miércoles, 9 de diciembre de 2009

Spice & Wolf II: la venganza de Horo


Siguiendo en mi línea de reseñas de series que terminamos recientemente en Tanoshii, aquí va otra, la secuela de la historia de la lobita manzanófila y su maromo. Similar a su antecesora (por algo es la segunda parte), cabe destacar sobre todo el cambio de estudio a uno de mis favoritos, Brain's Base, el estudio de magníficas maravillas como Baccano!, Natsume Yuujinchou o Kamichu! (aunque el cambio quizás no haya sido tan a bien, porque la serie se gasta una QUALITY apabullante).

La cosa comenzó sobre mayo de este año, con el anuncio de una OVA que al salir nos dejó a todos con cara de gilipollas al ser del relleno más vil y rastrero (en definitiva, de lo que va la mitad de la serie: ver a la lobita borracha, de resaca y haciéndose la tsundere con Jun Fukuyama). Luego en verano llegó la serie. La osa venía a ser más conflictos entre la loba y su acompañante, y éste le sigue el juego de una manera visceral porque se nota a la legua que está coladito por ella (tras los acontecimientos de los últimos episodios de la primera parte). Pero esta vez tocaba enfrentarse a un chavalín de alta cuna que quería robarle a su orejuda waifu, así que todos se pusieron como locos a traficar con la pirita. Le salió bien la jugada fluctuando con unas leyes de oferta y demanda bastante aleatorias y se quedó con su Horo. Así que tocaba proseguir el camino al norte. Y en el norte nada más y nada menos que tenemos un convenio de comerciantes de pieles que preparan la Revolución Francesa. Así que Lawrence y su acompañante furry se meten en más entuertos con una traficante de oro blanco que tiene chanchullos con la Iglesia y pasan movidas muy raras y el último capítulos es una arbitrariedad absoluta que no tiene ni pies ni cabeza. Soy un friki de la economía medieval y me quedé de piedra al ver lo que sucedió (aparte de la monumental fumada que se gastaron con el chanchulleo de la rubia).

En definitiva, la serie que pudo ser y no fue, arrancando interesante con el drama y demás, pero quedándose a medio camino. No tan encantadora como la primera temporada, pero sí que me quedo con el OP de ésta, que te vende el oro y el moro en la serie, pero que luego defrauda un poco más. Aunque bueno, siempre nos quedará buscarle los tres pies al gato, como los personajes que aparecen destacadísimos en la secuencia de apertura y a lo sumo aparecen en dos o tres ocasiones en el segundo arco y tal. Eso en cuanto a la trama, luego ya en cuanto a equivalencias históricas con la realidad... partiendo de que ese universo parece formado por una infinidad de ciudades-Estado al más puro estilo italiano bajomedieval, pues... pues nos damos cuenta de que todas son unas furcias porque llevan el pelo sin cofia, suelto y al aire, ¡para que los comerciantes machorros tengan con quien disfrutar la noche, pero eligiendo entre un gran elenco! En fin, qué se puede esperar de una serie de ambientación en la que el protagonista parece un macarra de instituto de los ochenta. Aun por todo esto, es una serie potable, entrañable y entretenida, pero es que yo soy de los que buscarle tres pies al gato, y sencillamente, también le acabé cogiendo un poco de tirria con eso de tener que laburarla y tal (y después de haberme visto como tres veces la primera temporada).

Y nada, ya sólo queda esperar una futura tercera temporada... y los interesantísimos especiales de los BluRays, con emocionantísimas sesiones de aerobic que se marca Horo. ¡Esencia pura y dura del comercio! Puto paradigma de la globalización...