sábado, 7 de agosto de 2010

Honey & Clover: lo dulce y lo amargo


Hace cosa de un año me dio por seguir una de esas muchas series que tenía aparcadas en el capítulo uno para ver de lo que iban. Y hasta ahora, a las seis de la mañana más o menos, que no la he completado. Aquí hablo de una de las series fuertes de JC Staff, de cómo consiguen crear en este tipo de series una fabulosa ambientación. Basado en el manga homónimo de Chika Umino, Honey & Clover nos narra las vicisitudes de unos jóvenes estudiantes de una escuela de arte y sus relaciones. Hasta que un día se cruza en sus vidas la pequeña Hagu, sobrina del profesor Hanamoto, de la que rápidamente se quedan maravillados por sus ostentosas cualidades creativas... y en otros casos, por algo más que eso. Así, empezamos a ver, en principio como una comedia romántica al uso, bastante buena además, la relación amistosa de estos personajes hasta que sucede lo previsible: la ruptura. A partir de ahí, la serie da un giro dramático impresionante (equivalente a la segunda temporada) con el final de la vida estudiantil de los protagonistas: Mayama, Takemoto, Morita y Ayu. Progresivamente van acabndo la carrera y las circunstancias les obligan a cada uno ir por su lado hasta llegar a despedirse.

Esta serie es sin duda una obra que llega. Los personajes se hacen en principio entrañables para luego toparte con sus crudas realidades, enfrentándose a sus sentimientos y a las decisiones de los demás, teniendo que aceptar muchas condiciones dolorosas a su paso. Es un giro brusco de la simpática serie que empieza siendo, una comedia de situación en la que hay varios enlaces de algo más que amistad entre un grupo de habituales del despacho de un profesor de una escuela de arte reputada. Así, poco a poco van evolucionando, unos personajes más que otros, hasta darse cuenta de lo que quieresn, lo que buescan y si pueden o deben encontrarlo.

El labrarse el destino a base del esfuerzo o del talento es un enfrentamiento también fuertemente presente, pero que no ha de dirigir a sus caminantes hacia la felicidad. Es más, puede resultar un escollo para lograr llegar a ella. Los objetivos a corto plazo se interponen a los de largo plazo y bien esto puede resultar un problema, no siempre, pero en este caso puede llegar a ser la pérdida de los mismos. Así, las situaciones se entrecruzan y el problema de uno acaba siendo el de todos. Hay una fuerte empatía entre todos los personajes principales que les brinda sin duda un aura especial de familiaridad y amistad, que poco a poco se va desguazando conforme cada uno toma las decisiones que cree correctas, debilitándolo pero nunca acabando del todo con ello. Así, a través de crear también fuertes empatías con el espectador, logra transmitir de una manera muy fuerte todas las sensaciones de este grupo de amigos venido a veces a menos y a veces a más. Y sin duda eso es lo que la hace una serie admirable, preciosa y muy entrañable.

En mi caso, he tenido mayor empatía por Takemoto. Me gustan este tipo de personajes para Hiroshi Kamiya (también me pasó con Natsume de Natsume Yuujinchou), más que los protagonistas shaftianos u otros roles que le he visto. Es sin duda un personaje con el que, en cierto sentido, más he compadecido y más he admirado, quizás porque sea el que más fuertemente muestra a lo largo de la serie su evolución, siendo un camino tortuoso hacia su corazón, un viaje que prácticamente empieza y acaba en él. A pesar de todo, no hay que menospreciar a los demás personajes, los cuales influyen poderosamente en esta evolución, tal y como Takemoto también influye sobre ellos, sus decisiones y sus objetivos.

En definitiva, es una serie completa y muy bien llevada, con un plantel de seiyuus masculinos (aparte de Kamiya, Sugita Tomokazu y Keiji Fujiwara, por poner un ejemplo, a los cuales no he vuelto a ver juntos hasta Arakawa under the Bridge, que no es lo mismo para nada) magnífico, una música embriagadora y una animación deliciosa que mantiene el tono apastelado de la autora del manga. Una delicia que casi debería ser vista por todo aficionado al género, pues sin duda es una de las pocas maravillas que nos está dejando esta década.

Y bueno, por lo que a mí respecta, aquí me despido una temporada más bien larga, en la que espero no aburrirme mucho (lo dudo con todo el percalazo que llevo de equipaje de estudio) para traer más historias que contar, a la vuelta del pueblo. Buenas vacaciones a quien las tenga, y al que no, paciencia que ya llegarán tarde o temprano. Nos leemos.

4 comentarios:

Djevel dijo...

Buenas vacaciones Faust!!


Y Morita ruls. Mucho.

Sofía dijo...

Hola!!
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Záresh dijo...

¡Momento trivia!

Sabes que Hiroshi Kamiya tuvo un accidente de tráfico bastante grave a un capítulo de acabar la segunda temporada, ¿no? Es curioso, pero después del accidente le cambió un poco la voz, aunque es un matiz muy leve que casi nadie nota. Pero te invito a que escuches el Takemoto de la primera temporada y el del último capítulo de la serie en la versión del DVD (que se volvió a doblar, porque en su día tuvieron que elegir a otro actor para Takemoto). O compara ese Takemoto de la primera temporada con Natsume, que como dices son registros parecidos. Ha ganado algo de agresividad, ahora es un poquito más ronca.

Me alegro de que te haya gustado.

Victorysaver dijo...

Perdona el offtopic de un viejo amigo, pero es que han reseteado Gofansub y hay que volver a loguearse y "Holer a gusanos". Bueno, avisado estas para cuando te quieras pasar. Avisa a los viejos miembros que conozcas.

Un abrazo