viernes, 4 de enero de 2008

Y volviendo de la capital imperial...

...pues me voy a cagar en mi vida. Y sonrío, y me toco, y no sé qué paranoia sin sentido más. Voy a ser sincero. Vaya puta mierda de... ¿Vacaciones? No sé si querría llamarlas de esa manera, porque vengo más estresado incluso que cuando me fui, y me fui resfriado. No entiendo como yendo enfermo vuelvo peor. Y es que en 50 metros cuadrados es difícil que 8 personas de tan distinta mentalidad convivan. Y claro, pasa lo que pasa: a descargar tensiones todo el mundo. Y nos tenemos que hablar a voces. Y pasa lo que pasa. Bueno, ya os contaré, que hay para rato.

El caso es que el día que dejé la última entrada nos largamos en un día gris y lluvioso por media España (precisamente la media España que nos tocaba recorrer) y nada, llegamos muy bonito y tal. Albergaba cierta espeanza: tranquiilidad, adelantar trabajo, quedar con la gente de AU, visitar museos y exposiciones sugerentes, verme algún que otro anime... UNA POLLA. Y así de gorda, además. Creo que para disfrutar de unas buenas vacaciones, lo que tengo que hacer es encerrarme en una burbuja insonorizada y no salir de ahí en una semana. Aunque me ahogue en mis propias heces. El caso es que, con tanta movida, cada 2 por 3 estaba saliendo a darme una vuelta, y me he dado cuenta que podría llegar desde Chamartín hasta Legazpi siguiendo la línea 1 del metro. Y que el metro, por cierto, daba asco verlo. Más comido de mierda, y era un vertedero. Y se notaba además que era ensuciado a posta (un día vi hasta unas botas ahí tiradas, todo olé sus cojones). Y claro, así da gusto coger el transporte público, y literalemente poder decir clara y rotundamente que "este transporte público apesta". Y en cierta medida, sí, lo hace. Y con creces. Sobre todo después de la subida de tarifas. Lo malo de Madrid es que todo, sea lo que sea, está a tomart por culo, y o coges transporte público o te tiras tus 2 horitas para llegar a donde sea. Y aquí no acaba la cosa, no todo es distanciamiento familiar de de sitios, no. También es el ambiente, que te hace tirarte en la cama a rallarte la música en el mp3 a todo volumen para no escuchar los voceríos que vienen del comedor (sea sobre el tema que sea, porque en mi pueblo "quien más alto habla, más razón tiene". Comprobado científicamente), o parfa evitar oír los suspiros constantes de la vecina, y sus conversaciones por teléfono a las 9 de la mañana.

Pero también hay que saberle ver el lado positivo a las cosas. Aunque no haya hecho ni el huevo (es decir, no he tocado los deberes apenas, y mira que tengo curro encima) pues he podido hacer otras cosas, como ver exposiciones, recorrerme Madrid de cabo a rabo, verme algún anime decentillo, y toda esa mierda que se suele hacer. Además, las compras navideñas dentro de lo que cabe, no han estado tan mal. Comics a saco (ya no tengo sitio en la estantería para más tomos de One Piece), una tableta gráfica para dibujar directamente en el ordenata (ya colgaré algunas de mis creaciones) y unos cuantos libros de buena historia (obras de Le Goff, Cipolla y Domínguez Ortiz). Y todo eso.

Y en cuanto a las visitas y exposiciones y toda esa mierda que suelo ver en navidades (porque soy un anormal, como se puede atisbar en esta bitácora), pues normalita. Debo decir que la exposición de la fundación Canal sobre el imperio romano me resultó muy sosa y bastante mejorable (salvo quizás por la cabeza de la estatua mon umental de Constantino, única pieza que a mi criterio realmente valía la pena destacar). Luego, una visita al Reina Sofía que fue bastante agradable (me emocioné y todo con el Guernica, raro en mí, pues nunca me había provocado hasta el momento ninguna sensación); y la exposición temporal sobre el flamenco estaba bastante bien. Muy recomendable, me atrevería a decir. Y aquel día fatídico en que nos recorrimos una buena distancia desde Atocha hasta Legazpi para ver una exposición que estaba cerrada, y acabamos en un cuchitril gafapasta y alternativo que es la casa encendida viendo una exposición de Warhol (que se "disfruta" como las almorranas, en silencio); pero que a su vez había otra que me resultó mucho más sugerente, la de Rimbaud, un escritor francés de la segunda mitad del siglo XIX que me moló mil, más que nada porque el tío estaba hecho pedazos de la cabeza (y me pillé una camiseta con una cita suya que me resultó muy interesante: "YO es otro". Fuera de contexto la frase pierde mucho sentido, pero como leí su contexto, pues me gustó y me la pillé). Ese fue el día en que fuimos al Prado porque era gratis, y nos tiramos 3 cuartos de hora en una cola que avanzó 20 metros. Y claro, aprovechamos, y pasó lo que pasó. La verdadera visita del Prado sí que fue una gozada. No sólo por la exposición sobre las fábulas de Velázquez y la de las obras de El Greco, si no por la ampliación. Aparte de ser arquitectónicamente muy sugerente, la mejor pinacoteca del mundo no nos defraudó: una excelente colección de pintura del siglo XIX, junto con esculturas de Leoni de los emperadores del XVI español. Y hablando de esculturas, remato esto hablando de una bonita exposición de Camille Claudel que había en la fiundación Mapfre. Esta tipa fue amante de Rodin, incluso se sospecha que muchos de los diseños y esculutras de este afamado artista eran suyos. Pero eso es otra historia.

Que en definitiva, lo que necesito son unas vacaciones de verdad. A ver si algún año me cojo un puente y me pierdo por el mundo. Pero cuando termine la carrera, o en tercero, que no tengo troncales. Con un fin de semana con amigotes y tal creo que iría servido ( ¿¡EH, OBI, EH!?). Pero bueno, como no todo en esta vida se hace porque sí, pues habrá que esperar tiempos mejores.

En fin, que tengáis un buen año nuevo, y que os lo paséis bien, que ya estoy yo para pasarlo mal por vosotros. Hasta próximas actualizaciones. Pero mientras, gracias por comeros el tochopost :)

1 comentario:

Sutomu dijo...

Te comprendo con lo del guernica, yo lo vi en el Reina Sofia hace unos cuantos años y también me emocioné(cosa que me sorprendió)
Y lo del metro, tela, es verdad.
Pero bueno mira el lado positivo de las "vacaciones": ea, ya pasó, ya pasó.