miércoles, 22 de junio de 2011

Cuarto aniversario del blog

Cuatro añitos. Cuatro añitos desde que me dio el caprichito de hacerme un cutreblog que no sé por qué sigo manteniendo medianamente. El caso es que podría aprovechar este momento de recreación para soltar un "Muchas gracias por vuestro apoyo todos estos años", pero es que esto ya no lo apoyo ni yo.

Echando la vista atrás, la escasez de entradas en los últimos seis meses (escasez en toda regla) me hace plantearme objetivos de cara al verano ahora que ya tengo el curso a punto de caramelo. Y más ahora que el año que viene a saber dónde puedo acabar, que ya tengo plaza en el máster de la Universidad Complutense de Madrid (a partir de ahora, UCM) a seguir dándole vueltas a mis mexicanitos. A todo esto, ¿para qué usar una egoentrada como ésta? Pues una solución sencilla será la que mencionaba antes, marcarme objetivos: más reseñas de libros, series y puede que hasta videojuegos y partidas de rol, alguna movida de tipo académico, excursiones, noticias de actualidad, ataques de emosidad... A saber. Por lo pronto, podría marcarme esto:

-La entrada pendiente (a sólo dos episodios de acabarla desde hace tres meses) de Star Driver. Puede que si me da, también la de Hourou Musuko. Para un par de series de animación japonesa recientes que merecen la pena...
-Valoración de la carrera: ahora que se me acaba el chollo, cuando tenga el título habré de hacer alguna imbecilidad de este estilo para no recomendar a nadie seguir mis pasos.
-Leerme algunos libros (El crash del 29 de mi amado J.K. Galbraith, El queso y los gusanos de Ginzburg, posiblemente El señor de los anillos o alguna otra novela a la que tenga ganas).
-Valoración de los mangas que ando leyendo por ahora: por qué me anda defraudando Hajime no Ippo, el mono al que me tiene sometido One Piece, la nueva ondanada de shônens que me va a dar por leer, La espada del inmortal, Ashita no Joe, mis impresiones sobre la obra de Inazuma (Shôji Sato) y toda esa morralla.

Vamos, que tengo un veranito para aburrirme y eso que todavía no hay nada dicho académicamente hablando. Tocará seguir esperando como poco un mes más. Por ahora, ahí os dejo. Que os divirtáis.

miércoles, 15 de junio de 2011

Seudoensayo de tendencias historiográficas

Me toca hacer el trabajito más jodido de la carrera (en realidad, el único en que te obligan a usar el coco para algo más que copiar y pegar) y ando con un pequeño cruce de cables que no me permite concentrarme. Será el influjo estelar del eclipse de luna del que podemos gozar hasta dentro de un rato. La cosa es que como no sé por dónde hincarle el diente a una comparativa de análisis discursivos, uno quejándose de la literatura histórica europea del siglo XIX, otro quejándose de la historiografía india del siglo XIX. Cuánto daño han hecho los estructuralistas en general y los postestructuralistas en particular.

En el primero nos topamos con un señor parece ser que falsamente acusado de formarse en las artes del análisis literario (por lo que se lee en Wikipedia, el tipo tiene bagaje formativo en historia) pero que aplica dicho análisis a las obras clásicas de la historiografía y pensamiento y filosofía de la historia en el siglo XIX: Croce, Marx, Ranke, Michelet y Burckhardt entre otros. Lo primero que llama la atención es que el tipo se dedica a aplicar tropología a la forma de contar y pensar la historia de una generación un tanto ya superada (como superadas están sus tesis, según afirma un profesor de la Universidad de la Laguna). Así pues, le niega el estatus científico a una gente que escribía historia... hace 150 años. Uno se puede hacer a la idea de que ya ha llovido desde entonces. Sobre todo con toda esa morralla debatística. Aunque claro, uno se pone a pensar sobre qué se entiende por ciencia y esas movidas y casi que le da por darle la razón a este tipo: se hace a veces un discurso que casi que llega a literario y con bastante poco rigor. Pero claro, en ese caso estamos hablando de un revisionismo árdidamente practicado por tendenciosas tendencias de corte patriota, liberalote y altamente conservaduroide (y de luteranos anchos de huesos). Bueno, el resto también inventamos (si es que a intuir se le puede llamar así). Aunque claro, de eso a decir que nos inventamos las cosas... Más bien yo lo llamaría hacer un guion adaptado de los acontecimientos y procesos históricos. Luego ya cada uno es libre de decir lo que quiera siempre y cuando tenga un cierto rigor para con la confianza que se otorga desde el gremio (más que desde la Academia, vayamos luego a que nos salgan esos diccionarios biográficos tan sugerentes elaborados por los partidarios de la beatificación de Doña Isabel la Católica).

El segundo casi casi que es repetirse un poco: quince años después de la publicación de lo que nos ofrece el sujeto anterior, aparece otro haciendo una revisión postcolonial con una categoría de análisis parecida pero que se centra en deconstruir un poquito más la historia colonial de la India. Sinceramente, le guardo un poco de aprecio ya que me sugirió algunas iniciativas que espero llevar a cabo próximamente en mis pesquisas investigativas (y posiblemente cuando me digne a visitar un archivo, tal y como me recomendó un poco por las malas una catedrática de la Complutense hace unos meses). Aquí entra un poco en la casificación de los textos tanto por su cercanía a los hechos relatados como por el partido que toma quien escribe, lo que le da un valor más interesante de enfoque, especialmente de todas esas nuevas historiografías que nacieron a la estela de la descolonización. Un texto interesante.

Como podréis apreciar, he omitido nombres y demás para evitarme posibles berenjenales. Aunque creo que los aludidos pueden darse como tales. En fin, esto no me ha abierto muchas puertas, así que tendré que ponerme manos a la obra antes de que den las doce y tenga que ponerme a responder felicitaciones a porrillo. Buenas noches y demás.

lunes, 23 de mayo de 2011

Elecciones municipales 2011

No quería hacerlo, pero lo han conseguido: he vuelto a indignarme. Qué puta vergüenza debería darnos todo esto. Nos las damos de antisistemas y ahí estamos, legitimando el bipartidismo con nuestras acciones. Es que no hubo suficiente con cuatro Barça-Real Madrid en un mes, no.

A ver, atemperémonos. Debería estar hablando sobre comportamientos de campesinos indígenas a principios del XIX novohispano y estoy aquí con un poco de agitación postelectoral. Y no es para menos, pues nuestro amigo Pepe Torres repite legislatura (esta vez no contrasto fuentes, a joderse)... por tercera vez consecutiva y con mayoría. El hombre que nos ha dotado de parkings por toda la ciudad, que nos reconvirtió la Gran Vía de Colón y la Avenida de la Constitución sólo para poner un banderón gigante enfrente del Triunfo y que no da un puto duro a la Rober para que mejore su flota vuelve a salir con el fantabuloso proyecto de petar de ascensores los accesos a la Alhambra. ¿Quién es el puto genio que ha permitido que esto ocurra? Voy a ser un poco cabrón por mi actual desencanto: algunos antisistema. Está muy bien sentirse fuera del juego democrático y demás, pero si se está haciendo una revuelta para cambiar las cosas de manera pacífica y siguiendo las reglas del juego... pues mal, muy mal se ha tenido que montar algo. O eso o seguimos siendo los mismos gilipollas que hace cuatro años por mucho que nos escudemos en los trending topics de la #spanishrevolution. Spanish revolution mis cojones. Más "revolution" es lo que estoy estudiando y ya han pasado doscientos años de eso. Es más, la victoria arrasadora de la derecha liberal española, una especie de mezcla extraña entre neoliberalismo a ultranza (representada por la que, al menos a mi juicio, más miedo da de todo este tinglado estrafalario), de tintes conservadores junto a una derecha de corte tradicional más digna de la mofa que otra cosa (aún sustentándose en un exministro franquista... ¡Su Dios nos pille confesados!) son los que llevan el discurso militante. Y los imitadores del Tea Party son los que se están haciendo con el poder de dicha fuerza. Y encima Europa metiéndonos sus medidas liberalizadoras para facilitar la explotación y la maximización de los beneficios de quien tiene más. Y la seudoizquierda en el poder cediendo terreno hasta convertirse en una derechilla capitalista. ¿Es que nadie aquí se ha leído con algo de cariño (y sentido común) al señor Galbraith?

En fin, yo era escéptico ante el movimiento social tan "rupturista" que ya veo que lo único que ha roto han sido sus papeletas para que pase lo de siempre: alta abstención y votan siempre los cuatro gatos que votan siempre a los mismos. Y como cuando uno lo hace mal, el otro lo hace bien... En fin, menos mal que al ahora le empezará a ir bien al PP. Me quedará el consuelo de que seguramente, en los próximos 4 años, el Madrid gane alguna Champiosn. Qué gilipollez he dicho, pero fíjate tú las que ganó cuando gobernaba el PP y mira tú a por las que lleva el Barça en los últimos años. ¡Si hasta ganamos un mundial! Qué retorcido me estoy volviendo, se nota que tengo buenos maestros.

En fin, más de un mes después escribiendo para indignarme... Si no me he querido indignar antes es porque me lo temía. Temía que me indignaría con la indignación. Así que ya se sabe, señores "indignados": si tanto quieren reventar el sistema desde dentro, háganlo bien, siguiendo sus reglas de juego y ofreciendo una alternativa más posible, o al menos que fomente no sólo salir a la calle, okupar una plaza y plantar en los jardines de las fuentes lechugas. Id a votar, joder. Hacedlo por vuestros padres, que han perdido su trabajo, por vuestr/asos abuelas/os que cobran una miseria de pensión tras toda una vida trabajando, o por vuestras/os (posibles) hijas/os y su futuro, que no tengan que vivir en este mundo donde los tiburones blancos devoran todo lo que pillan en vez de proteger de otros depredadores a los pececillos. Y si quieren cambiar las cosas, pues ahí tienen un par de teas. Sólo tienen que encenderlas y lanzarse al ayuntamiento a por la cabeza de esa gente que mantiene este estabilishment tan decadente y que se siguen aprovechando de nuestro borreguismo aplicado. En la acción está el pragmaticismo. Y si tanto quieren una ideología muerta, que la maten ellos mismos.

Estoy viendo que mañana me arrepentiré de la mitad de lo que he dicho, pero bueno. ¡Y viva la Virgen de Guadalupe!

miércoles, 6 de abril de 2011

VIII Coloquio internacional Visiones y revisiones de las independencias americanas (23 de marzo - 25 de marzo de 2011, USAL)

Oh, una entrada. Sí, sé que iba ya para tres meses, pero en fin, más vale tarde que nunca. Si vengo a escribir algo aquí es precisamente porque he tenido una de las experiencias más alentadores y por qué no, más satisfactorias desde que empecé a estudiar esta dichosa carrera de Historia. Sí amigos: fui invitado a dar una pequeña charla (que apenas duró un cuarto de hora para regocijo del público) relacionada grosso modo con lo que ando trabajando para un proyectillo de investigación (el cual ya me cansé de mencionar en otros momentos y lados).

Para empezar, contextualización: en la Universidad de Salamanca, cada dos o tres años organizan, desde 1998, un coloquio internacional dirigido por los profesores Izaskun Álvarez Cuartero y Julio Gómez Sánchez sobre temas de independencias americanas. Como da la puta casualidad de que mi trabajillo de investigación de una beca propia de la universidad iba de eso y de que este año se celebraba el coloquio, pues me comentó una becaria del departamento que buscaban ponentes. Ingenuo de mí, accedí a ofrecerme. Me dieron sitio y hale, a la aventura salmantina.

Eso mismo digo yo, una aventura de investigación. O al menos, de suedoinvestigación. Decidí tirar por algo cercano a lo que estaba trabajando (de lo cual ya llevaba leído lo suyo) y me enfrenté a la Real Audiencia de Ciudad de México en esos años convulsos. Mi presentación iba sobre represión y uso de la violencia por parte de este organismo novohispano en el cual, oh sorpresas de la vida, estaba un granadino dando caña por ahí. Y tanta caña que dio, pues casi que fue el que firmó la sentencia de muerte de José María Morelos. Así que me tocó meterle caña al asunto y, después de los exámenes, ponerme manos a la obra. La verdad es que el trabajo ha sido bastante fatigoso y complicado porque me ha pillado muy de nuevas y ha resultado bastante mediocre, con lo que tendré que matizar algunas cosillas y reelaborar otras ideas.

La expedición, tras terminar casi a úlima hora todos los preparativos (matrícula en las jornadas, presentación power point y demás) empezóel martes 22 de marzo. Salí dirección a Madrid y luego de allí, escala en casa de mis tías y a darse el rondo castellanoleonés. Hospedado en un hostal cercano al centro (muy cómodo y el cual me enganchó cosa mala al canal Boing!... ¡hacía años que no veía Totally Spies! o Dragon Ball Z!), establecido como campamento base, me dediqué a deambular el primer día para hacerme al cuerpo del terreno. Al día siguiente, llegué a la facultad sin saber dónde había nada, hasta que me encontré con los organizadores (todos ellos una gente cojonuda, todo sea dicho de paso) y ya amablemente me atendieron con esto y lo otro. Así, pasaron las horas, con interesantes conferencias... hasta más o menos las siete y pico. Oh problema.

La cosa es que preparé una exposición de unos veinte minutejos, pero cuando me dijeron que tenía diez minutos se me vino el mundo un poco encima. Además, fallaron dos de los ponentes que estaba en la mesa de comunicaciones conmigo (bueno, a uno le dieron una poresentación completa... y fue magnífica) así que me puse a temblar en el último momento. Además, la intervención anterior de doña Ascensión Martínez Riaza, catedrática y directora del departamento de Historia de América I de la UCM me terminó de acojonar vivo. Así pues, respiré hondo, agradecí... y al lío. Tartamudeé en bastantes puntos y los lapsus no hacían más que aflorar. La verdad es que es todo un cambiazo el pasar de ver desde arriba a abajo a los ponentes de la mesa a ser tú el que ve las caras de atención de los cuatro gatos de primera fila y toda la gente a otra cosa arriba en las bancas de los alumnos. No sé si causaría buena impresión, pero yo no me siento especialmente satisfecho con mi trabajo ni mi exposición. Era mejorable en muchos aspectos y me faltaba ritmo y confianza en mí mismo. En fin, pequé de pardillo en esto y al final... me cayó una buena reprimenda de la antes mencionada catedrática (pero por asuntos meramente profesionales, los cuales luego justificó dándome consejos y mencionando a autores que había mencionado previamente durante mi charlilla).

En definitiva, la experiencia fue muy enriquecedora. Conocí a mucha gente, tanto organizadores como ponentes invitados, incluso a alumnos o amigos de la organización, que me dieron ánimos a seguir en esto y muchos consejos y anécdotas que recordar con cariño. Lo dicho, que me quiten lo bailao. El resto del coloquio se pasó volando, porque tenía intervenciones realmente interesantes y que te daban muchas ideas y nuevas p'erspectivas para abordar todo tipo de temas relacionados con las independencias, el liberalismo hispánico de la primera mitad del siglo XIX y otros aspectos variados de una época que me ha caído más de rebote que de otra forma para investigar (reconozco que nunca me gustó demasiado La Pepa, pero las circunstancias mandan).

En fin, esto me ha servido para establecer un primer contacto con el mundo profesional de la Historia, con gente de las más variadas procedencias y qué demonios, para engrosar un poquito mi incipiente currículum extraacadémico. Pero bueno, como bien está lo que bien acaba, decir también que después de todo esto me fui una semana de crucero por el oriente mediterráneo... así que no me puedo quejar. Salvo por la acumulación e trabajo que se me ha hecho en estas dos semanas, pero bueno, es lo de menos ahora mismo. Ya me tocará hacer un breve repaso de toda esa movida que resulto en ese rascacielos sobre las aguas que era la nave Zenith. Así que por lo pronto, nos leemos en próximas entradas, que espero que no tarde casi tres meses como ésta.

Ah, y se me olvidaba, el tríptico del coloquio por si a alguien le interesa.

jueves, 13 de enero de 2011

La sociedad opulenta (J. K. Galbraith)

Hace tiempo ya que tengo en gran estima a uno de los más destacados economistas del siglo XX: John Kenneth Galbraith. Sinceramente, no sabría cómo definirle, pero el compromiso de sus escritos valora una importante vía al capitalismo de dicha centuria, con un mayor compromiso con el afectado negativamente por este sistema tan partidario de los fuertes. Y en una de las obras en que mejor plasma este sentimiento (y de la que, por cierto, tengo entenido que le tacharon de "rojo") es precisamente ésta: The Affluent Society.

En ella da un amplio pero divulgativo (relativamente) discurso sobre el funcionamiento del sistema capitalista a mediados del siglo XX. Realmente, en esta primera parte impone su visión contraria ciertamente a este modelo, analizándolo detenidamente. Mas realmente, lo que me interesa destacar en este sentido es cómo a través de ello llega a establecer la definición de una clase de personas que, favorecidas por este sistema, y más concretamente en el país paradigmático de este fenómeno, los Estados Unidos de América, se han impuesto como las que se aprovechan de ello a la vez que lo sustentan.

Son muchas y muy curiosas las afirmaciones al respecto que hace, sobre todo en lo tocante a varios temas como puedan ser el valor de la producción, la importancia de ciertos tipos de gravámenes impositivos en productos, el papel del Estado, la formación de esa nueva clase, entre otros aspectos que no he llegado a comprender mucho mejor por falta de bagaje en cuanto a teoría del funcionamiento económico.

De todo ello, sin duda me gustaría quedarme con unas reflexiones que me planteaba en base a lo que decía y sobre todo a un trabajo que voy a intentar realizar para una asignatura de la universidad. Lo primero y más fundamental que debemos tener en cuenta es que nos estamos refiriendo a los USA, o sea, partimos de un prejuicio de base de que esta sociedad es occidental a la par que no es europea. Bien, qué demonios estoy diciendo con esto. Pues con esto me quiero referir a que en la base de todos nos encontramos una forma de hacer las cosas que se ha contagiado debido a la inspiración no sólo anglaica (no me gusta usar el apelativo "anglosajón", aunque sería más o menos lo correcto en este caso), sino que además nos topamos con una nación que vive en una mentalidad completamente ilustrada, basada en que todo lo que proviene del trabajo de propiedad es de quien lo ha conseguido esforzadamente ya sea por su propio factor trabajo o a través de una transacción comercial. La concepción de la propiedad es acérrimo, como acérrimo es el sentimiento que tienen estas personas a la hora de obtener un bien o servicio con el sudor de su frente. Tanto vales como tanto te lo curras. Es muy calvinista esta concepción. Como calvinista es la ideología que predominó y triunfó a lo largo de la historia de esta nación, la posiblemente más vieja del mundo (si entendemos nación por algo como lo que yo entiendo, o sea, algo radicalemente distinto de lo que cualquier nacionalista entendería como tal). Démonos cuenta de que la gente que vino a este vergel norteamericano fue gente muy vinculada al mundo del capital, trabajadores que con sangre, sudor y lágrimas montaron un país a base de sobrevivir a su hostil clima y a sus hostiles pobladores, a los cuales ahora han desplazado de todo mérito posible (y eso es otra cuestión de la que daría para hablar, pero no es el momento). Así pues, tenemos a una trabajadores humildes huidos de la señorialista europa en la que los vagos están bien vistos y los curritos están bien jodidos. Y los vagos lo tienen todo y los curritos, poca cosa o las ricias. Y esto en la incipiente (bueno, ya no muy incipiente salvo honrosas excepciones) mentalidad burguesa que viene despertándose desde la época bajomedieval es una putada. Así que hagamos las maletas y vayámonos a nuevos lugares más molones. Tanto que hasta los vikingos se pasaron por allí (y para que molasen más, ahora necesitaría también tener zombis, pero esto no es Haití).

Una vez se han asentado, independizado y organizado, estas gentes se pelean por cosas superadas en esa realidad que han abandonado tales como la esclavitud. Aquí surge el que sin duda es el gran trauma nacional yanqui: la población de color, los habitantes con derecho a ser libres pero ni vecinos ni con más derechos (otro apartado del que ya nos explayaremos largo y tendido otro día). El hombre blanco se ha apalancado en un sitio que está de maravilla para vivir, con una tierra fértil plagada de recursos y de tamaño king size. Así que aprovechémonos de ello y hagamos un país potente que, tras caérsele un trozo, se implanta lo que podríamos denominar como un sistema de desarrollo capitalista de aúpa. Y así, con sus ciclos de crisis y todo (como teleológicamente previenen las doctrinas marxistas), nos damos cuenta de que tenemos ante nosotros una nación llena de individuos que trabajan por y para su persona. Y la carencia de ese apego al corporativismo clásico del Antioguo Régimen que rechazaron de plano casi desde el establecimiento de los primeros colonos ha generado una mentalidad que podríamos definir como absolutamente liberal. Y con absolutamente me refiero en prácticamente todos los sentidos de la vida. Es tan liberal, que duele hasta verlo: la concepción de la propiedad es lo más sagrado(y se declaran un país laico...).

Esta sacralidad del esfuerzo a cambio de la propiedad es lo que imbuye el funcionamiento de la vida del ciudadano estadounidense medio. Así pues, confía en su propia iniciativa y en la iniciativa privada de los demás individuos para sustentarse en comunidad. "Tú haces esto, yo me dedico a lo otro. Y yo te cambio lo otro por esto". Así es como el olibre mercado funciona, pero con el factor equivalente. De lo poco que recuerdo de cuando estudiaba economía en el instituto es del coste de oportunidad. Esto consiste en que el valor gastado en una cosa podría ser utilizado en adquirir otra cosa, siendo una alternativa de gasto entre una cosa y otra. Así formamos correlaciones. Explicado con dinero de por medio quizás sea más fácil de entender al darle un valor estándar a las cosas, así que haced el esfuerzo o buscadlo en la Wikipedia.

¿Y a santo de qué viene todo este discursito tan árido y desagradable que me acabo de marcar? Pues muy fácil: qué pinta en todo esto papá Estado. Papá Estado es un padre en toda regla y quiere mucho a sus hijos. Tanto que se desvive por ellos. Pero claro, un padre tan protector acaba causando a los pobres hijos, una vez entran en esa rebelde edad de la pubertad, una necesidad de independencia y privacidad. Así que papá Estado, que ha estado cumpliendo todas las necesidades de sus vástagos finalmente acaba por desengañarse con sus hijos, los cuales no quieren seguir siendo tutelados por ellos, y prefieren alcanzar el éxito individual o toparse con su derrota por sus propios medios. "Eso sí, dame veinte pavos que voy a salir esta noche", dice antes de marcharse, y papá, orgulloso de la decisión de su nene, se los da. O se los debería dar, pero no tiene suelto porque la iniciativa individual de su nene origina que no recaude fondos, o que los nenes se opongan en rotundo a darle parte de su esfuerzo para que pueda pagarles no ya caprichitos, sino en teoría necesidades básicas de las que tienen derecho. Y es aquí donde entra en juego esa paternalista forma que Galbraith defiende pero que a su vez los neoliberales tachan con un nombre que suena batante mal: neofeudalismo.

Neofeudalismo vendría a ser algo así como una vuelta del intervencionismo estatal en la economía de mercado. Así, mientras los contribuyentes pagan un alto aporte de lo que obtienen como beneficio de su actividad, tienen derecho a eso que, pagando más, obtendrían a cambio del trabajo de otros dedicados a ello. Sí señor, nos referimos a los servicios. Para que todos mis niños tengan acceso a una buena educación, seguro médico, transporte y demás, pues vamos a poner todos un poquito de nuestra parte y a hacer una colecta común para vuestros hermanitos necesitados. Y la respuesta por parte de los individualistas hijos es "No". Así de claro y rotundo. La importancia del valor de cada cual es trascendental, y el que no puede con ello o no tiene la capacidad suficiente pues que acarree las consecuencias de su propia incompetencia. Así funciona el sistema: los fuertes que tienen oportunidades subsisten los condenados al fracaso por carencia de oportunidades y medios se quedan al margen. O bien son desplazados por algún factor condicionante por parte de los que pueden (o han conseguido poder). A qué me recuerda esto... Es pura ley de la selva.

En esta selva del libre mercado, subsiste el que es más avaricioso. Y luego va y se le da un papel importante a esto a la producción. La producción, pues, es la base, es fundamental. Es lo que se genera del trabajo, es mi moneda de cambio, es lo que me da mi valor como persona individual e independiente dentro del conjunto. Si no produzco, no soy nada. Pero la producción tiene una condición: la necesidad. Si yo produzco algo que se necesita, mi valor incrementará. Aquí y ahora es cuando actúan las reglas de la oferta y la demanda, o bien la estrategia individual: quien crea una necesidad y crea algo para satisfacerla es sin duda el gran triunfador en esta jungla. De ahí el valor tan importante de la producción, pero ¿conviene ir más allá de la demanda? El stock tampoco es algo beneficioso, pero menos beneficioso es dejar colgada a toda esa gente que te exige una necesidad que o bien es innata o bien les generaste tú. Y hasta aquí hemos llegado.

Supongo que a estas alturas ya todos nos hemos hecho una idea de cómo va la cosa: si vales te metes, si no te quedas fuera. Y si no queremos que valgas, te echamos de una forma sutil pero coherente con este funcionamiento. Y es a estos desplazados a los que deberíamos calificar como pobres. Aquí ya me hago una primera idea de que el concepto de pobreza se genera en este marco. Y de esto trata grosso modo (espero) mi trabajito en cuestión. Lo comparto con vosotros porque me apetece soltar un buen ladrillo inaguantable y de paso dármelas de marisabidillo en cuestiones económicas de las cuales, realmente, no tengo ni pajolera idea. Así que si hay incoherencias o gazapos de tamaño colosal, acháquese a que soy un (sub)producto de la LOGSE. Pero eso no me quita mis inquietudes para con el mundo de ayer y de hoy. Y es que no hay nada casual, como dice don Aarón Cohen. Y así vemos como esta pescadilla que se muerde la cola nos ha puesto donde estamos debido a su funcionamiento especulativo y a la producción fantasma que genera esos fenómenos paranormales que insistimos en denominar como economía. Y así va el mundo, basado en esas hostiles leyes de oferta y demanda a través de las cuales se puede justificar que hay todo este paro porque la gente no busca trabajo. Y a quienes han realizado este estudio, les han dado un Nóbel de economía. Luego recuerdo que me explicaron a qué se debía esto y casi que parece coherente, pero suena demasiado interesado. En fin, soy un escéptico con muy mala formación de base y muchas ganas de meter el dedo en la llaga. Porque a fin de cuentas, así van las cosas.

Y ésta es mi percepción del mundo y un "resumen interpretativo" de lo que me ha supuesto, con mis escasos conocimientos sobre teoría económica, historia económica de los EEUU y antropología social. Diría algo así como "espero no haber sido un coñazo", pero no quiero engañar a nadie. Me apetecía disertar. En fin, debería estar estudiando... Hasta la próxima, internautas.

jueves, 6 de enero de 2011

Katanagatari


Pues mira tú si ha sido breve el asunto que aquí estamos de nuevo. A falta de una buena cosecha este año que nos acaba de dejar (que realmente, la habido, aunque escasa, para variar en el mundillo este), pues aquí nos ponemos con una de las series del año, y nunca mejor dicho, porque han tardado todo el año en emitirla. Nos topamos con otra adaptación de una de las novelas ligeras de NisioisiN, que todos recordaremos como el autor de aquella tan coreada en su momento Bakemonogatari ( y que el mariquita de darklink17 nos ha estado traduciendo en su incipiente fansub).

La cosa va de una chavalita, la estratega Togame, a la que el shogún le encomienda la tarea de recuperar doce espaditas de un artesano tarumba de hace unos siglos. Pero no son doce espadas cualquiera, son doce espadas especiales por sus características (y porque, conforme va avanzando la serie, vemos que no todo son exactamente espadas o lo que se entendería como concepto normal de "espada"... qué inductivo me ha quedado todo esto). Así que para cumplir su misión, va a buscar al último descendiente del clan Yasuri, el cual maneja una técnica de combate llamada Kyôtôryu, consistente en utilizar el cuerpo a modo de espada, creando al combatiente que lo usa en espada. Así, se hacen amiguitos y van luchando contra personajes de lo más varipinto para conseguir su propósito. Con esta premisa, se nos desarrolla una serie en donde las conversaciones son el punto fuerte, más que nada, porque no se callan ni debajo del agua. La primera premisa es pensar que, en una supuesta serie de acción como ésta, tanto diálogo apenas tendría cabida, pero qué va, todo lo contrario, le dan sin parar a la sinhueso. Y la verdad es que son muchas conbversaciones en las que dicen mucho sin decir nada, pero ahí precisamente reside mucho del atractivo, no ya de la serie, sino quizás del propio estilo de Nishio Ishin.

A través de esta búsqueda, se desarrollan doce capítulos de composición más o menos similar, donde nos topamos con toda clase de personajes, de lo más variopinto: desde un clan de ninjas que recurrentemente aparece a lo largo de toda la historia hasta la antagonista de Togame, cuyo subordinado Emonzaemon mola mucho; pasando eso sí por todos los portadores de esas extravagantes armas que han de ir recolectando. El desarrollo de la relación entre los dos personajes principales sin duda es otro punto fuerte pese a ser en algunos sentidos típica, pero en otro también muy entrañable y curioso. Además, la trama se encuentra llena de giros argumentales, algunos realmente impactantes. Además, se acmpoaña todo de un estilo ciertamente minimalista y una animación de muy buena calidad, además de con aportes bastante simpáticos a la hora de narrarnos muchas situaciones y acontecimientos. En general, es uno de los platos fuertes de este año que ha acabado, sin duda prácticamente un imprescindible.

Pues con esto y un bizcocho acabo lo que serían las reseñas navideñas. No las he hecho antes por pura perrería. Incluso quizás haga alguna más, pero no sé si merecería la pena, porque tampoco es que haya nada más que decir al respecto. Simplemente, recomendaros todo esto. En fin, nos leemos en próximas entradas o divagaciones. Hasta otra.

Rebelión en la granja (G. Orwell)


Antes de nada, feliz año nuevo a todo el mundo. Ya tocaba después de mes y medio retomar esto. Pues raro en mí, he decidido romper mi (estúpido) tabú de no leer más de dos o tres novelas al año. Así que me toca empezar ya con todas esas que dejé colgando por una razón u otra. Y ésta es una de las primeras, más que nada, por cortita. Contaminado por toda la parafernalia de estudios de violencia (popular) reprimida con más violencia (estatal), pues qué mejor manera que leer esta curiosa a la vez que desgarradora y cruelmente verdadera visión del funcionamiento de una revolución (en este caso, metáfora más que evidente de la rusa) a modo de fábula. Porque, empecemos a puntualizar, es una fábula. Los animales hablan, actúan y son los protagonistas. Además, tiene un alto contenido moralizante y una enseñanza que transmitir. Es como las de Esopo pero trasladada a la primera mitad del siglo XX, esa gloriosa época de decadencia europea que tanto me fascina por su pensamiento negativo justificado por los dos mayores acontecimientos bélicos de la historia de la humanidad.

Nos encontramos en una granja cualquiera de la Inglaterra de esa época. En una noche como otra cualquiera, un cerdo promulga un discurso que cambiará la mentalidad de si no todos, la gran mayoría de los animales: no pueden estar supeditados al hombre. Así, provoca una reacción en cadena: los animales se levantan contra la opresión de sus dueños hasta hacerse con la granja, siguiendo una serie de ideales simplificados a manera de "Cuatro patas sí, dos patas no", como balan sin cesar las ovejas. Así, estos animales comienzan a organizarse en la granja con la colectivización de la producción, a defenderse de la invasión de los humanos... y empiezan a surgir las diferencias. Tras la muerte de Mayor (el gran cerdo que incitó a los animales a encontrar sus derechos, al que yo veo como una especie de Marx-Lenin) antes de iniciar la rebelión, toman el poder dos inteligentes cerdos (Snowball, más reformista y dedicado a solucionar los problemas, desde la perspectiva de Orwell es un Trostky) y Napoleón (más autoritario e impulsivo, evidentemente, un Stalin). Así, mientras se peleaban por esto y por aquello, finalmente toma cartas en el asunto el cerdo Napoleón y obliga a Snowball a marcharse. Desde entonces, impone mano dura en un gobierno de cerdos en la granja, que acaba desembocando en muchos problemas y donde los pobres animales son seducidos con promesas y convencidos de que las cosas marchan bien porque los cerdos así lo dicebn. Y no es más que una excusa para mostrar lo aprovechados que son esos cerdos para con el resto de sus semejantes. Así, van progresivamente dándose títulos, beneficiándose de las circunstancias y cambiando todos los ideales que en un principio tenían todos.

El mensaje del libro es sin duda alguna desolador. Pero la maestría y la desfachatez con que los símiles se ven y con la crudeza con que se muestra, lo directo que es, sin duda sirve para reflexionar sobre los errores que por aquel entonces (hacia 1945) el régimen de la URSS estaba implantando en todo su territorio y de una forma expansionista. Esta fábula es una metáfora del régimen estalinista, con un dirigente, un querido líder, del cual sólo puedes apreciar lo súmamente pérfidas que son sus intenciones de fondo aunque intente camuflártelo. Aparte de esto, se pueden encontrar con todos los personajes y situaciones símiles más que contundentes con todo lo que ocurría en la Rusia sovietista. Aunque unos son, sin duda, más directos que otros.

Este libro es una locura, es una cosa que conforme vas leyendo, más pena sientes. Es la historia de una frustración, el avance de algo que pudo ser pero que no fue. Sin duda es desalentador, y si me ha resultado terrible es en el sentido de su propia terribilidad. Cuenta sucesos muy tristes, tristes pero que es así como funcionan las cosas, sin que nadie haga nada por cambiarlo, bien por apatía, porque está bien como está, porque le conviene esa situación o porque te convencen de que dicha situación es la correcta, o que las cosas son como son y ya está. Demasiadas relecturas. Mucho más podría sacar de esto, pues conforme iba leyendo iba percátándome de muchas cosas, la explicitez de la obra es uno de sus rasgos más característicos sin duda, contundente como ella misma. Se nota que este hombre pasó por lo que pasó durante la guerra civil española (recordemos que el POUM, partido con el que simpatizaba, era de corte trostkista). Sin duda no habrá que perderle la pista. A ver qué tal están Homenaje a Cataluña y 1984. En fin, no me explayo más, que como he dicho, son muchos los puntos que se podrían comentar al respecto, pues cada frase prácticamente es digna de un comentario por sí solo. Nos seguimos leyendo, espero que en breve...

sábado, 20 de noviembre de 2010

Kaze no Tani no Nausicaä: postcolonialidad animada


Hace muchos años que tuve mi primer contacto con las películas del señor Hayao Miyazaki. Recuerdo que tenía recién comprada la cuarta entrega del coleccionable de El señor de los Anillos y andaba pintando los recién adquiridos guerreros uruk-hai que acompañaban a dicha entrega. Mientras los empezaba a manosear y pintar, mi hermano llegó con la cinta prestada de Mononoke Hime (La princesa Mononoke). Un averdadera maravilla de puesta en escena de recursos de animación y una trama magnífica, intensa y muy comprometida. Me maravillé al instante. Después seguí viendo algunas de sus películas de Ghibli (la maravillosa El viaje de Chihiro, Porco Rosso, El castillo ambulante...) como externas (Lupin III: el castillo de Cagliostro). Pero realmente todo se remonta a la infancia, como todo buen chaval de mi generación, que recordaremos aquella serie tan fantástica de un futuro muy lejano, que ya no se ve tan lejano, de Mirai Shônen Conan (Conan, el niño del futuro). Una verdadera puesta en escena de la incipiente genialidad y compromiso de este hombre que nos ha legado un verdadero espíritu crítico, posiblemente de los más rotundos que se encuentren en el mundillo de manganime.

Contactos posteriores me topé cuando visité París, en una de las exposiciones que más me han gustado de cuantas he visitado, una especialmente dedicada a dos auténticos genios del cómic internacional que, como mencionaré después, guardan mucha relación: Jean Giraud (Moebius) y el propio Miyazaki. Y más recientemente, he visto su corto musical At your mark (muy en su línea, magnífico) y el capítulo 155 de la segunda temporada de la animación de la obra de Monkey Punch Lupin III, titulado Farewell, dear Lupin. Todo ello, por supuesto, enromemente recomendable si se tiene la oportunidad de disfrutarlo.

Entrando ya un poco en boga del asunto, nos metemos de lleno en esta épica historia. Primero hablaré de la película de animación, la que dio lugar al nacimiento del estudio Ghibli, y posteriormente hablaré del manga, advirtiendo, claro está, de que habrá spoilers a porrillo. La película, estrenada en 1984, nos cuenta una historia más edulcorada que la originalmente concebida en el manga, con ciertas semejanzas pero a la vez con importantes diferencias que cuando revise ambos argumentos ya puntualizaré. El contexto es un mundo que, hace siglos, sufrió la devastación por una serie de grandes máquinas de guerra de una civilización anterior muy avanzada tecnológicamente que supuso la destrucción de la misma a cabusa de ello. Como el mundo quedó muy contaminado, comenzaron a aparecer grandes formaciones boscosas y nuevos animales como grandes insectos que mantenían al margen a los humanos por ser altamente tóxicas, las llamadas zonas contaminadas. Nausicaä es una chica que vive en el Valle del Viento, hija del rey Jiru, muy querida por su pueblo. Un día llega una nave del reino de Tormekia que choca contra el valle y en él se encuentra una princesa del reino de Pejite, que muere en el incidente, y una gran bola de carne en la cual se encuentra un dios de la guerra, de los que destruyó hacía siglos la civilización anterior. Así, al día siguiente llega un ejército de Tormekia que se hace con la plaza y se llevan a Nausicaä. Pero durante su traslado, las naves de Tormekia caen en una emboscada del príncipe Asbel de Pejite, que derriba sus naves, haciendo caer a Nausicaä y sus acompañantes a la zona contaminada, donde tendrá una gran revelación: los oms, unos grandes insectos cubiertos de un durísimo caparazón, se arremolinan para atacar a los humanos. Su misión a partir de ahora consistirá en mediar entre los humanos, testarudos y caprichosos, y los seres del bosque contaminado que quieren acabar con los humanos. Mucho simbolismo, buenos muy buenos, malos muy malos... Y final feliz.

El manga (publicado entre 1982 y 1994) es algo mucho, pero que mucho más elaborado que la ya de por sí fantástica película (que, todo sea dicho, resumir en dos horas todo lo que hay en el manga, la verdad es que sería tela de complicado). Formalmente tiene un estilo más europeo que japonés en cuanto a su estilo de dibujo, cargado de fuertes líneas de tinta que recuerdan más a autores de los ochenta europeos como Richard Corben o Jean Giraud/Moebius, aunque con una disposición de páginas muy serena, equilibrada y poco innovadora. En la misma situación de antes, pero con fuertes variaciones de guión y trasfondo de personajes, además de añadirle el factor de una segunda facción en discordia, el imperio de Durku, contra la que se enfrenta Tormekia, le dan una mayor versatilidad a la historia. Así, nos metemos de lleno en un conflicto más global, no a escala local como en la película, una guerra entre dos imperios cuyos intereses consisten en tener el control de todo el territorio, haciendo todo lo factible y jugando todas las cartas posibles para ello, en una guerra desoladora en la que todo vale, desgraciadamente para todos ellos. Así, Nausicaä entra de lleno en el conflicto con un papel relevante, pero más que nada, en segundo plano de su verdadera misión, una inverstigación sobre la zona contaminada y como mediadora entre los seres humanos y la naturaleza, y entre los primeros en sí. De animación, para ser de la época que es, está muy avanzada y muy cuidada, suavemente llevada, de un ritmo elegante y preciosista, es además acompañada por una maravillosa y acertada banda sonora compuesta por Joe Hisaishi.

Como ya he mencionado, la película es una versión edulcorada, bastante, de lo que es el manga, con escenas realmente despiadadas y muy crudas. Argumentalmente, aparte de centrarse mucho más en el conflicto bélico entre las dos potencias de Durku y Tormekia, nos introduce mucho más en los personajes secundarios, los cuales, en algunas ocasiones, quedan completamente transformados y ecplipsados en la película. Y en el trasfondo general de la obra, mucho más. La guerra intestina que se manifiesta y todo el constructo ideológico que se aprecia en Durku son sin duda dos de los aspectos más logrados dentro de los elementos a destacar de la obra. Y la aportación de todos esos elementos míticos del Daikaisho, los distintos credos y la visión mística de la civilización anterior le dan además un cierto interés antropológico. Pero sin duda, su plato fuerte es la violenta crítica a la acción del hombre sobre el medio, como efecto subsidiario del conflicto y como consecuencia general de sus acciones, destinadas a la autoextinción por tener una gestión muy inadecuada de todo el panorama a escala global.

Resumiendo, nos encontramos con una fuerte crítica a la guerra, al machismo de una cerrada sociedad falocrática con el rol de unas mujeres que llevan la batuta en el desarrollo de esta obra (y en general, de la mayoría de las de Miyazaki) y un alto componente de compromiso con el medio ambiente. Así pues, referido al alcance nocivo tanto a escala global como local, da un ejemplo de la crudeza de los enfrentamientos entre dos naciones, casi como una guerra mundial, con todo tipo de daños colaterales y de desarrollo de elementos muy nocivos tanto para las personas como para su medio. Y aun así, implica que el avance tecnológico y esa idea tan valorada que tenemos del progreso, si se lleva por donde se lleva, da de todo menos buenas sensaciones y, lo que es peor, buenos resultados. También es interesante, en su desenlace prácticamente, ver cómo los elementos de dualidad y las paradojas de las que se componen la vida se manifiestan claramente en muchos de sus aspectos. La existencia de la zona contaminada como el elemento purificador de la tierra que los seres humanos envenenaron pero que a la vez los intoxica y les obliga a mantenerse al margen de ellos nos expone que la naturaleza es sabia y sabe enmendar sus errores, y no se obceca ciegamente en mantener sus intereses. Es una tendencia al equilibrio natural de la que los hombres se pueden aprovechar y que sin lugar a dudas podría utilizarse en beneficio de todos y no como otro recurso más para fomentar desigualdades y favorecer a una minoría que se ha hecho con el control de los mismos.

En definitiva, tanto la película como el manga son sin duda dos obras maestras dentro de sus respectivos géneros. Pocos, poquísimos pueden conseguir transmitir todo lo que se transmite de una tacada en apenas sesenta capítulos luego condensados en dos horas de película que no alcanzan a ofrecer todo lo que ofrece en papel pero que aun así aporta mucho, muchísimo de lo que en el otro formato se ofrece. Comparativamente, me gustaría destacar una diferencia que creo muy, pero que muy fuerte entre película y manga que me reventó bastante a la hora de ver el film, y es el papel de la princesa de Tormekia, Kushana, que en el manga es sin duda uno de los mejores roles femeninos elaborados en este género por todo lo que simboliza y por ese trasfondo tan macabro a la vez que demostración de auténtica fortaleza. Me dejó bastante patidifuso a la hora de ver la película, pero bueno. En kíneas generales, debo decir que sin duda ésta es una de las obras cumbres e imprescindibles que todo aquel que se llame aficionado al género (o al menos, buen aficionado y con un interés importante por lo que son los grandes episodios de la misma) lo vea, pero sobre todo, que lo disfrute, que se emocione y que se maraville con uno de los mejores mangas, y por extensión merecida, comics que se han hecho hasta el momento. Sin desmerecer nunca a la película, que también aporta su granito de arena.

Pues esto es todo. La verdad es que me ha sorprendido mucho, más de lo que esperaba. Así que si tenéis oportunidad, pedidme el manga porque es algo difícil de equiparar con cualquier otro. Aunque claro, todo dependa de gustos, pero creo que por todo lo que es, cómo se narra y todo lo que significa, debe tenerse por encima de todo ello. Una aventura postapocalíptica épica, emocionante y sin duda, muy comprometida. Sin duda representa muchos de los valores que estamos perdiendo a marchas forzadas por la coyuntura que vivimos en este mundo que cada vez se sustenta más en su propia irracionalidad, y es aunque sea un ejemplo futurible que nos debería hacer reflexionar. En fin, nos leeremos en próximas entradas. Que os vaya bien a todos/as.