miércoles, 30 de septiembre de 2009

Películas veraniegas I

Pues este verano también he estado, aparte de perreando cosa mala, viendo alguna que otra peliculilla del que echaban por la tele o bien yendo poco al cine. El caso es que esta tarde iba a ir a ver Distrito 9, pero al final ha sido un poco fracaso porque me he quedado en casa echándome una siesta que no ha servido nada más que pafra perder tres horas tumbado en la cama entre pitos y flautas. En fin, a lo hecho pecho. Y ahora a ver si me acuerdo de todo lo que he visto...

Los puentes de Madison: empezamos con esta preciosa historia romántica de Clint Eastwood. Una familia típica del campo estadounidense a mediados de los noventa pierde a su madre, y cuando los hijos van a despachar con el testamento, se encuentran con una aventurita que tuvo su madre durante una ausencia para ir a una feria regional con un fotografo de la National Geographic. Una hermosa historia sin lugar a dudas, que contiene el aliciente melodramático de la reconstrucción a través de la lectura de un diario que les legó a sus hijos la susodicha madre y que se ve cómo acaba afectando a éstos dicha lectura. Una imprescindible de la filmografía del señor con cara de pocos amigos.

Ruta suicida: una de poli macarra de Eastwood. En esta ocasión, tiene que escoltar a una chavala en la que se ha apostado que no conseguirá llevarla de vuelta y tiene que ir haciendo por doquier escenas de chico duro. Película de polis típica de finales de los setenta o principios de los ochenta que está entretenida, es muy exagerada o bien sirve para verla con unos tragos de más. Aun así, mola. Es Eastwood en plena efervescencia.

La leyenda del indomable: un clásico muy clásico. Una de las películas que encumbran la leyenda de Paul Newman y su eterna sonrisa. En esta ocasión, un chavalote pasado de birras es llevado a un recinto de trabajos forzosos por vandalismo público (o lo que es lo mismo, decapitar parquímetros). Tras eso, empieza a ganarse a través de su testarudez y hazañas el cariño del resto de los reclusos del recinto, además de que le echan un ojo encima los guardias del mismo. Un clasicazo en toda regla, película muy buena y además, con el aliciente para el personal femenino de ver a los musculosos reclusos ahí podando arcenes y asfaltando carreteras.

Traffic: película que trata sobre el mercado de la droga y todasd las movidas y trapicheos que ésta conlleva en América del norte. Historias paralelas de gente que se ve envuelta pero sin relación alguna aparente en el mismo meollo, con movidas entre políticos, empresarios, policías y los propios traficantes. Bastante buena y con un elenco de actores famosetes.

Malditos bastardos: la nueva de Quentin Tarantino. Supongo que por eso de "ambientación histórica" la gente ansiaría que le comentase al respecto. He de decir, en un principio, que de lejos no es la mejor película de Tarantino, pero sin duda tampoco es la peor (ejem, Death Proof, ejem...). En principio es bastante prometedora por lo que se da a ver con el cazador de judíos y los bastardos que capitanea Brad Pitt. Aun así, conforme va avanzando y desarrollándose el filme, va adquiriendo un cariz mucho más aburrido, con escenas de acción esprádicas, frenéticas y bastante confusas intercaladas entre auténticos tl;dr fílmicos. En definitiva, me ha parecido bastante despropósito, prescindible incluso, pues se me hizo demasiado larga. Pero a la gente le gusta. No sé, quizás es que me resultaron muy estúpidos algunos recursos, aparte de que lo que es fidelidad... Como nota curiosa, dire que es la primera película que veo en Kinépolis (me pilla muy a desmano y me sale más barato el Neptuno, ¿de acuerdo?).

Gran Torino: otra de esas películas de Clint Eastwood que hay que ver sí o sí. Cuando este tipo se pone, hace unas verdaderas obras maestras conmovedoras, espectaculares y vistosísimas. Y ésta no se queda para nada corta. La película nos narra el final de un ciclo, de un hombre atormentado por su pasado belicoso en la olvidada guerra de Corea tras la muerte de su esposa y que no se lleva bien con su familia, quedando solo en una típica casa clásica estadounidense en un barrio que se empieza a llenar de distintos sectores raciales y bandas de los mismos. Así, el hombre tiene que convivir con estos macarras y soportarlos, siendo tan cerrado de mente como es. Así, poco a poco se va haciendo amigo de la comunidad mon, en concreto de sus vecinos, desarrollando una tierna relación con el hijo menor de esa familia. Final lacrimógeno para película épica. Soy incondicional de Eastwood, ¿se me nota?

Los sustitutos: la peli de Bruce Willis con peluca haciendo de un detective que se dedica a investigar el uso de un cacharro que fríe a unos robotejos que sustituyen a la peña a modo de avatar virtual pero en la vida real. Bastante truñil en el sentido de que intenta darnos a ver lo bonito que sigue siendo relacionarse con el prójimo y vivir sin necesidad de la alta tecnología, quedando así relegado del plano de que en el mundo ahora todos somos guapos, ultrarresistentes y nadie nos puede hacer nada. Moralismo barato yanqui que se hace hasat soporífero. Todo acompañado de unos efectos especiales muy mejorables.

Y eso es todo por ahora. A ver si algún día me da por irme a ver Distrito 9, aunque a este paso...

1 comentario:

Victorysaver dijo...

Veo que no soy al único que "Bastardos Sin Gloria" le pareció un coñado insoportable. Aunque las dos escenas de accion (el riachuelo y el cine) están bastante entretenidas. Pero las conversaciones me resultaron tediosas, especialmente la del bar en la que me dieron ganas de levantarme e irme del cine. Eso si, el final es el que muchos hubiesen deseado para la realidad.

Sobre Gran Torino, pues en la linea de Eastwood, casi obra maestra aunque por debajo de Millon Dollar Baby. La parte final es de las que te hacen llorar de emoción.