketch. En fin, nos leemos.

lunes, 3 de octubre de 2011

Kokoro, de Natsume Soseki


Cualquiera diría que, viendo la imagen, voy a hablar de una serie de animación. Sí y no. Vamos a explicarnos: dio la casualidad que, en uno de esos viajes que suelo hacer a la biblioteca de mi antigua facultad de filosofía y letras de Granada, me topé con algo que me llamó poderosamente la atención, una novela japonesa editada por Gredos de la que había oído hablar a través de un anime que habíamos hecho con el fansub. La curiosidad me incitó a cogerla y empezar a leerla esa misma mañana. Así he acabado leyéndola y disfrutándola bastante, más incluso de lo que me esperaba.

La serie de animación en particular es Aoi Bungaku (literatura azul), en la que varios directores con famosos artistas de manga como diseñadores de personajes (entre ellos, Tite Kubo y, en el caso que nos atañe, Takeshi Obata) realizan la adaptación de obras de esa edad de oro literaria que fue el naturalismo japonés, con claras reminiscencias románticas y otros estilos llegados de Europa y América tras la apertura de Meiji aderezados con el componente tradicional nipón. A cargo del estudio Madhouse, y con arcos de pocos capítulo (uno y cuatro, aunque suelen ser dos de cada uno), nos dieron a conocer deliciosas obras de principios del siglo XX que, en caso de ser todos como la novela que nos atañe, sin duda merece la pena darle una oportunidad a la hora de leerlas. Además, debo reconocer que este arco fue de los que más me gustó (aunque no tanto como Hashire, Mero!).

Vayamos al grano ahora. La obra de Natsume Soseki nos sumerge de lleno en el final de la época Meiji, la que dio lugar a las grandes transformaciones técnicas y ese espíritu modernizador que se fomentó a través de dicho aperturismo. En este respecto y como ya he comentado, la influencia de distintos estilos literarios en una generación de oro de literatos que se dejaron llevar por las corrientes modernistas y del realismo europeo de aquel entonces (esencialmente del naturalismo de Flaubert o Balzac) con reminiscencias del romanticismo tardío alemán. La obra, que se divide en tres partes, nos habla de las vivencias de un estudiante que conoce a un curioso personaje, al cual llama constantemente sensei (literalmente, maestro. En este caso, es un título que se da a personas a las que se tiene un respeto especial). Acaban haciéndose amigos y el protagonista, viviendo su vida y maravillándose por este personaje hacia el que siente gran respeto y admiración, trata de indagar en su pasado por su comportamiento tan singular ante la vida. Así, quiere conocer el porqué actúa como lo hace, su motto en la vida que le hace tan especial y a la vez tan fascinante. Pero problemas familiares le obligan a volver a su pueblo y, en el momento de la verdad, sensei, que quiere explicarle su pasado, ha de enviarle una carta en que le explica todo lo que ha vivido para encontrarse en la situación en que se encontró fortuitamente con el estudiante. De esta forma, le cuenta un desolador episodio que marcó su vida, el cual se retrata en el arco de la serie de animación y que corresponde a la tercera parte de la obra.

Sin duda, un desolador relato imbuido por ese naturalismo francés que unos años antes se gestaba en el país de los vecinos de arriba. La sólida y ágil narración sin duda es un aliciente de esta obra a seguir leyendo, que fuerza al lector con un ritmo muy bien logrado a querer saber más sobre los personajes, especialmente de sensei. El relato de sus tormentos es sin duda violento y escalofriante a la par que enternecedor y hermoso. El amalgama de sensaciones que transmite es también un punto fuerte: el pesimismo desgarrador de una época que se acaba y el cómo marcó a una generación entera el efecto Meiji. En otros aspectos, me recordaba también a El árbol de la ciencia, de Pío Baroja, por el relato de una experiencia vital patética marcada por hechos tristes en el marco de una época de cambio que, en el caso español, es mucho más frustrante y decadente que en la incipiente y esplendorosa futura gran potencia oriental. Ambas tienen su encanto a su manera, con ciertos puntos comunes que vale la pena considerar. El amor y la muerte como temas primarios de fondo y la visión de verdaderas antípodas en ambos quizás sea lo que más haya que poner en valor de esta comparativa tan arriesgada que me gasto, viendo además que la influencia centroeuropea en ambos (más francobritánica en Soseki y alemana en Baroja) es patente.

En fin, dejo de dármelas de experto en temas que he tocado de refilón y con un espacio de siete años entre la lectura de uno y de otro. Pero las reminiscencias estaban ahí, eran claras y no creo que debiera dejarlas pasar. Aun así, recomiendo encarecidamente ambas obras. Y hasta aquí todo el pescado vendido. Si se me ocurre algo más, ya me dará por hablar de ello. Hasta entonces, veremos qué tal se da la cosa. Nos leemos.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Super 8: recordando los ochenta


Volvemos a la carga con una peli que está pegando muy fuerte desde este verano y que, para variar, me ha dado por ver cuando todo el mundo ya la tendrá más que requetevista: Super 8. El nombre le viene de la camarita esa del año catapún, con la que el joven Spielberg grababa sus primeras frikosidades allá por finales de los años setenta. Paralelamente, en Japón, nacía la franquicia de MS Gundam. Sé que este dato no tenía nada que ver, pero como soy así, lo digo por la puta cara.

Tratando de autoplagiarse (en el peor de los sentidos) o recreando/inspirándose en las películas de los años ochenta en donde los niños tomaban las riendas (o más bien a imitación de esa literatura de "tú eres el protagonista, escoge tu final") se muestra a estos chavales, preadolescentes o ya con sus primeros pelillos asomando, nido de hormonas (como los jodidos críos que tuve detrás en el cine, que no se callaron en todo el metraje a viva voz) como los héroes de situaciones que implican aventuras y ciencia ficción. Sinceramente, me hubiera quedado con lo primero, mucho, pero mucho más. Pero en fin, es lo que hay.

Pueblecito yanqui que a finales de los años setenta está la mar de tranquilo y donde un grupo de críos quiere rodar una peli de zombis. A esto que, mientras ruedan y demás, hay un accidente de tren bastante sospechoso en el que se ve implicado su profesor de biología. En el accidente, queda suelto algo, aparte de una especie de cubitos. A partir de entonces, en el pueblo se suceden extraños sucesos más o menos paranormales (robo de motores, cortes de luz, huida de mascotas...) y desapariciones de personas. A esto que, mientras, el ejército del aire interviene en el pueblo por alguna razón relacionada con el accidente ferroviario. Así, mientras, los niños desarrollan sus relaciones mientras continúan rodando la peli. Y después, cosas pasan: evacuaciones, explosiones y un marciano más feo que el carajo (y el cual, para variar, es inmune a todo tipo de bombardeo).

Se nota la mano de Spielberg para mal y la de J. J. Abrams para peor. Me explico: la peli empieza y sigue muy bien: se nota que ahí recupera ese espíritu de filmes como Encuentros en la tercera fase, ET el extraterrestre y Los Goonies (esta última, sin duda, la mejor de las tres para mí y, como poco, la más carismática). Así vemos cómo tratan de hacer un popurrí con elementos de todas éstas, pero con un resultado que al final queda o muy forzado, o muy abierto, o muy equivocado. Vamos a ver, es entretenida hasta cierto punto en que las cosas ya se empiezan a hacer un poco obvias y la carencia de un epiloguillo (carente, por otro lado, en las anteriores mencionadas a las que pretende homenajear) le restan credibilidad a ese final tan de despachado a la ligera. Esfuércense un poco más en la próxima, por favor.

Vayamos ahora a lo interpretativo. Debido a que este año hice esa asignatura de la cual disfruté tanto (Historia de los Estados Unidos), veo este tipo de películas con otros ojos. Eso sí, vamos a hacer de tripas corazón y acabar un tanto como Capitán Obvio. Lo primero que debo remarcar es la falta de cierto romanticismo social que, por ejemplo, nos infundía Los Goonies. O sea, chavales que buscaban un tesoro pirata para salvar del desahucio a sus familias. Incluso del cariño por los que son diferentes que expresaba ET. Aquí se pierde eso un poco, es directamente un marciano cabrón que quiere irse y por eso se dedica a matar a todo el que pilla hostilmente, menos al prota que le dice que se vaya. En realidad, por tal y como mostraron el desenlace, es una película que, sensu stricto, podría haberse evitado de principio a fin. No sé si me explico, pero bueno, que ya se sabe cómo funciona la magia del cine, de que tiene que pasar siempre algo excepcional. Luego está el factor de que el profesor de biología, un negro (¿un científico negro en un experimento de tan alto secreto a mediados de los sesenta? Lolqué), es quien establece contacto con el ser alienígena. O sea, excluido con foráneo se juntan y se comprenden, tienen cierto compromiso (y más si vemos que Spielberg es judío y que, como Sacha Baron Cohen, ese curioso sujeto que interpretó a caricaturas como Ali G, Borat o Bruno, expresaba en su tesis doctoral, la influencia de los judíos en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos era más que patente). En fin, hay batallas que nunca terminan. Otro aspecto a destacar es el del papel del ejército. Aquí son evidentemente los malos. Son crueles, disciplinados y muy estrictos. Vemos que putean al pueblo para conseguir sus objetivos, como la vida misma. Y luego claro, la culpa de los sucesos raros son los comunistas (pero esto es otro cantar, muy de ambientación en la época). Aun así, mostrándonos un ejército plenipotenciario y cuyo secretismo operativo es su mayor máxima, luego nos muestran la cruz de los mismos con esa terrible incapacidad de que, con todo su potencial y arsenal, no logren acabar con el monstruoso invasor. Muy de Abrams esto también, como ya nos manifestó en Monstruoso (Cloverfield es su título original) (la cual tenia bastante fresca antes de ver esta película), donde se muestra la impotencia y el miedo del "¿y si un bombardeo de un B12 no le hace nada al bicho?". Sinceramente, me hicieron más gracia los marcianos de Tim Burton fumándose cabezas nucelares pero con cabezas explosivas al son de Frank Sinatra o algún ñoño de éstos). En fin, esto es lo que podemos sacar así de primeras. Seguro que si no hubiera tenido una panda de prepúberes chillones detrás, podría haber sacado alguna tontería de este cuño más.

En fin, hasta aquí la entrada de hoy. A ver si hago las maletas, que ya me toca ir empaquetando cosas para cambiar de aires y marcharme de una vez a la capital en pos del nuevo curso académico. Que se dé bien la cosa y todo eso, nos leemos.

lunes, 5 de septiembre de 2011

El fansubeo: meras observaciones y consideraciones personales.

A raíz de una reciente entrada de koda en la página del fansub yanki gg (mirar al lado, creo que está en la sección de fansubs guiris), me he animado a manifestar una serie de consideraciones que venía macerando respecto a ese mundillo en el que me animé a entrar hace ya más de tres años, el mundo del fansub. En esos tres años da tiempo más que de sobra a aprender bastante, tratar de romper tendencias imperantes y a reflexionar sobre lo que has hecho, cómo lo has hecho y qué es lo que se demanda tanto de parte del propio proceso fansubeador como de las "hordas" de aficionados que transitan los antros en donde les traducen sus dibujos chinos favoritos o de temporada.

Verlo desde dentro es sin duda una experiencia muy distinta a "disfrutarlo" desde fuera. O al menos eso es lo que he venido observando desde mis felices días en que empecé a usar el torrent y descargar estos tan queridos dibujitos por mi parte. Desde entonces, la cantidad de frustraciones, discusiones y debates que no llegaban a ninguna parte por el acérrimo relativismo que se tiene del tema ("es mi fansub y me lo follo como quiero" es una máxima casi sagrada, algo imperturbable y muy maleable que a más de uno hace rasgarse las vestiduras por su trabajo amateur). En un principio pensaba hacer una reseña (bajo mi punto de vista, claro está si no) de diversos fansubs en español catalogados como "de exelente calidad" (sí, los metidos en materia entenderán el porqué de esa expreción). Fuera coñas, serían éstos los que la gente prefiere o considera de mayor calidad (cada uno por sus razones, pero claro, de nuevo se nos presenta ante el leecher medio esa máxima imperturbable del fansubeo). Esto es casi como la política, haces un poco de demagogia y te encandilas a una comunidad de gente a la que le das lo que busca a cambio de unas "gracias de antebrazo".

Valorando un poco más mi experiencia vital (atención: esto es un caso particular, no hay por qué generalizar, pero bueno, ya que me apetece mojarme por fin con esto...), reconozco que fansubear es una decisión terriblemente errónea en mi vida. Vamos a ver, también ha tenido sus cosas que ya nadie me va a quitar, pero por esa misma regla de tres nadie me quita las frustraciones de esos proyectos olvidados o los que se olvidan con el tiempo una vez empezados, el ver cómo los controles de calidad superaban las cincuenta líneas de cambios en un script de alrededor de 300 líneas o las adaptaciones malogradas o los fallos directamente de la interpretación o la traducción. Mucha culpa de ello la tiene mi propia incompetencia, desconocimiento o escasa preocupación por el tema, no vamos a negar lo evidente. Pero aparte de todo esto, que no hace más que mermar las ganas de contribuir al mundillo, aunque des todo lo posible y creas haber hecho un buen trabajo, poniéndole más del tiempo que mucha gente le pone y sobre todo mucha buena voluntad (hay que hacerlo para ofrecerle a gente que ni conoces, en su mayoría hasta seguramente que bastante despreciable), siempre habrá muchas pegas. No ya simplemente pegas, no. Muchas. Quizás sea bueno en pos de la supuesta mejora de calidad del producto. Y es que para ser bueno en esto parece ser que te tienes que ceñir a unos cánones no escritos que como trates de cambiar se te echa todo el mundo tachándote poco menos que de carne de psiquiátrico. Quizás me lo tenga merecido por querer innovar o parecer revolucionario en ciertos aspectos, pero vamos, que también hay cosas que me resultan de difícil comprensión. Será que me quedo corto de entendederas.

En teoría, un buen fansubeo se caracteriza por una traducción lo más acertada posible (del idioma en que se habla en el vídeo, en un nivel tanto a nivel de traducción propiamente dicho como de adaptación, adecuada y suficiente dependiendo de personajes y situaciones/contextos), sobre todo evitando el caer en una cierta literalidad de las estructuras del japonés o inglés (o del idioma del que se traduzca) con respecto al español (cosa que, ciertamente, mucha gente se pasa por el forro sin ningún tipo de pudor y que si se lo recriminas poco menos que te quieren echar a lo leones), una ortografía y una gramática decente (no ya perfecta, simplemente decente y que denote cierto nivel de conocimiento o formación que muchas veces parece no corresponderse con la realidad. Esto parece algo muy difícil, un atentado casi al orgullo del que se ha molestado en quitarle un script a un guiri y pegárselo a su magna obra tras engastarle sus conocimientos variables de los idiomas implicados, a todas y cada una de las que hace), que cuadren los tiempos y la letra de los subtítulos sea legible (otro tema son los carteleos y los karaokes que darían para horas y horas de cruce de insultos y acusaciones), y una calidad de imagen del vídeo que no haga que el ojo se fuerce, algo gratamente visible (aunque creo que tampoco es necesario una suma perfección en el empleo de filtros y demás lavados que se le pega a las fuentes de vídeo para que queden lo mejor posible. Hay quien se centra en que si el vídeo no se ve como a ellos les gustaría, es que es una mierda infecta, etc, a pesar de que en muchos casos dejan ciertamente algo más que desear en sus subtítulos. Y no se cortan un pelo en decirlo abiertamente, eh. Se nota que no nos vemos las caras a diario). En fin, con tener estos campos cumplidos casi que se puede optar por decir que un ejercicio de fansubeo está ya bien hecho. Pues la verdad, esto es muy, pero que muy difícil de conseguir. O eso parece, se puede pensar. Pues la verdad, yo creo que no. Para ser algo que se hace entre colegas que ni se han visto la cara ni una vez (en su mayoría), es bastante exigente si se quiere un resultado aceptable para la comunidad. Y claro, eso suele chocar muchas veces con el ego camuflado en buenas intenciones que se gasta el personal que se dedica a esto.

Ahí hay otro punto álgido. Razones por las que uno se mete a fansubear. En este mundo de hoy es difícil creer que haya filántropos que escondan una lucha contra la SGAE (organizaciones similares también valen) y el capitalismo en forma de subtitular ilegalmente dibujos chinos y darle a través de un seudónimo tu toque personal, alterando la propiedad intelectual de alguien que ha invertido más pasta que para costearse una plataforma online y un servidor dedicado a distribusión (en su mayoría, gratuitos o valiéndose de ofertas puntuales). A partir de aquí, se inicia el conflicto: diferencias entre el personal por cómo ha de predominar un ego sobre otro, de quién hace mejor esa serie que hemos empezado a sacar los dos a la vez, de quién tiene más descargas por sacarlo antes o por hacerlo más mejor... Esto parece el congreso cuando nos ponemos en ese plan. Aun así, no niego que, cuando haces algo que realmente te ha llegado, deseas como poco decirle a algún colega "Eh, mira lo que he hecho. A ver si te gusta". Luego viene el drama: o no se lo ve, o se lo ve de otro, o ya lo ha visto en inglés, o nole gusta. Sin duda es una de las grandes derrotas, el que al comentar tu trabajo (o el fondo de tu trabajo, que al fin y al cabo es para lo que has trabajado, ¿no?) las respuestas sea tan decepcionantes. Lo sé porque me pasa muy a menudo con lo que hago, si no con casi todo lo que he acabado haciendo. Resulta bastante frustrante pensar que le has dedicado dos horas de tu vida a quitarle las faltas de ortografía a un papelote digital para que luego la gente se lo descargue simplemente para guardarlo en un disco duro con altas probabilidades de no ser visto en mucho tiempo. Quizás esto sean los riesgos de dedicarse a esto.

En fin, me he lucido sacando a relucir tantas obviedades. Seguramente, mñas de uno se sienta identificado en algunos de los puntos que he dicho, ya que al fin y al cabo, esto tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Lástima que, desde mi experiencia y opinión, crea que esta segunda cuestión sea la predominante. Aun así no he terminado de desanimarme. Sí que veo el panorama desalentador por otra razón: la falta de personal o el bailoteo constante al que es sometida la regularidad de realización de este tipo de cosas. Cuando te falla uno, la cosa se trastoca mucho. De ahí también la necesidad de cierto compromiso. Pero vamos, que a las circunstancias de cada uno no te vas a poner ahí a decir que si plim o plam, vamos, que si hay cosas que no se pueden prever o que pasan sin aviso, pues qué le vamos a hacer. Yo ahora mismo ando demorando un script precisamente porque se me ha muerto la abuela que tenía en el hospital esta mañana y por eso va a estar la cosa apretadilla en los próximos dos días, que además la cosa viene con movidas de serie que a saber lo que pasa gracias a la bendita burocracia. No sé si me habré deshagoado con esto, pero en fin, propongo una conclusión simplista parafraseando a koda, "fansubing is just retarded". Nos leemos en próximas entradas.

Y no, no soy amigo de los malos rollos. Aun así y por lo que pueda parecer, en este mundillo también se topa uno con gente muy maja. Que seguramente no piense lo que yo, o tenga otra forma de decirlo, pero que vamos, que se agradece estar echando el rato con ellos o bien disfrutar de un trabajo en este aspecto que seguramente harán mejor que yo.

lunes, 29 de agosto de 2011

Meme chorras: tus cinco bandas japonesas

Hay gente que me ha pedido actualizar el blog con algo más de frecuencia de la habitual. Mis disculpas ante todo, ya sabéis que me gusta desaparecer el verano, al menos, hacerme el desaparecido. Bien es cierto que este verano me ha salido completito, sobre todo en cosas malas. Me ha tocado enterrar a un abuelo y buscar piso en Madrid durante las JMJ, justo llego hoy a Granada y me encuentro con otra abuela ingresada en el hospital. Realmente, he desconectado poco, menos de lo que hubiese querido. Así que vengo con las pilas a medio cargar, a afrontar un curso bastante novedoso lleno de incertidumbres y con una acumulación de cosas pendientes que me da cosa empezar a enumerar. Así que voy a distender un poquito y voy a ofrecer un meme de ésos chorras que se montan por la red para que los colegas se recomienden cosas. Esta vez tiraré al apartado musical, que no hablo mucho de estas cosas y me gustan más de lo que parece. Mi plan consiste en decir cómo los descubrí, qué características tiene (a muy grandes rasgos, dejé de entender de música hace mucho) y qué temas destacaría así en un principio, incluso discos en general.

ASIAN KUNG-FU GENERATION: creo que este grupo apenas necesita presentación. Son de lo mejor que nos han dado musicalmente hablando (al menos, en tiempos recientes) desde el país del sol naciente. Un grupo de rock con atisbos de indie (o eso dice la gente) que queda muy, pero que muy resultón. Quién no recuerda sus grandes temas de populares series de animación como Haruka Kanata (el 2º OP de Naruto, de cuando la serie todavía gustaba) o Rewrite (4º OP de la primera serie de Full Metal Alchemist). Más recientemente también participaron en un OP de Bleach o en el de la magnífica Yojouhan Shinwa Taikei (a la cual espero que demos carpetazo en breve, todo sea dicho de paso). En cualquier caso, es una banda muy versátil y que combina muy bien las lemodías con sus ritmos, variables dentro de los propios discos en las distintas pistas, pero de una fuerza y una notoriedad muy evidentes. Son un grupazo y merece la pena escuchar su discografía de arriba a abajo, porque son realmente buenos.

Sambomaster: curioso grupo que también apareción en uno de los temas de entrada de Naruto (el 5 OP, para ser más concretos) y que ya he visto posteriormente en una película de Bleach y en el ED de Kuragehime (serie que, dicho sea de pasó, me defraudó enormemente). De un ritmo trepidánte y que suena como si sus integrantes se lo pasasen realmente bien tocando su música, combinan aceleradas canciones con desbordante arrogancia musical, pero el resultado me resulta bastante agradable.

Bump of Chiken: recuerdo haberme topado con un bonito tema, Laugh Maker, en un vídeo de Youtube de animación un tanto pencota, que me dejó muy buen sabor de boca. Así, indagué un poco más en este grupo de amigos que hacen una música muy experimental, tanto como variado es su registro, muy agradable y propio. Cuentan con una amplia discografía, con aportes a escenas de apertura de animes, como Tales of the Abyss (Karma), o de cierre de películas, como al cuarta de One Piece (Sailing Day). Entre otros temas quizás destaque K (por cierto, con este vídeo gana mucho), pero debo decir que también merece la pena escucharse discos suyos, como el curioso Orbital period. No creo que deje indiferente.

Baseball Bear: quién me iba a decir que un grupo suavón como éste me acabaría encandilando con algunos de sus temas más marchosos. Y es que son otros que tienen un registro variable que te deja un buen sabor de boca. Habiendo visto Ookiku Furikabutte, con su primer OP, Dramatic, quedé bastante convencido de la calidad del mismo. Y con el ED de Toshokan Sensou, CHANGES, quedé conevncido. Después llegó a mis manos un disco que me resultó bastante completo y ya les di el visto bueno definitivo.

UNISON SQUARE GARDEN: éstos son lso que más recientemente he descubierto, con grata sorpresa, pues me ha gustado mucho ese tono desenfadado y veloz que le dan a sus canciones, tales como son los OPs de Tiger & Bunny (esta serie está pegando muy fuerte en Japón, tocará echarle un vistazo sí o sí) o de las recientes OVAs de Yozakura Quartet (tengo que pillarme el manga de ésta a ver qué me ofrece). Después de catar un par de discos, llegué a paladear el más reciente, Populus Populus, que está rematadamente bien.

(Éste va de regalo) JAM Project: cómo iba a olvidarme como aficionado al género mecha (y eso que apenas veo series que pueda catalogar como tales... necesito recuperar la vena gundamera pronto). Mira que hasta he llegado a ver a Hironobu Kageyama en acción (en un concurrido concierto con... ¿unas 20 personas de público?), pero es que como mejor salen es dándolo todo los cinco a la vez, con esa canción que se entonaba al inicio de una de las primeras series fansubeadas que vi, La princesa abandonada (y que nos gustó a toda la panda. ¡Joder, qué lejos queda eso ya!). Después llegaron algunas series de mechas como Shin Getter Robo o SRW, de lo cual salté a las recopilaciones periódicas que ofrecían la colección de los reyes del anisong. Y qué demonios, con toda la fuerza que ofrecen y esas explosion es de adrenalina, ¡quién se resiste!

Joder, me dejo a The Pillows (cómo olvidarme de esa pedazo de banda sonora que se gastaba FLCL, de los EDs de Moonlight Mile o de sus temazos repartidos en su extensa discografía), Stereopony (trío de muchachas más o menos rockerillas con algunos temas bastante chulos), Nana Mizuki (sobran presentaciones, su currículum habla por ella... aunque no de su grupo), entre otros. Y ahora a nombrar a gente que a ver si me sigue el juego en sus blogs:

-Záresh (faltaría más, que nos tiramos las noches hablando de este tipo de cosas y otras muchas).
-Los chicos de Koi-nya (cualquiera de ellos... ¡o todos ellos, demonios! Ya nos conocemos de hace tiempo, qué menos que una pequeña contribución para que tengan algo más de opinión que de información).
-Djevel (para que luego te quejes de que no actualizo, a ver si me sigues la corriente).
-Darklink17 (¿tienes de eso? Ni puta idea, pero te menciono por si acaso te da la neura).

Si alguien quiere darse por aludido, que lo haga también. Total, los blogs que he nombrado en general (salvo Koi-nya) tienen una frecuencia de actualización similar a la de este antro. En fin, debería ponerme a revisar ya las más de 120 poáginas de torrents de Tokyo Toshokan antes de que sigan subiendo su número. Pero me apetecía dejar esta tontería, recomendaciones de mi (mal) gusto musical del país nipón. En fin, espero que esto sirva a alguien para animarse a escuchar algo (o algo más) de esto y que también me sugiera algo interesante, o a ver si ya lo conocía de antes y podemos intercambiar impresiones. Ains, qué bien viene desconectar de vez en cuando...